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En 1999 un conjunto de chicos de 18 años saltaron a las primeras páginas de los informativos al ganar el mundial junior de baloncesto en Lisboa. Los Gasol, Navarro, Raül López, Felipe Reyes se hicieron un nombre y crearon una gran ilusión en el baloncesto nacional que se ha ido manteniendo en el tiempo hasta el hecho de convertirse campeones del mundo absolutos en Japón en 2006.

 

Pero el baloncesto español no acaba con la generación del 80-81, sino que se mantiene potente con todas las nuevas hornadas que llegan. Esto lo demuestra con creces la generación del 91-92 con Nikola Mirotic, Josep Franch o Joan Sastre que hace poco más de una semana se alzaron con el oro sub 20 y la generación del 93-94 que acaba de salir campeona invicta en el europeo junior de Wroclaw.

 

 

La selección junior se ha llevado por delante a cada una de las selecciones con las que se ha topado por el camino. República Checa, Letonia, Francia, Rusia, Italia, Lituania, Croacia, Turquía y finalmente Serbia han sido las víctimas de una selección con hambre de triunfo, con ganas de victoria, a la que han llegado con un juego alegre y vistoso, creado a través de un juego exterior espectacular y un juego interior que se peleó por cada bola.

 

Vives, Medori, Hernangomez, Fernández, Sanz, Díez, Suárez, Abrines, Homs, Pérez, Olaizola y Gómez, todos ellos dirigidos por Luis Guil son los protagonistas de este nuevo éxito del baloncesto español.

 

Y, ¿quiénes son las estrellas de este equipo?

 

Alex Abrines, ha sido el MVP del campeonato. Su experiencia en la Adecco Oro se ha dejado notar. El swingman mallorquín del Unicaja es uno de los jugadores con más futuro de este equipo. Un exterior con un físico bastante bueno y unas buenas condiciones atléticas. Muy completo ofensivamente y entregado en labores defensivas. Tiene un buen manejo de balón, que aprovecha con un primer paso rápido, para sacar un abanico increíble de habilidades en su camino al aro, donde puede finalizar con ambas manos o en mate poderoso. Siendo bueno en el 1x1 y jugando el 2x2, puede finalizar o doblar balones, siendo un jugador nada egoísta. Además puede tirar con gran fluidez y con amplio rango. Tiros estáticos, tras bloqueo, suspensiones tras bote. Un jugador muy completo que en los próximos años dará mucho que hablar. A sus compañeros Suárez y Jaime Fernández les recuerda a Rudy Fernández.

 

El máximo anotador de la finalísima fue Jorge Sanz, que desatascó al equipo en aquellos momentos en los que tuvieron algunos problemas para anotar. Sanz, que ya ha debutado en el primer equipo del Real Madrid, es una de las estrellas de la generación del 93. Un base rápido de piernas y duro físicamente en el choque. Tiene un excelente manejo de balón, siempre manejando con su visión perimétrica activa para poder ver el juego en toda su inmensidad. Buen anotador, pero también bueno en la creación, sobre todo imparable con la pista abierta donde luce su velocidad, visión y capacidad de pase. Puede atacar el aro para así ver opciones de pase o llegar hasta la cocina y acabar. Tiene buen rango de tiro, tanto de media como de larga distancia. Un líder para este equipo, que también puede ayudar en el rebote ofensivo para salir rápido y que tiene unas buenas condiciones para defender, por su actividad y su velocidad de pies.

 

El jugador con más experiencia a nivel profesional es sin duda Jaime Fernández, que ya ha contado con una buena ración de minutos en la liga ACB. Un jugador explosivo, con un cambio de ritmo extraordinario y con un manejo de balón excelente. Quizá se quede un poco corto de talla para jugar de escolta, que es quizá su situación de juego más natural, sobre todo por su alto instinto anotador, aunque sus habilidades para crear juego, ver los cortes y poder doblar balones incluso de forma muy creativa, hacen que pueda tener un buen futuro en el puesto de "uno". Rápido en el 1x1, va fuerte a atacar el aro pudiendo finalizar de muchas formas. Muy buen tirador, puede lanzar en casi cualquier situación, aprovechándose muy bien de pantallas y bloqueos para ejecutar en su rápido tiro o en irse hacia el aro. Ya es un ídolo para la afición estudiantil y el año que viene lo veremos más regularmente en la Liga Endesa.

 

Dani Díez es la cuarta pata del banco. Formado hasta cadetes en el Estudiantes, en su primer año junior firmó por el Real Madrid, donde su juego se está orientando a que sea un alero puro en vez de un ala pívot. Si bien, en este equipo ha jugado de 4, su futuro se orienta a la posición de 3, posición que será la que tenga el año que viene en el primer equipo del Real Madrid, que es donde parece que va a jugar. Alto, algo más de 2 metros, con una estructura física excelente para la posición de tres, muy móvil y con una gran coordinación de pies y gran agresividad en todas sus acciones. Se mueve muy bien sin balón, buscando cortes, realizando continuaciones rápidas y agresivas para recibir y anotar fácilmente. Con el balón, le gusta jugar de cara, si bien puede postear a rivales inferiores físicamente para atacar o ver los cortes y pasar el balón, algo que también puede hacer cuando penetra, sobre todo desde su lado derecho. Le gusta correr el contraataque y poner el balón en el suelo para atacar de cara, finalizando incluso en contacto con eficacia. En cuestiones de tiro, él tiene un buen rango, aunque un tiro demasiado irregular sobre todo cuando se trata de tiros que no son estáticos. Defensivamente es un buen reboteador, aunque en profesionales no tendrá ese dominio porque no tendrá esa diferencia física. Es un buen defensor, con buen desplazamiento lateral, que le hace ser capaz de defender con eficacia en cuatro posiciones.

 

Más allá de los cuatro jugadores más destacados no nos podemos olvidar del resto, desde el extraordinario trabajo que ha realizado el pívot guipuzcoano Julen Olaizola, a la verticalidad de Guillem Vives o la importancia que van a tener el año que viene en el torneo los tres jugadores del 94, el explosivo Josep Pérez, el excelente pívot madridista Willy Hernangomez, con tiro y juego de espaldas o el completo Albert Homs del que ya les hablamos en este blog.

 

Sin duda, el futuro del baloncesto español está garantizado.