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"Cualquiera puede hacer historia, pero solo un gran hombre puede escribirla”, repetía Oscar Wilde. Ese hombre es griego, como no, cual hijo de la filosofía helena post-moderna. Se llama Fotis Katsikaris y está a cuarenta minutos de ser inmortal en la eternidad de Bilbao.


Partido perfecto el planteado en su pizarra, con su equipo planteando batalla desde las trincheras en el primer periodo, apostando por la locura en el segundo y jugando con su ventaja tras el descanso. Cruda paradoja la del técnico que enamoró a Valencia para, años después, poder ser verdugo en la tierra que le permitió crecer.

 

 

ACB Photo/M.A.Polo
 

 


Hace un año y pocos meses, el Bizkaia Bilbao Basket coqueteaba con el descenso hasta que el “Factor K” del griego le permitió escalar hasta rozar el Playoff. Este año sí hubo tiempo. También para el primer triunfo en la trayectoria del club en la fase por el título. Sin embargo, para Katsikaris la única historia posible es la del futuro inmediato: "El domingo hay una oportunidad muy grande de hacer historia".

Bilbao sueña y lo puede hacer. Esta victoria vale más que una victoria. Este estreno en cuartos es más que un estreno en cuartos. Las matemáticas nunca se llevaron bien con la lógica. Las barreras caen, el equipo crece, el orgullo aumenta, el futuro se estremece. ¿Cómo no van a temblar los aficionados del Bizkaia BB tras un partido de tan alto voltaje? La emoción es la antesala de los sentimientos más encontrados, la impotencia y la euforia. Hoy el Guggenheim duerme en la otra orilla.

Dos teóricos secundarios, Mavroeidis (22 de valoración) y Hernández-Sonseca (18) como mejores del partido, marcando sus mejores números de todo el año el día que más hacía falta. Equipo, en Bilbao hay equipo. Si no, no se explica que con un día gris de los cuatro jugadores que más han anotado durante la temporada (10/26 en el tiro entre Banic, Jackson, Mumbrú y Warren, con únicamente 27 puntos entre todos… 15 menos que en liga regular), el conjunto haya controlado el partido en una de las canchas hoy por hoy más difíciles del viejo continente de forma tan insultante.

La dirección silenciosa de Fisher, el paso al frente de Hervelle, el impulso inicial de Vasileiadis… o incluso la llegada a tiempo y explosiva del propio Aaron Jackson, con canastas de sello playground cuando el balón más quemaba. Pinceladas del cuadro más bonito de “los hombres de negro”, que un día juegan, otro pintan y al siguiente hacen volar. Dominio del rebote, generosidad en la pista (¡23 asistencias!), entusiasmo, fe. Si algún día se inventa el cocktail del éxito, debería llevar esos ingredientes procedentes de allí. Del mismito Bilbao.

 

ACB Photo/M.A.Polo
 

 

Restan 40 minutos, un inmenso mundo. Universo con el Power Electronics Valencia al otro lado. Nadie ganó más en ACB desde que Pesic llegó al club. Nadie venderá más cara una derrota o una eliminación. Pero en Bilbao, por una noche –la del sábado será la de los nervios, de esos que se tienen en la Noche de Reyes-, los amantes al baloncesto dormirán en una nube, soñando con y sin almohada y repitiéndose, entre el orgullo y la excitación, que el domingo Miribilla se tiene que vestir de gala para celebrar el partido más importante de la historia del club. ¿Acaso no lo es?

Nada más que con el primer triunfo en un Playoff, el Bizkaia Bilbao Basket ha hecho historia. Cualquiera puede hacerlo, que diría Wilde. La segunda y el billete a semis ya no son terreno para mortales. El escritor Fotis desea llenar otra página. Su público, protagonizarla, leerla y enmarcarla. Tan solo 40 minutos…