Tal como anticipé en el último post, hoy toca hablar de los helicópteros de radio control que compramos un día en el mercado de la seda para divertirnos en los ratos libres.
La organización de los Juegos Olímpicos dispuso que se jugara una jornada cada dos días lo cual fue bienvenido por los jugadores ya que había más tiempo de descansar entre un partido y otro que en anteriores torneos (Mundial de Indianápolis y Japón o los mismos Juegos de Atenas 2004). Lo raro de todo esto es que entre los pocos horarios disponibles para entrenar y la prioridad que le dio nuestro cuerpo técnico a los descansos había mucho tiempo que matar en la Villa.

Una de las atracciones de Beijing es su Mercado de la Seda, todo visitante que llega a Beijing recibe unos papelitos donde dice en inglés frases como: “lléveme al hotel”; “lléveme a la Villa Olímpica”; lléveme a la Plaza de Tiananmen” y por supuesto “lléveme al Mercado de la Seda” con su correspondiente traducción en chino debajo para mostrarle a los taxistas, que no manejaban mucho el inglés. El Mercado de la Seda es como un centro comercial gigante donde los productos son, o robados, o copias de los originales, pero nadie te da un ticket de compra y menos una garantía. Se puede comprar desde seda china hasta palos de golf, incluyendo relojes y todo tipo de artículos electrónicos.
Lo mejor y más divertido del Mercado de la Seda es regatear los precios, aunque uno no vaya a comprar algo, pelear un precio con los vendedores chinos es genial, ellos hacen todo lo posible por venderte, incluso te tironean de los brazos para no dejarte salir de sus puestitos.

En la entrada de nuestro edificio de la Villa teníamos los papeles con instrucciones para indicarle a los taxistas y también como regatear en el Mercado de la Seda. Las instrucciones explicaban que había que ofrecer el 10% del valor original y subiendo poco a poco pero NUNCA mas del 20%. Daba mucho juego ese tema.
La cuestión es que dentro de nuestro equipo había un par de jugadores que disfrutan cada tanto del aeromodelismo. Pablo Prigioni demostró ser quien mas manejaba el tema (y los helicópteros).
Todo empezó mal en la escala previa a los JJOO en Nanjing…una tarde, Pablo y el Chapu volvieron del centro con 2 helicópteros, uno funcionó perfecto y el otro (el del Chapu) se quemó ni bien lo sacaron de la caja y lo pusieron en marcha.

Ya en Beijing, aprovechamos una tarde libre para ir al Mercado de la Seda, Chapu compro un helicóptero nuevo y yo le copie la idea y me compré el mismo. Llegamos a la Villa y por la noche después de cenar había que probarlos, yo dejé el mío en la habitación porque se estaba terminando de cargar y porque quería ver si funcionaba bien el primero.
Ese helicóptero vino mal de fabrica, tenía 2 hélices y una no funcionaba, no había forma de volarlo. Difícil explicar lo que se rieron todos los del equipo, después me pidieron que busque el mío para ver si funcionaba, el mío andaba perfecto al principio pero el único capaz de hacerlo volar bien fue Pablo. Después de varios vuelos accidentados mi helicóptero estaba para tirarlo a la basura, pero mientras charlábamos animadamente con otros deportistas en la entrada del edificio toque un botón por probar y el helicóptero empezó a dar vueltas enloquecido entre las piernas de los deportistas, me hice un corte en la pierna y golpee a un judoka. Menos mal que no paso a mayores… actuamos rápido y el maldito acabo destartalado debajo de mi 51,5 de pie.
La verdad que no tuvieron una gran actuación esos juguetes pero nos dejaron la historia para contarla y un par de buenos ratos en equipo.
Bueno, lo más probable es que no vuelva a escribir otro post hasta el 2009 así que le deseo Felices Fiestas a todo el mundo y que tengan un buen comienzo de año.
¡Hasta la próxima!
Pipa






