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Decía Brian Windhorst, con menos razón que intención, que Antawn Jamison podía haber cumplido ya un ciclo en los Wizards, equipo al que en los últimos seis años ha dado todo sin obtener gran cosa a cambio más allá de sumas acordes a su valor.

 

Debido profesionalmente a los Cavaliers el autor trataba así de aprovechar la nefasta coyuntura en la capital para proponer abiertamente a Danny Ferry la adquisición de Jamison, convirtiendo el traspaso en un tercer capítulo de la morbosa serie Winter's Pelotazos precedida por la llegada a Detroit de Rasheed Wallace o de Pau Gasol a los Lakers.

 

 

 

 

Sobre la actual coyuntura en Washington, que DeShawn Stevenson titula "Black Cloud", salta a la vista que es de río revuelto. La reciente muerte del propietario, Abe Pollin, abuelo de todos y muy en especial del propio Jamison, y el lamentable caso Arenas, que nadie sabe dónde puede terminar, han tirado por la borda buena parte de las ilusiones que ganaron al equipo hace un par de meses. Lejos queda la promesa de Arenas que hacía pensar que los Wizards venían a incendiar el Este. Nada de eso queda ahora. Es como si de repente no hubiera futuro en la capital. O no al menos el prometido. Y Saunders, como si no estuviera.

 

Ello ha provocado el descontento de la prensa capitalina, que tampoco se corta en animar al adiós de las vacas sagradas. Matthew Brown, encantado con el destierro de Arenas, apunta el rápido renacimiento sin él de jóvenes como Randy Foye o Nick Young. Y con similar influencia a la que Windhorst pretende en las oficinas de Cleveland invoca: "Los Wizards cuentan con un ramillete de jóvenes que están esperando su momento, pero con el equipo tal y como está ahora eso es imposible. (...) Jamison y Butler son lo más valioso que los Wizards pueden ofrecer. El tiempo del ‘Big Three' ha terminado".

 

Para colmo el propio Jamison ha podido solicitar su marcha.

 

Así las cosas, Windhorst trata de colarse por entre las ruinas, sumarse al calor de los rumores y espolear a la directiva de los Cavs a un (grande) esfuerzo para hacerse con los servicios de un jugador que ha demostrado a lo largo de su carrera que, estando sano, es altamente recomendable no sólo para los Cavaliers sino para cualquier fortaleza con aspiraciones de anillo.

 

Jamison es caro. Le restan dos años en proporción de (11)-13-15 millones. Sus 33 años le convierten en una de esas piezas de mercado de valor inmediato, de las que incorporar a una situación de "aquí y ahora". Y sin embargo nadie duda de que a Jamison le pueden restar aún tres años de óptimo rendimiento.

 

Preguntado Mike Brown por la posibilidad de un traspaso antes de la deadline, el técnico de los Cavs demostró que seguramente no podía dar otra respuesta. Según él este equipo está maduro para el anillo. Esencialmente no precisa de nada externo. Mo Williams se sumaba a decir lo mismo. Uno y otro deben una lógica diligencia en público que, por ejemplo, se saltaron Shaq y LeBron renunciando cucamente a hablar esa misma jornada. Alguien diría entonces que no es posible saber la verdad. Y la verdad es que hay movimiento real en las oficinas de Ohio.

 

Los dos nombres que no hay manera de sacar de la apuesta son Troy Murphy, vía Indiana, y Antawn Jamison, vía Washington. Une a los dos un factor técnico evidente: son falsos interiores con amplio rango de tiro y natural gusto por el ataque.

 

Mientras ellos suenan para llegar, desde casa para salir lo hacen Zydrunas Ilgauskas (expiring) y un J.J. Hickson de interesante progresión más inevitables rondas del draft que ningún equipo como los Wizards pediría con mayor interés. Porque los Wizzs no solamente no se niegan a mover ficha. Es que su directiva, comandada por Ernie Grunfeld, se ha mostrado abierta en la actual situación tanto a posibles intercambios como a una limpieza general que abra una nueva era en la capital. Ahora bien, no a cambio de nada.

 

Pese a su edad Antawn Jamison todavía es una perla. Siendo nominalmente un cuatro su amplísima  cobertura de actuación, su inquebrantable rendimiento anotador (sumará 20 puntos donde esté) y unas condiciones muy ligeras en pista le dotaron siempre de un bonito perfil de alero. Como tweener es un rotundo éxito y la única incertidumbre que asoma es venir a sumarse a una fortaleza defensiva, aspecto en el que nunca destacó. Su valor humano es altísimo y se da la curiosa circunstancia de que Jamison fue de los pocos que quedó fuera del Bron Attack emprendido por los Wizzs en los playoffs de 2008, tal vez como vendetta a lo ocurrido entre ambos equipos los dos años anteriores. Pudiendo, pues, tenerse ganas no parece haberlas en el terreno de los negocios.

 

 

Jamison y Haywood sorprendidos ante la flagrante cometida por DeShawn Stevenson sobre LeBron James en las series de 2008 

 

 

El hecho de que Murphy y Jamison salgan a colación para llegar a Cleveland se puede resumir bajo la compra de un shooting power-forward. Pero un poco más allá ratifica el deseo de los Cavs de hacerse con un interior que abra más espacios en la pintura y, de paso, distorsione la defensa rival.

 

En principio no es mala idea. Powe carece de ello y Varejao, aun mejorando ese aspecto, nunca será una amenaza exterior. Pero con todo, vale preguntarse si es exactamente eso lo que los Cavaliers necesitan con mayor urgencia. Y a la vez, esbozar el cuadro general.

 

Danny Ferry, mánager general, apura su último año de contrato. El proyecto LeBron, que cumple este 2010 el mismo séptimo capítulo que inició el hexanillaje de Michael Jordan, toca ya de una vez al asalto a la gloria. De hecho todo parecía marchar sobre ruedas a la sorprendente aparición de los Cavaliers en las Finales de 2007. El tiempo ha demostrado que aquello no fue más que un hachazo individual a la historia y que los Cavs no eran dignos todavía del subcampeonato. Aquella prematura presencia en las Finales pudo hacer confiar en exceso sobre las posibilidades de James y retrasar ciertos movimientos que desde el verano se apresuran en Cleveland para evitar la marcha de su estrella.

 

Pero los dos años siguientes sí tienen mucho que decir: la derrota en el séptimo partido de las semifinales del Este ante Boston, futuro campeón, comenzó a delinear el bocetto de por dónde podían ir las cosas. Y ese bocetto quedó ratificado en las últimas Finales del Este ante Orlando.

 

Desde entonces los Cavs han venido a sumar tonelaje interior con que hacer frente a la artillería pesada de los Celtics a la vez que ejercer de contrapeso a Dwight Howard. Aun con eso, sumaron a Anthony Parker y Jamario Moon como perros de perímetro con virtudes de ataque, en especial del fino Parker. Integrar ahora a Antawn Jamison supondría ganar en fortaleza allá donde no la tienen Hickson, Varejao y Leon Powe, esto es, dotarían al frontcourt de lanzamiento exterior aun a riesgo de perder el de Ilgauskas.

 

Pero el problema principal que pueden tener los Cavaliers, problema que otros muchos equipos desearían por su solitaria condición, lo pudo subrayar esta pasada semana su partido en Denver. Un backcourt rápido y agresivo puede causarles mucho daño si Delonte West no está en pista.

 

En la primera parte fue sentarse Delonte y anotar Billups 8 puntos. Volvió a pista y Chauncey no anotó. Brown volvió a sentar a West y Billups lo celebró anotando 12 puntos en 5 minutos. Todo ello por no hablar de J.R. Smith. En suma, el papel de Delonte West en este equipo es mucho más importante de lo que pudiera parecer. Y no tanto por su aportación ofensiva como por ser el único capaz de hacer de sombra a pequeños anotadores y directores de juego. No es otra la razón de que Mike Brown esté dando mayor entrada a Jawad Williams y experimentando con él, como en Portland, incluso para defender a estaturas menores. Un riesgo que probaría una flaqueza muy localizada.

 

Cleveland ha podido ver cumplidas sus aspiraciones de pintura. Son el segundo equipo de mejor diferencial reboteador en toda la liga y defensivamente están al nivel esperado. Fuerzan al equipo rival al peor porcentaje de tiro pero no así en su defensa al triple, allá donde tantas veces los asesinaron los Magic. Equipos como Knicks, Celtics o Clippers lo hacen mejor que ellos.

 

Y vale recordar además que algunas derrotas sufridas (Chicago, Dallas, Memphis y unos Bobcats muy abiertos por partida doble) invitan a pensar una vez más en la solitaria condición defensiva de Delonte.

 

De los tres equipos en los que estos Cavaliers pueden estar pensando -Celtics, Lakers y Magic- son estos últimos los que motivan devanarse los sesos con mayor razón. Con los otros dos, a una presunta igualdad interior, vale batallar el exterior con lo puesto. Pero con Orlando en mayo el problema de la defensa al backcourt podría seguir terriblemente vivo para el grupo de James.

 

David Falk, una sombra de lo que fue, asistió al partido que enfrentó en el Quickens a Wizards y Cavs. Falk sigue siendo el agente de Danny Ferry, a quien proporcionó en su día un pucherazo de 37 millones. Es de sobra conocido el recelo del propietario de los Cavaliers, Dan Gilbert, a largas extensiones contractuales (que se lo digan a Mike Brown). Por todo ello el órdago para Danny Ferry está claro: éste debe ser el año.

 

Y la adición de Jamison como última pieza garantizaría, hasta junio por lo menos, la configuración de una plantilla para la que, por fin, no puede haber queja en lo que al James Supporting Cast respecta. Pero sólo hasta junio. Y si hay anillo. Más allá todo es misterio. Porque perder a James es hacer desaparecer a Ferry del mapa, y lo que es más importante, a los Cavaliers al completo.

 

No habrá una razón superior si finalmente Antawn Jamison aterriza en Ohio.