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¿Recuerdas este encabezamiento? Cuatro años después, volvemos a cartearnos (en esta ocasión, ‘bolearnos’ más bien). Te escribo estas líneas horas antes de volar rumbo a Pekín. Vuelvo a ser un autoenviado especial a los Juegos Olímpicos, aunque esta vez menos precario que entonces.

 

Soy fijo de plantilla actualmente en la que, pese a los matices que pesen, considero mejor empresa audiovisual de nuestro país. Hace cuatro años ya lo deseaba, pero ni podía pensar que formaría parte de ella. Mi vida laboral probablemente será larga y espero que con los años pueda formar parte de su operativo olímpico. Hasta que ese sueño se haga realidad, me seguiré autoenviando siempre que pueda. Como entonces, en Atenas 2004; como ahora, en Pekín 2008.

 

El equipaje, formado por una bolsa grande de deportes, una mochila y un maletín para el ordenador portátil, está cargado de ropa, utensilios e ilusión. Volveré con más equipaje. Todas las guías de medios y documentación oficial que pueda conseguir, todo el ‘merchandise’ que sea razonable comprar y los encargos que oportunamente me han hecho los allegados. Muchos de ellos pasarán inadvertidos en el control de aduanas, pero otros no, debido a sus dimensiones, aunque siempre tendré el recurso de hacerme el loco cuando me pregunten si tengo “algo que declarar”. Desde el “No, agente, perdone pero usted no me atrae” hasta el “No, agente, sólo llevo comida para pájaros”. En el primer caso, quizás pueda escapar mientras el funcionario se mantenga estupefacto por la respuesta, pero en el otro seguro que me hará abrir el equipaje, me preguntará si los cachivaches electrónicos e informáticos se los van comer los pájaros y yo le tendré que responder que lo intentaría pero que si no lo conseguía lo tendría que vender. Obviamente, Paco, esta es la primera ‘bola-trola’ que te cuento porque no hay coj… de hacer eso. Pero al menos esta anécdota basada en un chiste del añorado humorista catalán Eugenio tiene un poso de verdad, porque es lo que les he ido contando que me puede pasar a quienes me han hecho los encargos digitales.

 

Viajo con un fajo de billetes chinos en la cartera. Ni en el juego Monopoly he manejado tantos. Sin embargo, y para decepción de los cacos y ‘sandokanes’ (que no son del Mar Amarillo pero al menos son el tipo de piratas que conozco más cercanos –Indonesia, Malaisia…– al lugar al que voy) que me pueda encontrar por el camino, tanta pasta no vale un pimiento. Si llevara un solo ‘binladen’ (uno de esos de 500 euros, que se sabe que existen pero que no se ven) todavía me sobraría la mitad. Deberé tener cuidado con los de 10 yuanes, porque hay billetes de valor monetario inferior que también tienen una cifra de 10 según me han explicado quienes ya están allí. Una curiosidad, como no todos los chinos conocen el idioma más extendido que es el mandarín, los billetes tienen inscripciones en otras lenguas como mongol, tibetano, uigur y chuán, además de pinyín (transcripción estándar al alfabeto latino).

 

Antes de marchar, mi mayor preocupación era grabar los partidos de baloncesto. Tengo un grabador de DVD con una memoria de 160GB, insuficiente para grabar todas las emisiones de TVE (mucho menos con una calidad decente) y que, además, no puede funcionar continuamente durante tantos días. Había que sacrificar información. ¿Pero cuál? El criterio ha sido el de programar la grabación de Teledeporte 24 horas sí y 24 horas no para registrar todos los partidos del torneo masculino que pueda. Los del femenino (creo que se transmitirán menos), ya veré cómo los podré conseguir en el futuro. Me duele haber sacrificado los partidos femeninos. Grabo los encuentros de esta modalidad que Teledeporte transmite en los Mundiales y Europeos. Y me duele por el hecho en sí de, como aficionado, no poder hacerlo y porque, además, nuestro amigo Diego Martínez, quien me dará asilo en el hotel estos días, los va a narrar.

 

Ahora podría rajar de los almacenes tecnológicos Júpiter (en realidad, el nombre comercial corresponde a otro planeta del sistema solar) por comprarles (abonando una paga y señal porque físicamente no lo tenían) la primera semana de junio un grabador con un disco duro de 500GB, para luego recibir una comunicación verbal bastantes días después de que no tenían existencias de ese modelo que anunciaban a bombo y platillo y que se me proporcionaría otro de similares características. Estamos en agosto y todavía no lo tengo (dicen que llegará este mes). Cuando lo reciba finalmente no me servirá para grabar los Juegos Olímpicos. Podría rajar de esta gente, pero seguro que logísticamente tenían motivos para no ser diligentes (por ejemplo, que el cacharro tiene que venir del lejano Japón. “Un, dos, tres, responda con una excusa otra vez”). Soy comprensivo… y 'tonto', ya lo dicen los anuncios de Mediamarkt, la competencia de Sat…  estooo, Júpiter.

 

De la austeridad en lo que a alojamiento se refiere de hace cuatro años voy a pasar a la comodidad, quizás lujo, de ahora. Cambiando una periférica habitación prefabricada y un desayuno de (censurado) y unos hambrientos/enfadados (si escribiéramos en inglés se entendería el juego de palabras, pero lo malo es que debemos escribir en castellano para poder ‘chiquitanistear’, ¿te dá cuén?) perros que molestan, e incluso intimidan, por una zona de un céntrico hotel de cinco estrellas de categoría, el Gloria Plaza, con un desayuno como Michael Jordan (pon la deidad que quieras, Paco) manda. El presupuesto es drásticamente inferior al de Atenas 2004 y, sin embargo, la calidad de vida va a ser mejor (se puede decir que dormiré y desayunaré en la ‘gloriar’, ¿te dá cuén?) porque se me ha concedido ‘asilo’, hecho que me preocupa porque la comodidad afectará negativamente al ingenio.

 

Tras algo más de 10 años de sedentarismo, llevaba dos meses acudiendo al gimnasio para machacarme unas dos horas al día entre semana. Tenía el temor de obligarme a comenzar de nuevo por causa del parón de agosto, pero por suerte no será así. El hotel tiene gimnasio, así que me llevaré la logística necesaria salvo el Isostar en polvo. Mejor compraré allí la bebida isotónica, no vaya a ser que en el aeropuerto me pasase como a los televisivos hermanos Serrano cuando viajaron a Houston con bicarbonato en una bolsa de plástico. Tu mujer, Rosi, seguro que se acuerda de aquella historia. “No hurgaron, Fiti”, decían. Si por lo menos les hubiera servido como revisión de próstata…. Lo que sí me llevaría son valerianas para tranquilizarme durante más de 10 horas de vuelo, pero no tengo a mano en el momento de escribir estas líneas (sí, el libro “Confieso que he vivido” y confío en que la biografía de Pablo Neruda me ayude a sentir más corto el viaje mientras cumplo el compromiso de leerla que asumí ante el compañero que me la prestó). Si me ocurriera algo en la frontera (como ser puesto mirando a la Ciudad Prohibida, por no decir Shanghai), ya sabes: “círculo de confianza”.

 

La vagancia me abruma. De nuevo, afronto unas vacaciones tras un año de trabajo como informador y no tengo ganas de pensar, requisito indispensable para redactar. Paso de escribirte unas líneas de información pura y dura sobre lo que puede dar de sí la competición. Una vez in situ, en el Gimnasio Olímpico de Wukesong, seguro que me animaré, pero de momento estoy como aquel jugador de Japón que por pasota nunca le convocaban para la selección nacional, aunque eso a Metsuda Lapohia como te puedes imaginar, Paco, le importaba un cojón. Toda la información que quieras está disponible en la web oficial (http://sp.beijing2008.cn) y además en español… en “español del bueno” como diría Cálico Electrónico (llegados a este punto, hay que volver a ver el capítulo clásico “El día que conocí a un superhéroe”).

 

Deportivamente, sólo te comento que las chicas ya se han entrenado en la pista de competición y que tras hablar con Pablo Malo de Molina he confeccionado un equipo para el Supermanager Olímpico que promueve el portal de la ACB cuyos contenidos él coordina. Me he permitido el lujo de llamarlo ‘Basket Confidencial All Stars’ y los jugadores seleccionados inicialmente son los siguientes: Kidd, Ricky y Bruton (bases); Wade, Rudy, Ginobili y Spanulis (aleros); Kaman, Bogut, Oberto y Javtokas (pívots). Nuevamente, va a demostrarse que no tengo ni (censurado) idea.

 

Mi siguiente bola te la escribiré una vez aclimatado a la flora y fauna, en general, y una vez consiga una estable conexión a Internet, en particular.



Un abrazo,
Iván



• P. D. 1.: Ambos conocemos el grado de democracia que tiene China. No harán falta más comentarios al respecto.

• P. D. 2.: Según leí días antes de mi partida a Pekín, las autoridades chinas multarán a quienes escupan por la calle, deporte arraigado entre la gente de este gran país asiático. Avenida de Gaudí de Barcelona, pocos minutos después del mediodía de ayer lunes, una mujer de mediana edad a la que identifico como china camina con las bolsas de la compra. Nos vamos a cruzar en breves momentos. De repente, oigo un sonido llamativo que me recuerda al de hacer gárgaras. No estoy seguro de qué es pero imagino lo peor. Efectivamente, la señora estaba cogiendo carrerilla para lo peor. Viene lo peor. Y ella sigue caminando tan ancha. Este hecho será muy tradicional en su país, pero como español que presenció este hecho en España, sólo puedo decir: ¡Pero qué pedazo de…!