ACBBlogs

“Dani, céntrate en semis. Céntrate en semifinales, Daniel”. Razón no les falta, actualidad manda, mas permitidme hacerle el último guiño a la serie de cuartos que acaba de finalizar, aún consciente de que en el deporte, caprichoso y desmemoriado él, el mañana siempre vende más que el ayer.

Hoy va de listas pero no de rankings, sin mayor orden que el que cada uno quiera ponerles. Se trata de destacar algunos instantes que, por su significancia o simbolismo, destaquen por encima del resto en el último partido de cuartos de final. Allá vamos:

 

La redención de Navarro. (71:55 en el diferido de ACB360). Un instante fugaz, tanto para la cámara como para los espectadores del CID. Quedaba aún un minuto para el final del tercer periodo y Pascual sentaba al escolta. Ya jamás volvería a la pista. Un minuto antes, había puesto la máxima para su equipo con un triple y, sobrándole un cuarto, le dio tiempo para ser el máximo anotador  de su equipo con 16 puntos y para consumar una venganza que llevaba tatuada a fuego. Tras cinco años de derrotas de su equipo, siempre con una actuación estelar suya, Navarro volvía a dominar el CID y se iba al banquillo, ya con las semis en el bolsillo para los suyos, con la tranquilidad del que cerraba el círculo y acababa un maleficio que duró un lustro.

 

 

¡Que salga Trias! (95:10). Otra con Navarro como actor secundario. El Regal Barça estaba contento con su triunfo, el CID aplaudía cada jugada de su equipo –precioso instante cuando el pabellón se puso en pie para aplaudir a su Granca pese a la derrota- y los minutos se consumían sin especial tensión. ¿Todos felices? No. Aún faltaba un Jordi Trias que reclamaba su parcela de gloria. El ala-pívot se dispuso para el cambio, bajo la mesa de anotadores, a falta de dos minutos y medio para el final pero Morris, al que iba a sustituir, falló el tiro libre. Desde entonces, el Gran Canaria 2014 erró su tres siguientes tiros y, tras la canasta de Grimau, Navarro salió como un resorte del banquillo para pedir que hicieran falta para que Trias pisase el parqué. Roger se excedió un poco al hacerla pero pronto aclaró el motivo de tan apresurada personal. Una anécdota más que explica la unión y compenetración como alternativa a la batalla de egos en una plantilla cargada de talento.

 

San Emeterio decide (104:00). El pabellón era un infierno. Gabriel acababa de empatar el partido y un fallo del Caja Laboral le daría al Asefa Estu balón para el triunfo en la última posesión. Restan siete segundos de posesión. San Emeterio pasa a Splitter, que recibe en un dos contra uno y, en lugar de jugársela como en la posesión anterior, devuelve a Fernando, que como si llevase una vida entera preparado para ese momento, acierta con el triple y deja en silencio el Madrid Arena. Era el mejor premio posible para un jugador que en verano  era la gran duda baskonista y ahora se ha vestido de referente insustituible para el equipo vitoriano.

 


Las lágrimas de Suárez
(114:00). El momento era indescriptible. El Madrid Arena le regalaba a sus jugadores una atronadora ovación, tan sonora como emotiva. El Asefa Estu acababa de perder pero el esfuerzo y el retorno a la élite bien merecían cada una de esas palmadas de aliento. Entre los protagonistas, uno sufre más que nadie. Suárez, desbordado en cuartos, eclipsado por un rival para la Selección (San Emeterio), con porcentajes discretos (4/12) y toda la impotencia del mundo tras el segundo tropiezo de su equipo, acaba emocionándose y llorando, cabizbajo, mientras recibe el cariño y los abrazos del resto de jugadores… y de unos aficionados que quieren seguirle viéndole como colegial por muchos años.


Imparable Kelati. Minuto 33 de partido (97:00). El Unicaja le ha dado la vuelta al partido pero el Power Electronics Valencia no arroja la toalla, fundamentalmente gracias a Thomas Kelati, ex cajista que ya se la lió a su antiguo equipo en la liga regular y en el primer partido. Tras 8 puntos consecutivos con su firma, Nielsen le ve, el norteamericano deja atrás con su zancada a Welsch directo a canasta, recibe del australiano y anota a aro pasado. Era su punto nº 25. El Carpena, en silencio, con un murmullo que al únisono diría: ¿Quién diablos le para? Desafortunadamente para su equipo, fue su última canasta y uno de los últimos momentos en los que el conjunto valenciano estuvo vivo en el último periodo.

 

 

Me llamo Gary y soy un líder. (93:40). Con la sequía de Kelati, el Power Electronics empezaba a decirle adiós al encuentro, aunque la garra de Marinovic dejó la diferencia en 4 (77-73) a falta de tres minutos y medio para el final. Cook sube la bola y se la pasa a Gary Neal, héroe del Unicaja en la eliminatoria, que tras amagar una y mil veces a un Rafa Martínez que no le deja respirar, se juega un triple espectacular desde siete metros que entra y acaba sentenciando el pase a semifinales de los malagueños. Más que un partido, su triple valió una eliminatoria, una confirmación como líder y el cariño del Martín Carpena.

 

La fe mueve montañas (72:30). El Cajasol, que parecía haber perdido el tren del partido antes del descanso, salió de vestuarios con la ilusión a prueba de bombas. Sin mirar el luminoso, desplegando todos los argumentos que le han hecho volver a enamorar a la Sevilla baloncestística tras 10 años de sequía de Playoff, remontando punto a punto una diferencia que parecía inmensa y que voló en cinco minutos. En el ecuador del tercer periodo, Savanovic, el mejor de los cajistas, se atrevió en un uno contra uno para empatar el partido con un reverso concluido con tiro a tabla. 41-41 y quedaban 15 minutos para soñar en Sevilla. El triunfo no se consiguió, pero la sensación, que ya se obtuvo durante la Copa en aquellos cuartos contra el Barça, de que morirían en la cancha antes que conceder una tregua, inundó Vistalegre y coloreó el Playoff de orgullo y dignidad.

 

 

Otra vez Garbajosa (83:05). Nuevamente él, gritarían los aficionados del Cajasol cuando vieron al ala-pívot de Torrejón corriendo hacia el banquillo tras el bocinazo final del tercer cuarto. 48 horas antes, Jorge había dinamitado la reacción hispalense con un último periodo perfecto, con 11 puntos que valieron un partido de desempate. Minutos antes de ese triple, en los tres cuartos anteriores, había sumado otros 11, siempre en momentos calientes del choque, para mantener con vida al Real Madrid. Cuando Lavrinovic amagó la penetración para abrir hacia su posición, Garba lo tenía claro. Nada ni nadie existía entre él y el aro, lanzando un triple cargado de sentimiento que acabó entrando y sellando, minutos más tarde, el pase madridista a semifinales.

 

¿Y para vosotros? ¿Qué momentos os han hecho sentir más u os han parecido más simbólicos en estos últimos días?

 

PD: Pablo, pónte las pilas para semifinales que mis obsesiones le ganan por poco a tus apuestas. Estuviste fino con el tapón de Carroll, el triple de Felipe y las asistencias de Nielsen, pero gafaste a Lofton y a Saúl ni te digo, que ni jugó el pobre. En el Top8 de obsesiones, Norris naufragó, vale, pero Berni fue importante en defensa, Jasen fue uno de los líderes de su eqiupo, Bullock, Kelati, Navarro y Teletovic se salieron y hasta Ellis se propuso darme la razón a base de triples.