ACBBlogs
03/06/2008

El TAU Cerámica y el AXA F.C. Barcelona se arman de valor para afrontar la tercera batalla de la Final ACB. Lo necesitan. Uno para huir de miedos pasados y coronar un título que lleva muchos años en la sala de espera, otro para romper una dinámica que le transporta al precipicio del subcampeonato.

 

Del Barça depende que la Final ACB acabe hoy o en próximas fechas. No ha sido demasiado inferior al TAU Cerámica en los dos primeros encuentros y si bien ahora la situación tendería a acentuarse al cambiar el "santuario" blaugrana -como así lo definió Xavi Pascual- por el que cobija los sueños vitorianos, lo cierto es que ganar tres partidos en condiciones de igualdad es realmente complicado. Si el AXA F.C. Barcelona hace un buen partido, mejorando sus prestaciones de los dos primeros choques, tendrá un 50% de posibilidades de victoria. Y si lo borda, probablemente salve el ‘match-ball'.

 

Pero claro, para jugar un buen partido y para ‘bordarlo' hay que tener una mentalidad a prueba de bombas. Porque el 0-2 dinamita casi toda esperanza de título y tienta a bajar los brazos. Se necesita mucho hambre y deseo para cargar las pilas y las piernas y mejorar lo hecho en los dos choques iniciales para seguir manteniendo la Final ACB con vida. Más o menos la misma hambre que exhibió el propio Barça en las semifinales, incluso en los cuartos.

 

Con más hambre, si cabe, se presenta el TAU Cerámica en el tercer encuentro. Son muchos años de sinsabores ligueros en el Buesa Arena: allí se escaparon el quinto partido de las semifinales de 2004 y 2007, el quinto de la Final ACB 2005 -triple de Herreros en el minuto imposible...- y el tercero de la Final ACB 2006. ¡Son ya cuatro años seguidos perdiendo la liga en casa y de modo doloroso!

 

Ya está bien, piensan en Vitoria, rememorando aquel 0-3 y título en 2002 con Elmer Bennett levantando orgulloso el trofeo. Ahora sólo se piensa en ganar, en triunfar de nuevo. El miedo y la tensión pasada se oscurecen ante la oportunidad de imponerse, de poner fin a tan dura historia y volver a triunfar un martes, como aquel 18 de junio de 2002, y con el público como testigo.

 

Se aviene una noche épica, para hambrientos y hombres dispuestos a luchar hasta el final.