Estimado Paco (y demás lectores):
Plata parece pero medalla de platino es. Derrota de prestigio la que ha sufrido España contra Estados Unidos por 118 a 107 en el Gimnasio de Wukesong. Nuestros baloncestistas, con la importante ausencia del lesionado base José Manuel Calderón, jugaron al límite de sus posibilidades contra un rival que tuvo que esforzarse al máximo. La final olímpica fue el mejor encuentro de baloncesto que haya presenciado in situ en mi vida. España no enseñó sus cartas en el primer partido de la primera fase que enfrentó a ambos conjuntos y Argentina en la semifinal de hace dos días dio pistas en defensa de cómo se podía hacer temblar a la potente maquinaria norteamericana. Sólo por este partidazo ha merecido la pena venir a Pekín 2008.
El baloncesto estadounidense de la NBA es ‘the best’ hombre por hombre pero no invulnerable contra lo mejor que puede oponerle el ‘mundo FIBA’. El pésimo arbitraje del lituano Romualdas Brazauskas y el finlandés Carl Jungebrand fue decisivo para que los de USA Basketball fueran un pasito por delante de nuestra selección. Un pasito que fue clave para decantar el triunfo final, cuya diferencia de 11 puntos pudo haber sido menor incluso.
LeBron James empezó el partido clavando un triple a nuestros muchachos. El efectivo tiro de larga distancia sería una constante en todo el partido, sobre todo durante los primeros 20 minutos. Pau Gasol respondió con un 2+1. En una acción posterior, se produjo un precioso contraataque de Ricky Rubio que asistió (¿sin mirar?) magistralmente a Gasol para machacar el aro. No habían transcurrido ni tres minutos de partido y James ya estaba cargado con dos faltas. Y a los cinco Kobe Bryant, también. ¡Estupendo!
La España de hoy fue muy distinta a la de la cuarta jornada de la fase preliminar. En esta ocasión, fue el técnico Mike Krzyzewski quien se vio obligado a hacer los primeros cambios en su quinteto titular y no el combinado celtibérico, que se veía crecido en su juego. El problema de las faltas de James fue que Dwyane Wade le sustituyó y el escolta de los Miami Heat se comió el mundo con 21 puntos en la primera parte (y 4 robos, con 4 de 4 en tiros de dos, 3 de 5 en triples y 4 de 5 desde la línea de personal) y 27 al final del choque. En el pabellón resonaban los gritos de “¡USA, USA!” que eran replicados con tímidos de “¡España, España!”…
Y es que la hinchada rojilla estaba en clara inferioridad numérica. El conjunto de Aíto García Reneses consiguió disfrutar de una ventaja de cinco puntos antes de que el rival se pusiera por delante para no volver a quedarse atrás nunca. Aunque Estados Unidos tampoco pudo dejar de verle las orejas al lobo, pues su mejor racha anotadora fue sólo de nueve sin réplica del rival.
Wade empezó a hacer estragos con sus puntos, algunos de ellos conseguidos con la permisividad de los árbitros europeos, que además señalaban falta al defensor, como en la acción que supuso el 15 a 14 en el electrónico. En cualquier caso, pese a la cera que estaba repartiendo su rival, España seguía teniendo el partido donde quería, haciendo sentir a los yanquis que iba a resistir y esperar su oportunidad en los últimos minutos.
Chris Bosh, desde el tiro libre, acabó con la última ventaja europea al empatar a 22. Con el beneplácito de los jueces, los jugadores de Estados Unidos cometían pasos de salida casi en cada una de sus acciones (con lo que lograban una ventaja sobre el defensor de más de un metro) y además les perdonaban unos codazos en ataque que a cualquier otro conjunto le habrían sancionado con falta. Es más, en algunas de esas acciones hasta se pitó falta de la defensa española. En esta fase del partido, los estadounidenses vivieron de los puntos conseguidos en el tiro libre. Y el primer cuarto concluyó con un 38 a 31 para los de las barras y estrellas, con un triple doloroso de Wade en la penúltima jugada que elevó a siete puntos la diferencia y, por suerte, en la última falló un mate al perder él solito el balón tras robárselo al base a media pista.
El segundo período se inició con Rudy Fernández saliendo del banquillo para sorprender al rival y una falta en ataque señalada a Marc Gasol, cuando intentaba aproximarse al aro desde el poste bajo. Esas acciones no fueron juzgadas con el mismo rigor cuando el ataque lo realizaba el equipo que vestía de azul. Los árbitros le señalaron una falta antideportiva a Dwight Howard sobre Pau que debió ser tan flagrante que no pudieron pasarla por alto. El mayor de los Gasol falló los dos tiros libres y seguíamos 10 puntos abajo en el marcador (41-31). El tiempo pasaba y España resistía con acciones de coraje, cada enceste valía un imperio y un ‘on fire’ Rudy lideraba la anotación.
España llegó al descanso con 61 puntos anotados, pero los norteamericanos con 69. Contra otro rival, nuestro equipo habría cobrado una renta de 20 o 30, pero contra los pesos pesados de la NBA, jugando a un nivel altísimo, se perdía sólo por ocho. Me habría gustado colarme en el vestuario yanqui para saber qué comentarios se hicieron en el intermedio. Estoy seguro de que el sentimiento de sorpresa por lo que ocurría estuvo en el ambiente. Hay que recordar que ganaron por 119 a 82 hace menos de una semana. ¡Qué partidazo! ¡Y qué porcentajes de acierto por parte de ambos equipos!
Felipe Reyes consiguió los primeros puntos de la segunda parte (69-63). ¡Empezamos bien! Incluso se anuló por pasos un enceste norteamericano (creo que fue el árbitro argentino Pablo Estévez quien asumió la responsabilidad). ¡Increíble! Y en una jugada posterior Pau anotó un gancho con reverso en el poste bajo que estrechó la diferencia a cuatro tantos (71-67). En la tribuna de prensa, vivíamos una ilusión por lo que veíamos un servidor, Jorge Muñoa (Agencia Efe), Roberto Hernández (FEB), Manolo Moreno (‘Sport’) y José Ignacio Huguet (‘Mundo Deportivo’). Con dos ‘bombitas’ de Juan Carlos Navarro (fue titular y lo hizo de PM) la diferencia seguía siendo de cuatro puntos (en la segunda de ellas, Pau le hizo un bloqueo a Jason Kidd, quien le dio un golpe en el estómago que no fue señalado con falta). Y se mantenía luego con bravos encestes de Carlos Jiménez y Marc Gasol.
Jungebrand le anuló en este período dos puntos a Marc al conceder sólo un servicio de banda tras un claro enceste pese a la falta personal recibida. ¡Vaya robo! Navarro anotó en la siguiente acción (86-78) y la lucha continuaba. Estados Unidos volvía a tener una ventaja prudencial pero vivía con el miedo en el cuerpo. Wade sólo anotó tres puntos en el tercer cuarto (y otros tres en el último), pero Bryant asumió el liderazgo ofensivo (13 puntos en el segundo tiempo para un total de 27).
El marcador en el inicio del último asalto indicaba un 91 a 82 favorable a los de color azul. España arrancó con un parcial de 0 a 7. El ‘alley oop’ de Rudy a Pau fue orgásmico (91-86)… y luego en una acción de contraataque vino ‘el triplillo de después’ de Rudy (91-89). ¡Se colocaron a dos y el pabellón lo aplaudía! El público chino está maravillado por los mastodontes de la NBA, pero supo aplaudir para reconocer el esfuerzo español. Tiempo muerto en la cancha y por la megafonía se podía escuchar la canción ‘Bulería’, de David Bisbal. ¡Puf! En estas circunstancias, sólo pude seguir el ritmo porque, en otras, habría cambiado de emisora. Estaba viviendo momentos mágicos que Bryant empezó a resquebrajar con una canasta que rompía nuestra racha, aunque seguía habiendo esperanza al cometer James su cuarta falta personal en la siguiente acción.
Mientras Bryant seguía liderando a su tropa, cada enceste de los nuestros resultaba complicado, pero al menos cogieron hasta un total de 15 rechaces ofensivos (por 8 del rival). Rudy tuvo un fotográfico momento para su gloria personal con un mate a una mano en un contraataque que terminó con un tiro libre adicional convertido tras una falta de Howard. El mallorquín deslumbró a la prensa norteamericana que no le conocía (según los comentarios que oí después del partido a un grupo de periodistas de este país; un enviado especial de ‘Sports Illustrated’ hablaba sobre él a una también flipada reportera de ‘The Washington Post’). Nate McMillan, entrenador del próximo equipo de Rudy, el Portland Trail Blazers, debió quedar encantado con él a pesar del traje que en ese momento les estaba haciendo. McMillan estaba presente en el banquillo de USA Basketball como entrenador ayudante.
Bryant acabó con nuestras ilusiones al anotar un matador triple con tiro libre adicional también conseguido y exigió callar al personal al llevarse el dedo índice de una de sus manos a los labios. La estrella de los Lakers de Los Ángeles casi dictó sentencia con esta acción que ponía el 108 a 99, pero todavía había tiempo para luchar. Navarro siguió con una de sus ‘bombitas’ y el capitán Jiménez anotó un triple que redujo la diferencia a cuatro (108-104) en el minuto 38 de encuentro.
Wade volvió a hacer de las suyas con un triple (111-104). Su equipo tuvo que jugar a tope para vencer a unos españolitos que se encontraban al límite de sus posibilidades. Todavía había esperanza, pues se había nadado mucho para morir en la orilla. Quedando menos de dos minutos para el bocinazo final Bryant cometió su cuarta falta. Navarro encestó el primero de los dos tiros desde la línea de personal que tuvo a su disposición (111-105). El rebote cayó en manos españolas y de haber convertido el triple que intentó Jiménez quién sabe qué habría pasado después. Lo cierto es que en la siguiente acción el ‘laker’ volvió a sumar puntos (113-105) y Navarro falló una ‘bomba’. Eso y las técnicas señaladas por Brazauskas a Aíto y a Ricky Rubio (titular en la final siendo menor de edad) se cargaron el partido. Por suerte, la pequeña desconcentración que hubo no se materializó en una abultada diferencia estadounidense que no habría reflejado la tremenda igualdad entre dos rivales que lo dieron todo. Sonó el bocinazo final con un 118 a 107 desfavorable a nuestros intereses y por megafonía el pinchadiscos nos deleitó con el tema ‘Born in the USA’, de Bruce Springsteen.
Los representantes de la NBA son unos dignos campeones pese a todo y habrían seguido siendo los favoritos de no mediar la comprensión hacia ellos de los árbitros de la FIBA. ¿Teme esta institución que USA Basketball, si no recupera y mantiene la hegemonía mundial, deje de reclutar a los jugadores de la NBA para las competiciones internacionales, con la repercusión extradeportiva que ellos generan?
Tras una breve celebración, los norteamericanos marcharon corriendo al vestuario mientras que los nuestros se quedaron en la cancha haciendo un corrillo para celebrar la plata y la maravillosa actuación con la que nos obsequiaron. Una vez concluida la ceremonia de entrega de medallas de rigor, en la que como hace 24 años en Los Ángeles 1984 participó el ya ex líder del movimiento olímpico Juan Antonio Samaranch, los baloncestistas del otro lado del Atlántico homenajearon a su cuerpo técnico de una emotiva manera al colocarle por turnos a cada uno de sus miembros las 12 medallas de oro conseguidas, empezando por el entrenador Krzyzewski, siguiendo por el seleccionador Jerry Colangelo y terminando por el resto de preparadores, entre los que se encuentra el exitoso italoamericano Mike D’Antoni.
Los campeones olímpicos de Pekín 2008 son: Carlos Boozer (4), Jason Kidd (5), Lebron James (6), Deron Williams (7), Michael Redd (8), Dwyane Wade (9), Kobe Bryant (10), Dwight Howard (11), Chris Bosh (12), Chris Paul (13), Tayshaun Prince (14) y Carmelo Anthony (15).
Pero también hay que recordar a quienes me han hecho soñar estos días: Pau Gasol (4), Rudy Fernández (5), Ricky Rubio (6), Juan Carlos Navarro (7), José Manuel Calderón (8), Felipe Reyes (9), Carlos Jiménez (10), Raúl López (11), Berni Rodríguez (12), Marc Gasol (13), Álex Mumbrú (14) y Jorge Garbajosa (15), entrenados por don Alejandro García Reneses, a quien deseo mucha suerte en su próxima aventura en el Unicaja, cuyo fichaje todavía no es oficial como es lógico. Vino, vio y casi venció en el tiempo que ha entrenado a la selección.
Pau Gasol acabó la competición siendo el máximo anotador de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 (157 puntos, con un promedio de 19,6 por partido), clasificación individual que ya consiguió en Atenas 2004.
Los ausentes Carlos Cabezas y Sergio Rodríguez también merecen ser recordados ahora porque son quienes se cayeron de la convocatoria respecto a los anteriores exitosos campeonatos y, sobre todo, hay que tener un gesto de cariño hacia Pepu Hernández, cuya injusta destitución (según los motivos esgrimidos por la FEB de que no estaba volcado con el proyecto al anunciar su marcha para después del torneo) le impidió seguir al frente de un grupo que supo crear hace dos años y que casi se puede decir que juega con el piloto automático puesto, sin desmerecer el trabajo de Aíto y sus ayudantes por supuesto.
No me sorprendería que Pau y los demás jugadores españoles de la NBA dosificaran a partir de ahora su participación en el equipo nacional. Comprendo su situación personal y más vale no forzarles en algún Eurobasket si con ello conseguimos tenerles en otros compromisos de mayor entidad mundial. El baloncesto masculino español seguirá siendo competitivo en los torneos continentales aunque, evidentemente, ya no seremos el favorito indiscutible.
Con Carlos Delfino (20 puntos y 10 rebotes) siendo el líder en ausencia del lesionado Manu Ginóbili, Argentina conquistó la medalla de bronce al superar a Lituania por 87 a 75 sin apenas dificultades, con un descentrado Sarunas Jasikevicius. Los hasta entonces campeones olímpicos se marcharon manteniéndose en el podio.
A la conclusión de escribir esta ‘bola’, habré marchado hacia el restaurante Mare con la esperanza de llegar a tiempo a la celebración de la selección. En caso contrario, al menos espero poder cenar comida española. Mañana tengo previsto pasar el día de excursión grupal de TVE a la Gran Muralla; por la tarde, empaquetar, y por la noche volar de vuelta a Barcelona, vía Bruselas. En los próximos días, concluiré mi experiencia pequinesa con una ‘bola’ final que recoja los últimos momentos que comienzan al final de la presente epístola.
Un abrazo,
Iván
P. D.: Tengo un poco preocupado a Diego Martínez, con quien ya sabes que comparto alojamiento en el hotel. Soy un poco sonámbulo (según me cuentan desde hace tiempo porque, lógicamente, nunca pude ser consciente de ello) y una noche le desperté al hablar en voz alta… ¡en inglés! Creo que esta es la situación más ‘condemor’ de las vividas por mí hasta ahora en China. Le pregunté con quién hablaba y cómo era el nivel de inglés que empleaba y la respuestas fue que podría ser con unos voluntarios olímpicos u otro personal de la organización (¿o quizás sería con Chinita de Altar del Cielo?, no creo) y que el nivel era igual que el demostrado cuando estoy despierto. ¡Qué triste, ni en sueños lo hablo bien!


