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Foto: M.A.PoloMientras el balón dudaba si dejarse acariciar por la red o huir por siempre del aro, los periodistas estaban en vilo. En el basket, como en la vida, un detalle puede cambiarlo todo. Si aquel intento a la desesperada de Dowdell no entraba, barra libre para la crítica. El 19-0, las facilidades para la última canasta de Simeón y hasta la propia decisión de que Zabian se la jugara –y de esa forma- estarían en tela de juicio. La bola entró y todo acabó coloreado de color rosa. O más bien verde. Valiente entrada del norteamericano, sabia decisión de Aíto, recompensa a un partido muy serio del equipo, etcétera, etcétera.

Es el sino de un equipo que parece vivir cómodo al filo del abismo constante. Un club que se bautizó entre los grandes con un no-triple, aquel de Ansley del que se cumplieron 15 años esta semana, y que se ha acostumbrado a cambiar crónicas e invertir sonrisas y lágrimas con acciones in extremis. El triple de Garbajosa para ganar una liga o aquel de Pepe Sánchez para entrar en una Final Four son los más significativos de una lista rica en longitud. En Europa, destacan en simbolismo una resurrectora canasta de tres de Lázaro para tumbar al TAU y una canasta final de Berni para conquistar el OAKA, aunque en ACB el legado va aún más lejos. En la última década, los aficionados al Unicaja han vivido de todo.  De las milagrosas canastas de Mrsic para dejar helado el CID en el 2000 al Dowdellazo en La Fonteta, diez años dieron para mucho.

Abrams conquistaba sobre la bocina San Pablo en 2001, Wojcik anotaba su única canasta importante en Málaga para vencer in extremis en Lugo dos años después y un par de equipos repitieron experiencia amarga contra los malagueños. El Forum cayó en 2003 con un increíble triple final de Bullock –desde el lateral acertó en un lanzamiento inverosímil, forzado, rectificado y milagroso- y en 2006 Garbajosa les hacía siete puntos seguidos en el último minuto (de 70-76 a 77-76), incluida una canasta agónica y ganadora, para dejar la victoria en casa. Más le duele al Estu recordar el enceste de Berni en 2002, para darle a los malagueños su primera ventaja en el partido a falta de 6 décimas en un choque que tenían perdido, el de Risacher al año siguiente, para remontar otro partido imposible y el del propio Garba, en 2006, para aumentar la maldición cajista.

No obstante, pese a la espectacularidad de aquel triple de Bullock o la locura colectiva tras las citadas canastas salvadoras, el derecho a la perpetuidad sólo se gana con triunfos en choques a vida o muerte. Tiempo de Playoff, sinónimo de recuerdos. Curiosamente, al Unicaja se le da especialmente bien ese tipo de acciones ganadoras en la lucha por el título, especializándose en canastas que han desafiado a la propia bocina, en esta eliminatoria. Por ello, vamos a atrevernos a hacer un Top5 con asterisco. El asterisco se debe a dos motivos. Primero, para que los compañeros que eligen las jugadas más espectaculares cada semana no me demanden por saltarme el copyright y segundo porque el encuentro de este domingo será el que decida en que lugar queda para la historia el canastón de Dowdell. ¿La llave a semifinales o sólo el subidón de un triunfo estéril?

 

 

5- El Fontetazo de Dowdell. Es uno de los jugadores que más dudas generan en su equipo por parte de los aficionados. El norteamericano necesitaba dar un puñetazo en la mesa, pero pocos esperaban que lo hiciera de una forma tan espectacular. Cogió la bola a falta de 3,1 segundos y corrió como un poseso hacia canasta. De poco le importaron en esas décimas las dudas, su -1 en valoración, lo complicado que se le había puesto la eliminatoria a su equipo. Dejó atrás a Kelati por su velocidad, soltó una bandeja muy forzada pero cargada de intenciones que, tras el coqueteo del balón con el aro, acabó dándole la victoria al Unicaja sobre la bocina en Valencia.

4- El reverso de Mrsic. Playoff 2000. El Unicaja disputaba su enésima eliminatoria al límite contra el Barça, en un partido de cuartos tan poco vistoso como emocionante. En plena sequía de puntos, cualquier canasta era el más preciado oasis y la de Mrsic, con 54-54 en el luminoso, supo a oro para los malagueños. El balcánico recibió de Orenga de espaldas, se giró en el aire, probó fortuna e hizo estallar Ciudad Jardín, que parecía por ambiente aquel del 95. El 2-1 puso en jaque al cuadro blaugrana, entrenado por Aíto, que finalmente pudo remontar la eliminatoria, sudando hasta el final por aquella canasta de Veljko.

3- Cabezas al rescate. En los cuartos de final del pasado año, el Gran Canaria hizo la machada en el Martín Carpena, poniéndose por delante en la eliminatoria y colocándose a un paso de sus primeras semifinales. Si el Unicaja quería seguir con vida, tendría que ganar en el infierno amarillo del CID, ante un equipo cargado de ilusión y de argumentos baloncestísticos. Los canarios llevaron la manija del choque pero los de Aíto lograron llegar con vida al minuto final. Tras el fallo de su rival, Cabezas cogió el balón, dispuesto a sentenciar en la última jugada. Un bote, otro, amago de penetración y frenada en seco. Se levantó, tiró y anotó, a falta de tres segundos para el final. 1-1 en la serie y un pase a la siguiente fase culminado en Málaga días más tardes.

 

 

2- Nadie para a Berni. El capitán malacitano completó con una acción con su firma una victoria histórica en el Playoff de 2008, ya que hasta ese momento jamás ningún equipo había sido capaz de eliminar al líder en cuartos. El Unicaja, octavo en la regular, venció en Madrid y puso la guinda a su gesta con una “no-canasta” de Rodríguez. Con el partido igualado a falta de ocho segundos, el escolta hizo un coast-to-coast, aprovechando la condescencia madridista y su fácil bandeja, pese a que nunca encontró la red –tapón ilegal del Real Madrid-, decidió la serie contra el conjunto blanco.

 

 

 

Foto: EFE1.- El milagro de Bullock. Quizás la de Berni por importancia histórica merezca el número 1 pero seguramente no haya habido una canasta final más celebrada en el Martín Carpena. En una serie de cuartos agónica a cinco partidos contra el TAU Cerámica en el Playoff 2003, el encuentro final fue un reflejo de los cuatro anteriores. Ventajas cortas, tensión constante, baloncesto no apto para cardiacos. Los baskonistas llegaron con 6 de ventaja a falta de un minuto pero víctimas de la lesión de Calderón y de su precipitación final, dieron vida al Unicaja. En la última posesión, un fallo de los vitorianos propició que Okulaja, como si fuese un jugador de fútbol americano, diese un pase de una parte a otra de la cancha, para que Bullock hiciese su particular touchdown, pusiera un 62-61 a falta de 4 segundos que el TAU ya no pudo mover y firmase una de las canastas más importantes en su carrera profesional. Semifinales, pase a la Euroliga y un recuerdo imborrable en el Carpena.

 

 El mismo equipo que acumulaba prórrogas con derrota a estas alturas de la pasada campaña, ahora hace revivir los instantes de mayor locura colectiva en Málaga. Y todo por una canasta. La que has liado, Dowdell.