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12/05/2008

Concéntricos cuatro pies a los aros reposan sobre la pista dos semicírculos ovalados que definen un área conocida como restringida o Restricted Area. Su incorporación al reglamento NBA data del verano de 1997 junto a otras cuatro modificadiones entre las que destacaban el regreso a la medida original del triple o la prohibición de solicitar tiempo muerto a los jugadores en pleno salto o a punto de dar con el cuerpo fuera de las dimensiones de pista. Durante cuatro temporadas el dibujo de la Restricted Area mantuvo la silueta discontinua de cinco trazos y desde el otoño de 2001 preserva su actual diseño de un solo trazo con el objeto de que los árbitros dispongan de la visión más clara posible sobre la situación de los pies de los jugadores (a pesar de que los resultados no siempre sean los deseados).

 

La Restricted Area supuso un paso más en el avance de las gradaciones defensivas por contacto renovadas al término de la temporada del 94 con la prohibición del hand-checking fuera de la zona que tuvo como detonante principal a los Knicks de Pat Riley y, muy en especial, a un Charles Oakley cuyos antebrazos operaban de igual manera en la pintura que fuera de ella para contener el avance de los exteriores. Tres años después la RA venía a sumarse a las nuevas restricciones defensivas y de nuevo Riley, ya en Miami, aparecía sobre el mar de fondo con una maniobra táctica conocida coloquialmente como No-lay up rule según la cual las bandejas podían encarecerse al extremo de casi desaparecer. Básicamente la RA penalizaba a todos aquellos jugadores habituados a detener el último tramo de penetración de un atacante obstruyendo su trayectoria con el cuerpo y forzando un contacto fatídico para el portador del balón incluso cuando éste podía haberlo doblado.

 

 

 

En el fondo la norma pretendía poner fin al abuso de otra norma legítima. Esta norma establecía que si el defensor contaba con los dos pies en el suelo y el atacante contactaba con él derribándole la acción era penada sistemáticamente con falta de ataque. Para distinguir uso de abuso y poner freno a este último la NBA se valió de una sencilla coartada que diferenciaba pares defensivos -par 1 y par 2- al momento del contacto.

 

Con ello se conseguía una interpretación mucho más precisa que contaba con un ejemplo arquetípico: si un atacante iniciaba la penetración logrando superar a su par (1) y en su trayectoria hacia el aro un segundo par (2), quieto con los dos pies sobre el suelo, obstruía con el cuerpo su avance, cabían dos posibilidades sobre el nuevo área restringida:

 

1)     Que el contacto se produjese fuera de la RA: FALTA EN ATAQUE.

2)     Que el contacto se produjese dentro de la RA: FALTA EN DEFENSA.

 

En los dos casos se estimaba como punible una acción que operaba dentro de las Charges o cargas defensor-atacante. La razón por la que se señala este campo reside en la diferenciación de su campo hermano, que hablaba también en términos de contacto pero con resultados bien distintos: los Blocks o bloqueos en juego. Y en este segundo campo el ejemplo arquetípico y la RA adquirían otro significado:

 

Si el atacante (sin balón) trata de escapar de su par (1) por medio de los bloqueos y en su avance bajo canasta topa con un segundo par (2), quieto con los dos pies en el suelo sobre la RA y en el contacto es derribado, la RA deja de ser operativa y la falta personal será sancionada como si tuviera lugar en cualquier otro lugar de pista. De la misma manera la RA deja de ser operativa en los contactos fortuitos entre jugadores que atraviesan la zona o luchan por un rebote o un balón dividido.

 

Legal Guarding Position

 

 

Para atemperar las consecuencias de lo que podía entenderse como un abuso de las restricciones defensivas en favor de los atacantes la nueva normativa puso un gran empeño en subrayar las siempre prácticas excepciones:

 

1)              Si el atacante recibe el balón dentro de la LDB y en su avance contacta con cualquier par defensivo, la RA deja de tener validez.

2)             Si el atacante recibe el balón dentro de la LDB el contacto, caso de punible, lo será indistintamente para defensor o atacante con arreglo a las prescripciones defensivas que rigen en la LDB (no en la RA) y que permiten a los defensores contener el avance atacante con el uso de los antebrazos por encima de la cintura.

3)             Al margen de donde reciba el balón el atacante, si éste establece un contacto con la defensa "in a no-basketball manner" (con el pie o la rodilla por delante) el reglamento aplicable a la RA y la LDB deja de ser operativo castigando la acción con falta en ataque.

 

Las excepciones garantizaban así la continuidad bajo el aro de la legal guarding position. Sobre el punto 2 la normativa añadía un supuesto real: si había contradicción entre la señalización de un árbitro (que indica falta de ataque) y otro (que indica falta en defensa), podía 1) prevalecer el criterio del principal previa reunión inmediata de los tres colegiados o 2) castigarse la acción con falta doble y salto entre dos desde el centro de la pista.

 

El espíritu que movía al establecimiento de la Restricted Area era el mismo que poco después dará con el nacimiento de la Defensive Three-second Rule y que tenía como objeto desalojar en lo posible la pintura de jugadores y contactos parásitos. La RA tenía como objeto usurpar los enormes beneficios derivados de los contactos bajo el aro que terminaban forzando la falta de ataque en una proporción devastadora para los penetradores. Para ello el comité situó sobre los platos de la balanza dos esfuerzos:

 

1)     Driving to the basket. Un atacante inicia el camino desde el frontcourt hacia el aro. Su sola llegada a él presupone el sorteo de su par y parte del resto defensivo. Esfuerzo mayor.

2)     Forcing the charge. Uno de los pares, habitualmente el más próximo al hierro, abandona su hombre para con un ligero paso irrumpir con su cuerpo en la trayectoria del penetrador forzando un contacto que con el reglamento en la mano y los pies en el suelo supone falta del atacante. Esfuerzo menor.

 

Hasta el establecimiento de la RA el defensor y su esfuerzo rentaban en proporción muy superior. A partir de ella se propuso un equilibrio que consistía en un juego de espacios: el par defensivo 2 podía seguir rentando su maniobra siempre y cuando ésta no se produjera en el tramo final definido por el semicírculo.

 

En sentido figurado el aro disponía por primera vez en la historia de una fortaleza ofensiva, un anillo inmune a los contactos de suelo y la trampa del flopping. El Baloncesto, en ese pequeño espacio donde tienden a concentrarse la mayoría de las colisiones, no puede clasificar todas ellas de manera meridiana, razón por la que la RA seguirá perteneciendo a las denominadas Block/Charge Clarifications. Pero contribuye a ello como ninguna otra regla anterior, y muy en especial, trasciende el significado de su precedente, la dispersa No-charge Area, un pequeño rectángulo de 2x6 pies que proyectaba el tablero dos palmos por delante del aro y entregaba a la percepción del ojo arbitral el área restringida para rentar el contacto con falta de ataque.

 

La RA poco ha cambiado el Baloncesto. Tampoco lo pretendía por sí sola. Pero abría una puerta más al arrojo ofensivo tantas veces reprimido con éxito por la contención parásita bajo el hierro. "Básicamente -declaraba el entonces vicepresidente de operaciones de la liga, Rod Thorn- buscamos potenciar las penetraciones a canasta con la esperanza de que los equipos cuenten con más oportunidades de tiro. (...) Queremos forzar a los implicados a desarrollar el juego de la media pintura". Pesaban en la mente del comité, reunido a los pocos días de terminar las Finales, los cerca de 79 tiros a canasta por equipo la temporada anterior y el hecho, no muy alentador, de que en aquellas últimas series, que enfrentaban a Utah y Chicago -curiosamente los dos equipos más anotadores de la liga- tan sólo los Jazz lograran superar en una ocasión la barrera de los 100 puntos.

 

Diez años después y con la inestimable ayuda de los tres segundos defensivos, el tramo terminal de la pintura ha desarrollado mil y un recursos defensivos, nuevos o viejos, que no se agotan en hincar los pies bajo el aro para apuñalar al intruso. Al menos el recurso psicológico que la RA supone funciona, lo que es suficiente para aplaudir una de las normas menos comprendidas en su totalidad y por ello más denostadas de las últimas décadas.