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18/05/2009

Lo peor que le puede pasar a uno es no alcanzar la plenitud. En el amor, como en la guerra, sólo sonríe el que enarbola el estandarte. Reducido a testimonial el camino recorrido previamente, si no hay estocada en todo lo alto, la faena queda desaliñada. Un gatillazo no deja de serlo por mucho que por momentos pareciera que se iba a abrir la puerta grande de par en par.

 

Sí, mi no menos querido Dave, sé que aún os tiemblan las canillas. Que las habéis pasado más p...s que en vendimia (curiosa expresión que nunca he sabido a qué se refiere). Que Txus le ha vaciado todo el cargador táctico a Dusko (¡qué bien se le da el montenegrino al de Indautxu!). Que los hombres de negro os han hecho 38 puntos en un segundo cuarto de una belleza indescriptible. Que eran 56 al descanso... y que hemos vuelto al ‘botxo' con una sensación de ‘interruptus' que no te puedes hacer idea. Con eso y más. El orgullo no llena zurrones, pero le sirve mucho al que aún deambula sin la firmeza necesaria en el paso por unos play-off a los que va cogiendo el tranquillo. De haber pasado hoy por caja, te veía espaciando los baños de sol que tanto necesita tu hermosura en apáticas e interminables tardes de la primavera alavesa... así, sin ocupación baskonista alguna, intentando con alguna técnica zen recobrar el karma volatilizado.

 

Pero el Baskonia ha elegido el lado correcto de la moneda cuando voló por el aire en busca de un ganador. ¡Ay, Dave de mis entretelas! Hemos asistido a un espectáculo deportivo descomunal, inverosímil, si me permites dada la diferencia de potencial entre unos y otros. Y el regreso ha estado trufado de decepción. Hemos visto lo mismo, ¿verdad? Te decía, nos decía, un buen amigo en el descanso que el resultado se la traía al pairo ante el cariz que tomaban las cosas. Llamar derbi a estos duelos es blasfemar. Que piensen lo que quieran. ¿No te parece que desde aquí puede partir un llamamiento a la cordura? Duele, por no usar otra expresión, que el mancillado sea el que dé el primer paso. No vamos a discernir culpabilidades. Es algo tan estúpido como pelear por quién la tiene más grande (tú, por supuesto). Pero no es agradable sentirte extraño a 70 kilómetros de casa. Me consta que a ti nunca te ha pasado cuando has venido a la mía.

 

Posdata. El martes estás invitado a cenar. Que conste.