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Hoy es el día que más tarde escribo este diario. Lisboa embruja y hoy tocaba celebración... aunque espero que continúe aún mañana. Por el momento, a festejar el pase a la Final del Mundial, tras el partido más agónico disputado por la Selección Española. A falta de 16 segundos para la finalización del mismo, Raül López subía el balón con un punto por debajo.

 

Hasta llegar ahí, ha tenido que transcurrir una gran y larga jornada. Ayer dejé a este diario descansar. Tampoco había muchos asuntos dignos de mención, que no fueran las propias experiencias turísticas de cualquiera que visite la ciudad lisboeta, extendida sobre sus siete colinas hasta llegar al mar. Pasear hasta llegar al “Bairro Alto” y Chiado, es tan atractivo como agotador, si uno no coge un tranvía o elevador. Junto a Fernando Pérez Soto fuimos descubriendo algunas de las joyas que la capital portuguesa puede ofrecer, incluso la parte más moderna de la ciudad, que es toda la zona del Campo de las Naciones, lugar donde fue construido el recinto para la Expo el pasado año y donde se ubica el recinto en el que se disputa el torneo de baloncesto, el “Pabellón de la Utopía”.

 

Desde esta mañana estuve en tal escenario, toda una delicia de ingeniería y estética. Su techo, sin ir más lejos, es una cubierta completa de madera, que se asemeja al de un casco de un navío, pero invertido, en honor a todos los conquistadores que hace 500 años partieron hacia las Américas. Una maravilla que dicen fue el “Pabellón del Agua” en la Expo y que alberga 12.000 espectadores. Y lo primero que vimos de él fueron algunos partidos del día de ayer, con la participación de los equipos más modestos de la competición. Y se ha confirmado que Portugal ha quedado en última posición, sin ganar un solo partido. Si ayer les vimos perder con Japón, hoy ha sido frente a China para redondear su penoso papel. Sin embargo, si hoy ya no tenían ninguna convicción para ganar, lo de ayer fue increíble, puesto que si por momentos tenían el partido controlado, de repente empezaron a fallar todo y los japoneses a coger sus rebotes en defensa -algo que no hicieron casi nunca-, lo que les servía para sacar constantes contragolpes, que finalizaban con triples desde las esquinas, allá donde la defensa lusa no llegaba. Una y otra vez. Algo asombroso, que terminó con la victoria de Japón por 87-85.

 

Y para oxigenar un poco a mediodía, me he unido a Raúl Colorado y Jorge Gombau a comer en un restaurante cercano al pabellón. A propósito, pabellón que cuenta además con el atractivo de una sala de prensa en la que ¡sí hay un monitor de televisión! Curiosa sala donde ves como mucho a dos voluntarios de la organización charlando. Periodistas, pocos. Así que, de forma discreta pude instalar mi vídeo, olvidado en el hotel desde mi llegada y poder grabar la señal que realiza la televisión de los partidos. Sin audio, como suele ser estos casos, pero grabo el partido al fin y al cabo. Y de tanto ha servido, que un señor curioso que por ahí merodeaba, me pregunta como si fuese un operario. Tras varios segundos en inglés, dándose cuenta que soy español, me responde en perfecto español con acento americano. Se trata de Kevin Wilson, un ojeador de Utah Jazz, que cuando me disponía a grabar el partido entre Grecia y Rusia, ha visto el cielo abierto ante la posibilidad de llevar una copia a los Jazz del chico que han elegido en el draft este año, la joya del campeonato Andrei Kirilenko. Me comenta que sabe hablar español porque reside cerca de Barcelona habitualmente, que tiene en Joan Creus a uno de sus vecinos. Tipo simpático.


Colorado y Gombau siempre tienen sus historias. A la hora de comer, Raúl me cuenta su vivencia de ayer, presenciando el entrenamiento de Argentina. Descubre que Rubén Magnano, el seleccionador argentino, no solamente grita en los partidos y no solamente a sus jugadores. Cuando acababan cada ejercicio, allí tenían un operario de su propia federación, llamado por todos Batistone, que acercaba las botellas de agua a los chicos a medio campo, cuando hacían corrillo. Estos las tiraban al suelo y el tal Batistone las recogía. El señor en cuestión, me contaba Colorado, tiene aspecto de haber sido jugador por su estatura y por lo cascado que está también, viéndole la dificultad que tiene para moverse. Claro, cuando recogía las botellas, los jugadores ya habían iniciado el siguiente ejercicio que solía ser o de contragolpe, o de juego a toda pista, con lo que al buen señor casi lo atropellaban si no lo esquivarlo. Y ahí entraba Rubén Magnano con su grito desde la banda: “¡Batistoneeee!, para que el hombre se diera vida y se retirara lo antes posible del rectángulo de juego. Ha sucedido, cuentan, hasta en tres ocasiones, lo que provocaba las risotadas de los testigos.


De vuelta al pabellón, entablo conversación con todos los ilustres personajes que han llegado directamente para estas semifinales. Me presento a Joan Montes, tipo al que tengo gran respeto y aprecio, sobre todo tras el gran logro que consiguió hace cuatro años. Joan fue el entrenador del Barcelona la pasada temporada, sirviendo de “apagafuegos” cuando Manel Comas dimitió de su cargo. Pero donde se fraguó esa ilusión que tenía hoy por conocerle, es hace cuatro años, cuando fue precisamente el seleccionador de nuestro equipo junior en el Mundobasket de Atenas'95, alcanzando una valiosísima medalla de bronce. Selección, que aunque fuese por televisión, pude seguir en todos sus partidos.

 

Joan me comenta que aquel equipo era mucho más limitado que éste. Estando vinculado aún en el Barcelona en categorías inferiores, él sabe perfectamente de las habilidades de Pau Gasol y Juan Carlos Navarro, por lo que tal idea la tiene clara. Su equipo era un gran conjunto de “machacas”, que se dejaban la vida por un balón, por cada rebote, por cada posesión, con muchísima disciplina y sentido colectivo. Si no, hubiese sido imposible poder obtener esa medalla. Aquel combinado estaba liderado por chicos como Rodrigo de la Fuente, Carlos Jiménez, Iker Iturbe, Juan Pedro Cazorla o Darío Quesada. Y ese bronce tiene mucho mérito, si pensamos que perdimos ante la inaccesible Grecia en semifinales, y puntualizar que el equipo estadounidense, liderado por Stephon Marbury y Vince Carter, quedó en séptima posición.

 

Él me dio a conocer personalmente a Antonio Maceiras, otro componente del organigrama azulgrana, con el que llevaba relacionándome, tan sólo de forma telefónica, un par de años, en el noble arte del intercambio de vídeos (Antonio, siempre te agradeceré tus copias de la liga griega). Y allí que nos pusimos a valorar las posibilidades de esta selección y del Barcelona, que había incorporado por esas fechas a Derrick Alston y el base estadounidense del Olympiakos, Anthony Goldwire.

 

Y tranquilamente viendo transcurrir los partidos, somos testigos de la victoria de Rusia, que sigo opinando que son un desastre jugando, de una indisciplina que ya pudimos percibir por la televisión en Oporto, pero cuentan con Kirilenko, que arregla cualquier desaguisado, derrotando a una desmotivadísima Grecia, en las semifinales del quinto al octavo puesto. Y posteriormente, la primera semifinal, donde Estados Unidos no ha dado ninguna opción a Croacia (82-63). Me han gustado mucho los americanos, jugando a la antigua usanza, conocedores de sus virtudes: constantes balones interiores, golpeando a los pívots croatas una y otra vez. El jugador de Arizona Michael Wright (posteriormente jugador del C.B. Granada) ha sido el más destacado, junto a Nick Collison. Si contamos que tuvieron el plus de un 9/20 en lanzamientos triples, producto de los balones que sacaban desde poste bajo, pues los croatas anuladas sus piezas importantes, no tuvieron nada que hacer. Incluso Dalibor Bagaric jugó más tiempo del habitual, por si su estatura podía decidir de alguna manera. Imposible. Es un equipo muy ordenado este de Rob Evans, con potencial en todas sus posiciones, sorprendiéndonos gratamente su base, el fortísimo Steve Logan.


Y llegó la hora de la verdad. “Nos llamaron por teléfono y nos comunicaron que Argentina había sido la clasificada para semifinales del otro grupo. Y nos quedamos muy sorprendidos, porque esperábamos a Rusia”, comentó a posteriori Charly Sáinz de Aja. Un rocambolesco triple empate lo dinamitó Argentina en la última jornada de la fase de cuartos, cuando ganó a Brasil por paliza (84-60), a pesar de haber perdido con Estados Unidos, con Rusia y Croacia en la fase previa. A Argentina se la derrotó por 10 puntos en un torneo previo disputado en Torrelavega y eso nos daba el papel de favoritos, puesto que fue un enfrentamiento más bien cómodo y donde los sudamericanos, sin la presencia de Luis Scola, que estaba disputando el Torneo de las Américas con la absoluta (pero curioso es saber que el bueno de Luis ya había participado en un Mundial Junior, estando presente en Atenas cuatro años atrás, cuando contaba con tan sólo 15 años), bajaba muchos enteros. Eso de ser favoritos, no nos beneficiaba mucho.

 

Raül, Navarro, Dramec, Felipe Reyes y Germán Gabriel sería el cinco titular español nuevamente. Y desde los primeros compases, ya se veía que no iba a ser nada fácil ganar. La presión a al que se vio sometida Raül López por parte de su base Diego Alba era muy fuerte. Pero Felipe Reyes comienza a dominar como no lo había hecho hasta este momento -incluso anotó sus dos primeros tiros libres, viendo que el gran trabajo de Francis Tomé había tenido su efecto-, y cuando fue acompañado por hasta tres triples consecutivos (dos de ellos de Navarro), conseguimos un parcial de 14-3 que arregló nuestro mal inicio, con un 16-10. Poco  a poco, el nivel de dureza en los argentinos va subiendo, sobre todo en sus hombres interiores, lo que les vale que su pívot Martín Leiva y el alero Fernando Malara se cargasen con 3 faltas rápidamente. Pero ese 22-12 que logramos, lo redujeron bastante. Al descanso, con una canasta de estrategia de Felipe Reyes, el mejor junto a Navarro, nos sitúa nuevamente a 10 puntos (41-31).

 

En la segunda mitad, Juan Carlos Navarro cogió el absoluto control. Raül López seguía muy bien defendido y en ataque no brillaba, ni tampoco Germán Gabriel, que hasta el minuto 26 no consiguió la primera canasta. Y de lo que era mantener la decena de diferencia, a verse recortada otra vez a causa del empuje de un ala-pívot que salió tras el descanso por primera vez, muy aguerrido y móvil, llamado Guillermo Kammerichs (nota del autor: conocerle como Federico vino después). Con Navarro se van empleando todos y van rotando su marca: ahora es Diego Ciorciari, luego Fernando Malara o Matías Chahab. El caso era “dar cera”. Estas al menos se pitaban, porque Navarro salía despedido, pero lo que no se hacía era bajo canasta. Los nuestros se desesperaban. El italiano Gennaro Colucci y el angoleño Antonio de Campos no se enteraban de nada que sucediese en la zona. A Germán Gabriel lo tienen frito y Charly decide cambiarlo para se pueda calmar. Pero al rato, junto con Antonio Bueno (otro que recibió lo suyo, sobre todo porque era defendido por hombres más pequeños que él y menos fuertes, como era el caso de Kammerichs o Gabriel Mikulas), el seleccionador español coloca en pista a Felipe Reyes, porque a Gasol lo sacan de la pista. Literal. Para soportar tretas “meneghinianas”, había que sacar a gente que las pudiese soportar. Si había que hacerse imponer, esta era la medida. Sin embargo, a Argentina le iba bien: se habían acercado a un solo punto.

 

Otro arreón español iniciado con un triple de Berni Rodriguez, nos sitúa con 64-57 a falta de 10 minutos, que vuelven a perderse hasta el punto que el “negro” Malara coge un balón suelto en la zona, forzando un dos más uno, que dio a los argentinos la primera ventaja (68-69) desde los primeros parciales iniciales. Y a partir de ahí, todo tuvo tintes dramáticos. Los colegiados más pendientes de los gritos de Magnano desde la banda que de arbitrar, los argentinos intentando morir en la pista (y a Dios gracias los fallos en los tiros libres de Matías Chahab, un buen tirador) en los últimos minutos, Raül López nos hizo de salvador con dos triples consecutivos, acompañado por la gallardía de Carlos Cabezas, otro gladiador que retaba la agresividad rival (Eso sí, cometió un par de faltas, sobre todo una a un lanzamiento de tres, que desesperaba a Charly. Cosas de la juventud).

 

Con 79-77 para España, Felipe anota bajo el aro a falta de un minuto, pero Colucci decreta pasos de forma increíble. En el siguiente ataque, su pívot Pedro Calderón anota una canasta a gran pase de Mikulas, empatando a 79, seguido por un horrible tiro nuestro, cuando se agotaba la posesión. En el rebote se lucha y se comete falta sobre el propio Calderón, a falta de 16 segundos. Anota solamente el primer tiro libre (79-80).

 

Y aquí nos encontramos. Con 16 segundos, un punto por debajo y Raül López subiendo el balón. Creo que todos teníamos el corazón encogido, porque al menos en mi caso, nos veíamos eliminados. Miraba de reojo a mi buen amigo Roberto Hernández, que había llegado hoy y estaba petrificado en una de las esquinas. Pero no el base de la “Penya”, que con la picardía de un veterano, entró a canasta, forzó un contacto con el base que lo defendía, provocando falta personal. Magnano y el resto de componentes montó en cólera. De hecho, el tiempo muerto que solicitó, estuvo casi el minuto protestando a los árbitros y echando también a sus jugadores encima.

 

Raül López llevaba unos instantes en la línea de tiros libres, solo, esperando que se incorporen los jugadores...que no lo hacen. Los argentinos siguen alrededor de su entrenador, con el minuto muy pasado y deben llamarles la atención. Todo sea para descentrar a Raül. Daba igual. Anotó los dos tiros libres con una frialdad asombrosa, y en los tres segundos que restaban, tan solo Carrizo pudo lanzar desde medio campo y fallar. ¡España en la final! Se había sufrido, dado varios vuelcos el corazón, pero se había ganado. Los jugadores se tiran al suelo, abrazados todos a Raül López, y en particular, no olvidaré nunca el abrazo que me di con Juan Carlos Navarro cuando éste se retiraba al túnel de vestuarios. La proeza estaba hecha, porque estábamos en la final y nos esperaba Estados Unidos. Y podrían tacharme de loco, pero el sentir general entre toda la expedición, es que a Estados Unidos les ganamos.

 

En la rueda de prensa, Charly habló de la extrema dureza del rival y que el arbitraje perjudicó por esa manera que tenían de jugar. Raúl Colorado me cuenta que nadie se atrevía de preguntar a Magnano, y que precisamente fue por la actuación de los colegiados la pregunta: “¡Ah!, ¿pero esos señores de gris eran árbitros?” contestó con la mayor de las ironías. Pero ya daba igual. El éxito de hoy olvidaba cualquier ironía. Mañana se prevee día de gloria.

 

ESPAÑA81
NNombreMinPT2T3TLR.T.RDROASBRBPTFPVAL
4F. CABEZA000/00/00/0000000000
5B. RODRIGUEZ2260/22/50/033000104-1
6C. CABEZAS1763/60/10/020200105-2
7J. NAVARRO31225/82/46/72201240215
8J. GONZALEZ721/10/10/0110100012
9F. REYES24114/40/03/5321004044
10S. DRAME1151/11/10/0000012040
11A. BUENO1452/30/01/2321000024
12F. HERRAIZ000/00/00/0000000000
13G. GABRIEL2661/50/04/6523010024
14R. LOPEZ30171/23/56/63300210117
15P. GASOL1810/20/11/2321211020
 Total 8118/348/1821/2825178471402743


ARGENTINA80
NNombreMinPT2T3TLR.T.RDROASBRBPTFPVAL
4D. ALBA1341/20/02/2110112040
5F. KAMMERICHS763/30/00/0101120019
6G. MIKULAS2383/40/02/24221120110
7D. CIORCIARI1500/40/10/010120102-5
8A. CAMARGO200/20/00/011000001-2
9M. CARRIZO-CORDOVA25112/71/54/5321211024
10P. CALDERÓN31133/50/07/104400200410
11M. FRANCO930/11/10/0220000004
12F. MALARA1531/10/01/1211133051
13L. LAURO25112/22/41/2110001026
14M. LEIVA1683/40/02/4000011050
15M. CHAHAB19131/12/35/9000012016
 Total 8019/366/1424/35201468121302843