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 Estimado Paco (y demás lectores):

Tal y como le apunté a Diego Martínez durante su narración de la final femenina de ayer, la mayor dificultad que tiene una jugadora estadounidense para lograr la medalla de oro no son rivales como Australia o Rusia, sino el hecho de ser seleccionada... salvo que se trate de Lisa Leslie o Tina Thompson, que siempre están ahí como el dinosaurio del cuento del escritor Augusto Monterrosso. Estados Unidos barrió a las australianas por 92 a 65. Al descanso el marcador reflejaba una diferencia de 17 puntos que las 'opals' parecieron contener en el tercer cuarto para terminar de hundirse en los últimos 10 minutos.

Ambos conjuntos estuvieron equilibrados en la faceta reboteadora, pero Australia cogió más ofensivos que defensivos y Estados Unidos apenas capturó en ataque. ¿Por qué? Porque tuvo un 59% en tiros de campo, por sólo un 25% del rival. Las pupilas de Jan Stirling realizaron buenos movimientos en ataque que terminaron en igualmente buenas selecciones de lanzamiento... que no entraron. Completaron el peor partido del campeonato y sus múltiples variantes defensivas no dieron resultado. Que la estrella Penny Taylor estuviera tocada de una lesión en el tobillo no había sido hasta ahora un problema al enfrentarse a rivales de menor entidad, pero contra las yanquis ya fue otra historia. La superestrella de las Seattle Storm, Lauren Jackson, entró tarde en juego (20 puntos y 10 rebotes) contra sus compañeras de la WNBA. Para ganarles hay que jugar al ciento por ciento de las posibilidades de cada una y esperar que ellas lo hagan, al menos un poco, por debajo de sus posibilidades. Ésta es una opción que ya se dio hace dos años en el Mundobasket de Brasil y que no se repitió en Pekín 2008.

El problema de bajar los brazos ante las mujeres de las barras y estrellas es que éstas no lo hacen nunca y por ello hasta potencias como Australia se pueden ir (como así fue ayer) al vestuario con un carro de puntos en contra a cuestas. Lo mejor del baloncesto oceánico no está tan lejos del norteamericano como lo mostró el marcador (como la paliza que Francia le dio a España en el Eurobasket masculino de 2005 no es representativa), pero ante el juego de las de Anne Donovan, en esta ocasión, sólo cabe aplaudirlo, felicitarlo y esperar al próximo Mundobasket para que pueda volver a retarlas 'la gran esperanza FIBA', encarnada por australianas, rusas... ¡ojalá algún día las españolas puedan formar parte de ese club!

En el partido por el tercer y cuarto puesto, China no se creyó que podía ganar a Rusia. Después de hacer un campeonato muy completo, el conjunto anfitrión sucumbió por 94 a 81 ante el ritmo ruso a partir del segundo cuarto, cuyo parcial de 28 a 16 fue un lastre que no pudo superar en el segundo tiempo. Becky Hammon (22 puntos) fue 'ibérica' al recobrar el buen juego que es capaz de ofrecer tras su mala semifinal contra Estados Unidos. China intentó sorprender a un acomodado equipo ruso, que reaccionó aumentando de nuevo la diferencia en el marcador. Chen Nan (26 puntos) tuvo que batallar sola bajo tableros con las mejores pívots de Europa (con Maria Stepanova al frente) y desde el exterior la secundaron, con desigual eficiencia, Bian Lan y Miao Lijie. La anotación fue alta y con buenos porcentajes en general, por lo que el encuentro que decidía la medalla de bronce fue un buen aperitivo para la gran final. Tras ver la actuación rusa en el día de ayer, considero que cobra mayor valor el rendimiento que ofreció la selección española en su enfrentamiento de cuartos de final.

Los aficionados chinos al 'fútbol de canastos', como diría Gomaespuma (cuyo programa sobre los Juegos Olímpicos no puedo ver desde aquí), están encantados con la NBA. Apoyan al equipo de USA Basketball como si fuera el suyo propio y la Liga profesional norteamericana tiene aquí un mercado en expansión. Como puedes ver en la foto que te adjunto, los chinos tienen la NBA hasta en la leche.

Cuando terminan los partidos en Wukesong, el público se dirige casi a oscuras hacia las paradas de autobús y la boca de metro más cercanas. Para guiarles, un grupo de voluntarios utiliza unas linternas como las que usa el personal de tierra de los aeropuertos para guiar por la pista a los pilotos de los aviones... y, además, se ponen a cantar el himno oficial de los Juegos Olímpicos acompañados de una grabación que suena a través de un megáfono con un 'estilo Casiotone'. El espectáculo es tan curioso que me distrajo la atención lo suficiente como para no darme cuenta los primeros días (noches, más bien) de que lo que pretendían conseguir con su peculiar y sonriente puesta en escena era guiar al personal por la explanada hacia las puertas exteriores del recinto deportivo.

En la mañana de ayer estuve en el Mercado de la Perla con Diego y nuestro compañero Ángel Cárceles. Allí hay menos bullicio que en el de la Seda, se puede regatear igualmente aunque haya etiquetas con los precios fijados y en el tejado hay un bucólico jardín (con estanque, puentecito de madera, patos...) desde el cual se puede contemplar la ciudad y especialmente bien el Templo del Cielo. Doña Sofía (la que lava con lejía, según una versión oficiosa del himno nacional) hizo unas compras hace unos días en una de las tiendas en la que entramos. En ese establecimiento, en el que nos ofrecieron la mejor agua mineral (Nestlé) que hemos probado desde que estamos en China, hay todo tipo de género ajustado a diferentes precios. Lo que compré no creo que sea lo mismo que compró la reina Sofía pero lo que importa es hacer sentir como una ídem a quien lo reciba.

Una curiosidad sobre las compras. Redondeando, 1 euro equivale a 10 yuanes, como creo que ya te lo había comentado en otra ocasión. Bueno, pues sé de alguien que se lió en el Mercado de la Seda y por unos tensos momentos aplicaba la equivalencia pensando que 10 euros era 1 yuan. En estas circunstancias, después de jurar y perjurar en mandarín, la vendedora que le atendió casi se lo comió vivo cuando, por un polo, le realizó una insistente oferta de sólo 4 yuanes (40 céntimos de euro). Esta confusión le puede pasar a cualquiera.

Te voy a contar ahora, Paco, unas anécdotas que vivieron recientemente tres compañeros de TVE. Voy por la primera. Resulta que estaba el colega Amat Carceller en la zona mixta del Estadio Olímpico entrevistando a un atleta español, Manuel Olmedo, que acababa de concluir su carrera en la semifinal de 800 metros con un rendimiento inferior al esperado. Tras preguntarle sobre su actuación, Olmedo le mandó al cuerno en directo al acusarle de meter cizaña con estas palabras: "Mi táctica era perfecta. El que complica las cosas eres tú que haces daño al atletismo y en la Villa eso se comenta". Amat se quedó perplejo porque no entendía nada, no sabía de qué demonios le estaba hablando. Cuando leas esta 'bola', el atleta ya se habrá disculpado en directo y en el mismo lugar de la ofensa, porque identificó erróneamente a Amat como ese informador al que quería desacreditar. Quiso matar moscas a cañonazos y además se equivocó de mosca al confundir sus rasgos físicos (alto y rubio, y asimismo situado en la zona mixta) con los de otra persona, que según parece trabaja para una cadena de radio.

El narrador de las pruebas de atletismo, Esteban Gómez, vio cómo otro deportista las gastaba de una forma más expeditiva con un compatriota de la televisión eslovena. El tipo fue a la tribuna y, con saña, mojó con agua al periodista y a su equipo de transmisión. Esteban fue a asistir al compañero al dejar que continuara en solitario al frente del micrófono el comentarista Antonio Peñalver. Por lo que averiguó Esteban, parece ser que el atleta se encontraba sumamente frustrado y le echaba la culpa de sus males al informador, que tuvo la impresión de que su paisano iba 'colocado' a base de estupefacientes. ¡Es que es hay que estar muy 'colgao' para hacer eso!

Un ejemplo de la personalísima (y peculiar, claro) gestión deportiva que ejercen determinados dirigentes de nuestro deporte lo vivió un compañero de TVE en el velódromo cuando Joan Llaneras se proclamó campeón olímpico hace unos días. El secretario general de la Real Federación Española de Ciclismo, Eugenio Bermúdez, quería que otras televisiones entrevistaran al campeón antes que TVE (que paga por los derechos de emisión de las competiciones, que por ello es quien más horas de programación está dedicando a este acontecimiento, y que también financia su parte correspondiente de la beca del programa ADO que percibe cada atleta) y que el propio desplazamiento de un lugar a otro, para dejarlo finalmente en la Villa Olímpica, lo efectuara la propia TVE con uno de sus vehículos. Ésas fueron las indicaciones que le dio al periodista de la televisión pública. La información de este hecho (que juzgo surrealista y que sólo puedo entender como acto de respuesta a un malestar que pueda sentir por causa de este medio en el pasado y que aún así no justifica su actitud) llegó a instancias superiores y la lógica se impuso al acudir Llaneras primero a los estudios que TVE tiene en el IBC y luego atendió al resto de medios televisivos.

Hoy se disputa la final olímpica masculina entre los dos mejores conjuntos del mundo, España y Estados Unidos. Como te mencioné ayer, Paco, reconozco que la cosa está chunga pero albergo la esperanza de que una serie de factores sucedan, entre ellos que Marte se concatene con Saturno como diría el gurú Ramón Trecet, para que la selección nacional consiga el oro contra ese combinado de seres sobrenaturales que salen a la cancha como si estuvieran poseídos por el espíritu de vete tú a saber quién... por algo los norteamericanos son el 'equipo de la redención'. Estos días en Pekín he estado evolucionando de la cautela a la euforia, a la prudencia y a la invocación astrológica en estos momentos previos a la final... es lo que tiene dejarse llevar al dejar las ataduras profesionales en casa. Estoy ‘embolado'.

Un abrazo,
Iván

P. D.: En esta ocasión no hay posdata. Alguna vez tenía que ser.