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¡Hola amigos! Quería empezar esta entrada disculpándome por el retraso. Justo esta semana estreno mi nuevo show en Madrid y llevo dos semanas de locura. Sé que no es excusa, pero los cambios no se me han olvidado ninguna jornada. Es más, estoy en racha. Llevo varias semanas quedando arriba en la Liga Privada. Y he pasado de estar a unos 150 del líder a bajarlo a 75.

 

Hoy quiero hablaros de uno de los miembros fundadores de La Liga de las Estrellas, Adrián. Es de todos los que jugamos el que más vive el baloncesto y muy probablemente el que más sabe. Socio del Fuenlabrada desde pequeño, vivió con su padre el año mágico del Partizán en el Fernando Martín. Sigue yendo al pabellón a animar como cuando tenía 20 años.

 

Adrián entró un año después que yo en la Universidad. También estudió periodismo. Conectamos bien desde el principio al tener gustos muy similares en cine, música o deporte. Y como no éramos mucho de ir a clase, más bien nada, pues con las cervezas de la cafetería nos conocimos más. Pobres jóvenes que ahora vais a la Universidad y tenéis asistencia obligatoria. El Plan Bolonia está haciendo más daño que la Kinder Bolonia de Messina.

 

Adrián no solo es que sepa de baloncesto. Es que se lo curra mucho. Como alguna vez os he comentado, tenemos dos ligas. Una de ella es una locura. Una bendita locura. Se trata de dos grupos de siete equipos que se enfrentan entre ellos a ida y vuelta. Pasan los cuatro primeros y se forman otros dos grupos. De ahí al final, eliminatorias al mejor de tres. Y con un aliciente: La Copa del Rey. Los ocho mejores equipos a mitad de temporada juegan una Copa como lo hacen los de verdad.

 

En mi paupérrimo palmarés destaco que yo la gané hace un año. Este sistema de enfrentamientos crea cosas tan maravillosas como que tu rival quede segundo en la privada con 200 puntos y ganarle quedando primero por 0`20. O que quedando penúltimo de la jornada con 120 puntos, ganes tu eliminatoria y un colega/enemigo íntimo no gane su partido con 80 puntos más. Si queréis echarle un vistazo la web es www.urjcleague.com.

 

Pero es que además Adrián hace scouting. Sube vídeos en plan “el jugador Michael Tuprima del Instituto de Wichita” o “Bojan Clementovic, joven esperanza del cadete B del Partizan”. Y acierto con muchos de ellos. Y como colofón es un viciado de la NBA y de los videojuegos de basket.

 

LA CONCLUSIÓN
¿A dónde quiero llegar? Adrián es un pésimo jugador del Supermanager. En serio, malísimo. Algunos años incluso ha dado pena verle con dos millones de bróker menos que tú. Y el tío lo vive, lo intenta. Pero en diez años no ha metido ni miedo. Ridículo, tras ridículo, tras ridículo. Siendo el que más sabe a estas alturas de temporada, con su mejor equipo está a 250 puntos de la cabeza. Y con el otro… ¡a 400! Más o menos las veces que me habré reído de lo malo que es.

 

Os dejo mi equipo
Sergio Rodríguez, Vives, Bellas
Sato, Rudy, Navarro, Toolson
Tomic, Sekulic, Nocioni, Mirotic