El Unicaja hace historia. Puede que la sorpresa del Unicaja no impacte tanto por los mimbres de su plantilla o el título conquistado hace dos años, pero es una hazaña con mayúsculas. No olvidemos que el octavo acaba de eliminar al primero de la Liga Regular y que eso NUNCA había sucedido. Tampoco se puede perder de vista que en las pasadas cinco campañas, el octavo había sufrido un demoledor 15-1 (Gran Canaria 04-05, el único en robar un triunfo al favorito). El hecho de que se jugase al mejor de tres no implica tampoco un ‘asterisco' en el triunfo cajista: sólo un equipo ha logrado remontar un 0-2... el propio Unicaja en la 2004-05.
La maldición del campeón. Cuarto año consecutivo en el que el campeón sucumbe en cuartos de final. FC Barcelona, Unicaja y Real Madrid, éste por dos veces, han sufrido ya esta especie de maldición que impide siquiera acercarse a revalidar el título. Pero, si cabe, éste año ha sido especialmente duro.

Don Berni, don Carlos. Puro compromiso y sentimiento, Berni Rodríguez y Carlos Cabezas llevan tatuado el emblema del Unicaja en su corazón y le imprimen pasión a todas y cada una de sus acciones. Ver a Berni y Carlos multiplicándose en los momentos críticos es ya una constante, pero lo de este sábado ha sido para quitarse el sombrero. El escolta convirtió 22 puntos, incluida la canasta decisiva, en su mejor anotación de la temporada y logrando desbaratar la zona madridista con sus penetraciones. El base acabó también en 22, aunque firmó 15 en un épico último periodo en el que logró canastas de enorme dificultad.
Inabordable Ndong. ¡Qué serie ha hecho el senegalés! Llamado a ser la alternativa de Haislip y Santiago, su gran rendimiento y la irregularidad de éstos le ha convertido en la más importante referencia interior del cuadro malagueño. Y su serie de cuartos ha sido extraordinaria, con un colofón en modo de actuación estelar en el envite de Málaga. 18 puntos (7/9 en tiros de dos), 8 rebotes y 25 de valoración con una sensación de omnipresencia defensiva y en el rebote que llevó a Felipe Reyes, Hervelle y compañía por el camino de la amargura.
Al Real Madrid le faltó continuidad. El partidazo de Louis Bullock (28 puntos) no fue suficiente para un Real Madrid al que le faltó algo. Resulta difícil decir qué, si algo de contundencia y kilos interiores para ganar la batalla a Ndong, si fue una cuestión mental o simplemente el Unicaja fue mejor. Lo que sí está claro es que el Real Madrid no logró mantener un nivel de acierto y de intensidad constante, cayó en altos y bajos y perdió demasiadas oportunidades para adelantarse en el tercer cuarto o despegarse antes de llegar al cara y cruz final.
Un partido épico, un final tremendo. El partido fue fantástico, un toma y daca constante, una batalla de 40 minutos que acabó en desenlace inexplicable. Y es que Raül López logró mantener al Real Madrid en el partido con canastas imposibles, y un tiro libre errado por Cabezas dio pie a que dos aciertos de Mumbrú a ocho segundos del final, tras una falta de Jiménez muy protestada por los locales, igualasen el electrónico. En la última acción, sacando de fondo, Berni Rodríguez recorrió toda la pista y anotó una cómoda bandeja. Mumbrú se vio desbordado y no llegaron las ayudas: ni Tunçeri ni Llull, poco acostumbrados a ayudar bajo tableros, se interpusieron en el pasillo a Berni Rodríguez.
Real Madrid: Injusto premio a una gran temporada. El conjunto blanco ha hecho una temporada de gran regularidad, con 29-5 en liga y un rendimiento más que óptimo en la fase regular de la Euroliga... pero ha fallado en el momento clave, en semifinales de la Copa del Rey, cuartos de final ligueros y Top16 de la Euroliga. Que suceda una vez... pero tres supone demasiado castigo a un equipo que ha demostrado todo el año estar a un altísimo nivel y competir con cualquiera. Pequeños detalles han llevado a esas tres prematuras eliminaciones, a no levantar ningún trofeo esta campaña, pero no debe olvidarse que este Real Madrid ha logrado el mejor balance en Liga Regular en muchos años y ha entusiasmado a una grada en plena sintonía con sus estrellas. A la hora de hacer balance, no se podrá mirar sólo a la vitrina de trofeos.
