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El chico maravilla ha vuelto a asombrar al mundo. Lo ha vuelto a hacer, el mejor prospect de los últimos años en los Balcanes volvió a deslumbrar con su juego, mezcla de la exquisitez de la profílica escuela  balcánica y un físico privilegiado que le hace ver el juego desde sus 2.05 –descalzo- como nadie. Un erudito, digno sucesor de los más grandes y con una ambición que no ve el horizonte.

 

Pero esta vez él no estaba solo, le acompañaba un dúo de auténtico lujo, que hizo que su participación en el Nike International Junior Tournament no fuera una mera hazaña individual para recordar en los libros de historia de la cita. Junto a Mario Hezonja y Dominik Mavra formó un trío de auténtico lujo que fue la sensación del largo fin de semana. Con un quinteto sólido, los croatas del KK Zagreb –al que los que Saric definió como “una cuadrilla de buenos amigos que juegan al baloncesto”- no encontraron rival que fuera capaz de plantar cara al extremado talento de los tres mejores jugadores croatas salidos entre el 90 y el 95.

 

Dario se llevo el MVP más merecido -20.3 pts, 12.3 reb, 6.3 reb, 29.3 val-, probablemente, de la historia del torneo, finalizando el torneo como un torbellino –casi- imposible de parar, finalizado con un triple-doble que acabó con una bella asitencia. El trío mágico, como se definió en el anexo del Palau a Saric, Hezonja y Mavra, se veía por momentos imparable, tocados por una mágica varita que les proporcionaba seguridad, creatividad, anotación y una transmisión de alegría que contagiaba a la repleta grada hasta llegar al enamoramiento. Esto sin llegar a jugar un juego colectivo redondo, ya que su juego se basaba más en las maravillas individuales más que otra cosa.

 

 

Dario Saric con la bandera de Croacia (Foto FIBA Europe / Marko Metlas)

 

El equipo más joven deslumbraba, sobre todo en el último partido de grupo en el que arrasaron al Fenerbahçe Ülker en una exhibición brutal, delante de promesas del nivel James Metecan Birsen, Erbil Eroglu o Berkay Candan. En ese partido, el trío mágico sumó 74 puntos, 32 rebotes y 13 asistencias para 107 de valoración.

 

Siempre acompañado por su padre, Pedrag Saric, Dario ha mostrado al mundo, a una grada plagada de scouters de todos los lugares de Europa y de Estados Unidos, el porqué de su mito.

 

Saric es un completísimo todo terreno de 2.05, que osa a alcanzar los 2.09 cuando se calza sus Nike blancas y rojas y desde donde ve el mundo mucho más fácil que el resto de los mortales. Una combinación de clase, físico, mentalidad, liderazgo, visión y ejecución extraordinaria, algo que le permite jugar en casi todas las posiciones, si bien su calificación más ajustada sería la de point-forward, es decir, una combinación de alero y ala-pívot, cuya misión de dirección y creación de juego supera incluso a la del base.

 

Con Saric todo fluye, él se lo guisa, él se lo come. Rebotea, sube el balón toda la pista, levanta la cabeza. Examina, manda, crea y ejecuta la acción. No duda en crear para sus compañeros, cree en ellos.

 

Hace de todo, rebotea gracias a su físico –tamaño y buena velocidad-, agresividad y habilidad; sube el balón como un base y manda la acción. Es un jugador que ve muy bien el juego, siendo capaz de ordenar, ver las ventajas y examinar. Lo hace muy bien desde el 1x1 o el 2x2, donde puede ser bloqueador o manejador. Un buen primer paso y unas exquisitas habilidades en el manejo del balón le permiten desbordar con la cabeza bien alta, oteando todas las posibilidades, si finalizar con una de sus dos ambidiestras manos llegando al aro o con un buen tiro o bandeja corto a tablero. Eso, sin ser el mejor atleta del mundo, sino una conjunción de inteligencia y fundamentos que lo hace extraordinario. En el paso de la penetración su cabeza calcula, ve el campo, siempre viendo la posibilidad de sacar un pase a tiro abierto por difícil que sea –gracias a su amplitud de visión y sus largos brazos- o a cortes al aro que crea gracias a las ayudas que recibe.

 

Pero también puede crear desde el poste bajo y medio, donde se encuentra muy cómodo. Lugares donde pide el balón sin cesar para ejecutar él mismo con un buen juego de pies al poste o poniendo el balón en el suelo en el poste medio para hacer medias penetraciones, lanzar o abrir a esquinas. Si está con un jugador inferior en físico le postea, si es inferior en capacidad atlética le rompe en el 1x1.

 

 

Su tiro no es todo lo consistente que podría. A veces abusa de algunas situaciones de tiro algo precipitadas sin haber creado nada. Su tiro es demasiado estático, no busca tiros en suspensión o raramente lo hace, aunque a decir verdad su tamaño se lo permite en cierto modo. Puede tirar con consistencia saliendo de bote, aunque tiene que ganar más regularidad y quizá algo de selección en estas situaciones, a parte de regularizar su mecánica que a veces parece distinta en un tiro y otro.

 

Ciertamente puede dominar en estos aspectos de juego, lo ha demostrado ya ante gente mayor y más física en la liga croata con el Dubrava. Sin embargo, tan solo en el primer tiempo ante el FMP le hicieron una defensa consistente, muy cerrada y algo física, por lo que ha gozado de bastantes facilidades vistas desde la defensa rival durante el torneo. Esta y su capacidad defensiva, han sido los dos aspectos que no se han podido evaluar correctamente para sacar un análisis más completo de su potencial.

 

¿Por qué? Por la pura necesidad de mantener a Saric, Hezonja y Mavra en pista todos los minutos posibles, a poder ser 40. Por ello, Saric no ha podido demostrar ningún tipo de habilidad defensiva, incluso en muchas ocasiones se colocaba en el centro de la zona dirigiendo los movimientos defensivos y avisando de bloqueos y de cortes. Aún así, es un jugador con un buen desplazamiento lateral y que combinado con sus brazos, tamaño y agresividad pueden hacer que sea un más que correcto defensor en un futuro.

 

Más allá de lo puramente técnico, verle jugar es un espectaculo. Es un auténtico líder. Organiza a sus compañeros, echa broncas por errores, dirige y gesticula. Cada canasta clave la celebra como si fuera el tiro ganador de la Euroleague. Es ese tipo de jugador que al verlo no tiene término medio, o lo amas o lo odias.

 

Hezonja y Mavra, sus dos fieles escuderos

 

Pero él no estaba solo en esta aventura. Dos buenos jugadores le acompañaban como fieles escuderos: Mario Hezonja y Dominik Mavra.

 

Mario Hezonja -21 pts, 7.8 reb, 1.1 ass, 22.1 val-  es el que parece que tiene mejor futuro y es que estamos hablando de un jugador de edad cadete,  es decir, dos años menor de la media del torneo. Mario es un swingman –un jugador entre las posiciones de escolta y alero- con una extraordinarias condiciones físicas y atléticas. Mide 1.98, es pura fibra, tiene una capacidad de salto extraordinaria y es rápido. Algo que le permite ir al rebote con extraordinaria fuerza y eficacia.

 

 

Machaca Mario Hezonja (Foto Jordi Montraveta)

 

Es muy completo ofensivamente, gracias a sus habilidades físicas y a un buen manejo de balón. Puede tirar desde fuera y en suspensiones de media distancia tras bote, aunque también de larga. Realmente letal en situaciones de recibir y tirar, con un tiro muy rápido, con buena mecánica y puntería. Puede atacar el aro gracias a una buena gama de soluciones técnicas con las que atajar obstaculos, su potencia y un buen primer paso. Es muy agresivo finalizando y además puede doblar balones.

 

Donde más agusto se siente es con campo abierto, donde se convierte en un jugador muy poderoso, buscando siempre el aro de forma agresiva y viendo el juego a su alrededor. Él es el que ha dejado las jugadas más espectaculares del campeonato, en forma de tremendos mates –no duda en ir a reventar el aro esté quien esté por medio- o de contrataques en los que se ha atrevido a hacer autopases y caños. Sin duda, se trata de un jugador espectacular y con un futuro brillante.

 

El otro acompañante en este trío mágico es Dominik Mavra -21.3 pts, 7.5 reb, 3.3 ass 27.8 val-, un escolta que también ha tenido sus minutos como base nacido en 1994 –de la edad de Saric y un año más que Hezonja-. En sus 1.94, Mavra ha dado un salto de calidad en estos últimos meses gracias a su experiencia a nivel senior. Su explosión le ha llevado a ser de lo mejor del torneo, teniendo minutos totalmente locos en anotación, como en la segunda parte ante FMP.

 

 Dominik Mavra (Foto Euroleague/Getty)

 

Mavra es un anotador, sobre todo a través del tiro, aunque su manejo y velocidad le hacen también poder atacar el aro directamente. Pero sobre todo su juego se basa en un tiro muy rápido y que se puede crear él mismo, mayoritariamente en suspensiones letales en media distancia. Gana muy fácil el espacio con un paso muy rápido para recular y ejecutar, ahí es letal, tiene unos porcentajes altísimos en la media distancia. Además también puede tirar desde fuera, rebotear y pasar el balón, si bien, cuando juega en la posición de “uno” ha abusado demasiado del sobredribbling y forzando muchas opciones de tiro para él.

 

Finalizamos, con una mención especial para el pegamento de este equipo Filip Knezevic, un jugador que pese a su poca visibilidad y brillantez ha sido un factor fundamental en el rendimiento estelar de las tres figuras clave del equipo y jugadores con un futuro más prometedor.