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Una mexicana, una italiana, una argentina, un par de españolas y otro de estadounidenses. No es un chiste sino el número de películas con ese apellido. Cuatro telenovelas, seis canciones, algunas trilladas hasta el hastío. Nada, nada servía para explicar su significado. Nos tenían engañados, si es que alguna vez hemos dejado de estarlo.

 

Ilústranos tú, RAE:

 

“1. f. Perturbación anímica producida por una idea fija.

 

2. f. Idea que con tenaz persistencia asalta la mente”.

 

¿Y lo tuyo que es, Juan Carlos? Como el que ama y odia al mismo tiempo, consciente de la fatalidad de sus sentimientos, totalmente hipnotizados y cautivos. Como aquel con solo tiene un deseo, un reto o una persona en su cabeza. Navarro y el Unicaja. El Unicaja y Navarro. Amor imposible, enemigos habituales, pasión desatada y sin mesura. Obsesión, pura obsesión. La verdadera película para explicar el concepto la hace él. Director, guionista y protagonista.

 

Hace 13 años, un chico maravilla al que le apodaban “Bomba” se presentó en Málaga sin currículum, sin ser aún campeón del mundo y casi sin vello fácil, anotando 9 puntos en 10 minutos.

 

Sería el principio de un binomio con un claro ganador. 17 puntos en el Playoff 2000, 24 de valoración en la campaña siguiente, 20 puntos en la 2002-03 y unas semifinales de 2004 de auténtico verdugo, con 16,5 puntos de media (24,5 val) en los dos primeros partidos de semifinales para acabar sentenciando al Unicaja (20 val. aquel día) con un 0-15 final culminado con sus tiros libres.

 

 

Foto EFE
 

 

 

En 2006, el año en el que Unicaja se proclamó campeón de la ACB, Juan Carlos Navarro despertó del sueño europeo a su rival preferido, que tenía en su mano una oportunidad histórica, con 18 puntos en el Top16, incluidos dos tiros libres finales para llevarse el partido de Málaga. A la campaña siguiente, 14 puntos para eliminar al Unicaja de su Copa de Málaga. Solo el mítico triple de Pepe Sánchez pudo enterrar la maldición tras una serie de cuartos de Euroliga en la que el escolta barcelonista había promediado 20 puntos (23 val) hasta ese momento.

 

Sus 17 puntos y 18 de valoración en la 2007-08 fueron el anticipo de una exhibición sin precedentes en la prórroga del Palau, con Juan Carlos anotando todos los puntos de su equipo (11), por solo 10 de un Unicaja que se quedaba con la miel en los labios. En la vuelta, otros 25 puntitos marca de la casa, aunque más aún dolió en Málaga su actuación en semifinales, con 26 puntos y 6 asistencias en el primero y 18 puntos definitivos en el tercero para cerrar la serie en Málaga.

 

En la pasada campaña, porque las tradiciones nunca hay que romperlas, la estrella barcelonista despachó con 13 y 18 puntos respectivamente a Unicaja, antes de hacerle 18 de media en cada uno de los tres partidos de semifinales. ¿Resultados? Una víctima, Unicaja; un clasificado, Regal Barça; Un héroe, Navarro.

 

El escolta prolongó su masacre verde de cada año en esta temporada 2010-11, con 25 puntos en el Martín Carpena, 18 en la última jornada de la regular y otros 17 en solo 22 minutos de juego, liderato incluido de su equipo, en el partido que abría los cuartos de final. Unos cuartos que ahora están pintados de blaugrana por el empeño del que quiso pintar sobre rancio lienzo, del que dio color a un gris que parecía sólido.

 

Ni el paso de los años, ni las propias estadísticas, que deberían hacerle fallar algún año. Ni siquiera su eterno amigo y rival Berni Rodríguez, que solo puede frenar su aportación en los partidos de Málaga. ¿Quién diablos frena la herida del que sangra verde? La pregunta lleva 13 años sin respuesta.

 

 

ACB Photo
 

 

 

“Si estás pensando venir por mí, nunca te enfrentes a quien no teme morir”, cantaba el grupo Rata Blanca en su canción "Obsesión" allá cuando el barcelonista aún iba al instituto.

 

Y es que para las maldiciones hay conjuros. Para las obsesiones, no. Aunque… ¿contra qué equipo no ha tenido antes o después una obsesión Navarro? Se hizo el silencio.