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05/09/2009

Ya estamos en Varsovia, el viaje de 17 días y tres ciudades ha dado comienzo. Y la impresión nada más llegar a la ciudad es como la de regresar al pasado... y adelantarnos al invierno.

 

Podríamos decir que el vuelo ha sido plácido, pero claro entre la derrota de España en Lituania y alguna que otra turbulencia, la realidad es que el cagometro se me ha disparado al llegar a Polonia. Las tres horitas de vuelo se han mecho más o menos corta, hemos viajado con Pacojó de la Cadena Ser y he empezado a darme cuenta que el inglés igual lo tengo un poco oxidado porque cuando he pedido una Coke me han servido un coffee. Así que pronuncio mejor o ya me veo con sobredosis de café y subido por las paredes del hotel.

 

Esta vez la maleta no la han perdido, pero por el camino se ha quedado el candado de una de ellas por lo que ha tocado abrirla para no cerrarla nunca más... La primera compra en Varsovia no va a ser nada glamourosa, será una nueva maleta.

 

Con las maletas en la mano y fresco en el cuerpo hemos comenzado a pagar el peaje de cualquier turista. Nos habían advertido que para ir del aeropuerto al hotel era mejor preguntar a varios taxistas antes de coger uno, pero ha sido al revés: un taxista apareció de la nada para llevarnos en su coche.

 

No es que el precio fuera escandaloso, pero ni tenía licencia (y eso que nos dijo que sí la tenía) ni el coche estaba señalado como taxi. La primera en la frente... un taxi mafioso.

 

La segunda novedad del viaje fue ya en el hotel. Al llegar a recepción se dieron cuenta que no tenían habitaciones dobles con ducha (según la recepcionista la mayoría de sus habitaciones sólo tienen aseo, nada de ducharse). Yo entiendo que con el frío que hace, la ducha puede convertirse en un elemento secundario, pero no dejamos de asombrarnos.

 

La solución que nos ofrecían era cambiarnos a una habitación con ducha pero con una única cama de matrimonio. Entre la tesitura de elegir ducha o camas separadas, apostamos por la higiene... esperamos no equivocarnos.

 

Por lo demás, hemos podido comprobar que en nuestro particular duelo España-Polonia, ganamos 2-0. El primer gol, o mejor dicho, goles, los metieron al Sub21 de fútbol ya que vimos en la TVE Internacional como ganaron al equipo polaco.

 

La segunda victoria es una victoria moral. Anoche había concierto al lado de nuestro hotel y pudimos ver que sí, que en Varsovia también hacen botellón, pero con diferencias. En Varsovia la gente empieza a empinar el codo muy pronto, de hecho es posible ver a la gente más ciega que Perry Mason a las nueve de la noche.

 

Aquí, como en España, la peña tiene costumbres tan típicas cuando haces botellón como mear detrás de los matorrales, ponerse a meditar a medio palmo del suelo a riesgo de besar el cemento y, como en España, cuando uno va borracho no se le entiende al hablar... aunque claro quizá fuera por el idioma, jejeje.

 

Eso sí, quédense tranquilos porque en hacer botellón también les ganamos. A las tres ya estaban todos en casa durmiendo la mona, mientras que en España a esas horas a algunos les queda todavía mucha mecha.

 

Por el momento eso es todo. Si alguien todavía tiene que venir a Varsovia un consejo: coged paraguas y ropa de invierno. Aquí hace un frío del copón, dicen que es verano, pero para mí que nos han engañado otra vez y ya es invierno, vamos yo no he pasado tanto frío desde febrero.