Pero ahí estaba Ricky Rubio para hacer que su equipo diera la cara. El jugador de la Penya se marcó un partido majestuoso, casi perfecto. Repartió 10 asistencias y además anotó 29 puntos con dos únicos fallos: un tiro de dos y un tiro libre.
Sin embargo no era el mejor día para la Penya. El orondo Khalid El-Amin estaba en el otro lado de la cancha. El base americano tiene una historia curiosa a sus espaldas.
A los 16 años se casó, a los 17 tuvo una hija, en su primer curso universitario fue rookie del año de su conferencia y un año más tarde ganó el título universitario. Como ya no le quedaban retos en la NCAA quiso jugar en la NBA, pero un año después y tras una temporada con los Bulls tuvo que emigrar a Europa.
El chico al que le gustaba "comer aún no teniendo hambre" tuvo que hacerse cargo de sus responsabilidades y utilizar el baloncesto como un trabajo, una fuente de ingresos para su familia.
Y parece que no le va mal, tras una carrera que le ha llevado por Francia, Israel, Ucrania y Turquía, hoy el DKV ha sufrido su mejor juego. Khalid ha endosado 33 puntos al Joventut y ha sido la clave para la victoria de su equipo anotando cuatro triples en el último cuarto.
¡Buen partido para ambos!


