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Que uno es de la provincia de Toledo y toda la vida se ha criado en la vera del Tajo. Ver su muerte desde una embarcación de noche, con el resplandor de las luces de Lisboa, es una auténtica gozada. Es el final de día perfecto para una jornada viajada. Que desde Oporto esta mañana, carretera y manta, hasta la capital portuguesa, han pasado muchas horas. Adiós al hotel Ipanema que siempre quedará para el recuerdo.


Un recorrido por la geografía lusa da para observar que, al menos esta travesía, es bastante verde y abundante en vegetación. Porque me embarqué en el coche de Fernando Pérez Soto (él, que desde León utilizó su vehículo para trasladarse hasta Oporto), haciendo un viaje ameno, continuando todos los comentarios de estos días. Que a su León Baloncesto les está costando Dios y ayuda hacer el equipo, que la crisis económica aprieta lo suyo y aún están sin americanos. Precisamente el año en el que empezaré a disfrutar de la ACB de verdad. Canal + se ha hecho con los derechos de emisión y la temporada promete ser apasionante, esperando que la plata recién conseguida en París sirva de trampolín.


Callejeando en coche por nuestro nuevo destino, hasta dar con el hotel Altis Park. El tráfico es denso, pero estamos en una gran ciudad y no podía esperar otra cosa. Una vez en la residencia, ¡qué caos! Tumulto y montones de selecciones y jugadores por el hall. Y es que este hotel albergará a todos los equipos, exceptuando Qatar. Es todo bastante abrumador, aunque el hotel, muy  nuevo -de nuevo cuño, aprovechando el tirón de la pasada Exposición Universal  hace 3 años en la ciudad- promete. No en vano es de cinco estrellas, comparado con las cuatro del Ipanema.


Y esperando en recepción para conseguir las llaves de mi nueva morada, me encuentro a unos viejos conocidos junto a mí: Nigeria. Y no salía de mi asombro cuando a mi lado está el tan polémico jugador Odaudo, el base que las notas oficiales daban 17 años. Al tipo le faltan dientes, tiene cara de cuarentón, pero lo más impactante de todo es que, llevando barba de un par de días, ¡la barba tenía canas! Os lo juro, le salía blanca por algunas zonas. De hecho, lo que me parece sorprendente es que a su edad, al menos la que aparenta, siga jugando al baloncesto. Increíble pero cierto.


Pues descanso en la habitación a disfrutar de una buena siesta, bajar al salón del hotel, con  piano y todo, pero excesiva aglomeración. Además, me entero que ha habido problemas para dar de comer a todos los huéspedes. Aunque en eso no he tenido ningún problema. Nos enteramos que había una especie de recepción para equipos y medios de comunicación en cierto lugar, que resultó ser el yate anteriormente mencionado, donde hubo una suculenta cena, al tiempo que mientras caía la noche, la nave nos obsequiaba un bonito paseo por la bahía lisboeta.


Y ha habido poca gente para lo que la organización esperaba. En representación española, ningún periodista -he echado de menos a "Colo" y Gombau, que tenían trabajo por hacer-, y Alberto Gómez, como delegado de la expedición española, se personó, siendo nuestra compañía en la velada. Alberto es un tipo  que lleva muchos años relacionado con la Federación Española. Entre plato y plato hablamos de estos chicos, de la valía de cada uno, y es un verdadero lujo contar con sus vivencias, porque tenía la capacidad de  comparar a Raül López con Juan Antonio  Corbalán en su etapa junior, porque él también lo conoció.


Tuve la ocasión de charlar con  un árbitro argentino, al que llamó mucho la atención durante su estancia en Santander, donde arbitró un torneo junior, la tremenda afición que existe en España por el ciclismo. Nunca lo pudo imaginar. "Aquí nadie duerme la siesta. En el hotel, el bar estaba lleno con la gente siguiendo el Tour de Francia". Y eso que los españoles están de capa caída. Si hubiese conocido las épocas "Periquistas" y de Induráin, se hubiese caído del pasmo.


Y así acabó el día y la primera toma de contacto con Lisboa. Tranquilidad, preludio de algo grande. Espero.