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Que Shaquille O'Neal siga en activo es una buena noticia. Que se le vea motivado, parezca en forma y suelte alguna bravata como que no le gustaría retirarse sin uno o dos anillos más, lo es todavía más. Está vivo, como siempre.

 

BASKETBALL bestia - 0

 

Hay en Shaq algo fuera de toda duda: cerca de cumplir los 37 años su sola presencia en pista sigue concentrando uno de los puntos de atención más fabulosos que las cámaras del deporte mundial pueden hoy día recoger. Sus evoluciones y gestos, la agitada relación que involuntariamente establece con árbitros, rivales y público, su monstruoso tamaño y esa gracia natural que desprende, son en suma un espectáculo riquísimo en matices. Tantos como que en cada partido valdría firmarle una crónica paralela. Shaq es uno de esos pocos individuos condenados a ser protagonistas. No pasaron ni tres segundos de competición cuando ya ocupó su primer plano. Recibió un Hack por decreto de Popovich, a quien había llamado cobarde, y los espectadores de la anécdota se contaron por millones. Fue expulsado por chocar en el cielo con Stuckey sin mayor culpa que pesar casi el doble de su víctima y corrieron ríos de tinta. Pronunció cuatro cosas de Jacko y Kobe y la prensa global corrió a hacerse eco. En sus mejores tiempos toda esa atención se medía en términos de tamaño y dominio. Por tamaño sigue siendo el más grande. Pero que asome el menor atisbo de dominio invita a saborearlo de manera muy especial. Porque es como si a cuentagotas le recuperásemos en esplendor.

 

Aquella noche de estreno en San Antonio (15/13) o los partidos con Milwaukee (29/11), Sacramento (29/13) o Portland (19/13) incluso nos han remontado, si no a sus mejores días, sí por lo menos a la estrella que aterrizó en Miami prometiendo un anillo. Shaq lucha por no diluirse. Tras un mes de competición es el segundo anotador del equipo, su mejor reboteador y su tirador más acertado (58.7), el segundo de toda la NBA. Terry Porter, el hombre que tiene la difícil misión de hacer olvidar a D'Antoni, es consciente de su importancia y como queriendo conservarlo entre algodones ha decidido someterle a un programa de descansos. Shaq no jugará dos noches seguidas.

 

No participó en Chicago y tampoco en Oklahoma. Los Suns perdieron uno y a punto estuvieron de hacerlo en el otro. Cuando Shaq ha disfrutado de dos días de descanso sus números se han ido a los 19.3 puntos y 9.8 rebotes con un 65.2 de acierto. Jugar en cambio dos noches seguidas es reducirle a 6.7 y 5.0. En Minnesota cumplió otra vez el pronóstico. El equipo ganó y él se fue a los 19 y 10. Decía Paul Coro que a todo jugador vendría bien esa doble jornada de descanso, pero si ese jugador acaricia los 150 kilos, ha cumplido los 36 largos y lleva 17 en plena batalla, la cosa es de vital importancia.

 

De hasta qué punto puede estar siéndolo nada como el sorprendente capítulo vivido ante los Lakers. A 5:24 para el descanso Boris Diaw anotaba el punto número 39 para los Suns. Entrado el tercer cuarto (9:36) Matt Barnes ponía el 50. Entre una y otra transcurrieron 7:48 minutos de juego. En ese periodo ningún otro jugador de Phoenix que no fuera O'Neal sumó algún punto. "Amazingly -exclamaba el Republic-, Nash was on the floor for all of it" . El canadiense ha sido uno de los principales afectados por el bajón de ritmo que Porter ha decidido imponer. No al grado de marginación que denunciaba Johhny Ludden en Yahoo. Pero el suficiente como para que Nash, con menor enfado que Raja Bell, pidiera tiempo para reinventarse. Al menos una décima parte del que lleva corriendo. No se olvide que Nash nunca había jugado -a excepción de Shawn Bradley- con un cinco puro. Pero tampoco que con el marcador apretando no hay situación del juego que se le resista. Nada le aleja en ese sentido de los Kobe, Bron o Pierce.

 

Decíamos el otro día de la transformación de juego en los Cavs. La verdad, ni la mitad de la que han sufrido los Suns. El modelo D'Antoni se demostró insuficiente para alcanzar el anillo. Ahora Porter propone un ritmo de posicionales relativamente flexibles donde O'Neal parece regresar al eje primordial que casi habíamos olvidado. El técnico destacaba la gran atención defensiva que todavía concentra. Lo mucho que aprendió en sus años angelinos a doblar pases bajo la peor presión al mejor destino. Con O'Neal presente, ése es el cuadro elegido. Sin él y con Barbosa recuperado, Porter da vía libre a la carrera. Por ello el gigante podría ser a la vez solución y problema. Pero de momento no les va mal. A más de 100 puntos los Suns acumulan un 9-0 y tan sólo los Lakers cuentan con mayor número de victorias en el Oeste.

 

Si en lo que llevamos de competición no hubiésemos visto a este Shaq, el más sólido desde su cuarto anillo, su protagonismo tampoco habría resultado pequeño. Hace nada se despachaba a gusto culpando a Jackson de su enemistad con Kobe, no cerraba la puerta a una retirada en Los Angeles y declaraba sin tapujos que de haber seguido allí, todos juntos, los anillos ganados no cabrían en una mano. Mediado noviembre O'Neal pasaba a formar parte de una selecta corte. Ingresaba en el Top 10 anotador en la historia de la liga. Su reacción fue, como siempre, brutalmente sincera: "Debería haber estado ahí mucho antes". Lamentaba sus no pocas ausencias y, con razón, los más de seis mil tiros libres desperdiciados en 17 años.

 

Nadie sabe muy bien dónde llegarán estos Suns. Pero con seguridad nada de lo bueno que obtengan quedará al margen de Shaq. No sería de recibo, pensó Kerr y cree firmemente Porter, contar con él como en un segundo plano, al modo de Dampier en los Mavs o Mutombo en los Rockets. Tampoco él quiere ser reserva de nadie. Si Phoenix ha de morir lo hará con un Shaq prioritario. Ése es el titular este año en Arizona.

 

Por una o por otra O'Neal seguirá siendo protagonista hasta el último día. Su magnitud histórica así lo exige. La mejor noticia es que de momento no ha caído en aquel último pozo agusanado donde vimos morir a Ewing y Olajuwon. De ahí que nadie se oponga a que ahora lo mimen entre algodones, que no es lo mismo que prolongar la vida de un cadáver de forma artificial.

 

Artículo publicado en Eurosport.es el 28 de noviembre.