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Nos conformábamos, a priori, con plantar cara y nos vamos enfadados por no haber ganado. Esa es la frase que resume perfectamente el sentir de toda la España baloncestística a la conclusión de la increíble final que pudimos presenciar ayer.


Quedémonos con eso. No me apetece hablar del arbitraje. He borrado de mi disco duro los pasos, la antideportiva a Marc, la posterior técnica… No ando sobrado de gigas, así que prefiero quedarme con lo positivo. Prefiero saborear el haber tenido la fortuna de narrar uno de los mejores partidos de la historia del baloncesto. Así como suena. Las estrellas americanas haciendo un gran partido, jugando como un equipo, agachando el trasero en defensa y metiendo casi todo en ataque. Y enfrente, el “Barbas Team”, un equipo al que en algunos medios de comunicación europeos se califica como el mejor equipo de la historia en el viejo continente.


Casi nada. Los Navarro, Gasol, Rudy, Ricky, Reyes y compañía han conseguido sembrar la admiración de medio mundo. En los foros americanos discuten sobre si Rudy será una estrella en la NBA, sobre si España hubiera ganado a USA con Calderón en forma, sobre si Ricky será el número uno del draft en un año o en dos, sobre si Felipe Reyes jugaba al baloncesto antes de estos Juegos…


Todo son buenas noticias. La medalla de plata supera en valor a la conseguida en Los Angeles en 1984 porque en Pekín no había boicot político de ninguna clase. Estaban los mejores y entre ellos España ha estado cerquita del segundo mejor Dream Team de la historia.


El impacto será notable. Ahí están las audiencias, la ilusión de millones de españoles, las camisetas de España por la calle y los comentarios de barra en cualquier cafetería en el día de hoy. Este deporte sigue siendo el más grande.


P.D 1: Estaremos atentos a la pequeña pantalla para saber la reacción del primer jugador europeo al que Jungebrand y Brazauskas tengan la desfachatez de pitar pasos.


P.D 2: Pasan los entrenadores, pasarán los dirigentes y al final se demuestra que el mérito de todo lo conseguido es de los jugadores.


P.D 3: Gracias a todos por curiosear en este blog. Ha sido un placer pasar por el aro olímpico con todos vosotros. ¡Viva el BALONCESTO!

23/08/2008

Yo tenía 15 años. El verano en Torrejón transcurría como todos los años: fiestas en junio, campamento de verano en julio y piscina+baloncesto en agosto. Baloncesto “chanclero”, de partidos a siete canastas con tres equipos. De canastas y de risas.


Y luego estaba la selección. No estaba la URSS, pero sí Estados Unidos, con Jordan. Y Yugoslavia, con Petrovic. Aquel equipo tenía alma. Corbalán era un maestro dirigiendo; Epi, un ejemplo de trabajo y constancia, un gran tirador; Itu era listo como un conejo; Fernando Martín, un ídolo de masas, un auténtico ganador; y Andrés Jiménez un adelantado a su tiempo. Los demás, Solozábal, Llorente, Arcega, Margall, Romay, De la Cruz y Beirán, aportaban lo suyo, y en el banquillo, Díaz Miguel transmitía una ilusión por el baloncesto que contagiaba a todo un país.


Entre madrugón y madrugón, a ritmo de Los Nikis, toda la chavalería de este país se enganchó a un deporte fantástico. La plata de aquella selección disparó audiencias y todo el mundo hablaba en bares, oficinas y playas, de lo magnífico de nuestro equipo nacional. Grandes tiempos. Hasta se llegó a cuestionar si el fútbol era el primer deporte nacional, como defendían algunos, o si el baloncesto le había adelantado por la izquierda sin intermitentes. Daba igual. El número de licencias creció espectacularmente. Los pabellones se llenaban para ver a los subcampeones olímpicos. Todos los niños querían ser Epi o Fernando Martín. Y los cromos, por supuesto, eran también de basket.


Esas sensaciones están otra vez en la calle. Mañana jugaremos una final olímpica contra Estados Unidos. El equipo norteamericano del 84 era extraordinario. Éste también lo es. 24 años más tarde, todos hemos cambiado; algunos, simplemente, no habían nacido; otros muchos, incluyendo a algún componente de aquel equipo, no están ya con nosotros, aunque están sin duda pendientes del partido desde donde quiera que estén.


Y para muchos otros, ésta será “nuestra” segunda final olímpica. Yo ahora tengo 39 años. Y mañana tendré la oportunidad de narrar un partido histórico en Eurosport, junto a mi amigo Pepe Laso. Lujo de amigo y lujo de partido. Y ante tal acontecimiento, poco importa que pensemos que España no esté ni al 70 % de su nivel; poco importa que creamos que éste no parece un equipo de Aíto; poco importa que Navarro parezca abducido por un mal oculto. Es momento de saborear. Lentamente. Masticando cada canasta, cada asistencia, cada rebote; que 24 años son demasiada espera. Que lo disfrutéis amigos.

Hace cuatro años, tal día como hoy, escribía un artículo que me permito ahora reproducir, con la excusa de lanzaros una pregunta aprovechando la corriente que se extiende como lo pólvora y que defiende la imbatibilidad de Estados Unidos en estos Juegos. Si actualizamos los nombres y los cambiamos por los actuales – aunque alguno de los protagonistas continúa en la batalla - ¿sigue siendo buena la fórmula comentada en este artículo para acabar con los NBA o no hay nada que hacer antes los Kobe, Lebron y compañía?.

A continuación, os rescato el texto de los Juegos de Atenas.

¡Finta, finta, que saltan a todas! Esa era la frase más utilizada. Corrían los años 80 y en Torrejón de Ardoz solíamos echar un par de partidos al año entre un grupito de españoles del pueblo (entonces lo era) y el equipo de la base aérea norteamericana.

Recuerdo su 'high school', con laboratorios, bolera, campo de golf y ¡una televisión! Parece que estoy oliendo aún aquellos chicles de uva que junto a los yogures de sabores constituían para nosotros un auténtico descubrimiento.

Los 'yankees' eran atléticos y rápidos, pero con cabeza se les ganaba. Bastaba con que fintaras un tirito dentro de la zona para que un par de ellos volaran casi tanto como los propios F-14 de la Base. Aquellos vuelos, para un tío como yo, que saltaba un bolígrafo con ciertas dificultades, eran sorprendentes, pero muy previsibles.

Lituania-USA. Juegos Olímpicos de Atenas, más de veinte años más tarde. Jasikevicius finta un triple. Odom vuela como un Phantom y el lituano anota un triple estratosférico con falta del de los Lakers incluida. El ex del Barça se ventiló al supuesto 'Dream Team' él solito, con 10 puntos en apenas un minuto en una de las más portentosas exhibiciones que yo recuerdo.

El detalle de las fintas es sólo eso, un detalle. A E.E.U.U se le gana con inteligencia, conociendo el juego mejor que ellos. Ahí no tengo ninguna duda: somos mejores. Pero no bastará con eso. He de reconocer que la defensa de los americanos ante Lituania subió varios puntos ¡con fases de partido en las que Macijauskas parecía lento! Sus manos son rápidas como las de John Wayne y cuando presionan en toda la pista son terribles. Además, se cierran sobre los pívots contrarios con ayudas de los 'pequeños' y ahí nuestros hombres grandes, sobre todo Gasol, tendrán que decidir qué hacer rápidamente. Una duda es un robo. Un robo es un contraataque. Y un contraataque es un mate de concurso.

A todo esto, sumemos algo imprescindible: nuestra defensa en zona. Apuesto a que 'Pesquerovic' combinará la 2-1-2 con la 1-3-1. Puede ser mortal para los americanos. Lituania no defendió a gran nivel (hasta Jefferson anotó 3-4 de triples) y por ahí se les complicó el partido. La intimidación de Gasol, e incluso de Dueñas, para contrarrestar el poderío de Tim Duncan, será otro factor decisivo. Y esperemos que nuestros triplistas se pongan la muñeca del día de Nueva Zelanda y no la de Argentina o China, porque si no entran los tiros, las pasaremos canutas.

Para los periodistas sería una faena, pero para algunos entrenadores, y para los aficionados, sería perfecto: camisetas sin nombre, jugadores sin rostro. Que jueguen los mejores, independientemente de su apellido, de su edad, e incluso si me apuráis, de su trayectoria pasada.


En la selección de fútbol, Raúl es un claro ejemplo. Hay que respetar a un hombre que lo ha ganado todo, que tiene las mejores estadísticas del fútbol español de todos los tiempos. Respeto, el máximo; servilismo o derechos adquiridos, los justos.


En el deporte profesional, tienen que jugar los mejores.

 

Es una cuestión de justicia. Y Aíto es un tipo justo. Escuchaba hoy a algún avezado especialista criticar al seleccionador español por poner a Ricky Rubio en el quinteto inicial. Como si García Reneses fuera a tirar piedras contra su propio tejado.


Con Aíto sólo cuenta el presente más inmediato. Como debe ser. Si Ricky ha jugado mejor que Calderón, Ricky entra en el quinteto. Si Calderón coge el mensaje y espabila – hoy lo ha hecho- perfecto. Si no – ¿verdad Navarro?- es su problema. No merece entonces estar en un equipo donde la competencia es máxima y donde los jugadores 13, 14, 15, etc podrían haber estado aquí perfectamente.


Del partido en sí, hemos defendido como no lo hacíamos desde el partido ante Grecia. Me congratula ver que Calde va a estar para ayudar al equipo, que Garbajosa va cogiendo el ritmo, que Mumbrú, Jiménez y Reyes le dan un plus impagable de sabiduría y trabajo sucio al equipo, y que Pau está con ganas de volver a jugar contra Kobe.


Para eso queda sólo un capítulo por escribir, un capítulo que llevábamos esperando reeditar 24 años. Semifinales olímpicas, segunda edición. Año 2008. Firmado: España, sin más, sin nombres en la camiseta.

Superado el trámite ante los Cipriano, Gerónimo, Ambrosio y compañía, se confirma que Croacia será nuestro rival para cuartos. No debemos tener problemas ante un conjunto mucho más débil en todas las facetas, sobre todo en lo que al juego interior se refiere.

 

Mientras "nos concentramos" para ese partido, quería compartir con vosotros una reflexión. Hablando esta mañana con el experto en piragüismo de Eurosport sobre David Cal, me ha comentado que el gallego sería cuarto incluso sin entrenar. Al parecer anda sobrado de talento.

 

Talento + actitud = deportista para la historia. El ciclista Joan Llaneras es un buen ejemplo. Gervasio Deferr, por mucho que se diga que no se cuida y tonterías similares, lo es también. Y qué decir del gran Rafa Nadal, que es para mí el deportista perfecto: talentoso, trabajador, humilde y respetuoso con todo el mundo. El nuero perfecto, que diría mi madre.

 

Hay, sin embargo, otros deportistas que lo fían todo a sus condiciones naturales, sin que el esfuerzo les lleve a exprimir al máximo ese don tan difícil de heredar.

 

Algunos, como Ronaldo, llegan a pesar de todo, a la cima. Otros se quedan en el camino por su mala cabeza, por falta de ambición o váyase usted a saber por qué razón. El futbolista José Antonio Reyes - ése que no sabía que en Londres suele llover de vez en cuando- es el primero que me viene a la cabeza.

 

De nuestro equipo de baloncesto, el dúo Ricky&Rudy aúna talento más trabajo, aunque la actitud de Rudy en ocasiones es bastante mejorable (que se lo pregunten a los técnicos y empleados de la Penya). Pau Gasol tiene mucho talento, pero su hermano Marc le pone más bemoles en la pista. Una mezcla nos hubiera dejado al Nadal del baloncesto, pero la historia no es nueva; ya pasaba algo parecido con los hermanos Martín en la década de los ochenta.

 

Por último, jugadores como Felipe Reyes, Carlos Jiménez o José Manuel Calderón, han sido capaces de sobreponerse a ciertas carencias, sobre todo técnicas, a base de trabajo y más trabajo. Son éstos últimos, en mi opinión, todo un ejemplo de superación y de compromiso hacia una pasión, en este caso el baloncesto.

Repetid conmigo: vamos a jugar la final. La vamos a jugar. Sí, ya sé que los americanos nos han pasado por encima y que el desánimo se expande como la pólvora entre los españolitos. Ya sé que Calderón no está bien, que Navarro tampoco, ni Garbajosa; soy consciente también de que Pau Gasol y Rudy Fernández pueden dar mucho más de sí, pero no debemos ser derrotistas.

 

Este equipo está muy lejos en sensaciones al que se proclamó campeón del mundo en Japón, pero aún estando al 70% de nuestras posibilidades, somos mejores que la mayoría y los cruces para llegar a la final parecen favorables: Croacia en cuartos y Lituania o China en semifinales serían nuestros rivales antes de la final del día 24. Mucho peor hubiera sido compartir parte del grupo con Grecia o Argentina.

 

 

Llegados a este punto, el objetivo es claro. Volver a encontrarnos con los americanos en la lucha por el oro, igual que hace 24 años, en Los Ángeles, cuando los Epi, Corbalán, Fernando Martín y compañía lograron una plata inolvidable.

 

Será un último partido para disfrutar. Ante unos americanos que, esta vez sí, plantean los partidos como si fueran italianos, que son capaces de apartar el lucimiento personal en pro del bien del grupo, que son capaces de sacrificarse para conseguir recuperar, con toda justicia, el apelativo de "Dream Team".

 

El equipo de los sueños ha vuelto y hoy hemos vivido una pesadilla porque en el fondo, no nos engañemos, lo que nos deja con mal sabor de boca no es que USA nos derrote con claridad, sino que España haya jugado un mal partido. Sólo Ricky "Harry Potter" Rubio y Felipe Reyes han jugado a un gran nivel. Y eso es muy poco para plantar cara a los americanos.

Hoy cambiamos de registro y me pongo el disfraz de reportero. Con mi grabadora de toda la vida, comprada en Sidney en los JJOO del año 2000, me dispongo a hacer un repaso junto al maestro Pepe Laso de todos y cada uno de los componentes del equipo español. Pepe, como siempre, no se muerde la lengua:

 

Raúl: “Le faltan minutos. No se puede decir nada ni bueno ni malo. Está pagando el éxito de Ricky Rubio”

 

Ricky Rubio: “Es el jugador más novedoso de la selección. Su llegada ha desestabilizado ese puesto porque se ha convertido en la estrella con 17 años”

 

Calderón: “Muy afectado por esto, en el partido ante Alemania ha jugado como anotador, al estilo de los bases de la NBA. Leí en tu blog el promedio de asistencias (2 en 3 partidos) y es un dato demoledor”.

 

Navarro: “Vuelve sin rodaje. Merece la reflexión de los jugadores que se van a la NBA. De no ser para ser una auténtica estrella allí, la NBA ablanda a los jugadores. Ha perdido su capacidad de hombre decisivo. Aíto no es dado a hacer regalos, porque cree que tiene que jugar el que rinde y veo que Rudy le ha quitado el protagonismo como 2”

 

Rudy: “El mejor jugador hasta el momento del equipo porque hace muchas cosas, mete canastas importantes, corta balones, colabora con el grupo, etc. Se permite alguna excentricidad, pero realmente es el jugador más fresco”

 

Mumbrú: “Para mí es una sorpresa lo bien que está jugando. Él tiene un baloncesto que no se ajusta mucho a la forma del baloncesto español. Está entre los notables del grupo”

 

Berni: “Tiene pocas opciones. No le ayuda el temperamento del equipo. Cuando todo el equipo se pone a jugar divertido y alegre, es un jugador fantástico. Pero es difícil que una fiesta sea divertida si sólo hay uno o dos jugadores divertidos”

 

Carlos Jiménez: “El de siempre, no gana partidos, pero colabora mucho para ganar. Esperemos que se recupere del golpe, porque cuando se llega al final de un campeonato, Jiménez siempre ha hecho muchas cosas para el equipo”

 

Felipe Reyes: “Le pasa lo que a Berni. Cuando todo el equipo se pega, él se hace grande y se pega como el que más. Cuando el equipo juega sin una personalidad propia, pendiente de que las figuras lo arreglen, como está sucediendo este año, pensando todo el rato en Pau debajo del aro, Felipe se aburre”

 

Marc Gasol: “Un jugador importante. Suma y es trascendental para el baloncesto español para mucho tiempo. Difícilmente compatible con su hermano, porque Pau acapara todo el juego interior. Cuando están juntos se queda un poco desdibujado”

 

Pau Gasol: “Se ha convertido en el más importante y es la referencia ofensiva de España. No es bueno que sea así, pero lo es, y no es culpa del chico, al revés. Llegará agotado al final, como sucedió en el Europeo pasado y luego le caerán algunas críticas porque todos dependen de él y eso no es bueno”

 

Garbajosa: “Muy fuera de forma, muy nervioso. Su falta la nota mucho el equipo. Todo el mundo quiere que lo haga bien y en el partido de ayer sus triples parecían goles de fútbol, por cómo eran celebrados por sus compañeros. Se le ve con ganas de hacer muchas cosas, pero veo difícil que pueda ser un jugador importante en estos Juegos”

 

Aíto: “Está desdibujado. No va a poder llevar adelante su estilo. Solamente Ricky y Rudy lo pueden llevar. Maneja el baloncesto con talento, los cambios con su filosofía, pero la orquesta es difícil que vaya a sonar bien porque él tiene un estilo que es muy difícil de asimilar. En el Joventut ha costado años hacerlo y no creo que este equipo pueda hacerlo. No sonará bien, lo que no quiere decir que no sigamos ganando”

 

Pronóstico ante USA: “Vamos a perder y nos van a tratar igual que al resto de equipos. Si corremos, les pondremos un poco más difícil la cosa, pero este equipo, después del de Barcelona 92 es el auténtico equipo americano, con un talento técnico aceptable, pero una ejecución por su físico tan rápida, que desarbola a los mejores jugadores de Europa”.

Os describo la situación, a esta hora de la mañana. Me he levantado a las 02.50. Con un par. Total, como estoy de Rodríguez, mi mujer no me puede decir aquello de "Estás enfermo, cariño". Todo estaba calculado. El partido termina a las 04.45, me duermo tres horas y a currar, que la jornada viene hoy larga...

 

Iluso de mí. Un mosquito que quería jugar a ser Ricky Rubio se ha encargado "personalmente" de que no haya pegado ojo. ¡Qué presión en toda la cama!. He terminado en la cocina, con un café, una tostada y el portátil, donde he simultaneado los comentarios del foro con el LIVE del Australia - Irán

 

Al final, va a ser que mi mujer tiene razón.

 

Tras una buena ducha y otro café, he llegado al trabajo, donde he recibido críticas despiadadas por mi voz de cazallero y mis previsibles ojeras. Afortunadamente, el tanto por ciento de friquis por metro cuadrado que trabajan en Eurosport está muy por encima de la media. Uno se siente reconfortado cuando comprueba el disgusto con el que los comentaristas de piragüismo en aguas bravas, acogen la suspensión de la prueba por la lluvia. No estoy tan mal, al fin y al cabo.

 

Superada la "resaca" del TV Lag, que tan bien ha definido en su fantástico blog Pablo Malo de Molina, me da por echar un vistazo a las estadísticas. Recuerdo el asombro que producía en Estados Unidos el hecho de que en un momento dado José Manuel Calderón fuera el base con mejor promedio de asistencias de toda la NBA, en función de los minutos jugados. De momento, en este torneo olímpico, el base de los Raptors acumula dos asistencias en tres partidos, jugando una media de 23 minutos por partido. Preocupante.

 

Los datos de Navarro tampoco corresponden a la categoría del jugador. El escolta del Barsa promedia 5.6 puntos por partido, con 17 minutos jugados de media.

 

Calderón y Navarro son dos piezas fundamentales en el engranaje de España. Sólo con las dos mejores versiones de estos dos jugadores podremos plantar cara a los americanos. Yo, personalmente, tengo una confianza ciega en los dos.

 

No quisiera terminar sin comentar la que ha sido para mí la mejor noticia de la jornada: la constatación de que Garbajosa sigue progresando adecuadamente. No, no lo digo por sus dos triples. Lo digo por su extraordinaria defensa sobre Nowitzki, porque ha llegado un segundo antes que hace unas semanas para provocar dos faltas en ataque, porque ha recuperado balones y porque, conociéndole, hoy ha vuelto a sentirse un jugador importante. Grande Jorge.

 

 

P.D. Para mañana pretendo hacer una entrevista - repaso, jugador por jugador, con Pepe Laso, con el que esta tarde comentaré el interesantísimo Argentina - Croacia.
Rudy
Rudy Fernández, espectacular (Foto EFE)

Apenas ya recuperado de las emociones de la segunda jornada, me dispongo a hablaros de Rodolfo Fernández.

 

Rudy es, para mí, el mejor alero español de todos los tiempos. De acuerdo, tiene 23 años y un largo camino por recorrer. Tiene margen de mejora para engrandecer su leyenda, aunque su primer año en la NBA no será fácil.

 

Me dice Gonzalo Vázquez que jugadores como Rudy al otro lado del charco los hay por decenas. Empiezo a dudarlo, querido amigo. Aleros físicamente superiores a Rudy los habrá, sin duda, pero capaces de combinar como el español todos los aspectos del juego (Puntos de tiro exterior, penetraciones, rebotes, asistencias, robos) no puede haber tantos.

 

Me arriesgo a que me caigan unos palitos veraniegos, seguramente merecidos, pero voy a desvelar un secreto. Hace un par de años que hago reír a Gonzalo diciéndole bravuconadas del tipo "Rudy Fernández es el Michael Jordan español". Hoy, comparto este chascarrillo con todos vosotros después de emocionarme un día más por lo que he visto. He visto a Rodolfo volar, sufrir en defensa, ir a por todas. Le he visto ser el espíritu del equipo, por encima de Gasol, aunque el de San Boi haya completado un partidazo.

 

21 puntos, 8 rebotes, 6 asistencias, 2 robos...los números son espectaculares, aunque fríos. Y uno, talludito ya, que ha visto jugar a Margall, Sibilio, al gran Epi, a Villacampa, a Herreros y a Navarro, no tiene dudas en señalar que Rudy es ya hoy, mejor jugador que todos ellos. Palabras mayores, creedme, porque todos los demás no han sido malos.

Perdón por la pregunta, hecha así, de buena mañana y sin avisar. Viene a colación porque en el partido USA-China que tuve la fortuna de narrar ayer en Eurosport con Pepe Laso y Gonzalo Vázquez en los comentarios, salió a debate el asunto, una vez que los chinos dejaron de meter triples y los americanos se marcharon en el marcador a base de robos de balón y mates (algunos de ellos precedidos de unos pasos escandalosos).

 

Laso abrió la caja de los truenos comentando que, en su opinión, la actitud de Pau Gasol en muchos partidos no es la más deseable para un jugador de su talento. Echamos la vista atrás, para recordar partidos en los que nuestro jugador más reconocido se hubiera partido el pecho dentro de la zona. Nos acordamos de algún partido del Europeo de Suecia y, sobre todo, del partido ante USA en los Juegos Olímpicos de Atenas.

 

Desgraciadamente, no salieron más ejemplos. A Pau, indudablemente el jugador que más alto ha llegado en la historia del baloncesto español, le persigue el fantasma de no haber podido jugar por lesión la final del Mundial, y de no haber anotado el tiro decisivo en la final del Europeo del año pasado en Madrid. Y eso probablemente no sea justo, pero nadie puede impedir que ese comentario esté en las tertulias de basket en nuestro país.

 

Huelga decir que el mayor de los hermanos Gasol es, hoy por hoy, no sólo un jugador de baloncesto reconocido en todo el planeta, sino también un personaje con gancho comercial indudable. Gasol, junto a Nadal y Fernando Alonso, protagoniza unas cuantas campañas de publicidad de firmas que quieren identificar sus productos con un astro del deporte de su talla.

 

Ello, no obstante, perjudica notablemente la libertad del periodista para decir lo que piensa, abiertamente, desde el respeto máximo, pero sin el más mínimo tapujo. Las marcas comerciales que tienen a Gasol como estandarte se anuncian en los medios y éstos tienen que valorar la rentabilidad económica que esas campañas reportan a las arcas de la empresa, por encima en ocasiones, de la tan necesaria crítica constructiva.

 

Hay, por otra parte, periodistas forofos que no pueden o no quieren discernir la pasión de la realidad y que prefieren ver complots extraños antes que reconocer que nuestros deportistas -Gasol entre ellos- tienen un altísimo nivel, pero tienen sus limitaciones.

 

Lanzo, pues, a mis amigos de este blog la pregunta con la que encabezado el texto, porque siempre está bien saber qué piensan al otro lado. ¿Somos los periodistas objetivos con nuestros deportistas?. Desde el respeto espero vuestras respuestas.

Estoy rodeado de amigos futboleros. Supongo que como todos los que leen este blog. Son fácilmente reconocibles. Echaron unas canastas cuando España ganó la plata en Los Ángeles, emocionados con la gesta de los Corbalán, Epi, Fernando Martín y compañía. Se atrevieron, incluso, con un partidillo en una canasta, en el que demostraban sus escasas condiciones para jugar el baloncesto.



-    “¿Falta?” , preguntaban extrañados con los brazos abiertos. “Este deporte es para niñas”- vociferaba el más bravucón del grupo.

 

-    “No mira”, explicábamos con paciencia los basketeros de la pandilla, “es que no puedes defender a 30 centímetros del atacante y estar empujándole constantemente. Esto es baloncesto, aquí no hay cargas”.

 

Los partidos solían concluir con alguno de esos futboleros malherido por algún que otro codazo en medio de la zona. ¡Qué narices, los grandes éramos nosotros”. Unas cervecitas ayudaban a limar asperezas. Al fin y al cabo, bastante tenían los pobres. El Mundial del 82 celebrado en nuestro país había sido un desastre histórico y en la Eurocopa del 84, Arconada cantó en la final para darle la victoria a Francia.

 

Mis amigos los futboleros se han venido ahora arriba. La Eurocopa de Austria y Suiza les ha dibujado una sonrisa socarrona, permanente y con tintes de venganza.

 


Andan agazapados. Ayer sorprendí a uno en la piscina comentando: “El Dream Team les va a aplastar”. Y risas. Y miradas cargadas de maldad, expectantes.

 

Afortunadamente, también hay personas a los que nos gusta el deporte en general, aunque tengamos uno preferido, que vivimos con una pasión desbordada. En todo caso, no puedo negar que me atrae esa especie de reto piscinero, que tengo ganas de que todo vaya como pienso, de ver a España en la final el día 24 y, puestos a pedir, que ganemos al Dream Team en la lucha por el oro. Sí, que ya sé que está Kobe, me consta que Lebron James tiene ganas, que Carmelo Anthony sueña con la venganza.

 


Pero qué queréis que os diga, con este equipo, respeto máximo, miedo ninguno. Ni Jack Bauer podría estropearnos esta misión olímpica.

Doce jugadores. Un equipo. Un auténtico equipo. Juegan a la pocha, se hacen fotos con todo el mundo y, por supuesto, duermen en la Villa Olímpica, aunque saquen los pies por debajo de las sábanas.

 

Desde la gran referencia, Pau Gasol, hasta el último en llegar, Ricky "Harry Potter" Rubio, todos aportan. Dentro y fuera de la pista. Dirigiendo la nave, un novato olímpico sexagenario, con un D.N.I. gran reserva pero con una mente cada vez más joven y lúcida.

 

Y yo aquí estoy, esperando como niño con zapatos nuevos, esperando ese mágico momento en el que se enciende una luz roja y estás en el aire. Esperando a que el balón inicie el domingo su subida desde el centro de la pista, para no parar hasta el día 24, cuando sepamos, a eso de las diez de la mañana, si España ha sido capaz de elevarse por encima de la gran muralla del baloncesto mundial.

 

¿Optimista?. Moderadamente optimista. Que luego mis  compañeros me dicen que soy como Zapatero. El maestro Pepe Laso y un habitual de acb.com, Gonzalo Vázquez, me acompañarán en los comentarios. Un chorro de placer, como placentero será compartir con todos vosotros este blog. Juntos pasaremos por el aro... olímpico, y soñaremos con el oro.