Soñamos durante la mitad del partido y se acabó perdiendo (84-65) contra las campeonas de Europa. Parecía posible vencer a Rusia. Creímos en ellas y ellas lucharon. Pero en la segunda parte las eslavas devolvieron a nuestro equipo nacional la afrenta del primer cuarto. Quizás se despertó al dormido gigante ruso antes de tiempo.
España empezó el partido yendo a saco. Los marcadores parciales que se estaban produciendo eran increíbles y por dos veces nuestras chicas alcanzaron los 18 puntos de ventaja en el inicio del segundo cuarto (10-28 y 12-30). Que Rusia anotase sólo 10 puntos en el primero no se veía todos los días. El espíritu de lucha español fue tal que hasta Cindy Lima consiguió un rebote que el torreón de Irina Ossipova parecía tener ganado. No se lo quitó a base de colocación, no, fue por pura fuerza bruta. El marcador de 32 a 40 al descanso se presentaba muy esperanzador.
Tras el intermedio, el seleccionador ruso, Igor Grudin, planteó una zona que rompió el ataque de Evaristo Pérez. Oxana Rakhmatulina dio la vuelta al marcador por primera vez (50-49) pero nuestras chicas todavía estaban envalentonadas y se llegó al final del cuarto con una mínima diferencia (56-55).
Aunque Ossipova estuviera desconcentrada, las rusas seguían contando con Tatiana Shegoleva y Maria Stepanova bajo los tableros. Mucha altura contra la que batallar y por si fuera poco la ‘bajita’ de 1,83 Ilona Korstin pudo coger hasta cuatro rebotes ofensivos. Y qué decir de la metralleta de Becky Hammon. Mientras que España sólo pudo anotar 10 puntos en el último cuarto, las rusas se fueron a los 28. En esta ocasión, no hubo envite español en los últimos minutos.
Nuestra selección femenina se marchó del torneo con la cabeza alta, habiendo conquistado la quinta plaza. Ésa es la posición que el baloncesto femenino español ocupa en el ámbito mundial, por detrás de las tres de siempre y de Brasil, que en Pekín se ha estrellado. Al perder con China en la primera jornada, se perdió la oportunidad de conseguir un cruce más propicio.
Australia cumplió el pronóstico de cargarse a la República Checa (79-46) y mañana deberá volver a repetir actuación contra el conjunto anfitrión. Nadie puede dudar de que las ‘opals’ se disputarán la medalla de oro con Estados Unidos, que trituró (104-60) a unas coreanas que merecieron mejor suerte. Su juego diferente al nuestro, correoso y peligroso desde el perímetro (aunque ayer pinchó en este apartado), podría haber creado muchos problemas a las selecciones europeas de tipo medio pero contra las pupilas de Ann Donovan no pudieron hacer nada. Está claro que Corea tuvo que bailar en cuartos con la más fea.
Antes del torneo olímpico ya sabíamos todos que sólo Rusia o Australia podían ganar a las norteamericanas en una competición oficial y sus posibilidades no creo que superen el 30%. Seleccionen a la jugadora que seleccionen, las de USA Basketball siempre acaban jugando como un equipo de ensueño.
Tras la jornada de cuartos de final, la clasificación de los puestos del quinto al octavo quedó de la siguiente manera: España, quinta; Bielorrusia, sexta; Chequia, séptima, y Corea del Sur, octava. Aprovecho para mencionarte que Letonia termina la competición en novena posición; Nueva Zelanda, en la décima; Brasil, en la undécima, y Malí, en la duodécima, sin conseguir triunfo alguno.
Los baloncestistas argentinos Fabricio Oberto y Carlos Delfino estuvieron ayer en el Mercado de la Seda, como casi todos los occidentales. Los propietarios de los puestos de venta se deben estar haciendo de oro, porque se comenta que antes de los Juegos Olímpicos los precios ya regateados eran bastante inferiores a los actuales. Diego Martínez volvió al lugar del crimen, siendo recibido con todos los honores a su paso (“Amigo, amigo, te recuerdo”, le decían las vendedoras), y se llevó, entre otras cosas, tres telas con su nombre escrito en mandarín. Diego espera que efectivamente cada pictograma haga referencia a su nombre y a los de su mujer e hijo… y no signifique algo así como “caracartón”. Lo de este hombre es increíble y, como todo el mundo acude a él, pues creo que debería quedarse con una comisión por todo lo que tiene que regatear, más que nada porque es un coñazo tener que atender tanto encargo.
La cabrita ocurrencia da que pensar. Aunque lo más probable es que no le entiendan a uno y se piensen que estás de cachondeo, hay que tener cuidado no vaya a aparecer inesperadamente ‘Chinita de Ávila’. En un autobús reservado para la prensa, hace unos días iban unos compañeros de TVE hablando de sus cosas estando tranquilamente sentados cuando de repente se gira una chica de rasgos orientales y les pregunta que si eran españoles porque ella había estado unos meses en Ávila para aprender castellano y tal. No sé qué habían estado diciendo pero, para evitar malos tragos (además de no beber agua del grifo), les puedo aconsejar que hablen en chiquitistaní.
Me explicaron la anécdota que vivió ayer un fotógrafo de la Agencia Efe al intentar pasar por un control de seguridad un helicóptero de radio control que había comprado por la mañana. El celo policial le impidió introducir en el MPC el aparato por si en su interior vaya usted a saber qué podría ocultarse y se le indicó que si quería meterlo dentro del recinto o de la villa de periodistas en la que está alojado debería hacer una gestión a través de su respetivo comité olímpico nacional para solicitar no se qué permiso especial. Hasta que se resuelva la situación, el helicóptero está guardado en depósito en el control de acceso. Espero que, por bien del compañero, ese goloso aparato no haya volado ya para cuando él consiga el dichoso permiso.
Hoy los hombres de Aíto García Reneses comienzan su camino hacia la final. Podemos perder, sí. Pero si fuera croata pensaría que podríamos ganar… pero que la cosa estaría muy difícil. Así que espero que nuestra selección salga a tope y no dé alas al rival para que se crezca como lo hizo China hace unos días.
Un abrazo,
Iván
P. D. 1: En uno de los trayectos en metro entre Wukesong y el hotel me preguntó un yanqui muy simpático llamado Paul Salo que si venía del béisbol (cuyos estadios son colindantes al pabellón de baloncesto) y que qué tal la jornada. De entrada, le dije que ver un partido de su deporte nacional es ‘boring’ (aunque jugarlo ya es otra cosa) pero que si esto y lo otro… vamos que quedé como un farsante que sabe… aunque lo poco que sé ya es mucho según lo que esperan de nosotros norteamericanos como él. Me explicó que tenía un amigo que era un hacha y que había estado jugando en España hace tres años. Busqué referencias del sujeto, llamado Brian Gold, y no encontré referencia alguna. Igual el tal Brian le está colando un ‘goal’ al bueno de Paul, o hay tantas LEB (oro, plata, bronce y los metales que están por venir) que no hay manera de encontrarlo o es simplemente un mito como lo del base negro de la selección española.
P. D. 2: Y ya que te hablo de un yanqui simpático, pues te hablo de otro, Bill Marcus, corresponsal de Fox Radio en Pekín, que me encontré el primer o el segundo día en el MPC. Como todavía estaba fresco mentalmente, me entretuve explicándole la historia de porqué he venido y que te iba escribir cada día unas líneas ‘by the face’. Pues debí explicarme tan mal o debió verme tan necesitado, o las dos cosas, que hasta quería ayudarme a conseguir trabajo en medios hispanos de su país que no tenían enviados especiales para cubrir los Juegos Olímpicos. “Everything is OK. I’m on holidays!”, le replicaba amablemente.
P. D. 3: Me han dicho un dicho que han dicho que he dicho yo. Ese dicho está mal dicho pues, si lo hubiera dicho yo, estaría mejor dicho que el dicho que han dicho que he dicho yo.
