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Rusia es un país frío, gris y la mayor parte del invierno con nieve (supongo que esto no sorprende a nadie). Oscurece muy temprano, con lo que no hay demasiada vida en la calle. Donde si te encuentras la multitud, es en las carreteras, colas y colas de coches yendo y viniendo de trabajar. El metro no es mucho más tranquilo, se acumula la gente esperando en las estaciones. En días de poco tráfico es agradable pasear por algunas de las principales paradas de metro, son bastante curiosas y bonitas, mosaicos en los techos, esculturas, pinturas... pero a mí lo que más me llama la atención son las escaleras automáticas que bajan hacia el andén: son muy muy largas y con una pendiente que impresiona; realmente da miedo caerte. Por lo que pudiera ser, yo no me suelto de la barandilla.

 

Las empinadas escaleras del metro de Moscú
Núria en uno de los bellos halls del metro moscovita

 



En el barrio donde vivo, que está a cinco minutos del pabellón, no hay casi tiendas, pero lo que sí hay son pequeñas caravanas que sirven como frutería, farmacia, lechería y poco más.

 

Una de las peculiares farmacias de las calles moscovitas

 



Casi todo son edificios muy altos con un aspecto exterior gris y viejo. Mi bloque de pisos es igual que todos los otros, aunque su aspecto cambia mucho cuando cruzas la puerta de entrada.

 

Impactante vista desde el piso de Núria

 



Siempre hay una señora en el recibidor vigilando quién entra y quién sale, manteniendo la entrada en buen estado. Normalmente, las señoras que trabajan en este tipo de puestos son gente mayor, supongo que retirada. Deben hacer unas 12h diarias o más; yo por lo menos siempre las veo allí.

 

Peculiar estilo decorativo del recibidor

El apartamento está en un 17º piso. Al principio me pareció demasiado alto, pero una vez dentro, al ver las vistas de las que puedo disfrutar allí arriba, no lo cambiaria por uno de más abajo. De noche desde mi ventana puedo ver el pabellón iluminado de azul y a lo lejos el centro de Moscú con sus enormes edificios con luces parpadeantes.

 

 

Normalmente los apartamentos que el club nos pone están bastante bien, todas las jugadoras vivimos cerca, pero ninguna coincide en el mismo edificio. Están bien equipados y sobre todo bien condicionados para las épocas de más frío: da gusto entrar en casa y poder ir en manga corta.

La pregunta más habitual que me hace la gente de España es: ¿de verdad teneis conductor? Y sí, cada extranjera tiene uno. Ahora que ya llevo tiempo aquí, puedo decir que no me atrevería nunca a conducir por las calles de Moscú. ¡Es una locura! Hay que ser de aquí o llevar mucho mucho tiempo en esta ciudad para aprender a conducir tan... no sabría cómo definirlo. También creo que si la gente condujera de una forma más precavida, aún habría más colas en las carreteras. Es curioso pero, a pesar de conducir de esta forma, no tienen demasiados accidentes; estoy segura que si yo cogiera el coche, cada semana tendría al menos un choque...

Hablando de baloncesto, el nivel de la liga rusa es muy bueno. Aquí están jugando muchas de las mejores europeas y un gran número de americanas de mucho peso en la WNBA. Tambén es sabido que el equipo ruso es una de las mejores selecciones a nivel mundial; todo eso ayuda a que la liga suba aún más su calidad.

Los equipos más destacados de la liga son el CSK de Moscú (dónde actualmente juega Amaya Valdemoro), Spartak, Ekaterinburg, BK Dynamo y mi equipo, el Dynamo de Moscú. Este año no estamos haciendo muy buena temporada, pero por suerte la liga es bastante larga y vamos en progresión. En Euroliga estamos teniendo buenos resultados, hemos pasado a los cruces de octavos de final aunque el principal objetivo es entrar a la Final Four, pero... son muchos y muy fuertes los equipos que aspiran a llegar.

Muy pronto sabremos quién disfrutará de esa Final a cuatro tan esperada.

Un abrazo desde Rúsia.