Estoy rodeado de amigos futboleros. Supongo que como todos los que leen este blog. Son fácilmente reconocibles. Echaron unas canastas cuando España ganó la plata en Los Ángeles, emocionados con la gesta de los Corbalán, Epi, Fernando Martín y compañía. Se atrevieron, incluso, con un partidillo en una canasta, en el que demostraban sus escasas condiciones para jugar el baloncesto.
- “¿Falta?” , preguntaban extrañados con los brazos abiertos. “Este deporte es para niñas”- vociferaba el más bravucón del grupo.
- “No mira”, explicábamos con paciencia los basketeros de la pandilla, “es que no puedes defender a 30 centímetros del atacante y estar empujándole constantemente. Esto es baloncesto, aquí no hay cargas”.
Los partidos solían concluir con alguno de esos futboleros malherido por algún que otro codazo en medio de la zona. ¡Qué narices, los grandes éramos nosotros”. Unas cervecitas ayudaban a limar asperezas. Al fin y al cabo, bastante tenían los pobres. El Mundial del 82 celebrado en nuestro país había sido un desastre histórico y en la Eurocopa del 84, Arconada cantó en la final para darle la victoria a Francia.
Mis amigos los futboleros se han venido ahora arriba. La Eurocopa de Austria y Suiza les ha dibujado una sonrisa socarrona, permanente y con tintes de venganza.
Andan agazapados. Ayer sorprendí a uno en la piscina comentando: “El Dream Team les va a aplastar”. Y risas. Y miradas cargadas de maldad, expectantes.
Afortunadamente, también hay personas a los que nos gusta el deporte en general, aunque tengamos uno preferido, que vivimos con una pasión desbordada. En todo caso, no puedo negar que me atrae esa especie de reto piscinero, que tengo ganas de que todo vaya como pienso, de ver a España en la final el día 24 y, puestos a pedir, que ganemos al Dream Team en la lucha por el oro. Sí, que ya sé que está Kobe, me consta que Lebron James tiene ganas, que Carmelo Anthony sueña con la venganza.
Pero qué queréis que os diga, con este equipo, respeto máximo, miedo ninguno. Ni Jack Bauer podría estropearnos esta misión olímpica.


