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Querido y ‘boludo’ Iván:

Ha sido un gran placer volver a intercambiar epístolas contigo. Aunque sea sólo cada cuatro años y no nos gastemos nada en sellos, es gratificante conocer tus impresiones de las citas olímpicas. No sé por qué pones en duda si en Londres repetirás o no. Sí, es cierto que aún no hemos pactado las condiciones económicas, pero estoy seguro de que llegaremos, como siempre, a un acuerdo satisfactorio para ambas partes.

Preveo en los próximos meses que este rincón de historias sobre el baloncesto pueda dar un paso adelante. No descarto abrir un espacio informativo en el que, sin pretender competir con extraordinarias webs que existen sobre nuestro deporte en español, aportemos a nuestros visitantes algún aliciente más del momento, de lo que puede ocurrir, del fichaje, del día a día del deporte de la canasta.

Si van bien las cosas y no hemos perdido olfato, quizás nos sigamos haciendo grandes, lleguen las firmas comerciales a anunciarse en basketconfidencial y podamos cerrar el contrato para Londres.

Por el momento, planteo para estudiar los títulos de nuestras cartas de dentro de cuatro caños: ‘Cartas del Big’ (tú) y ‘Cartas del Ben’ (quien suscribe). Seguro que en estos años se nos ocurre alguno mejor.

Te felicito porque has conseguido la licenciatura completa en niñez, por lo que te auguro una vejez en cuclillas y jugando a las canicas.

Un fuerte abrazo,
Paco
“El alma tiene ilusiones como el pájaro alas; eso es lo que la sostiene” (Víctor Hugo).
Estimado Paco (y demás lectores):

Se acabó la aventura, amigo. Me encuentro ya en el hogar superando los efectos del ‘jet-lag’, por eso te escribo la última ‘bola’ con unos días de retraso. Desde que salí del Gloria Plaza Hotel de Pekín a las ocho de la tarde (hora local) del día 25 de agosto hasta que entré por la puerta de mi casa en Barcelona pasaron exactamente 24 horas y 30 minutos. Peor lo habría tenido en caso de ser uruguayo, pues dos periodistas de este país me comentaron que el viaje les duraba más de 30 horas al estar, según ellos, “en el culo del mundo”. El balance de la boludez de estos días sólo puede ser positivo.

La fiesta en el restaurante Mare del domingo pasado para celebrar la actuación del baloncesto español en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 fue tan sana como la de una boda. Jolgorio por todas partes y, aunque no se pudo ganar el oro contra Estados Unidos, se encendió el humo de la victoria en forma de puros, como los que se solía fumar el mítico entrenador del Boston Celtics Red Auerbach. Fue un punto de encuentro entre los deportistas, sus familiares y amistades, los responsables federativos, algunos periodistas y demás personalidades. Al haber finalizado la competición, las ataduras que ella conllevaba desaparecieron y nuestros héroes de la canasta se mostraron muy cercanos con todo aquél que se les dirigía para solicitarle un autógrafo, un posado para una foto o darse un abrazo.

Romay dio clases de baile en la fiesta Durante el parlamento del presidente de la FEB, José Luis Sáez, se recordó a las víctimas del accidente del avión de Spanair en el aeropuerto de Barajas. Fue un momento emotivo dentro de una fiesta a la que asistieron más de un centenar de personas y en la que los jugadores le pidieron a Fernando Romay que bailara. Algo bailó el ex mítico pívot del Real Madrid y actual comentarista técnico (y también un poquito de lo que no lo es) de las transmisiones baloncestísticas de TVE. Y “bailando, me paso el día bailando” fueron cánticos que se escucharon en Mare esa noche, junto con el resto de la discografía de Alaska y Dinarama. Los jugadores, de buen rollo, también vacilaron un poco a María Escario al llamarla repetidamente “Olga Viza”. Y ella les respondía diciendo que no lo era.

Poco antes de marchar, conversé unos minutos con el más sosegado de nuestros baloncestistas, el capitán Carlos Jiménez. No tiene intención de volver a jugar con el equipo nacional porque siente que su etapa como internacional se debe acabar tras más de 10 años (precisamente ese día yo vestía una camiseta de la selección conmemorativa del Mundial de Grecia 1998 que él supo reconocer), cree que es momento de dejarlo para concentrar sus esfuerzos en el baloncesto de clubes. Me da pena que lo deje y un compañero de la Agencia Efe con el que tiene confianza le insistía, sabiendo que sería sin éxito y utilizando incluso argumentos como el caviar de la zona (todo valía), en que aguantara hasta el Mundobasket de Turquía 2010. Con Carlos Jiménez, el capitán El mismo compañero que le alertaba vehementemente de que el sujeto con el que estaba hablando, es decir yo, había sido capaz de presentarse una tarde en el pabellón con una camiseta de Michael Knight. ¡Qué risas!

Porque al día siguiente había que despertarse pronto para ir de excursión a la Gran Muralla, marché de la fiesta sobre la medianoche después de haber estado sólo dos horas en una celebración a la que llegué sobre las diez de la noche. Llegué un par de horas después de su comienzo porque me entretuve mucho más de lo esperado en el pabellón de Wukesong y, por suerte, el taxista que me condujo al sitio no se despistó mucho. Me tuve que comunicar con él por señas y con la tarjeta de visita de Mare y un mapa porque Pekín es tan grande que el conductor no conocía la calle en la que estaba el restaurante español.

Un autobús contratado por TVE nos llevó a una cincuentena de personas al tramo de Mutianyu de la Gran Muralla. En el trayecto, sufrí una pequeña indisposición que me permitió conocer los servicios de carretera que hay en China. Los que utilicé fueron muy sórdidos, como los de algunas películas norteamericanas. A pesar de que en Mare disfruté de un churrasco al estilo español el día anterior, las hamburguesas del payaso McDonald’s que había tomado con regularidad hasta entonces debieron acabar haciendo mella en mí. En ese momento, me acordé de que, en el pasado Eurobasket de 2007, algunos miembros de la organización sufrimos una indisposición alimentaria por culpa de un postre y que una vez recuperados nos reíamos al preguntarnos si era "canela o veneno”, como se hacía en un gag tan absurdo como divertido de “La hora chanante”, protagonizado también por un payaso. Está claro que, en esta última ocasión, el churrasco fue la canela. ¿Y el veneno?

Descanso en la muralla china La Gran Muralla, impulsada por el primer emperador Qin Shi Huang (cuya dinastía acabó dando nombre al país: de “Qin” (pronunciado “Chin”) a “China”), es en realidad una sucesión de murallas de la antigüedad construidas en varios ramales, aunque se podría decir que había uno principal que transcurría de Este a Oeste durante más de 7.000 kilómetros, protegiendo la Ruta de la Seda y la frontera norte de China, separándola de Mongolia y Manchuria. Este dispositivo defensivo era indefendible, valga la paradoja, porque no había recursos humanos para hacerlo de forma permanente en toda su extensión. Su función principal, en tanto que obstáculo físico en sí, era retrasar el avance a caballo de los guerreros nómadas que atacaban a los chinos y alertar a la población mediante señales de humo efectuadas desde las torres de vigilancia.

La muralla tiene unos pocos tramos preparados para acoger las visitas de los turistas, como Mutianyu o Badaling, y es que fuera de ellos uno puede encontrar ruinas y vegetación y sentirse como 'Iván de la Muralla Salcedo'. El tramo que visité se encuentra en la cima de unas montañas, por lo que subí en telesilla al lugar. Al entretenerme haciendo fotos pude superar el vértigo y olvidarme de que, literalmente, en ese momento mi vida pendía de un hilo (o cable, mejor dicho) y de una barra protectora sobre mi cintura que me daba menos confianza que una atracción de feria ambulante.

La bajada fue una pasada, pues parecía que estaba compitiendo en una prueba de skeleton o luge al deslizarme por un gran tobogán serpenteante. En el inicio del recorrido, volé pero tuve que frenarme a los pocos metros porque el individuo con pinta de jamaicano que tenía delante iba más lento que un trámite administrativo kafkiano. Tras ver en su día la película 'Elegidos para el triunfo', creía que los de Jamaica eran unos fenómenos del bobsleigh, pero está claro que el hombre que tenía delante era la excepción que confirmaba la regla.

Por la tarde, visité en grupo los alrededores del hotel y penetramos en callejuelas que no había pisado hasta entonces. Aunque estuviéramos en el escenario de rodaje de una película estilo 'Kárate a muerte en Bangkok' no nos sentimos inseguros. Además, toda la ciudad estaba llena de comisarios políticos de las juventudes del Partido que controlaban el orden en todo momento. En este paseo vimos que, por ejemplo, el plato más caro de un restaurante tipo tasca valía un euro. Si en el Pekín visible que me encontré ya me parecía barata la comida, en el Pekín no-escondido-pero-sí-menos-visible ya estaba tirada de precio para un occidental. Creo que unos 100 o 200 millones de chinos están empezando a disfrutar de los efectos de la economía de mercado que tenemos en Occidente (aunque las autoridades lo quieran llamar de otra manera) pero que los demás 1.000 millones de compatriotas tienen que seguir con la vida de siempre para que el sistema funcione. Una vida de siempre en la que debe ser un pequeño lujo pagar tres euros por un menú de McDonald’s.

En el Aeropuerto Internacional de Pekín tuve que sacar todos los bártulos del maletín del ordenador portátil y la policía que me pasó el escáner de mano por el cuerpo me hizo muchas cosquillas (esta vez era de verdad que las tenía). ¡Cómo palpaba la tía y eso que tenía la acreditación olímpica colgando! Intenté disimular la risa como pude, porque una cosa era vacilar a los voluntarios y a los agentes de seguridad en un control de acceso al recinto olímpico y otra cosa era hacerlo en el aeropuerto y, además, llevando encargos piratas encima. Por si las moscas, no quería acabar a medianoche como el tipo de 'el expreso de ídem'. Y en esas circunstancias tampoco podía recurrir a mi abogado, el que tenía ahí col… bueno, que no podía hacer gran cosa en esa situación.

Eso sí, la primera toma de contacto esa noche con las autoridades aeroportuarias fue muy simpática, en el control de pasaportes, con un agente que no paraba de chapurrearme “Muy bien, muy bien”. Me despedí con un “De nada y adiós”; creo que no se enteró de lo que le dije.

A medianoche en el aeropuerto no encontré nada mejor para cenar que dos bolas de helado y dos bolsas de patatas chips. Se dice, Paco, que con estas chucherías se les va el apetito a los niños porque luego no comen. ¡Mentira! ¡Qué hambre tenía! ¡Y menos mal que pude cenar algo a bordo del avión!

Sí que estaban abiertas tres tiendas, la oficial de 'merchandise' olímpico y dos de tipo 'duty free'. Por primera vez hice unas compras libres de impuestos, para lo que tuve que mostrar el pasaporte y la tarjeta de embarque. Todo lo que me pude haber ahorrado en el Mercado de la Seda lo dilapidé con las últimas compras del viaje. Quise comprar un bote de colonia de Christian Dior para ahorrarme lo mucho que vale en España, pero al preguntarme la vendedora si tenía que hacer un tránsito durante el viaje de regreso tuve una reacción intestinal a dicho tránsito porque pensé: ¡me cago en…! Al tener que hacer escala en Bruselas para pasar de nuevo un control no podía llevar encima un bote de colonia por aquello de las restricciones al transporte en mano de líquidos. Mi gozo en un pozo.

Me compré unos artículos de seda, como pañuelos de mano, gallumbos de tipo pantalón corto y pijamas. Con estas compras la pifié económicamente hablando, como ya te he comentado, porque debí adquirir los artículos en el famoso mercado en el que mi 'old brother' Diego Martínez tiene su foto expuesta al lado de la de Mao Zedong, pero qué se le iba a hacer. Ya no había remedio. Uno de los gallumbos tenía unos estampados de billetes de dólar… como vuelva a sufrir los efectos de 'canela-veneno' igual me vienen a buscar a casa los boinas verdes para enchironarme en el penal de Guantánamo por ultraje a los valores (monetarios en particular y de estilo de vida en general) norteamericanos.

Y, sobre los pijamas, pues debo decirte, Paco, que tengo una anécdota monumental. La vendedora que me atendió no pudo dejar de reírse en general por cómo fue la transacción comercial de los sedosos productos (sobre todo cuando me probaba el género y comprobaba la largura de las mangas hasta dar con la talla correcta). Resulta que me fijé en un pijama azul marino de estilo tradicional chino y le pregunté si lo tenía con mangas y en una talla superior. Después de unos segundos intentándoselo explicar me comentó un poco extrañada si el artículo que quería llevarme era para mi uso personal. Le contesté afirmativamente y ella me informó de que el pijama era de señora. ¡Qué chasco! Le pedí el mismo modelo pero en versión de caballero y apenas noté cambios en el diseño cuando me lo mostró. ¡Bendita ignorancia occidental! Lo acabé comprando, evidentemente.

El viaje de Pekín a Bruselas se me hizo muy duro. Me tuve que sentar junto a la ventaja, no podía estirar las piernas y además el respaldo apenas bajaba. No sé cómo pude dormir unas dos horas de las 10 de vuelo. Y por supuesto no pude seguir leyendo la autobiografía de Pablo Neruda en el vuelo de Hainan Airlines. Proseguí con la lectura de 'Confieso que he vivido' ya en la escala que efectué en la capital belga (en la que comprobé que el precio del botellín de Fanta valía 3,5 euros; es decir, siete veces más que en China) y en el vuelo de Brussels Airlines a Barcelona.

Todavía sigo sin haber terminado de leer el libro pero estoy cerca del final. Espero acabarlo en breve. Cuando leí el pasaje de la accidentada huida del insigne poeta de Chile a Argentina por medio de bosques y demás accidentes geográficos me acordé de la parte destartalada de la Gran Muralla china que había visitado la mañana del día anterior. En mi bloc de notas me apunté el recordatorio de hacer un paralelismo entre las dos situaciones, pero ahora mi imaginación ya no da para mucho. Debo aprovechar la quincena de días de vacaciones que me quedan para cargar las pilas antes de reincorporarme al curro.

Por eso tampoco me extenderé mucho al hablarte de una majestuosa mezquita que veía siempre estando de camino al MPC. Me piden, Paco, que no me olvide hablarte de ella. Su minarete, desde el cual el muecín debe llamar a los fieles para ponerlos orando a La Meca, tiene una forma balística que me recuerda a la Torre Agbar de Barcelona y, por ello, es inevitable calificar al monumento con una expresión tan comprensible como informal: “Es la polla”.

Los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 se terminaron. ¿Repetir experiencia en Londres 2012? Tal vez. ¿Cambiar de registro? Entre quizás y probablemente. ¿Formar parte del equipo de enviados especiales de TVE? Imposible, pero ojalá me equivoque. ¿Qué será, será? No lo sé, pero sé que, sea lo que sea, seré.

Un abrazo,
Iván

P. D.: “El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta”, dice Pablo Neruda en 'Confieso que he vivido'. Además de porque el juego es una base del aprendizaje, y ya antes de conocer esta frase de Neruda, mis aventuras olímpicas en Atenas y Pekín y mi vida en general se orientan en este lúdico sentido. Hay momentos para la responsabilidad, sí, pero también seamos niños siempre que sea posible.
Querido y ‘boludo’ Iván:

Por primera vez en este encadenado de correspondencia por la Red, me atrevo a contestarte sin leer tu misiva siempre previa. Intuyo que vas a mostrar tu entusiasmo por el juego, el coraje, la calidad y la entereza de la mejor selección española de todos los tiempos. Adivino calificativos y por temor a ser reiterativo y aceptando y ratificando todo lo que tú digas sobre nuestro equipo, me permito desarrollar ‘La teoría del chicle’.

Hasta hace un decenio, los norteamericanos vencían en competiciones internacionales mascando chicle, con ese aire de superioridad que les permitía ejercitar la mandíbula al mismo tiempo que miraban, de soslayo y presuntuosos, a cualquier cosa que no tuviera que ver con el partido.

No sé si es producto de mi imaginación o simplemente que mi memoria no es tan débil como pienso, pero quiero recordar en los últimos fracasos NBA en Mundiales y Juegos Olímpicos a algún componente del equipo con la goma de mascar triturada por la dentadura y el consiguiente halo de pasotismo. Ya te digo, puede ser fantasía o memoria. El caso es que no he observado eso en el nuevo campeón olímpico. Sería superficial resumir el cambio de los norteamericanos y sus diferencias con respecto a los rivales en esa banalidad. Pero no me negarás que como titular con gancho es pasable lo de ‘La teoría del chicle’.

Superado el mito de la NBA por lo observado en los dos últimos lustros, la selección de Estados Unidos que ha estado en Pekín ha demostrado su superioridad en el torneo, entre otras, por las siguientes causas:

A una calidad indiscutible de sus jugadores se suma una fortaleza física (natural o no, pero ahí está) y una velocidad en la ejecución de movimientos superior a la de los adversarios.

 Producto de ese potencial, la mayoría de sus jugadores son capaces de saltar algo más que los rivales, estar unas décimas de segundo más en el aire y desenvolverse a la perfección para, en esa fase crítica en la que se encuentran rodeados de rivales en la zona, pasar fuera a cualquier compañero que está solo. O sea, lo que para la mayoría es un pase arriesgado, ellos lo convierten en un manual de estilo, en una forma de sacar ventaja en este juego.

 Por ese mismo motivo, su agilidad para presionar les permite conseguir muchos puntos con canastas fáciles. Se sienten tan seguros en esa faceta, que ni siquiera juegan con las líneas; es decir, no aprovechan el pase de la raya central del oponente para frenarlo ahí y que pueda cometer campo atrás, o que esté cerca de una línea de banda. Presionan en el centro de la pista de defensa o debajo de la canasta rival.

El bulo de que no saben atacar zonas ha quedado demostrado. Ese dispositivo lo rompen con conceptos correctos, clarísimos y demoledores.

 Uno de los aspectos más determinantes, quizás el más objetivo de todos –incluso por encima de los pasos de salida–, que justifican la ligera superioridad que mantiene el ‘NBA Team’ con respecto a los demás equipos del mundo es la distancia de la línea de 6,25 metros. Lo que para ellos es un tiro normal, de dos puntos, en el baloncesto FIBA, por ahora, vale triple. Vean porcentajes de acierto de esa distancia y comprobarán esta observación.

 Y quizás el más determinante en una competición de alta escala lo demostraron en la final: España jugaba sin presión, es la campeona del mundo, había cumplido su objetivo, no sin apuros, y afrontaba el duelo con la ilusión adicional de que no tenía nada que perder, nadie le iba a reprochar nada por una derrota; eran héroes o titanes antes de disputar la final. Y plantó cara durante los cuarenta minutos, sin desmayo, con constancia, a la espera de que los norteamericanos mostraran debilidad, errores que se considerarían lógicos en cualquier equipo que parte como claro favorito. Pero no ocurrió. Creo que esa es la gran virtud de este conjunto de Estados Unidos: una capacidad mental extraordinaria para que la presión no les perjudicara. Frente a una soberbia España, los norteamericanos mascaban chicle mentalmente ante la coacción de una frase que ellos desconocen: el miedo a perder.

Con esta peculiar teoría no me queda más remedio que echarme un chicle a la boca para saborear en la intimidad el extraordinario éxito de la mejor selección española de todos los tiempos. Sí, ya lo dije antes. Pero es como lo de la goma de mascar: hay que repetir.

Un abrazo,
Paco Rengel

• Proverbio, obviamente chino: “La generación anterior planta árboles y la posterior se cobija a su sombra”. (En homenaje a quienes trabajaron y trabajan en el anonimato para que nuestro baloncesto lleve tantos años a la sombra de los sueños alcanzados).

Estimado Paco (y demás lectores):

Plata parece pero medalla de platino es. Derrota de prestigio la que ha sufrido España contra Estados Unidos por 118 a 107 en el Gimnasio de Wukesong. Nuestros baloncestistas, con la importante ausencia del lesionado base José Manuel Calderón, jugaron al límite de sus posibilidades contra un rival que tuvo que esforzarse al máximo. La final olímpica fue el mejor encuentro de baloncesto que haya presenciado in situ en mi vida. España no enseñó sus cartas en el primer partido de la primera fase que enfrentó a ambos conjuntos y Argentina en la semifinal de hace dos días dio pistas en defensa de cómo se podía hacer temblar a la potente maquinaria norteamericana. Sólo por este partidazo ha merecido la pena venir a Pekín 2008.

El baloncesto estadounidense de la NBA es ‘the best’ hombre por hombre pero no invulnerable contra lo mejor que puede oponerle el ‘mundo FIBA’. El pésimo arbitraje del lituano Romualdas Brazauskas y el finlandés Carl Jungebrand fue decisivo para que los de USA Basketball fueran un pasito por delante de nuestra selección. Un pasito que fue clave para decantar el triunfo final, cuya diferencia de 11 puntos pudo haber sido menor incluso.

LeBron James empezó el partido clavando un triple a nuestros muchachos. El efectivo tiro de larga distancia sería una constante en todo el partido, sobre todo durante los primeros 20 minutos. Pau Gasol respondió con un 2+1. En una acción posterior, se produjo un precioso contraataque de Ricky Rubio que asistió (¿sin mirar?) magistralmente a Gasol para machacar el aro. No habían transcurrido ni tres minutos de partido y James ya estaba cargado con dos faltas. Y a los cinco Kobe Bryant, también. ¡Estupendo!

La España de hoy fue muy distinta a la de la cuarta jornada de la fase preliminar. En esta ocasión, fue el técnico Mike Krzyzewski quien se vio obligado a hacer los primeros cambios en su quinteto titular y no el combinado celtibérico, que se veía crecido en su juego. El problema de las faltas de James fue que Dwyane Wade le sustituyó y el escolta de los Miami Heat se comió el mundo con 21 puntos en la primera parte (y 4 robos, con 4 de 4 en tiros de dos, 3 de 5 en triples y 4 de 5 desde la línea de personal) y 27 al final del choque. En el pabellón resonaban los gritos de “¡USA, USA!” que eran replicados con tímidos de “¡España, España!”…

Y es que la hinchada rojilla estaba en clara inferioridad numérica. El conjunto de Aíto García Reneses consiguió disfrutar de una ventaja de cinco puntos antes de que el rival se pusiera por delante para no volver a quedarse atrás nunca. Aunque Estados Unidos tampoco pudo dejar de verle las orejas al lobo, pues su mejor racha anotadora fue sólo de nueve sin réplica del rival.

Wade empezó a hacer estragos con sus puntos, algunos de ellos conseguidos con la permisividad de los árbitros europeos, que además señalaban falta al defensor, como en la acción que supuso el 15 a 14 en el electrónico. En cualquier caso, pese a la cera que estaba repartiendo su rival, España seguía teniendo el partido donde quería, haciendo sentir a los yanquis que iba a resistir y esperar su oportunidad en los últimos minutos.
Chris Bosh, desde el tiro libre, acabó con la última ventaja europea al empatar a 22. Con el beneplácito de los jueces, los jugadores de Estados Unidos cometían pasos de salida casi en cada una de sus acciones (con lo que lograban una ventaja sobre el defensor de más de un metro) y además les perdonaban unos codazos en ataque que a cualquier otro conjunto le habrían sancionado con falta. Es más, en algunas de esas acciones hasta se pitó falta de la defensa española. En esta fase del partido, los estadounidenses vivieron de los puntos conseguidos en el tiro libre. Y el primer cuarto concluyó con un 38 a 31 para los de las barras y estrellas, con un triple doloroso de Wade en la penúltima jugada que elevó a siete puntos la diferencia y, por suerte, en la última falló un mate al perder él solito el balón tras robárselo al base a media pista.

El segundo período se inició con Rudy Fernández saliendo del banquillo para sorprender al rival y una falta en ataque señalada a Marc Gasol, cuando intentaba aproximarse al aro desde el poste bajo. Esas acciones no fueron juzgadas con el mismo rigor cuando el ataque lo realizaba el equipo que vestía de azul. Los árbitros le señalaron una falta antideportiva a Dwight Howard sobre Pau que debió ser tan flagrante que no pudieron pasarla por alto. El mayor de los Gasol falló los dos tiros libres y seguíamos 10 puntos abajo en el marcador (41-31). El tiempo pasaba y España resistía con acciones de coraje, cada enceste valía un imperio y un ‘on fire’ Rudy lideraba la anotación.

España llegó al descanso con 61 puntos anotados, pero los norteamericanos con 69. Contra otro rival, nuestro equipo habría cobrado una renta de 20 o 30, pero contra los pesos pesados de la NBA, jugando a un nivel altísimo, se perdía sólo por ocho. Me habría gustado colarme en el vestuario yanqui para saber qué comentarios se hicieron en el intermedio. Estoy seguro de que el sentimiento de sorpresa por lo que ocurría estuvo en el ambiente. Hay que recordar que ganaron por 119 a 82 hace menos de una semana. ¡Qué partidazo! ¡Y qué porcentajes de acierto por parte de ambos equipos!

Felipe Reyes consiguió los primeros puntos de la segunda parte (69-63). ¡Empezamos bien! Incluso se anuló por pasos un enceste norteamericano (creo que fue el árbitro argentino Pablo Estévez quien asumió la responsabilidad). ¡Increíble! Y en una jugada posterior Pau anotó un gancho con reverso en el poste bajo que estrechó la diferencia a cuatro tantos (71-67). En la tribuna de prensa, vivíamos una ilusión por lo que veíamos un servidor, Jorge Muñoa (Agencia Efe), Roberto Hernández (FEB), Manolo Moreno (‘Sport’) y José Ignacio Huguet (‘Mundo Deportivo’). Con dos ‘bombitas’ de Juan Carlos Navarro (fue titular y lo hizo de PM) la diferencia seguía siendo de cuatro puntos (en la segunda de ellas, Pau le hizo un bloqueo a Jason Kidd, quien le dio un golpe en el estómago que no fue señalado con falta). Y se mantenía luego con bravos encestes de Carlos Jiménez y Marc Gasol.

Jungebrand le anuló en este período dos puntos a Marc al conceder sólo un servicio de banda tras un claro enceste pese a la falta personal recibida. ¡Vaya robo! Navarro anotó en la siguiente acción (86-78) y la lucha continuaba. Estados Unidos volvía a tener una ventaja prudencial pero vivía con el miedo en el cuerpo. Wade sólo anotó tres puntos en el tercer cuarto (y otros tres en el último), pero Bryant asumió el liderazgo ofensivo (13 puntos en el segundo tiempo para un total de 27).

El marcador en el inicio del último asalto indicaba un 91 a 82 favorable a los de color azul. España arrancó con un parcial de 0 a 7. El ‘alley oop’ de Rudy a Pau fue orgásmico (91-86)… y luego en una acción de contraataque vino ‘el triplillo de después’ de Rudy (91-89). ¡Se colocaron a dos y el pabellón lo aplaudía! El público chino está maravillado por los mastodontes de la NBA, pero supo aplaudir para reconocer el esfuerzo español. Tiempo muerto en la cancha y por la megafonía se podía escuchar la canción ‘Bulería’, de David Bisbal. ¡Puf! En estas circunstancias, sólo pude seguir el ritmo porque, en otras, habría cambiado de emisora. Estaba viviendo momentos mágicos que Bryant empezó a resquebrajar con una canasta que rompía nuestra racha, aunque seguía habiendo esperanza al cometer James su cuarta falta personal en la siguiente acción.

Mientras Bryant seguía liderando a su tropa, cada enceste de los nuestros resultaba complicado, pero al menos cogieron hasta un total de 15 rechaces ofensivos (por 8 del rival). Rudy tuvo un fotográfico momento para su gloria personal con un mate a una mano en un contraataque que terminó con un tiro libre adicional convertido tras una falta de Howard. El mallorquín deslumbró a la prensa norteamericana que no le conocía (según los comentarios que oí después del partido a un grupo de periodistas de este país; un enviado especial de ‘Sports Illustrated’ hablaba sobre él a una también flipada reportera de ‘The Washington Post’). Nate McMillan, entrenador del próximo equipo de Rudy, el Portland Trail Blazers, debió quedar encantado con él a pesar del traje que en ese momento les estaba haciendo. McMillan estaba presente en el banquillo de USA Basketball como entrenador ayudante.

Bryant acabó con nuestras ilusiones al anotar un matador triple con tiro libre adicional también conseguido y exigió callar al personal al llevarse el dedo índice de una de sus manos a los labios. La estrella de los Lakers de Los Ángeles casi dictó sentencia con esta acción que ponía el 108 a 99, pero todavía había tiempo para luchar. Navarro siguió con una de sus ‘bombitas’ y el capitán Jiménez anotó un triple que redujo la diferencia a cuatro (108-104) en el minuto 38 de encuentro.

Wade volvió a hacer de las suyas con un triple (111-104). Su equipo tuvo que jugar a tope para vencer a unos españolitos que se encontraban al límite de sus posibilidades. Todavía había esperanza, pues se había nadado mucho para morir en la orilla. Quedando menos de dos minutos para el bocinazo final Bryant cometió su cuarta falta. Navarro encestó el primero de los dos tiros desde la línea de personal que tuvo a su disposición (111-105). El rebote cayó en manos españolas y de haber convertido el triple que intentó Jiménez quién sabe qué habría pasado después. Lo cierto es que en la siguiente acción el ‘laker’ volvió a sumar puntos (113-105) y Navarro falló una ‘bomba’. Eso y las técnicas señaladas por Brazauskas a Aíto y a Ricky Rubio (titular en la final siendo menor de edad) se cargaron el partido. Por suerte, la pequeña desconcentración que hubo no se materializó en una abultada diferencia estadounidense que no habría reflejado la tremenda igualdad entre dos rivales que lo dieron todo. Sonó el bocinazo final con un 118 a 107 desfavorable a nuestros intereses y por megafonía el pinchadiscos nos deleitó con el tema ‘Born in the USA’, de Bruce Springsteen.

Los representantes de la NBA son unos dignos campeones pese a todo y habrían seguido siendo los favoritos de no mediar la comprensión hacia ellos de los árbitros de la FIBA. ¿Teme esta institución que USA Basketball, si no recupera y mantiene la hegemonía mundial, deje de reclutar a los jugadores de la NBA para las competiciones internacionales, con la repercusión extradeportiva que ellos generan?

Tras una breve celebración, los norteamericanos marcharon corriendo al vestuario mientras que los nuestros se quedaron en la cancha haciendo un corrillo para celebrar la plata y la maravillosa actuación con la que nos obsequiaron. Una vez concluida la ceremonia de entrega de medallas de rigor, en la que como hace 24 años en Los Ángeles 1984 participó el ya ex líder del movimiento olímpico Juan Antonio Samaranch, los baloncestistas del otro lado del Atlántico homenajearon a su cuerpo técnico de una emotiva manera al colocarle por turnos a cada uno de sus miembros las 12 medallas de oro conseguidas, empezando por el entrenador Krzyzewski, siguiendo por el seleccionador Jerry Colangelo y terminando por el resto de preparadores, entre los que se encuentra el exitoso italoamericano Mike D’Antoni.

Los campeones olímpicos de Pekín 2008 son: Carlos Boozer (4), Jason Kidd (5), Lebron James (6), Deron Williams (7), Michael Redd (8), Dwyane Wade (9), Kobe Bryant (10), Dwight Howard (11), Chris Bosh (12), Chris Paul (13), Tayshaun Prince (14) y Carmelo Anthony (15).

Pero también hay que recordar a quienes me han hecho soñar estos días: Pau Gasol (4), Rudy Fernández (5), Ricky Rubio (6), Juan Carlos Navarro (7), José Manuel Calderón (8), Felipe Reyes (9), Carlos Jiménez (10), Raúl López (11), Berni Rodríguez (12), Marc Gasol (13), Álex Mumbrú (14) y Jorge Garbajosa (15), entrenados por don Alejandro García Reneses, a quien deseo mucha suerte en su próxima aventura en el Unicaja, cuyo fichaje todavía no es oficial como es lógico. Vino, vio y casi venció en el tiempo que ha entrenado a la selección.

Pau Gasol acabó la competición siendo el máximo anotador de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 (157 puntos, con un promedio de 19,6 por partido), clasificación individual que ya consiguió en Atenas 2004.


Los ausentes Carlos Cabezas y Sergio Rodríguez también merecen ser recordados ahora porque son quienes se cayeron de la convocatoria respecto a los anteriores exitosos campeonatos y, sobre todo, hay que tener un gesto de cariño hacia Pepu Hernández, cuya injusta destitución (según los motivos esgrimidos por la FEB de que no estaba volcado con el proyecto al anunciar su marcha para después del torneo) le impidió seguir al frente de un grupo que supo crear hace dos años y que casi se puede decir que juega con el piloto automático puesto, sin desmerecer el trabajo de Aíto y sus ayudantes por supuesto.

No me sorprendería que Pau y los demás jugadores españoles de la NBA dosificaran a partir de ahora su participación en el equipo nacional. Comprendo su situación personal y más vale no forzarles en algún Eurobasket si con ello conseguimos tenerles en otros compromisos de mayor entidad mundial. El baloncesto masculino español seguirá siendo competitivo en los torneos continentales aunque, evidentemente, ya no seremos el favorito indiscutible.

Con Carlos Delfino (20 puntos y 10 rebotes) siendo el líder en ausencia del lesionado Manu Ginóbili, Argentina conquistó la medalla de bronce al superar a Lituania por 87 a 75 sin apenas dificultades, con un descentrado Sarunas Jasikevicius. Los hasta entonces campeones olímpicos se marcharon manteniéndose en el podio.


A la conclusión de escribir esta ‘bola’, habré marchado hacia el restaurante Mare con la esperanza de llegar a tiempo a la celebración de la selección. En caso contrario, al menos espero poder cenar comida española. Mañana tengo previsto pasar el día de excursión grupal de TVE a la Gran Muralla; por la tarde, empaquetar, y por la noche volar de vuelta a Barcelona, vía Bruselas. En los próximos días, concluiré mi experiencia pequinesa con una ‘bola’ final que recoja los últimos momentos que comienzan al final de la presente epístola.

Un abrazo,
Iván

P. D.: Tengo un poco preocupado a Diego Martínez, con quien ya sabes que comparto alojamiento en el hotel. Soy un poco sonámbulo (según me cuentan desde hace tiempo porque, lógicamente, nunca pude ser consciente de ello) y una noche le desperté al hablar en voz alta… ¡en inglés! Creo que esta es la situación más ‘condemor’ de las vividas por mí hasta ahora en China. Le pregunté con quién hablaba y cómo era el nivel de inglés que empleaba y la respuestas fue que podría ser con unos voluntarios olímpicos u otro personal de la organización (¿o quizás sería con Chinita de Altar del Cielo?, no creo) y que el nivel era igual que el demostrado cuando estoy despierto. ¡Qué triste, ni en sueños lo hablo bien!

 Querido y ‘boludo' Iván:

A unas horas de la final olímpica y a unas cuantas más de la conclusión de este epistolario ‘embolado', acabo de leer una información de ‘Luisfer' en ‘El Mundo' en el que comenta la posibilidad de que Pau Gasol se plantee dejar la selección después de estos Juegos. No lo sé, pero tampoco me extrañaría: la gran estrella de España apenas va a tener descanso este año, lleva a sus espaldas más de un centenar de partidos y pronto comenzará la pretemporada con los Lakers. En vista del potencial de su nuevo equipo, resulta evidente que sus próximas campañas se prolongarán con las eliminatorias por el título, por lo que no es en absoluto descartable que Pau se excluya de la selección, al menos en torneos menos relevantes, como pueden ser los Eurobasket.

También habla el compañero de las cada vez mayores dificultades que plantean los clubes de la NBA para que sus jugadores actúen con sus selecciones, y mienta a todos los que tendrán vinculaciones con franquicias la próxima temporada.

Además, elucubra con el posible final de un ciclo y con la edad de 28 años de muchos de ellos para próximos envites. Y aquí es donde me detengo para volver a expresar mi teoría sobre la edad de los seleccionados. Entiendo que una selección es elegir a los mejores para una convivencia de dos meses y una competición de dos semanas. Considero que la palabra clave es ‘mejores' y que el carnet de identidad no debe mirarse en ningún momento. Una cosa es que un club fiche a un jugador de 35 años y le haga un contrato por quince años, y otra que un seleccionador deposite la confianza en un baloncestista de 38 durante dos semanas.
No comprendo lo de rejuvenecer una selección: ¿Para qué? ¿Para dos semanas? ¿Con vistas al futuro? ¿Qué futuro? ¿Quince días?

No estoy de acuerdo en mirar la edad de los seleccionados. Hay que ver cuál es su rendimiento durante la temporada y determinar quiénes son los mejores. Si se tienen en cuenta los años puede suceder que se repita el ridículo que en su día se hizo con Chichi Creus, a quien lo consideraron mayor para ir a la selección con 30 años... Como recordarás, el ahora director técnico del F. C. Barcelona fue campeón y artífice del triunfo del modesto TDK Manresa en la Copa del Rey con 39 años. Y campeón de Liga ¡con 41 años! Durante el tiempo que él mejor jugó en la Liga, en la selección se esforzaron por encontrar al sucesor de Corbalán. Y Joan viendo los partidos por la tele en su casa.

Bueno, Iván, como ya dejé clara mi previsión sobre la final de hoy, me despido y me acuesto, que hay que madrugar para ver el último partido de estos Juegos en Pekín.

Un abrazo,
Paco Rengel

• Proverbio obviamente chino, porque es de Confucio: "Saber que se sabe lo que se sabe y que no se sabe lo que no se sabe; he aquí el verdadero saber".
 Estimado Paco (y demás lectores):

Tal y como le apunté a Diego Martínez durante su narración de la final femenina de ayer, la mayor dificultad que tiene una jugadora estadounidense para lograr la medalla de oro no son rivales como Australia o Rusia, sino el hecho de ser seleccionada... salvo que se trate de Lisa Leslie o Tina Thompson, que siempre están ahí como el dinosaurio del cuento del escritor Augusto Monterrosso. Estados Unidos barrió a las australianas por 92 a 65. Al descanso el marcador reflejaba una diferencia de 17 puntos que las 'opals' parecieron contener en el tercer cuarto para terminar de hundirse en los últimos 10 minutos.

Ambos conjuntos estuvieron equilibrados en la faceta reboteadora, pero Australia cogió más ofensivos que defensivos y Estados Unidos apenas capturó en ataque. ¿Por qué? Porque tuvo un 59% en tiros de campo, por sólo un 25% del rival. Las pupilas de Jan Stirling realizaron buenos movimientos en ataque que terminaron en igualmente buenas selecciones de lanzamiento... que no entraron. Completaron el peor partido del campeonato y sus múltiples variantes defensivas no dieron resultado. Que la estrella Penny Taylor estuviera tocada de una lesión en el tobillo no había sido hasta ahora un problema al enfrentarse a rivales de menor entidad, pero contra las yanquis ya fue otra historia. La superestrella de las Seattle Storm, Lauren Jackson, entró tarde en juego (20 puntos y 10 rebotes) contra sus compañeras de la WNBA. Para ganarles hay que jugar al ciento por ciento de las posibilidades de cada una y esperar que ellas lo hagan, al menos un poco, por debajo de sus posibilidades. Ésta es una opción que ya se dio hace dos años en el Mundobasket de Brasil y que no se repitió en Pekín 2008.

El problema de bajar los brazos ante las mujeres de las barras y estrellas es que éstas no lo hacen nunca y por ello hasta potencias como Australia se pueden ir (como así fue ayer) al vestuario con un carro de puntos en contra a cuestas. Lo mejor del baloncesto oceánico no está tan lejos del norteamericano como lo mostró el marcador (como la paliza que Francia le dio a España en el Eurobasket masculino de 2005 no es representativa), pero ante el juego de las de Anne Donovan, en esta ocasión, sólo cabe aplaudirlo, felicitarlo y esperar al próximo Mundobasket para que pueda volver a retarlas 'la gran esperanza FIBA', encarnada por australianas, rusas... ¡ojalá algún día las españolas puedan formar parte de ese club!

En el partido por el tercer y cuarto puesto, China no se creyó que podía ganar a Rusia. Después de hacer un campeonato muy completo, el conjunto anfitrión sucumbió por 94 a 81 ante el ritmo ruso a partir del segundo cuarto, cuyo parcial de 28 a 16 fue un lastre que no pudo superar en el segundo tiempo. Becky Hammon (22 puntos) fue 'ibérica' al recobrar el buen juego que es capaz de ofrecer tras su mala semifinal contra Estados Unidos. China intentó sorprender a un acomodado equipo ruso, que reaccionó aumentando de nuevo la diferencia en el marcador. Chen Nan (26 puntos) tuvo que batallar sola bajo tableros con las mejores pívots de Europa (con Maria Stepanova al frente) y desde el exterior la secundaron, con desigual eficiencia, Bian Lan y Miao Lijie. La anotación fue alta y con buenos porcentajes en general, por lo que el encuentro que decidía la medalla de bronce fue un buen aperitivo para la gran final. Tras ver la actuación rusa en el día de ayer, considero que cobra mayor valor el rendimiento que ofreció la selección española en su enfrentamiento de cuartos de final.

Los aficionados chinos al 'fútbol de canastos', como diría Gomaespuma (cuyo programa sobre los Juegos Olímpicos no puedo ver desde aquí), están encantados con la NBA. Apoyan al equipo de USA Basketball como si fuera el suyo propio y la Liga profesional norteamericana tiene aquí un mercado en expansión. Como puedes ver en la foto que te adjunto, los chinos tienen la NBA hasta en la leche.

Cuando terminan los partidos en Wukesong, el público se dirige casi a oscuras hacia las paradas de autobús y la boca de metro más cercanas. Para guiarles, un grupo de voluntarios utiliza unas linternas como las que usa el personal de tierra de los aeropuertos para guiar por la pista a los pilotos de los aviones... y, además, se ponen a cantar el himno oficial de los Juegos Olímpicos acompañados de una grabación que suena a través de un megáfono con un 'estilo Casiotone'. El espectáculo es tan curioso que me distrajo la atención lo suficiente como para no darme cuenta los primeros días (noches, más bien) de que lo que pretendían conseguir con su peculiar y sonriente puesta en escena era guiar al personal por la explanada hacia las puertas exteriores del recinto deportivo.

En la mañana de ayer estuve en el Mercado de la Perla con Diego y nuestro compañero Ángel Cárceles. Allí hay menos bullicio que en el de la Seda, se puede regatear igualmente aunque haya etiquetas con los precios fijados y en el tejado hay un bucólico jardín (con estanque, puentecito de madera, patos...) desde el cual se puede contemplar la ciudad y especialmente bien el Templo del Cielo. Doña Sofía (la que lava con lejía, según una versión oficiosa del himno nacional) hizo unas compras hace unos días en una de las tiendas en la que entramos. En ese establecimiento, en el que nos ofrecieron la mejor agua mineral (Nestlé) que hemos probado desde que estamos en China, hay todo tipo de género ajustado a diferentes precios. Lo que compré no creo que sea lo mismo que compró la reina Sofía pero lo que importa es hacer sentir como una ídem a quien lo reciba.

Una curiosidad sobre las compras. Redondeando, 1 euro equivale a 10 yuanes, como creo que ya te lo había comentado en otra ocasión. Bueno, pues sé de alguien que se lió en el Mercado de la Seda y por unos tensos momentos aplicaba la equivalencia pensando que 10 euros era 1 yuan. En estas circunstancias, después de jurar y perjurar en mandarín, la vendedora que le atendió casi se lo comió vivo cuando, por un polo, le realizó una insistente oferta de sólo 4 yuanes (40 céntimos de euro). Esta confusión le puede pasar a cualquiera.

Te voy a contar ahora, Paco, unas anécdotas que vivieron recientemente tres compañeros de TVE. Voy por la primera. Resulta que estaba el colega Amat Carceller en la zona mixta del Estadio Olímpico entrevistando a un atleta español, Manuel Olmedo, que acababa de concluir su carrera en la semifinal de 800 metros con un rendimiento inferior al esperado. Tras preguntarle sobre su actuación, Olmedo le mandó al cuerno en directo al acusarle de meter cizaña con estas palabras: "Mi táctica era perfecta. El que complica las cosas eres tú que haces daño al atletismo y en la Villa eso se comenta". Amat se quedó perplejo porque no entendía nada, no sabía de qué demonios le estaba hablando. Cuando leas esta 'bola', el atleta ya se habrá disculpado en directo y en el mismo lugar de la ofensa, porque identificó erróneamente a Amat como ese informador al que quería desacreditar. Quiso matar moscas a cañonazos y además se equivocó de mosca al confundir sus rasgos físicos (alto y rubio, y asimismo situado en la zona mixta) con los de otra persona, que según parece trabaja para una cadena de radio.

El narrador de las pruebas de atletismo, Esteban Gómez, vio cómo otro deportista las gastaba de una forma más expeditiva con un compatriota de la televisión eslovena. El tipo fue a la tribuna y, con saña, mojó con agua al periodista y a su equipo de transmisión. Esteban fue a asistir al compañero al dejar que continuara en solitario al frente del micrófono el comentarista Antonio Peñalver. Por lo que averiguó Esteban, parece ser que el atleta se encontraba sumamente frustrado y le echaba la culpa de sus males al informador, que tuvo la impresión de que su paisano iba 'colocado' a base de estupefacientes. ¡Es que es hay que estar muy 'colgao' para hacer eso!

Un ejemplo de la personalísima (y peculiar, claro) gestión deportiva que ejercen determinados dirigentes de nuestro deporte lo vivió un compañero de TVE en el velódromo cuando Joan Llaneras se proclamó campeón olímpico hace unos días. El secretario general de la Real Federación Española de Ciclismo, Eugenio Bermúdez, quería que otras televisiones entrevistaran al campeón antes que TVE (que paga por los derechos de emisión de las competiciones, que por ello es quien más horas de programación está dedicando a este acontecimiento, y que también financia su parte correspondiente de la beca del programa ADO que percibe cada atleta) y que el propio desplazamiento de un lugar a otro, para dejarlo finalmente en la Villa Olímpica, lo efectuara la propia TVE con uno de sus vehículos. Ésas fueron las indicaciones que le dio al periodista de la televisión pública. La información de este hecho (que juzgo surrealista y que sólo puedo entender como acto de respuesta a un malestar que pueda sentir por causa de este medio en el pasado y que aún así no justifica su actitud) llegó a instancias superiores y la lógica se impuso al acudir Llaneras primero a los estudios que TVE tiene en el IBC y luego atendió al resto de medios televisivos.

Hoy se disputa la final olímpica masculina entre los dos mejores conjuntos del mundo, España y Estados Unidos. Como te mencioné ayer, Paco, reconozco que la cosa está chunga pero albergo la esperanza de que una serie de factores sucedan, entre ellos que Marte se concatene con Saturno como diría el gurú Ramón Trecet, para que la selección nacional consiga el oro contra ese combinado de seres sobrenaturales que salen a la cancha como si estuvieran poseídos por el espíritu de vete tú a saber quién... por algo los norteamericanos son el 'equipo de la redención'. Estos días en Pekín he estado evolucionando de la cautela a la euforia, a la prudencia y a la invocación astrológica en estos momentos previos a la final... es lo que tiene dejarse llevar al dejar las ataduras profesionales en casa. Estoy ‘embolado'.

Un abrazo,
Iván

P. D.: En esta ocasión no hay posdata. Alguna vez tenía que ser.
Querido y ‘boludo' Iván:

España completó su mejor partido del torneo el día clave. Tal como anuncié, Lituania resultó un adversario muy complicado. Así fue; sólo se desmoronó en los cinco últimos minutos por dos aspectos clave: el tributo de las faltas y la defensa zonal planteada por Aíto. Ahí estuvo la plata española, en esos dos detalles.

Resultaría superfluo resumir así lo que resultó ser un gran partido de baloncesto, con múltiples matices que mantuvieron el equilibrio durante casi todo el choque. Equipo creativo, de una calidad individual y colectiva que rozan el sobresaliente, los paisanos de Sabonis hicieron ayer un esfuerzo adicional en defensa. Es complicado para hombres con sublime capacidad ofensiva extenuarse en defensa, pero el avance inexorable de este deporte obliga a que los artistas vistan el mono también. Por eso, Lituania centró gran parte de su esfuerzo ofensivo en entorpecer, empujar, incordiar y agobiar a Pau Gasol. Eran conscientes de que se trataba del jugador que podía marcar las diferencias en el partido, y le controlaron muy bien, si bien al final ya no pudieron.
Ese sobreesfuerzo, con empleo sin contemplaciones de fuerza por parte de los hombres altos y una rotundidad y multiplicación de ayudas muy bien estudiadas, supusieron una acumulación de faltas que mermaron a los lituanos en la recta decisiva del duelo. Si llega a jugarse con reglas de NBA (6 faltas por jugador; sigue así, ¿no?) no se sabe qué habría ocurrido, porque posiblemente Kristof Lavrinovic y Petravicius habrían terminado el encuentro. Además, la actitud de Kleiza, más revolucionado de lo conveniente, también dejó a Lituania con un jugador menos, pero éste durante todo el partido: apenas jugó y cometió dos faltas antideportivas que no venían a cuento.

En ataque, Lituania palió el ‘efecto Ricky' de una forma sumamente eficaz: el completísimo y extraordinario Siskauskas subía el balón y Jasikevicius no se complicaba la vida. Eso, la gran técnica individual y la casi perfecta ejecución del pase hacía menos dañina a la defensa española, que no consiguió el propósito del ‘sistema Aíto' acabar el encuentro con más de una decena de lanzamientos a canasta que el adversario. Lituania se alió con los triples y un soberbio Jasaitis, pero la selección jamás se descompuso; aguantaba el temporal con firmeza.

Así las cosas, España encontró sus virtudes en una constancia admirable que no le dio más confianza-ventaja a los lituanos de la cuenta. La selección estuvo trabajadora, disciplinada y sufridora a la espera de su oportunidad. Y esta llegó en el momento clave, cuando esa defensa en zona, algunas acciones de Gasol, otras de un providencial Jiménez, un bullidor Rudy y la confianza general del grupo acabaron con la pesadilla lituana, un equipo de gran dimensión.

Más que una carta, como has podido comprobar, me he permitido practicar una especie de crónica. Es lo que me pedía el cuerpo. Espero que te parezca bien.

Un abrazo,
Paco Rengel

• Proverbio, obviamente chino: "Las grandes almas tienen voluntades; las débiles sólo deseos".
 Estimado Paco (y demás lectores):

"Victoriosa España y brava Argentina", ese es mi titular para la ‘bola' que lees hoy, Paco. Nuestro equipo nacional se sobrepuso a la dureza de los pívots lituanos. ¡Qué rocas en el juego interior y cómo las clavaban desde el triple! Aíto García Reneses, nuestro seleccionador nacional, había dicho horas antes del partido que su selección sentía la responsabilidad de representar al baloncesto español y estaba orgulloso y feliz por cómo le están haciendo disfrutar. Cuando los bálticos más difícil lo pusieron a los celtibéricos... ni siquiera entonces, dejé de pensar en que Aíto y sus hombres le iban a dar la vuelta a la situación, aunque lo que no sabía era cómo (con una defensa zonal 2-3 y los pívots interiores siendo eliminados por faltas personales) ni en qué momento (a mediados del último cuarto).

La victoria contra Lituania en las semifinales por 91 a 86 le asegura la medalla de plata al combinado español, como pasó en Los Ángeles 1984, pero todos queremos más para sus miembros. Ya no hay presión, el objetivo está cumplido y sólo queda salir mañana a darlo todo sin reservas físicas ni tácticas contra unos estadounidenses que por minutos parecieron estar a merced del juego argentino.

A Argentina le faltaron recursos humanos en el banquillo y, aunque estuvo brava, siempre le habría venido bien tener un poquito más del espíritu de Diego Armando Maradona, presente en el palco, para derrotar a Estados Unidos, que se impuso por 101 a 81 bajo la atenta mirada del comisionado de la NBA, David Stern. ¡Cómo estoy echando de menos a Pepe Sánchez y Walter Herrmann en la selección albiceleste!

Los norteamericanos, que desperdiciaron una renta de 21 puntos en el segundo cuarto, llegaron al descanso con seis de ventaja aunque pudieron ser sólo tres si Carlos Delfino hubiera enchufado un triple. Argentina, con Manu Ginóbili que cayó lesionado, nos demostró que los yanquis son humanos... unos humanos que tienen un elevadísimo porcentaje de colgarse el oro en este campeonato, pero que no son invulnerables y habrá que ver si mañana se dará la combinación adecuada de factores que permitan a nuestro equipo ser el campeón. Difícil, pero no imposible. Sabiendo que como mínimo está asegurada la plata, soñemos, Paco, que es gratis.

Por otro lado, por la mañana charlé con dos ex medallistas olímpicos. Entre otros temas, hablamos de la Casa de España y de cómo está funcionando estos días. Me llevé una impresión negativa por lo selectivo del sitio, aunque ésta quedó bastante matizada cuando la visité por la tarde. Por mi experiencia anterior en Atenas 2004, creía que la Casa del COE, que es quien la organiza, sería de nuevo un punto de encuentro para deportistas, federativos, patrocinadores, periodistas, políticos y aficionados.

Pero en esta ocasión no es así porque el acceso está restringido a quienes tienen una acreditación especial expedida por el COE. La razón es muy simple; por primera vez, el servicio de restauración es gratuito. La gente del deporte con la que conversé siente que el concepto de ‘Casa de España' se ha transformado desde su creación en Atlanta 1996 porque su ‘target', como diría un publicitario, ya no parece ser también el público exterior, sino sólo el interior. No dispongo de esa acreditación, pero no tuve problemas para acceder a las seis de la tarde a la Casa, ubicada en el Chang An Club de la Beijing Tower. Como tampoco los habría tenido si hubiera ido por la noche, en hora punta, para entrevistar a los deportistas españoles cuya presencia fuese requerida allí. Eso sí, el acceso se demoraría un poco al tener que dar explicaciones por no disponer de la mencionada acreditación que sólo tienen los periodistas que el COE considera más estratégicos (porque lógicamente no puede invitar a todo el mundo a comer). Los familiares de los deportistas no pueden entrar en la Villa Olímpica y solían citarse en la Casa de España, situación que ahora en 2008 es mucho más farragosa por lo del pase especial (que da derecho a papeo, cuando hay gente que no lo pretende conseguir). Y, en cuanto a los aficionados, pues nada de nada.

Creo que la anterior política de admisión era ideal, pues permitía las relaciones públicas, sociales, familiares... y quien quisiera comer las exquisiteces que se sirven pues que pagase (y, si el COE quiere invitar, pues que entregue vales, establezca una zona reservada mayor de la que tiene... pero que sea más abierto en general), cosa que hice muy a gusto hace cuatro años porque lo bueno hay que pagarlo.

El restaurante español Mare, situado en las cercanías del Estadio de los Trabajadores, se está convirtiendo en un lugar alternativo a la oficialista Casa de España al que acuden desde aficionados hasta los deportistas de élite, como lo hizo la selección masculina de baloncesto tras derrotar a Lituania. Estaría bien que la Casa ofreciera, como la italiana y otras, información olímpica a los aficionados que se encuentran en una ciudad desconocida a miles de kilómetros del país. Pedir que se habilite un punto de venta de las entradas no utilizadas finalmente por el COE para sus compromisos lo veo inviable porque se colapsaría el sitio, pero al menos sí que haya un mostrador para orientar a personas como los turistas españoles que me encontré en la plaza de Tiananmen, que me preguntaron sobre la reventa de entradas y si en la ciudad había instaladas pantallas gigantes para seguir las pruebas deportivas (y no les supe responder a lo segundo).

Recorrí Tiananmen en unas dos horas, y es que me encontraba en la mayor plaza del mundo, con 40 hectáreas de superficie y de norte a sur hay una distancia de 800 metros y 500 de Este a Oeste. Antiguamente, de igual modo que el palacio imperial, la plaza también estaba prohibida para los ciudadanos en general y la Puerta de Zhengyanmen es lo que se conserva actualmente de la muralla que separaba a los elitistas manchúes (la última dinastía reinante, la Qing, tenía esta nacionalidad) del resto de chinos.

Para acceder al lugar hay que pasar controles de seguridad ante posibles terroristas y ante posibles manifestantes de causas diversas que ya intentaron al inicio de los Juegos Olímpicos llevar a cabo una protesta pacífica. El año 1989 pudo ser clave para que China viviera su particular ‘Perestroika', pero la masiva manifestación de la primavera lejos de conseguir avanzar hacia una situación con mayores libertades civiles sirvió para que el aparato del régimen se llevara por delante, por ‘blando', al aperturista primer ministro Zhao Ziyang, que pasó el resto de sus días en arresto domiciliario. Pocos años después, el ‘duro' Jiang Zemin asumió la Jefatura del Estado. Tenía nueve años entonces y siempre recordaré la escena del estudiante que retuvo a una columna de tanques. El muchacho y el comandante del carro blindado tuvieron un final trágico como te puedes imaginar, Paco. ¡Quién sabe si en un futuro lejano ambos tendrán un monumento en Tiananmen!

La plaza es tan grande hoy en día debido a una reforma de mediados del siglo XX que pretendía simbolizar la nueva China comunista que nacía tras la guerra civil. Se pretendió que el nuevo espacio fuera el escenario de los principales actos propagandísticos del régimen al estilo de la Plaza Roja moscovita. Y en el interior se encuentra el Mausoleo de Mao Zedong, cuyos restos mortales están expuestos en plan momia de Lenin (¡qué original!). Estaba cerrado al público ayer, pero por las referencias que tengo son que éste es uno de los puntos que hay que visitar ineludiblemente si uno está en Pekín. Podría decirse que, como aquella marca de cerveza, estamos ante un mausoleo de Mao... ‘cinco estrellas', que es vigilado por conjuntos esculturales de soldados, campesinos, obreros y estudiantes armados.

Y dentro de Tiananmen también está erigido el Monumento a los Héroes del Pueblo, que es un obelisco de piedra de 38 metros de altura. Mao inscribió la siguiente divisa: "Los héroes del pueblo son inmortales". Creo que el difunto líder revolucionario creía estar refiriéndose a sí mismo con estas palabras, pero con el tiempo puede que éstas sirvan para honrar a otras personas... como el muchacho y el comandante mencionados unas líneas más arriba. Por último te menciono que en uno de los laterales de la plaza está ubicado el Gran Palacio del Pueblo, que acoge anualmente la reunión de la Asamblea Popular Nacional, que es el cuerpo legislativo del país.

La final del torneo femenino se disputa hoy. Probablemente va a ganar Estados Unidos, que además está teniendo unos arbitrajes cómodos aquí, pero espero que Australia dé toda la guerra que pueda. Por el bien del baloncesto en general no puede ganar siempre el mismo equipo... pero si éste, pese a todo, es el mejor... pues habrá que felicitarle por su cuarto oro olímpico consecutivo.

Un abrazo,
Iván

P.D. 1: Antes de marchar, Paco, te comenté que de según qué temas no diría ‘ni mu' por tratarse China de un país que ya sabemos cómo las gastan sus autoridades en ciertos asuntos. Pues con esta ‘bola' creo que he dicho ‘algo de mu'. Mejor así.

P. D. 2: Ya tengo en mis manos la camiseta firmada. Lo malo es que el ceremonial rotulador grande que utilizaba para estas grandes y señaladas ocasiones se extravió por el camino. ¡Qué pena!
Querido y ‘boludo’ Iván:

España completó su mejor partido del torneo el día clave. Tal como anuncié, Lituania resultó un adversario muy complicado. Así fue; sólo se desmoronó en los cinco últimos minutos por dos aspectos clave: el tributo de las faltas y la defensa zonal planteada por Aíto. Ahí estuvo la plata española, en esos dos detalles.

Resultaría superfluo resumir así lo que resultó ser un gran partido de baloncesto, con múltiples matices que mantuvieron el equilibrio durante casi todo el choque. Equipo creativo, de una calidad individual y colectiva que rozan el sobresaliente, los paisanos de Sabonis hicieron ayer un esfuerzo adicional en defensa. Es complicado para hombres con sublime capacidad ofensiva extenuarse en defensa, pero el avance inexorable de este deporte obliga a que los artistas vistan el mono también. Por eso, Lituania centró gran parte de su esfuerzo ofensivo en entorpecer, empujar, incordiar y agobiar a Pau Gasol. Eran conscientes de que se trataba del jugador que podía marcar las diferencias en el partido, y le controlaron muy bien, si bien al final ya no pudieron.
Ese sobreesfuerzo, con empleo sin contemplaciones de fuerza por parte de los hombres altos y una rotundidad y multiplicación de ayudas muy bien estudiadas, supusieron una acumulación de faltas que mermaron a los lituanos en la recta decisiva del duelo. Si llega a jugarse con reglas de NBA (6 faltas por jugador; sigue así, ¿no?) no se sabe qué habría ocurrido, porque posiblemente Kristof Lavrinovic y Petravicius habrían terminado el encuentro. Además, la actitud de Kleiza, más revolucionado de lo conveniente, también dejó a Lituania con un jugador menos, pero éste durante todo el partido: apenas jugó y cometió dos faltas antideportivas que no venían a cuento.

En ataque, Lituania palió el ‘efecto Ricky’ de una forma sumamente eficaz: el completísimo y extraordinario Siskauskas subía el balón y Jasikevicius no se complicaba la vida. Eso, la gran técnica individual y la casi perfecta ejecución del pase hacía menos dañina a la defensa española, que no consiguió el propósito del ‘sistema Aíto’ acabar el encuentro con más de una decena de lanzamientos a canasta que el adversario. Lituania se alió con los triples y un soberbio Jasaitis, pero la selección jamás se descompuso; aguantaba el temporal con firmeza.

Así las cosas, España encontró sus virtudes en una constancia admirable que no le dio más confianza-ventaja a los lituanos de la cuenta. La selección estuvo trabajadora, disciplinada y sufridora a la espera de su oportunidad. Y esta llegó en el momento clave, cuando esa defensa en zona, algunas acciones de Gasol, otras de un providencial Jiménez, un bullidor Rudy y la confianza general del grupo acabaron con la pesadilla lituana, un equipo de gran dimensión.

Más que una carta, como has podido comprobar, me he permitido practicar una especie de crónica. Es lo que me pedía el cuerpo. Espero que te parezca bien.

Un abrazo,
Paco Rengel

• Proverbio, obviamente chino: "Las grandes almas tienen voluntades; las débiles sólo deseos"
Estimado Paco (y demás lectores):

“Victoriosa España y brava Argentina”, ese es mi titular para la ‘bola’ que lees hoy, Paco. Nuestro equipo nacional se sobrepuso a la dureza de los pívots lituanos. ¡Qué rocas en el juego interior y cómo las clavaban desde el triple! Aíto García Reneses, nuestro seleccionador nacional, había dicho horas antes del partido que su selección sentía la responsabilidad de representar al baloncesto español y estaba orgulloso y feliz por cómo le están haciendo disfrutar. Cuando los bálticos más difícil lo pusieron a los celtibéricos… ni siquiera entonces, dejé de pensar en que Aíto y sus hombres le iban a dar la vuelta a la situación, aunque lo que no sabía era cómo (con una defensa zonal 2-3 y los pívots interiores siendo eliminados por faltas personales) ni en qué momento (a mediados del último cuarto).

La victoria contra Lituania en las semifinales por 91 a 86 le asegura la medalla de plata al combinado español, como pasó en Los Ángeles 1984, pero todos queremos más para sus miembros. Ya no hay presión, el objetivo está cumplido y sólo queda salir mañana a darlo todo sin reservas físicas ni tácticas contra unos estadounidenses que por minutos parecieron estar a merced del juego argentino.

A Argentina le faltaron recursos humanos en el banquillo y, aunque estuvo brava, siempre le habría venido bien tener un poquito más del espíritu de Diego Armando Maradona, presente en el palco, para derrotar a Estados Unidos, que se impuso por 101 a 81 bajo la atenta mirada del comisionado de la NBA, David Stern. ¡Cómo estoy echando de menos a Pepe Sánchez y Walter Herrmann en la selección albiceleste!

Los norteamericanos, que desperdiciaron una renta de 21 puntos en el segundo cuarto, llegaron al descanso con seis de ventaja aunque pudieron ser sólo tres si Carlos Delfino hubiera enchufado un triple. Argentina, con Manu Ginóbili que cayó lesionado, nos demostró que los yanquis son humanos… unos humanos que tienen un elevadísimo porcentaje de colgarse el oro en este campeonato, pero que no son invulnerables y habrá que ver si mañana se dará la combinación adecuada de factores que permitan a nuestro equipo ser el campeón. Difícil, pero no imposible. Sabiendo que como mínimo está asegurada la plata, soñemos, Paco, que es gratis.

Por otro lado, por la mañana charlé con dos ex medallistas olímpicos. Entre otros temas, hablamos de la Casa de España y de cómo está funcionando estos días. Me llevé una impresión negativa por lo selectivo del sitio, aunque ésta quedó bastante matizada cuando la visité por la tarde. Por mi experiencia anterior en Atenas 2004, creía que la Casa del COE, que es quien la organiza, sería de nuevo un punto de encuentro para deportistas, federativos, patrocinadores, periodistas, políticos y aficionados.

Pero en esta ocasión no es así porque el acceso está restringido a quienes tienen una acreditación especial expedida por el COE. La razón es muy simple; por primera vez, el servicio de restauración es gratuito. La gente del deporte con la que conversé siente que el concepto de ‘Casa de España’ se ha transformado desde su creación en Atlanta 1996 porque su ‘target’, como diría un publicitario, ya no parece ser también el público exterior, sino sólo el interior. No dispongo de esa acreditación, pero no tuve problemas para acceder a las seis de la tarde a la Casa, ubicada en el Chang An Club de la Beijing Tower. Como tampoco los habría tenido si hubiera ido por la noche, en hora punta, para entrevistar a los deportistas españoles cuya presencia fuese requerida allí. Eso sí, el acceso se demoraría un poco al tener que dar explicaciones por no disponer de la mencionada acreditación que sólo tienen los periodistas que el COE considera más estratégicos (porque lógicamente no puede invitar a todo el mundo a comer). Los familiares de los deportistas no pueden entrar en la Villa Olímpica y solían citarse en la Casa de España, situación que ahora en 2008 es mucho más farragosa por lo del pase especial (que da derecho a papeo, cuando hay gente que no lo pretende conseguir). Y, en cuanto a los aficionados, pues nada de nada.

Creo que la anterior política de admisión era ideal, pues permitía las relaciones públicas, sociales, familiares… y quien quisiera comer las exquisiteces que se sirven pues que pagase (y, si el COE quiere invitar, pues que entregue vales, establezca una zona reservada mayor de la que tiene… pero que sea más abierto en general), cosa que hice muy a gusto hace cuatro años porque lo bueno hay que pagarlo.

El restaurante español Mare, situado en las cercanías del Estadio de los Trabajadores, se está convirtiendo en un lugar alternativo a la oficialista Casa de España al que acuden desde aficionados hasta los deportistas de élite, como lo hizo la selección masculina de baloncesto tras derrotar a Lituania. Estaría bien que la Casa ofreciera, como la italiana y otras, información olímpica a los aficionados que se encuentran en una ciudad desconocida a miles de kilómetros del país. Pedir que se habilite un punto de venta de las entradas no utilizadas finalmente por el COE para sus compromisos lo veo inviable porque se colapsaría el sitio, pero al menos sí que haya un mostrador para orientar a personas como los turistas españoles que me encontré en la plaza de Tiananmen, que me preguntaron sobre la reventa de entradas y si en la ciudad había instaladas pantallas gigantes para seguir las pruebas deportivas (y no les supe responder a lo segundo).

Recorrí Tiananmen en unas dos horas, y es que me encontraba en la mayor plaza del mundo, con 40 hectáreas de superficie y de norte a sur hay una distancia de 800 metros y 500 de Este a Oeste. Antiguamente, de igual modo que el palacio imperial, la plaza también estaba prohibida para los ciudadanos en general y la Puerta de Zhengyanmen es lo que se conserva actualmente de la muralla que separaba a los elitistas manchúes (la última dinastía reinante, la Qing, tenía esta nacionalidad) del resto de chinos.

Para acceder al lugar hay que pasar controles de seguridad ante posibles terroristas y ante posibles manifestantes de causas diversas que ya intentaron al inicio de los Juegos Olímpicos llevar a cabo una protesta pacífica. El año 1989 pudo ser clave para que China viviera su particular ‘Perestroika’, pero la masiva manifestación de la primavera lejos de conseguir avanzar hacia una situación con mayores libertades civiles sirvió para que el aparato del régimen se llevara por delante, por ‘blando’, al aperturista primer ministro Zhao Ziyang, que pasó el resto de sus días en arresto domiciliario. Pocos años después, el ‘duro’ Jiang Zemin asumió la Jefatura del Estado. Tenía nueve años entonces y siempre recordaré la escena del estudiante que retuvo a una columna de tanques. El muchacho y el comandante del carro blindado tuvieron un final trágico como te puedes imaginar, Paco. ¡Quién sabe si en un futuro lejano ambos tendrán un monumento en Tiananmen!

La plaza es tan grande hoy en día debido a una reforma de mediados del siglo XX que pretendía simbolizar la nueva China comunista que nacía tras la guerra civil. Se pretendió que el nuevo espacio fuera el escenario de los principales actos propagandísticos del régimen al estilo de la Plaza Roja moscovita. Y en el interior se encuentra el Mausoleo de Mao Zedong, cuyos restos mortales están expuestos en plan momia de Lenin (¡qué original!). Estaba cerrado al público ayer, pero por las referencias que tengo son que éste es uno de los puntos que hay que visitar ineludiblemente si uno está en Pekín. Podría decirse que, como aquella marca de cerveza, estamos ante un mausoleo de Mao… ‘cinco estrellas’, que es vigilado por conjuntos esculturales de soldados, campesinos, obreros y estudiantes armados.

Y dentro de Tiananmen también está erigido el Monumento a los Héroes del Pueblo, que es un obelisco de piedra de 38 metros de altura. Mao inscribió la siguiente divisa: “Los héroes del pueblo son inmortales”. Creo que el difunto líder revolucionario creía estar refiriéndose a sí mismo con estas palabras, pero con el tiempo puede que éstas sirvan para honrar a otras personas… como el muchacho y el comandante mencionados unas líneas más arriba. Por último te menciono que en uno de los laterales de la plaza está ubicado el Gran Palacio del Pueblo, que acoge anualmente la reunión de la Asamblea Popular Nacional, que es el cuerpo legislativo del país.

La final del torneo femenino se disputa hoy. Probablemente va a ganar Estados Unidos, que además está teniendo unos arbitrajes cómodos aquí, pero espero que Australia dé toda la guerra que pueda. Por el bien del baloncesto en general no puede ganar siempre el mismo equipo… pero si éste, pese a todo, es el mejor… pues habrá que felicitarle por su cuarto oro olímpico consecutivo.

Un abrazo,
Iván

P.D. 1: Antes de marchar, Paco, te comenté que de según qué temas no diría ‘ni mu’ por tratarse China de un país que ya sabemos cómo las gastan sus autoridades en ciertos asuntos. Pues con esta ‘bola’ creo que he dicho ‘algo de mu’. Mejor así.

P. D. 2: Ya tengo en mis manos la camiseta firmada. Lo malo es que el ceremonial rotulador grande que utilizaba para estas grandes y señaladas ocasiones se extravió por el camino. ¡Qué pena!
Querido y ‘boludo’ Iván:

Evidentemente la tragedia de Barajas ha ensombrecido a los Juegos. Son muchas vidas perdidas por un fatal accidente. Sí, claro, tiene que ser muy complicado para personas que pasan miedo al viajar en avión tener que hacerlo estos días, porque la cabeza no dejará de recordarles este desastre. Pero todo tiene una explicación inexplicable: ¿Por qué hubo pasajeros que perdieron el vuelo y se salvaron y que posiblemente se tomaron un berrinche imponente por el contratiempo? O sea, el destino de cada cual. Y sólo queda asumirlo. Si alguno lo supiéramos no seríamos de este mundo: ni Bolt ni Phelps lo saben tampoco.

Me preocupa muchísimo el partido de semifinales, Iván. Más de lo que te pueda parecer. También me inquieta que se repitan las teorías sobre si se le puede ganar a Estados Unidos en una hipotética final. Te soy sincero: creo que el partido más importante de la selección en estos Juegos es el de hoy.

No sé cómo le cabe duda a mucha gente si los estadounidenses se pueden confiar o no. Me aturde. ¿Es que no han dado sobradas muestras de que en esta ocasión han ido en serio a los Juegos y que se van a adjudicar el oro sin contemplaciones? ¿Es que es una barbaridad vaticinar que se llevarán la presea dorada ganando en la final a quien sea por más de veinte puntos? ¿No están viendo su juego, sus estadísticas, su comportamiento como equipo, su velocidad, su calidad?

Al igual que en Barcelona 92, el oro real de este torneo será la plata; el otro es estratosférico, como el nadador o el velocista. Por eso, me preocupa Jasikevicius, y si encima declara que es fan de Ricky Rubio –que no lo dudo, porque tonto no es– pues se me pone la mosca detrás de la oreja; o sea, me mosquea.

Lo dicho, que el partido de hoy es el del torneo y así los viviré.

Un abrazo,
Paco Rengel

• Proverbio, obviamente chino: “Matar dos águilas con una sola flecha” (¿Y si vamos una a una?).

Estimado Paco (y demás lectores):

Ernest Riveras, en la redacción de TVE La tragedia del accidente en Barajas del vuelo de Spanair que anteayer se dirigía a Las Palmas de Gran Canaria nos impactó a los españoles que estamos en Pekín. En el operativo de TVE se tiene la sensación de que los Juegos Olímpicos se terminaron para el Telediario en el momento de conocerse la magnitud de la catástrofe que se llevó por delante la vida de más de 140 personas. De inmediato, los miembros de la familia real se marcharon de China y la sobriedad y el luto (lo permita o no el COI) van a ser una constante en la delegación española en los días que quedan de competición.

Sabes que volar es algo que me da muy mal rollo, Paco, y en los últimos dos años subí a muchos aviones de Spanair para ir a hacer las grabaciones de los reportajes de Zona ACB. Cuando el tiempo me iba demostrando lo seguro y cómodo que es volar, aunque yo no podía evitar la ansiedad, esta tragedia me devuelve a mi particular ‘casilla de salida’ y sé que me espera un viaje de vuelta de 12 horas de vuelo. Confío en que terminar de leer a Pablo Neruda y su ‘Confieso que he vivido’ (tener que leer en estas circunstancias algo con este título también es mala suerte) me distraiga la mente lo suficiente durante la travesía aérea.

Estados Unidos cumplió el pronóstico al vencer a Rusia por 67 a 52 en su enfrentamiento de semifinales. Rusia llevó la iniciativa en la primera parte, pero el ritmo norteamericano de la segunda no lo pudo soportar y se dejó llevar en los últimos minutos. Maria Stepanova tuvo que batallar por dos ya que Irina Ossipova volvió a sucumbir en la cancha y la nacionalizada rusa Becky ‘Pata negra’ Hammon, que se cebó en el anterior partido de cuartos de final contra España, se transformó en ‘Rebecca Lynn Chopped’ contra sus compatriotas de USA Basketball, porque su actuación estadística fue lamentable (aunque hay que recordar que no es una ‘fistro’ de jugadora y que una mala tarde la tiene cualquiera, sobre todo si la defienden con especial ‘cariño’ quienes sienten que fueron traicionados por una de las suyas… ¡Qué país!), como también lo fue el 1 de 14 en triples.

Así no se podía derrotar a las campeonas olímpicas, que estuvieron lideradas por una Diana Taurasi (21 puntos y 9 rebotes) que casi le rompió la cara a Svetlana Abrossimova, ex compañera suya en el equipo de la Universidad de Connecticut hace unos años. El partido fue más disputado de lo que indicó el marcador final.

Será Australia quien mañana intentará evitar el cuarto oro olímpico consecutivo de Estados Unidos. China, a pesar de los 11.000 aficionados que la vitoreaban, no pudo resistir más de un cuarto. El marcador final de 90 a 56 se resume en tres previsibles palabras: dominio insultante australiano.

Panel de explicación de paradas de autobuses Para llegar al pabellón de Wukesong desde el IBC/MPC y viceversa hay, lógicamente, una ruta de autobús reservada para los medios de comunicación. Ésta y la que conduce a mi alojamiento son las dos únicas que estoy empleando. Ambas tienen unos códigos alfanuméricos que identifican tanto la ruta de cada bus como su andén de embarque de pasajeros en la estación central, que es la enorme explanada que hay en frente de los edificios de trabajo de los medios. Estoy familiarizado con sus códigos y ya hace tiempo que no miro los dos enormes paneles informativos que hay. Al principio, parecía que jugara a la ‘guerra de barcos’ al tratar de averiguar en qué fila y columna debía coger el bus que quería. “El MB04 está en la posición E-3”, me decía a mí mismo… ¡pues tocado y hundido!

Gimnasio del hotel Gloria Plaza Me las prometía muy felices cuando en el equipaje incluí ropa deportiva sabiendo que en el Hotel Gloria Plaza había un gimnasio y una piscina. Y cuando visité el MPC por primera vez descubrí que había un pequeño gimnasio habilitado para los periodistas. ¡Cojonudo!, pensé. Pues todavía no he hecho ejercicio alguno y, sin embargo, creo que he perdido casi un kilogramo durante mi estancia en Pekín. Por comodidad y ausencia de apetito, hay días (no tantos como puedas pensar) que ni como ni ceno (eso sí, tomo galletitas entre horas y bebo mucha agua mineral… y no sé por qué asociación de ideas me acaba viniendo a la mente la canción de Toreros Muertos ‘Mi agüita amarilla’) y los desayunos no los estoy realizando tan fuertes como preveía antes de venir. Y no tengo una sensación de estar débil. Quizás la ilusión y hacer cosas sean lo que me esté alimentando estos días.

Uno de los canales que tiene sintonizado el televisor de la habitación del hotel, Star, tiene una serie de programas que me son familiares. Uno de ellos alude en su título a si el concursante sabe más que un niño de primaria. Pero hay otro espacio que me llama la atención por su ‘familiaridad’ (no en el sentido de “para todos los públicos”, Paco, como vas a comprobar enseguida, sino porque es algo ya visto por mí, en los espacios de ‘zapeo’) aunque no recuerdo su nombre. Y casi mejor que sea así porque no quiero gastar mi disco duro cerebral en almacenar el nombre de una bazofia de concurso que consiste en someter al participante a un detector de mentiras para hacerle 21 preguntas que saquen lo mejor de él como ser humano (“¿Te has drogado?”, “¿Le has puesto los cuernos a tu mujer?”, “¿Has cometido algún delito?”, “¿Has hecho parecer culpable a otra persona?”...) con el compromiso de premiarle siempre que diga la verdad.

Volviendo a hablarte de baloncesto, el España-Lituania y el Estados Unidos-Argentina de hoy en las semifinales del torneo olímpico masculino son partidos que me ponen a tope. ¿Podría ser de otra forma?

Un abrazo,
Iván

P. D. 1: Algunos patriotas yanquis resentidos que no tienen mejor cosa que hacer se dedicaron a mandarle unos recaditos a Becky Hammon mediante la edición en inglés del portal Wikipedia a los pocos minutos de terminar el Estados Unidos-Rusia. Los insultos fueron borrados, pero en el momento de escribir estas líneas (algo más de una hora después de la conclusión del partido) estaba publicada la siguiente línea: “Hammon was held to 1/6 from the field in a 67-52 loss to the United States in the 2008 Olympic Semifinals”. Y con anterioridad había sido borrada la coletilla final de “her only basket came during garbage time of Russia's 67-52 loss”. Esas palabras son todo el análisis deportivo de la actuación de Hammon en los Juegos Olímpicos que se hacen en el artículo dedicado a la baloncestista. El hecho noticioso de enfrentarse al país en que ella nació merece ser reseñado, pero creo que no de esta manera.

P. D. 2: Te comenté en la anterior ‘bola’, Paco, lo de los carritos y su relación con las ‘pilinguis’. El cachivache imagino que sirve para transportar a cliente y a la ‘madame Butterfly’ de turno (porque seguro que, por estadística, alguien se debe haber llevado ya alguna sorpresa) al lugar de los hechos… consumados (o por consumar, mejor dicho). Resulta que después de enviarte por correo electrónico dicha ‘bola’, estando a punto de llegar al hotel vi que de frente se me acercaban cuatro sombras. Al poco tiempo, vi que se trataba de una chica joven algo ‘tuneada’, flanqueada por una mujer más adulta y seguida a escasos decímetros por dos chicos que tenían pinta de anglosajones salidos… salidos de películas como ‘American pie’ o ‘Colega, ¿dónde está mi coche?’. Además de en vehículos de tracción humana, está comprobado que en Pekín también se puede ir a pillar cacho (junto con cualquier tipo de ETS, aunque al menos supongo que sin pagar suplemento alguno por ello porque de hacerlo sería una auténtica putada) con el coche de San Fernando.

P. D. 3: Un tema de AC/DC suena en la megafonía del pabellón en algunos momentos de cada jornada, coincidiendo con los partidos de las selecciones australianas. De este grupo, sólo tenía una de sus canciones en mi personal selección musical, pero ahora ‘You shook me all night long’, cuyo nombre desconocía, ya acompaña a ‘Highway to hell’ después de preguntárselo al periodista turco Gökhan Özer, que en esos momentos hacía como que tocaba una guitarra eléctrica.

P. D. 4: Me dicen que por qué no me invento anécdotas para que haya más chicha. Yo les contesto, con el tono cadencioso del humorista Eugenio, que eso “No sería serio, tú” (como si lo que te escrito hasta ahora lo fuera). Ante la respuesta, ellos se descojonan.

Querido y ‘boludo’ Iván:

12-1. Ahí estuvo España. Esa ventaja ya la mantuvo durante todo el tiempo. Su concentración en defensa impidió muchos encestes croatas y, sobre todo, múltiples lanzamientos forzados de los rivales. La selección llega a semifinales con una lección aprendida: ganar, como te decía ayer, es sinónimo e sufrir. Pero quienes seguimos disfrutando de los jugadores con calidad, de quienes pueden romper esas terroríficas estrategias y disposiciones defensivas, debemos hacer una pregunta inocente: imaginen el mismo partido, coloquen a Gasol (Pau) en la selección de Croacia y cámbienlo por el que quieran de los hombres de Repesa. ¿Habría ganado la defensa excelente de España? La duda es imposible de resolver. No se comprobará nunca.

Sí, sí… Llevamos tantos años acostumbrados a Pau Gasol que cuando le vemos flojear en la preparación dudamos de su capacidad. Nos recuerdan que a la hora de la verdad se pone las pilas, pero nos cuesta trabajo creerlo. Y siempre ocurre igual. El mayor de los Gasol es el que marca la diferencia en los duelos definitivos. Ayer lo vimos otra vez.

No quiero entretener al lector, creo que es más interesante hoy que lean las reflexiones de Aíto García Reneses, en su artículo ‘En busca de la regularidad’, que nos las envió cuatro horas antes de que diera comienzo el partido de cuartos. Siempre dice cosas interesantes… y claras.

Por otro lado, me encanta que hayas descubierto a Ángel Resa, sin lugar a dudas uno de las mejores plumas de nuestro país, un tipo con capacidad demostrada para convertir una crónica en arte.

Un abrazo,
Paco

• Proverbio, obviamente chino: “En cielo despejado puede desatarse de pronto una tempestad”. O sea, precaución frente a Lituania.
Estimado Paco (y demás lectores):

España está en las semifinales del torneo masculino de baloncesto. Derrotó ayer en el primer encuentro de los cuartos de final a Croacia por 72 a 59, ofreciendo una sólida imagen en general, y defensiva en particular, en el Gimnasio de Wukesong. En el primer período, ya dejó claras las cosas a los croatas, quienes nunca estuvieron por delante en el marcador y que además no pudieron contar con su base Marko Popovic. España iba a ganar porque tenía seguridad en su juego y la afición se sentía tranquila. Ya sólo queda un pasito para la gran final, Paco, y de darlo se habrá cumplido el objetivo de tener la oportunidad de luchar por el oro en el último partido. Pau Gasol, con dobles figuras (20 puntos y 10 rebotes), fue el mejor de los hombres de Aíto García Reneses y considera que se puede ganar a Estados Unidos para así conseguir la medalla de oro. “In Pau we trust! In Aíto we trust! In all the team we trust!”, pienso yo. Además, hay que ver cómo evoluciona José Manuel Calderón del tirón que sufrió en la pierna derecha cuando el encuentro estaba cerca de su conclusión.

Esteban Gómez y Peñalver atienden el regateo de Diego Martínez Lituania será mañana el rival español tras terminar de doblegar a China en el tercer cuarto. El marcador final de 94 a 68 vuelve a meter a los lituanos en una semifinal olímpica. Siempre que compiten en los Juegos, los bálticos llegan como mínimo a esta ronda, que tampoco superan en ningún caso. La posibilidad de un emparejamiento con China me producía cierta inquietud por los factores externos a su plantilla que podrían favorecerle en su condición de anfitriona. Pero la duda quedó despejada por la victoria europea basada en el acoso constante a la estrella asiática Yao Ming y el liderazgo ejercido por un certero Sarunas Jasikevicius (23 puntos, buenos porcentajes, 5 de 6 en triples y 6 asistencias). No será fácil vencer a este conjunto ex soviético, pero… ¿ganar a los campeones del mundo no debería ser todavía más difícil para ellos?

Con el arbitraje del español Juan Carlos Arteaga, Australia hizo piña pero Estados Unidos impuso su rodillo por 116 a 85. Los australianos se mostraron competitivos en el primer cuarto (25-24) y estuvieron cerca de llegar al descanso con un marcador igualado. Dos triples consecutivos de los estadounidenses en el inicio del tercero acabaron con sus ilusiones, aunque todavía pudieron resistir y así evitar recibir una paliza mayor a los 31 puntos de diferencia que encajaron bajo el liderazgo, una vez más, de Kobe Bryant (25 tantos).

El cuarto de final más igualado fue el Argentina-Grecia. A lo largo del encuentro las diferencias fueron mínimas. Los suramericanos parecieron abrir hueco en el electrónico con una renta de siete puntos en el último cuarto que fue remontada de inmediato. En el último minuto, Manu Ginóbili sentenció con una penetración que dio mucho por el sitio en el que más dolor pueda sentir un griego (80-75). Los europeos sumaron tres puntos posteriormente y Ginóbili, en el penúltimo ataque, ante unos rivales que dejaban transcurrir el tiempo de posesión, intentó amarrar el triunfo con un triple. El escolta falló y Grecia se hizo con el rebote defensivo. ¡Qué emoción! Vassilios Spanoulis se jugó un lanzamiento de tres puntos ya en la frontal de la otra canasta, había tiempo suficiente para buscar una alternativa pero asumió la responsabilidad de tirar y, como un héroe, tuvo un final trágico. El marcador no se movió del 80 a 78 y los argentinos se enfrentarán mañana a Estados Unidos con la esperanza de acceder a la gran final desplegando su mejor juego.

Tras la jornada de cuartos de final, la clasificación de los puestos del quinto al decimosegundo quedó de la siguiente manera: Grecia, quinta; Croacia, sexta; Australia, séptima; China, octava; Rusia, novena; Alemania, décima; Irán, undécima, y Angola, duodécima.

No tenía intención de acudir de nuevo al Mercado de la Seda, pero tras la experiencia creo que mereció la pena renunciar a hacer turismo por la mañana. Acompañados por el ex atleta, comentarista y actual director general de Deportes de la Región de Murcia, Antonio Peñalver, algunos miembros (y también una mujer) del equipo de enviados especiales de TVE fuimos al emblemático lugar para seguir comprando lo típico de estos días. Sólo compré un 'Trólex' para satisfacer un encargo de última hora, pero con la experiencia me divertí como si hubiera comprado una tienda entera, sobre todo cuando creímos ser los protagonistas