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03/06/2011

Hoy no te puedo preguntar que sientes. Hoy no. Lo sé. Lo sabe todo el baloncesto. No disimulaste nada e hiciste bien. Ocultar una alegría es como tan frustrante esconder un amor.

¿Te acuerdas cuando te ilusionaste en verano con Aaron Jackson y nadie te terminaba de creer? Ahora los escépticos son sus mayores fans. ¿Cómo se puede tener tanta hambre, comer tanto en pista y no empacharse jamás? ¿Cómo alguien tan eléctrico no deriva en cortocircuito? Sus cinco últimos minutos, con sus virtudes y fallos -¿los tuvo?- son para grabarlos y enseñárselos a las generaciones futuras, con moraleja incluida: “Creer es ganar”.

 

O. Omeñaka/EFEDOS

 

Tú también, Dimitrios. Te mereces un monumento. Vaya Playoff te estás marcando. ¿Cómo lo haces todo tan sencillo? Viéndote uno mismo piensa que podría salir a la pista y decantar las semifinales con un par de buenas acciones. Tu  seguridad en el momento de la verdad -5/5 en los últimos dos partidos, 17/26 en el Playoff-, tus gritos de rabia tras cada acción positiva y tu fe, infinita, bien valieron una final.

 
Axel, cuéntanos cómo lo hiciste. Desafiaste al tiempo, a la gravedad, a la misma lógica. El aro pasado del belga es una de esas acciones que marcan eras completas, como el no-triple de Ansley o aquel final de Creus. “The shot”, versión Miribilla.

Los números mienten en ocasiones y dicen medias verdades en otras. A veces, solo a veces, se les escapa alguna verdad. Por ejemplo, a la hora de medir la concentración cuando más cuesta mantenerla. 29/31 en tiros libres… ¡94 % en el partido más importante de la historia del Bilbao Basket! Si alguien aún duda de ti, golpéale con ese dato en la cara.

 

“El TAU Cerámica enseña al Lagun Aro Bilbao lo dura que es la ACB”, titulaba ACB.COM en tu debut en la elite, allá por 2004. El cambio de nombre es el menor de los detalles en tu metamorfosis. De aquel 57-104 con el que la ACB te dio la bienvenida a este pase a la final hay un camino de 7 años, con paso firme y seguro, las cosas bien hechas, coherencia. Crecimiento sostenible, que diríamos en otro terreno.  


Los adolescentes siempre tienen prisa por crecer, mas te hiciste adulto sin perder la perspectiva y sin dejar de pisar el suelo. Ahora te toca volar solo, en el reto más apasionante que te has encontrado jamás, el de la final.


Del bucle de la historia –hasta cinco veces la has hecho en este Playoff, uno por triunfo-, al topicazo de los sueños -¡que es una realidad, no un sueño!-, tu camino ya está escrito. Tinta negra, elegante, imborrable, de esa que aún gana valor con el tiempo. Ahora está en tus manos cerrar el libro con el epílogo soñado por los tuyos, que hoy lloran lágrimas entre sonrisas recordando tu machada de anoche, o dejar abierto un final, una esperanza, un “continuará”…

 

O. Omeñaka/EFEDOS
 

 


Es la magia de la primera vez. La primera vez que ves el mar parece más azul que nunca, el primer día que vas al colegio solo te sientes el niño más maduro del mundo y el primer beso te provoca pensar que estás perdidamente enamorado. Pero lo tuyo no es una ilusión, Bilbao Basket. No es espejismo sino machada y heroicidad


“Uno no sabe lo que es la sed hasta que bebe por primera vez”
, escribía Carlos Ruiz Zafón.  Desde ahora tendrás sed, sí, y quizás las gestas del ayer o del mañana te parezcan un poco menores si las comparas con esta. No sería justo. No serías justo contigo mismo.


Gestos, detalles, celebraciones. Lo vivido anoche en Miribilla, por más que hubiera cámaras como testigos, sólo lo sabréis el pabellón y tú, cómplices ya eternos. Y entre vosotros quedará a salvo el secreto más emocionante que vivistéis jamás en el baloncesto. Te espera ahora el Palau, que te hace un hueco encantado. Un lugar con tanta historia crece con visitantes capaces de reescribirla día a día.