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Ayer lo dejé demasiado pronto. El desencanto por perder y la posibilidad de caer eliminados en la lucha por las medallas, fue demasiado. Sin embargo ayer, tras la vuelta al hotel desde el pabellón, comenzó una historia. Una historia maravillosa que acabó en un cuento de epopeya. Cuento de fantasmas, pócimas mágicas, tempestades, tropas derrotadas, huestes victoriosas, iras de dioses -del Olimpo, en este caso- y el final feliz más feliz...aunque aquí, más que lo del “... y comieron perdices” se sustituye por un más terrenal “el único fruto del amor, es la banana...” Cosas de los protagonistas del cuento.

Y tal cuento comenzó cuando en la sala de televisión, el equipo técnico de la Selección, no se reunió con el resto de nosotros, con los que habitualmente compartíamos cervezas y ver por el cable el partido del otro grupo (hoy tocaba el Argentina-Rusia). Charly se disculpó para reunirse con sus chavales.

“Estaban bastante fastidiados. Y ahí Charly es fantástico
-me cuenta Carlos Sergio, el segundo de a bordo en el plantel técnico-. Una vez todos juntos, comienza Alberto Gómez, el delegado de la Selección, a dar su particular charla a base de ánimos. “ Venga chavales, que nosotros podemos...” prolongándose un buen período de tiempo con Charly callado. Al rato, Charly es cuando advierte a Alberto el decir algo a los chicos, casi pidiendo permiso. 'Si no te importa, vamos. Total, será poco tiempo'. Esa reacción hizo gracia a los jugadores, que comenzaron a sonreír. El primer paso estaba dado. Continuó pidiendo a Berni que alegrara el cotarro con 'vamos, Bernardo, que tú te sabes los mejores chistes del grupo. Arráncate'. Y todo volvió a la normalidad”. Fantasmas fuera.

Carlos Sergio se reúne con Charly a solas y le comenta las debilidades de los croatas. “Ellos sacaban mucho partido con su juego entre pivots”. Lo formaban Andrija Zizic, que era el más interior y Boris Dzidic, un chico de 2.03, que jugaba muy abierto. Uno por dentro y el otro por fuera machacaban a los rivales. “Por eso, al primero siempre lo marcarían Germán Gabriel y Antonio Bueno, mientras que a Dzidic, lo adjudicábamos a Pau Gasol y Felipe Reyes, que tenían más movilidad. A Zizic nunca había que hacerle ayudas del otro pivot, sino alguien desde el lado débil”. A eso, añadía que Mario Stojic tuvo un mal día en tiro el partido anterior frente a Australia y no se le veía muy fino desde el exterior. “Le permitiríamos lanzar desde fuera. Y la rotación del conjunto era floja” (Nota del autor: curiosamente, cuando Dalibor Bagaric disfrutaba de pocos minutos, por un conflicto con el entrenador se rumoreaba, además de tener una futura perla, Zoran Planinic calentando banco, que por joven e inexperto apenas sí aportaba. Un año después, junto a Marko Popovic, fue el rey de su selección para proclamarse subcampeones de Europa en el Europeo de Zadar).  “Le pido que me deje hacer unos sistemas sencillos para poder atacarles. Me tiré toda la mañana del partido haciéndolos y explicándoselo luego a los jugadores”. Poción mágica.  

 

Y llegamos a la hora del partido. Reconozco que estaba de los nervios, que nunca tuve tantos miedos y temores por un resultado deportivo, sobre todo si lo estaba viviendo “in situ”. El partido no empezó bien, y los croatas dan primero. Nadie estaba a gusto en la pista y quizás Germán Gabriel -¿quien si no?- era el que ponía el acierto. Pero se terminó bien al descanso, con cuatro puntos por delante, creo recordar. Y ahí, el que se animó era Raül López. “Raül era el espíritu del equipo en la pista. Si fuera de ella quienes aportaban la alegría y el optimismo, eran Bernardo Rodríguez y Germán Gabriel, en la pista era Raül quien tenía la voz cantante. Y si él estaba cómodo, los demás también” recuerda Carlos Sergio.

Y aunque en la segunda mitad, todavía costaba jugar contra ellos, al menos la defensa estaba funcionando muy bien y los chavales poco a poco se iban soltando. Germán Gabriel estaba haciendo mucho daño en la zona y Raül López hacía jugar al resto. La diferencia -no lo olvidemos, había que ganarles por ocho de diferencia para estar en semifinales-, se iba acercando a la buscada, y la confianza era una parte más del juego de los españoles.
    
Lo que vino en los últimos diez minutos del partido ha sido una de las mayores y más grandes “borracheras” baloncestísticas de las que yo haya sido testigo. Todo fluía, todo funcionaba. Croacia ya no cogía ni un solo rebote en ataque, se desquiciaron con nuestros contragolpes y aquí Juan Carlos Navarro, demostró que era mejor que cualquier hombre exterior rival. Nos lo creemos todos y desde nuestros puestos de prensa, comenzamos a vibrar. Las diferencias se disparan y los ocho puntos necesarios ya quedaban muy atrás: diez, doce, quince, veinte...¡estábamos apalizando a Croacia! El júbilo era evidente entre toda la expedición española: banquillo, padres en la grada y nosotros. Los tres puntales del equipo   acertaban como no lo habían hecho nunca: Germán desde dentro era el martillo pilón, Raül López aceleró el ritmo hasta ser inalcanzable para unos croatas hartos de bajar a defender a toda velocidad y ver cómo el brazo ejecutor, Juan Carlos Navarro, anotaba una y otra vez.

Y aquí llega una de las historias más curiosas y rocambolescas que haya visto jamás. En los últimos segundos del partido, ya con las semifinales en el bolsillo y con 17 puntos de ventaja, Germán Gabriel fuerza una falta personal y se dirige a la línea de tiros libres.

Charly Sáinz de Aja: “Y de repente, se monta un revuelo tremendo en las gradas, detrás del banquillo español, por parte de unos aficionados croatas, que no hacen más que gritar. No tenía ni idea qué es lo que estaba sucediendo”.

Carlos Sergio: “Nos querían decir algo, y rápidamente pedimos a Francis Tomé, quien llevaba los números, que echase un vistazo a ver qué pasaba. ¡Nos estaban pidiendo que fallásemos los tiros libres!”.

La cosa se aclara: España estaba clasificada, pero si ganaba por más de 17 puntos de diferencia, a quien clasificaba para semifinales era a Grecia, no a Croacia. A los griegos, ni en pintura les queríamos ver. Estos eran capaces de ganar a los americanos y plantarse en la gran final, si los nuestros conseguían llegar a tan ansiado envite.

Germán Gabriel capta el mensaje. El primer tiro libre se queda a un metro del aro. Nos da la risa. “Yogui” en su vano intento de disimulo, se mira las palmas de las manos y hace el gesto de secarlas con el pantalón. “Tío, yo no sé fallar un tiro libre adrede”. El segundo, con un poco más decoro, también se ve la intención de ser fallado. Croacia anota y finaliza el choque con el 70-55 final.

Los nuestros se alegran y los croatas, ni os cuento. Y a partir de ahora se monta un follón en el pabellón, con los griegos como protagonistas, que emulaban a las que se arman  en sus propios foros. Para empezar, el padre de Antonis Fotsis, que había bajado a la primera fila en las gradas del fondo donde Germán lanzó los libres, gritaba fuera de sí, queriéndose comer al nacido en Caracas. Los jugadores griegos, que estaban en el túnel de vestuarios, esperando saltar a cancha para calentar, estaban que trinaban. Y a Dios gracias, apenas había aficionados helenos que no fuesen los familiares de los jugadores.

Pero la comedia sigue. Grecia tenía que disputar ahora un choque con los australianos sin ninguna transcendencia: iban a disputar las semifinales del quinto al octavo puesto. Una tortura de partido que tenía la paradoja que ellos habían retrasado. El sorteo decía que eran ellos quienes tenían que jugar primero, previo al España-Croacia. Pero la federación helena presionó para que ellos actuasen más tarde, por antojos de la programación de la televisión de su país, que lo iba a emitir en directo en su cadena nacional. Y esto enojaba aún más.

A todo esto, la organización del Mundobasket estaba hasta el gorro de ellos, hartos de ceder a sus caprichos y a su vandalismo (el día antes se pusieron a jugar a fútbol con los balones de baloncesto en el entrenamiento, y uno de los balones destrozó un equipo informático de la mesa de anotadores). Por el mismo túnel donde estaban ellos esperando, tenía que retirarse la Selección Española. Charly pide a los suyos que abandonen la pista en silencio. Se montó un cordón policial para separar ambos combinados y había un operario de seguridad que según Carlos Sergio, les tenía muchas ganas y parecía buscar una excusa para actuar. “Recuerdo que aquel hombre, bajito, con un gran bigote, nos decía en su mejor español 'que no se pasen ni un pelo. Que se van a enterar como tenga un problema con ellos', quedándonos alucinados del ardor guerrero del tipo”.

Era un equipo odiado entre sus colegas por el comportamiento como por su juego. Y si se les podía evitar, se hacía. Rusia lo hizo en el grupo del pasado Eurobasket junior. Y añadir que con la selección Española en semifinales de aquel torneo, al margen de la milagrosa suspensión de Raül López, hubo un problema con la mesa, puesto que los griegos pidieron tiempo muerto tras la canasta del base de Vic, y los operarios de la mesa no se enteraron. Dejaron pasar tres segundos más o menos de los seis que les restaban aproximadamente. Lío al canto. Y era tal la sensación del error, que los árbitros se tragaron el silbato en la última jugada, cuando Lazaros Papadopoulos derribó a Antonio Bueno en medio campo, para luego recibir el balón totalmente solo...para fallar finalmente. O sea, que una fantástica generación, mejor que la croata que jugó la final de Varna y ahora las semifinales en este Mundobasket, se vería relegada a jugar del quinto al octavo lugar.

Los “Dioses del Olimpo”, desterrados a fangos terrenales, disputan un enfrentamiento que he visto entre los aficionados australianos. Es increíble con la distancia que hay respecto a nuestras antípodas, ahí no solamente estaban los padres de los jugadores. Allí había hasta abuelos, y a juzgar por el número, primos, tíos y demás ramificaciones del árbol familiar. Y todos con su “Osi, osi, osi, hoij, hoij, hoij” a cada rato. Ellos no tenían ni idea de la historia que había pasado ante sus ojos un rato antes. Se dedicaban a animar a los suyos y punto. Mentalidad casi americana, más que anglosajona. Era tal su pureza a la hora de entender el deporte que al finalizar el choque, con ellos exultantes por haber vencido (72-70 y en los últimos segundos, para completar la tragedia helena), les dio por aplaudir a los suyos y a los rivales. Los griegos, cabreados como nunca, les brindaron tal detalle con los gestos más obscenos, dedos corazones al aire incluido. Y esta panda de “aussies” que no se enteraban de nada, les aplaudían con más fervor.

“El único que parece buen tipo entre los griegos es el entrenador
-Nikos Apostolidis -. Pero entre el ayudante -todo un broncas al que creo recordar que ha entrenado al Aris Salónica- que le debe volver la cabeza loca, increpándolo constantemente y el delegado, un señor mayor que no hace más que gritar a todo el mundo durante los partidos, lo vuelven loco al hombre” Juanjo Pérez Toledano, nuestro médico, se explayaba aún más en mostrar las lindezas de los helenos.

Todos felices en la sala de televisión, mientras veíamos el Estados Unidos-Argentina. Sí, porque la cadena portuguesa se ha hartado de emitir a los portugueses, que no han ganado ningún partido todavía. Dos años preparando, para ésto. El centro de atención hoy era el vicepresidente de la Federación Española, José Luis Sáez, encantado el hombre por el resultado del baloncesto en la Universiada disputada en Mallorca. Si los chicos habían conseguido el bronce, las chicas habían sido campeonas. Los del bronce se lo arrebataron a México. “Tienen un tío los mexicanos que mataría a su madre en la pista. Un tío con un carácter ganador y unos c... tremendos”. Tal tipo se llama Eduardo Nájera, y sí, ya conozco de sus virtudes al haberlo visto actuar en la universidad de Oklahoma.

Y con esto, a preparar las maletas, que nos vamos a Lisboa. Despido Oporto con cierta pena. Tras una semana aquí, uno tiene la sensación que ha dejado parte de su vida entre las paredes de este hotel y los muros del Palacio de Cristal. Tan sólo combato la sensación de melancolía el pensar que puede quedarnos lo mejor por vivir. Está por ver.

 
{ESPAÑA}{70}
NNombreMinPT2T3TLR.T.RDROASBRBPTFPVAL
4F. CABEZA0{0}0/00/00/0{0}00000000
5B. RODRIGUEZ17{3}0/01/20/0{1}01210015
6C. CABEZAS17{4}2/50/20/0{2}20131013
7J. NAVARRO37{19}7/131/42/2{0}00012018
8J. GONZALEZ0{0}0/00/00/0{0}00000000
9F. REYES17{2}1/80/00/4{7}2511004-4
10S. DRAME22{10}3/70/04/6{7}160210210
11A. BUENO5{4}2/40/00/0{1}01000021
12F. HERRAIZ0{0}0/00/00/0{0}00000000
13G. GABRIEL38{16}5/100/06/8{11}740030215
14R. LOPEZ25{5}0/41/32/2{4}31201031
15P. GASOL20{7}2/21/10/0{4}400000110
 Total {70}22/534/1214/22{37}191868801749


{CROACIA}{55}
NNombreMinPT2T3TLR.T.RDROASBRBPTFPVAL
4S. SUBOTIC40{6}2/50/22/4{4}4000204-3
5A. SAMAC34{6}3/60/20/0{1}10000020
6M. MALIC9{0}0/10/00/0{0}0001001-1
7M. MORIC0{0}0/00/00/0{0}00000000
8D. DEVCIC0{0}0/00/00/0{0}00000000
9B. DZIDIC33{9}2/31/32/6{3}12000023
10Z. PLANINIC0{0}0/00/00/0{0}00000000
11M. STOJIC37{10}1/61/65/6{10}73215043
12D. BAGARIC23{11}5/80/01/1{3}21103045
13Z. PEHAR0{0}0/00/00/0{0}00000000
14A. ZIZIC24{13}6/70/01/2{3}210100411
15I. SKALABRIN0{0}0/00/00/0{0}00000000
 Total {55}19/362/1311/19{24}177331002118