"Victoriosa España y brava Argentina", ese es mi titular para la ‘bola' que lees hoy, Paco. Nuestro equipo nacional se sobrepuso a la dureza de los pívots lituanos. ¡Qué rocas en el juego interior y cómo las clavaban desde el triple! Aíto García Reneses, nuestro seleccionador nacional, había dicho horas antes del partido que su selección sentía la responsabilidad de representar al baloncesto español y estaba orgulloso y feliz por cómo le están haciendo disfrutar. Cuando los bálticos más difícil lo pusieron a los celtibéricos... ni siquiera entonces, dejé de pensar en que Aíto y sus hombres le iban a dar la vuelta a la situación, aunque lo que no sabía era cómo (con una defensa zonal 2-3 y los pívots interiores siendo eliminados por faltas personales) ni en qué momento (a mediados del último cuarto).
La victoria contra Lituania en las semifinales por 91 a 86 le asegura la medalla de plata al combinado español, como pasó en Los Ángeles 1984, pero todos queremos más para sus miembros. Ya no hay presión, el objetivo está cumplido y sólo queda salir mañana a darlo todo sin reservas físicas ni tácticas contra unos estadounidenses que por minutos parecieron estar a merced del juego argentino.
A Argentina le faltaron recursos humanos en el banquillo y, aunque estuvo brava, siempre le habría venido bien tener un poquito más del espíritu de Diego Armando Maradona, presente en el palco, para derrotar a Estados Unidos, que se impuso por 101 a 81 bajo la atenta mirada del comisionado de la NBA, David Stern. ¡Cómo estoy echando de menos a Pepe Sánchez y Walter Herrmann en la selección albiceleste!
Los norteamericanos, que desperdiciaron una renta de 21 puntos en el segundo cuarto, llegaron al descanso con seis de ventaja aunque pudieron ser sólo tres si Carlos Delfino hubiera enchufado un triple. Argentina, con Manu Ginóbili que cayó lesionado, nos demostró que los yanquis son humanos... unos humanos que tienen un elevadísimo porcentaje de colgarse el oro en este campeonato, pero que no son invulnerables y habrá que ver si mañana se dará la combinación adecuada de factores que permitan a nuestro equipo ser el campeón. Difícil, pero no imposible. Sabiendo que como mínimo está asegurada la plata, soñemos, Paco, que es gratis.
Pero en esta ocasión no es así porque el acceso está restringido a quienes tienen una acreditación especial expedida por el COE. La razón es muy simple; por primera vez, el servicio de restauración es gratuito. La gente del deporte con la que conversé siente que el concepto de ‘Casa de España' se ha transformado desde su creación en Atlanta 1996 porque su ‘target', como diría un publicitario, ya no parece ser también el público exterior, sino sólo el interior. No dispongo de esa acreditación, pero no tuve problemas para acceder a las seis de la tarde a la Casa, ubicada en el Chang An Club de la Beijing Tower. Como tampoco los habría tenido si hubiera ido por la noche, en hora punta, para entrevistar a los deportistas españoles cuya presencia fuese requerida allí. Eso sí, el acceso se demoraría un poco al tener que dar explicaciones por no disponer de la mencionada acreditación que sólo tienen los periodistas que el COE considera más estratégicos (porque lógicamente no puede invitar a todo el mundo a comer). Los familiares de los deportistas no pueden entrar en la Villa Olímpica y solían citarse en la Casa de España, situación que ahora en 2008 es mucho más farragosa por lo del pase especial (que da derecho a papeo, cuando hay gente que no lo pretende conseguir). Y, en cuanto a los aficionados, pues nada de nada.
Creo que la anterior política de admisión era ideal, pues permitía las relaciones públicas, sociales, familiares... y quien quisiera comer las exquisiteces que se sirven pues que pagase (y, si el COE quiere invitar, pues que entregue vales, establezca una zona reservada mayor de la que tiene... pero que sea más abierto en general), cosa que hice muy a gusto hace cuatro años porque lo bueno hay que pagarlo.
El restaurante español Mare, situado en las cercanías del Estadio de los Trabajadores, se está convirtiendo en un lugar alternativo a la oficialista Casa de España al que acuden desde aficionados hasta los deportistas de élite, como lo hizo la selección masculina de baloncesto tras derrotar a Lituania. Estaría bien que la Casa ofreciera, como la italiana y otras, información olímpica a los aficionados que se encuentran en una ciudad desconocida a miles de kilómetros del país. Pedir que se habilite un punto de venta de las entradas no utilizadas finalmente por el COE para sus compromisos lo veo inviable porque se colapsaría el sitio, pero al menos sí que haya un mostrador para orientar a personas como los turistas españoles que me encontré en la plaza de Tiananmen, que me preguntaron sobre la reventa de entradas y si en la ciudad había instaladas pantallas gigantes para seguir las pruebas deportivas (y no les supe responder a lo segundo).
Para acceder al lugar hay que pasar controles de seguridad ante posibles terroristas y ante posibles manifestantes de causas diversas que ya intentaron al inicio de los Juegos Olímpicos llevar a cabo una protesta pacífica. El año 1989 pudo ser clave para que China viviera su particular ‘Perestroika', pero la masiva manifestación de la primavera lejos de conseguir avanzar hacia una situación con mayores libertades civiles sirvió para que el aparato del régimen se llevara por delante, por ‘blando', al aperturista primer ministro Zhao Ziyang, que pasó el resto de sus días en arresto domiciliario. Pocos años después, el ‘duro' Jiang Zemin asumió la Jefatura del Estado. Tenía nueve años entonces y siempre recordaré la escena del estudiante que retuvo a una columna de tanques. El muchacho y el comandante del carro blindado tuvieron un final trágico como te puedes imaginar, Paco. ¡Quién sabe si en un futuro lejano ambos tendrán un monumento en Tiananmen!
La plaza es tan grande hoy en día debido a una reforma de mediados del siglo XX que pretendía simbolizar la nueva China comunista que nacía tras la guerra civil. Se pretendió que el nuevo espacio fuera el escenario de los principales actos propagandísticos del régimen al estilo de la Plaza Roja moscovita. Y en el interior se encuentra el Mausoleo de Mao Zedong, cuyos restos mortales están expuestos en plan momia de Lenin (¡qué original!). Estaba cerrado al público ayer, pero por las referencias que tengo son que éste es uno de los puntos que hay que visitar ineludiblemente si uno está en Pekín. Podría decirse que, como aquella marca de cerveza, estamos ante un mausoleo de Mao... ‘cinco estrellas', que es vigilado por conjuntos esculturales de soldados, campesinos, obreros y estudiantes armados.
La final del torneo femenino se disputa hoy. Probablemente va a ganar Estados Unidos, que además está teniendo unos arbitrajes cómodos aquí, pero espero que Australia dé toda la guerra que pueda. Por el bien del baloncesto en general no puede ganar siempre el mismo equipo... pero si éste, pese a todo, es el mejor... pues habrá que felicitarle por su cuarto oro olímpico consecutivo.
Un abrazo,
Iván
P.D. 1: Antes de marchar, Paco, te comenté que de según qué temas no diría ‘ni mu' por tratarse China de un país que ya sabemos cómo las gastan sus autoridades en ciertos asuntos. Pues con esta ‘bola' creo que he dicho ‘algo de mu'. Mejor así.
P. D. 2: Ya tengo en mis manos la camiseta firmada. Lo malo es que el ceremonial rotulador grande que utilizaba para estas grandes y señaladas ocasiones se extravió por el camino. ¡Qué pena!


