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23/03/2008
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Arvydas Macijauskas lanza un tiro libre (Foto Euroleague)
Tras la resaca que nos dejó el final del Top-16 es hora de analizar lo sucedido, y en este caso hablaremos de la eliminación del Real Madrid en Grecia.

 

El conjunto blanco tuvo un inicio muy bueno en esta fase, ganando los dos primeros partidos, ambos en casa, ante Zalgiris y Olympiacos, que se mostraron como los rivales más débiles de un grupo que desde el sorteo sabíamos que sería el "de la muerte".

 

Las derrotas ante el Maccabi fueron las que empezaron a cavar la tumba del Real, y es que aunque la que se produjo en Tel Aviv entraba dentro de lo normal, el triple hebreo que llevó a la prórroga el partido de Vistalegre fue el que destapó la caja de los truenos.

 

Derrick Sharp, al que los años han especializado en jugar cuando más calienta el sol y Sherf ha concedido el rol de jugar exclusivamente en esos minutos de tensión, envió con 6 tiros libres a los madridistas a una final un mes antes de la verdadera final.

 

Y llegó el infierno griego, donde Giannakis supo jugar mejor sus cartas, jugarlas cuando el partido se ganaba o se perdía, de hecho Plaza reconoció en la rueda de prensa posterior: "Creo que no fueron mejores en general, pero sí lo fueron en momentos particulares".

 

Esos momentos particulares fueron los que marcaron la diferencia. Y uno de ellos fue la entrada de Macijauskas a cancha.

 

Según dijo el escolta lituano, llevaba dos semanas sintiéndose bien para volver a las canchas. Sin embargo Giannakis se guardó la carta durante tres partidos para utilizarla en uno de esos "momentos clave".

 

Así Macijauskas salió cuando faltaban pocos minutos y el partido estaba justo decidiéndose, salió con muchísimas ganas, como quien ha estado retenido y quiere hacerlo todo de golpe. Defendió como el que más y consiguió un dos mas uno importantísimo.

 

Otro de los destacados en el partido, Vasilopoulos, contaba lo que pasó cuando el escolta lituano  metió esa canasta: "Cuando Maciajuskas metió el dos mas uno le dije 'bienvenido de vuelta'". El equipo creyó con más fuerza todavía en la victoria.

 

Y es que esa es otra de las claves que señalaban desde el interior del Real Madrid para haber perdido el partido. Concretamente era Felipe Reyes el que decía: "No creímos en la victoria tanto como creyó el Olympiacos".

 

Esos pequeños detalles fueron los que hicieron clasificarse al Olympiacos y dejaron al Real en la cuneta. Son los pequeños detalles que sólo se pueden pulir de un año para otro. Los que más cuestan.