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Estimado Paco (y demás lectores):

Ernest Riveras, en la redacción de TVE La tragedia del accidente en Barajas del vuelo de Spanair que anteayer se dirigía a Las Palmas de Gran Canaria nos impactó a los españoles que estamos en Pekín. En el operativo de TVE se tiene la sensación de que los Juegos Olímpicos se terminaron para el Telediario en el momento de conocerse la magnitud de la catástrofe que se llevó por delante la vida de más de 140 personas. De inmediato, los miembros de la familia real se marcharon de China y la sobriedad y el luto (lo permita o no el COI) van a ser una constante en la delegación española en los días que quedan de competición.

Sabes que volar es algo que me da muy mal rollo, Paco, y en los últimos dos años subí a muchos aviones de Spanair para ir a hacer las grabaciones de los reportajes de Zona ACB. Cuando el tiempo me iba demostrando lo seguro y cómodo que es volar, aunque yo no podía evitar la ansiedad, esta tragedia me devuelve a mi particular ‘casilla de salida’ y sé que me espera un viaje de vuelta de 12 horas de vuelo. Confío en que terminar de leer a Pablo Neruda y su ‘Confieso que he vivido’ (tener que leer en estas circunstancias algo con este título también es mala suerte) me distraiga la mente lo suficiente durante la travesía aérea.

Estados Unidos cumplió el pronóstico al vencer a Rusia por 67 a 52 en su enfrentamiento de semifinales. Rusia llevó la iniciativa en la primera parte, pero el ritmo norteamericano de la segunda no lo pudo soportar y se dejó llevar en los últimos minutos. Maria Stepanova tuvo que batallar por dos ya que Irina Ossipova volvió a sucumbir en la cancha y la nacionalizada rusa Becky ‘Pata negra’ Hammon, que se cebó en el anterior partido de cuartos de final contra España, se transformó en ‘Rebecca Lynn Chopped’ contra sus compatriotas de USA Basketball, porque su actuación estadística fue lamentable (aunque hay que recordar que no es una ‘fistro’ de jugadora y que una mala tarde la tiene cualquiera, sobre todo si la defienden con especial ‘cariño’ quienes sienten que fueron traicionados por una de las suyas… ¡Qué país!), como también lo fue el 1 de 14 en triples.

Así no se podía derrotar a las campeonas olímpicas, que estuvieron lideradas por una Diana Taurasi (21 puntos y 9 rebotes) que casi le rompió la cara a Svetlana Abrossimova, ex compañera suya en el equipo de la Universidad de Connecticut hace unos años. El partido fue más disputado de lo que indicó el marcador final.

Será Australia quien mañana intentará evitar el cuarto oro olímpico consecutivo de Estados Unidos. China, a pesar de los 11.000 aficionados que la vitoreaban, no pudo resistir más de un cuarto. El marcador final de 90 a 56 se resume en tres previsibles palabras: dominio insultante australiano.

Panel de explicación de paradas de autobuses Para llegar al pabellón de Wukesong desde el IBC/MPC y viceversa hay, lógicamente, una ruta de autobús reservada para los medios de comunicación. Ésta y la que conduce a mi alojamiento son las dos únicas que estoy empleando. Ambas tienen unos códigos alfanuméricos que identifican tanto la ruta de cada bus como su andén de embarque de pasajeros en la estación central, que es la enorme explanada que hay en frente de los edificios de trabajo de los medios. Estoy familiarizado con sus códigos y ya hace tiempo que no miro los dos enormes paneles informativos que hay. Al principio, parecía que jugara a la ‘guerra de barcos’ al tratar de averiguar en qué fila y columna debía coger el bus que quería. “El MB04 está en la posición E-3”, me decía a mí mismo… ¡pues tocado y hundido!

Gimnasio del hotel Gloria Plaza Me las prometía muy felices cuando en el equipaje incluí ropa deportiva sabiendo que en el Hotel Gloria Plaza había un gimnasio y una piscina. Y cuando visité el MPC por primera vez descubrí que había un pequeño gimnasio habilitado para los periodistas. ¡Cojonudo!, pensé. Pues todavía no he hecho ejercicio alguno y, sin embargo, creo que he perdido casi un kilogramo durante mi estancia en Pekín. Por comodidad y ausencia de apetito, hay días (no tantos como puedas pensar) que ni como ni ceno (eso sí, tomo galletitas entre horas y bebo mucha agua mineral… y no sé por qué asociación de ideas me acaba viniendo a la mente la canción de Toreros Muertos ‘Mi agüita amarilla’) y los desayunos no los estoy realizando tan fuertes como preveía antes de venir. Y no tengo una sensación de estar débil. Quizás la ilusión y hacer cosas sean lo que me esté alimentando estos días.

Uno de los canales que tiene sintonizado el televisor de la habitación del hotel, Star, tiene una serie de programas que me son familiares. Uno de ellos alude en su título a si el concursante sabe más que un niño de primaria. Pero hay otro espacio que me llama la atención por su ‘familiaridad’ (no en el sentido de “para todos los públicos”, Paco, como vas a comprobar enseguida, sino porque es algo ya visto por mí, en los espacios de ‘zapeo’) aunque no recuerdo su nombre. Y casi mejor que sea así porque no quiero gastar mi disco duro cerebral en almacenar el nombre de una bazofia de concurso que consiste en someter al participante a un detector de mentiras para hacerle 21 preguntas que saquen lo mejor de él como ser humano (“¿Te has drogado?”, “¿Le has puesto los cuernos a tu mujer?”, “¿Has cometido algún delito?”, “¿Has hecho parecer culpable a otra persona?”...) con el compromiso de premiarle siempre que diga la verdad.

Volviendo a hablarte de baloncesto, el España-Lituania y el Estados Unidos-Argentina de hoy en las semifinales del torneo olímpico masculino son partidos que me ponen a tope. ¿Podría ser de otra forma?

Un abrazo,
Iván

P. D. 1: Algunos patriotas yanquis resentidos que no tienen mejor cosa que hacer se dedicaron a mandarle unos recaditos a Becky Hammon mediante la edición en inglés del portal Wikipedia a los pocos minutos de terminar el Estados Unidos-Rusia. Los insultos fueron borrados, pero en el momento de escribir estas líneas (algo más de una hora después de la conclusión del partido) estaba publicada la siguiente línea: “Hammon was held to 1/6 from the field in a 67-52 loss to the United States in the 2008 Olympic Semifinals”. Y con anterioridad había sido borrada la coletilla final de “her only basket came during garbage time of Russia's 67-52 loss”. Esas palabras son todo el análisis deportivo de la actuación de Hammon en los Juegos Olímpicos que se hacen en el artículo dedicado a la baloncestista. El hecho noticioso de enfrentarse al país en que ella nació merece ser reseñado, pero creo que no de esta manera.

P. D. 2: Te comenté en la anterior ‘bola’, Paco, lo de los carritos y su relación con las ‘pilinguis’. El cachivache imagino que sirve para transportar a cliente y a la ‘madame Butterfly’ de turno (porque seguro que, por estadística, alguien se debe haber llevado ya alguna sorpresa) al lugar de los hechos… consumados (o por consumar, mejor dicho). Resulta que después de enviarte por correo electrónico dicha ‘bola’, estando a punto de llegar al hotel vi que de frente se me acercaban cuatro sombras. Al poco tiempo, vi que se trataba de una chica joven algo ‘tuneada’, flanqueada por una mujer más adulta y seguida a escasos decímetros por dos chicos que tenían pinta de anglosajones salidos… salidos de películas como ‘American pie’ o ‘Colega, ¿dónde está mi coche?’. Además de en vehículos de tracción humana, está comprobado que en Pekín también se puede ir a pillar cacho (junto con cualquier tipo de ETS, aunque al menos supongo que sin pagar suplemento alguno por ello porque de hacerlo sería una auténtica putada) con el coche de San Fernando.

P. D. 3: Un tema de AC/DC suena en la megafonía del pabellón en algunos momentos de cada jornada, coincidiendo con los partidos de las selecciones australianas. De este grupo, sólo tenía una de sus canciones en mi personal selección musical, pero ahora ‘You shook me all night long’, cuyo nombre desconocía, ya acompaña a ‘Highway to hell’ después de preguntárselo al periodista turco Gökhan Özer, que en esos momentos hacía como que tocaba una guitarra eléctrica.

P. D. 4: Me dicen que por qué no me invento anécdotas para que haya más chicha. Yo les contesto, con el tono cadencioso del humorista Eugenio, que eso “No sería serio, tú” (como si lo que te escrito hasta ahora lo fuera). Ante la respuesta, ellos se descojonan.