Esta semana hemos conocido el fichaje de Guillermo Díaz por la mítica escuadra italiana Pepsi Caserta.
En la actualidad la Pepsi juega en LegaDue, y en sus filas encontramos viejos conocidos que jugaron en ACB como Raymond Tutt y Jay Larrañaga.
Guillermo es el típico caso de jugador nacido en Puerto Rico pero que se marcha a Estados Unidos para recibir formación universitaria aprovechando sus aptitudes para el deporte.
Concretamente, Díaz se marchó a la Universidad de Miami/FL, donde comenzó su leyenda como gran matador. De hecho, posiblemente la fama que ganó machacando aros le valió para ser considerado entre scouts NBA y aparecer en la segunda ronda del draft de 2006 (número 53, seleccionado por los Clippers).
Atrás quedó una prometedora carrera como jugador de volley en Puerto Rico. De hecho, fue miembro de la Selección Nacional Junior de volley.
Pero Guillermo Díaz no es el único caso de baloncestista relacionado con el volley. Por poner algunos ejemplos:
Jud Buechler, jugador de los míticos Bulls de los 90, jugó en el circuito profesional de volley-playa en Estados Unidos.
Chase Budinger, un alero de 2,01 que ha tenido que elegir entre volley y basket al llegar a la Universidad. Ha preferido meter triples antes que realizar remates. Curiosamente juega en la Universidad de Arizona, la misma en la que jugó Buechler (y Steve Kerr).
Courtney Willis, jugadora del equipo italiano "La Spezia", fue nominada como mejor jugadora de la conferencia jugando al volley en el instituto. Además, también destacaba como jugadora de fútbol antes de dedicarse en exclusiva al baloncesto.
Zhang Jiadi, un pívot chino de 2,18 que al hacerse mayor de edad cambió el volley por un puesto en la Selección China Junior de baloncesto.
Matías Nocedal, no ha jugado al volley, pero su padre se dedicó a ello profesionalmente.
Sonja Petrovic, una jugadora serbia que el año pasado militaba en las filas del Universitat de Barcelona - FC Barcelona y que piensa que de no haber sido por el baloncesto ahora se ganaría la vida jugando al volleyball, su deporte en el instituto.
Y algún que otro mito de la NBA también hizo sus pinitos haciendo pasar el balón por encima de una red.
Pero volviendo a Guillermo, esta no es la primera vez que viene a jugar a Europa. Como cuando fue drafteado por los Clippers no consiguió hacerse un hueco en su plantilla, fichó por el Nymburk checo, y allí promedió 14 puntos por partido en FIBA EuroCup. Después se fue al Olimpiada Patron griego, con números similares, aunque sólo duró un mes (como suele pasar a los americanos en ese equipo).
Ahora, y tras una temporada en la que volvió a buscar hueco en los Clippers, acabó relegado al equipo de la D-League (los Anaheim Arsenal), fue cortado y luego repescado por los Clippers para jugar 6 partidos, Díaz tendrá la oportunidad de volver a destacar, y quizás llamar la atención del seleccionador de su país para jugar por un puesto en la Olimpiadas.


