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¿Qué sientes, Bilbao Basket?

¿Qué sientes cuando tantos sueños empiezan por ti? ¿Qué sientes cuando el cielo se viste de negro?

La primera victoria en Playoff, historia. El primer billete a siguiente ronda, historia.  El primer triunfo en semifinales, el segundo… historia, historia.  Maldita sea, ¿no te cansas de esa palabra? Ya has cumplido tus deudas con ella, ahora solo juegas por ti.

 

 

 

¿La notas? ¿Notas la electricidad de Aaron Jackson? Se siente mago y lo es, aunque su mayor truco no lo hace con el balón. ¿Cómo diablos un tipo de Connecticut parece nacido en la mismísima Plaza del Gas?

El Real Madrid se puso a 5 e intentó meterte miedo hasta que apareció Banic. Ese rebote al final del tercer cuarto. Ese 2+1. Ese grito desde el mismísimo parqué. Cambiaste las tornas, Marko. Ahora te temían a ti. Os temían a vosotros.

Cómo no hacerlo. La muñeca de Blums, como aquel día frente al Power Electronics Valencia. El hambre de Vasileiadis, la constancia de Hervelle, la seriedad de Fisher, la sobriedad de Mavroeidis, el compromiso de Warren o la experiencia y clase de Mumbrú.

“Esto es un baloncesto de ‘nosotros’, no de ‘yo’”
, decía el escritor de sueños Katsikaris al término de partido, con sonrisa de oreja a oreja. Supiste implantar tu filosofía. Creíste en ellos y te creyeron. Ahora el baloncesto cree en vosotros.

Te toman en serio, Bizkaia BB. ¿Cómo no hacerlo tras eliminar a esa máquina taronja de Pesic? ¿Acaso no demostraste, incluso en tu derrota, que para ganarte una guerra tienen que vencerte en mil batallas?

“Setecientas vidas para desafiar a la historia”, titulábamos en la segunda crónica. Quizás tengas aún más. Sobreviviste con agonía y ahí tienes tu recompensa. Disfrútalo, saboréalo, porque esto es un premio que te has ganado por ti mismo.

 

 

 

La final está a un paso, el más largo. A un escalón, el más alto. Pase lo que pase, mira a tu público. Tras tanto asombrar, déjate hipnotizar tú por un día. Repasa cada cara de ilusión en la grada, escucha cada chillido de ese infierno en vida teñido de negro. Piensa en el futuro, cuando los tuyos vuelvan a hablar de ti, bien porque llegaste a la final, bien porque la ganaste o bien porque fuiste uno de los semifinalistas más dignos que la ACB jamás haya visto. Lo harán. Lo haremos.

Dicen que el verdadero éxito consiste en obtener lo que se desea y, la felicidad, en disfrutar lo que se obtiene. Sonríe, Bizkaia Bilbao Basket, sonríe. Tienes motivos de sobra. ¿Qué sientes ahora?