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O lo que es lo mismo, en Varsovia hace un frío que pela. A este paso media maleta se va a quedar sin tocar y las camisetas de verano van a ser sólo una de las varias capas que necesitaré para combatir el frío que hace en Varsovia. De hecho hoy ya no hemos aguantado más y hemos pedido Víctor y yo otra manta para dormir. La mujer de recepción me ha mirado mal y no sé si era porque le parecía extraño pedirle una manta o porque le hemos molestado a las doce de la noche. Si el tema de la manta no soluciona el problema del frío no descartamos romper el cordón de seguridad que separa nuestra cama de matrimonio...

 

Lo peor de todo es que vas caminando por la calle y ves mujeres con pantalones piratas y jóvenes con bermudas y se acrecienta la sensación de que eres el único tonto que pasa frío en esta ciudad.

 

El sábado tocaba excursión. Cierto que estamos en un campeonato y que aquí hemos venido a currar, pero quien más o quien menos siempre aprovecha los ratos libres para visitar la ciudad. A mí me encanta patear las calles y tomar foto de todo. Creo que tenemos más de dos gigas de fotos... algunas irán directamente al museo de los horrores fotográficos.

 

Y es que en Varsovia hay mucho monumento que fotografiar, incluso los que tienen dos piernas y se mueven. Y hablando de monumentos, anoche pude ver como proclamaban por la tele a Miss Polonia. Ganó una morenaza del copón y eso tiene mérito en un país donde la población femenina es mayoritariamente rubia.

 

En cuanto a los monumentos más clásicos, la verdad es que Varsovia puede colmar las expectativas de todo fotógrafo. El contraste entre ciudad nueva y vieja es enorme y la huella de la II Guerra Mundial es profunda. Está llena de hitos que recuerdan lo vivido.

 

Después de sufrir los horrores de los conciertos interminables al lado del hotel (aunque sé que hay compañeros que lo han pasado peor), hoy estuvimos en el museo del levantamiento polaco. El museo recuerda un intento de insurgencia contra la ocupación alemana y la verdad es que el lugar pone los pelos de punta. Además, las estatuas en recuerdo a los soldados o el pueblo judío hacen que uno pueda sentir la tragedia que vivió la ciudad.   

 

 

 

Como la mañana ha sido provechosa hemos tenido tiempo para ver la llegada de la selección, saludar a compañeros de TVE y comer en un italiano francamente interesante, aunque el tema culinario me lo reservo para más adelante.

 

Por la tarde tocaba centro histórico (que era como viajar a la Edad Media) y visita al río Vístula o, como se dice en Polonia, Wisla. En estos casos siempre me sale la vena de geógrafo y tiro de cámara para sacar fotos de ríos y montañas... deformación profesional, supongo.

 

Durante el trayecto nos cruzamos con un buen puñado de eslovenos y no es de extrañar ya que hay vendidas 1.500 entradas para aficionados de ese país...

 

El día concluyó con el primer entrenamiento del equipo en el pabellón Torvar aunque un poco más y no lo contamos. Empezamos a dar vueltas y vueltas y entre uno y otro acabamos perdidos. A mí me da que aquí no saben mucho de que va esto del Eurobasket... Menos mal que un taxi acudió al rescate.

 

Durante los minutos que la prensa tuvo acceso al entrenamiento, las sensaciones que éste nos deja no pueden ser mejores: Pau Gasol entrena con total normalidad, Raül López estuvo muy fino y todos parecen llegar mejor que nunca. Mención especial a Marc Gasol.

 

 

 

Pude conversar con él y, además, de ratificar el hecho de que es un auténtico crack, pude comprobar que está en un estado de forma sensacional. Eso sí, creo que a nivel de barba ya le gano. De hecho creo que mi aclimatación a país sigue por buen camino pues todo el mundo que nos habla lo hace en polaco... eso indica que la barba que me he dejado está cumpliendo su misión de infiltrarme entre la población autóctona. Con un poco de suerte y al final acabaré dibujado en un Zloty, moneda polaca.

 

PD: Un agradecimiento especial a los compañeros de Cadena Ser quienes muy gentilmente nos acercaron del pabellón al hotel. Entre lo lejos que está y la poca circulación que había, si tenemos que esperar a un taxi igual todavía estamos allí.