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Gershon y Messina, dos maneras de llegar al éxito

¿Gershon o Messina?
Hay que ver lo diferentes que son estos dos entrenadores. Digamos que Gershon pertenece al estilo barroco, recargado, histriónico, que utiliza su arte para hacer disfrutar a la gente y que da espectáculo dentro y fuera de la cancha.

 

Messina, por su parte, encarna el ideal renacentista: es un hombre culto, educado, comedido con la prensa, basa su juego en una defensa muy trabajada en entrenamientos y de puertas hacia adentro se adivina un entrenador duro y estricto con sus jugadores.

 

En la rueda de prensa del último partido que jugaron se vio clara esta diferencia de caracteres. Veamos, era la primera vez que Gershon ganaba a Messina, y éstas fueron sus respuestas acerca del tema:

 

Gershon: "Es la primera vez que le gano a Ettore Messina y por eso esto es especial para mi y para mi carrera como entrenador. Además, es la primera victoria del Olympiacos sobre el CSKA desde 1998".

 

Messina: "Dices que es mi primera derrota contra un equipo de Gershon, pero no me preocupa mi record contra él. Nunca había pensado en ello".

 

Juzguen ustedes mismos... y elijan un estilo.

 

 

Saras in love
Saras está enamorado de Barcelona. Venía viendo lo que le iba a pasar desde antes de viajar a la que fue su casa, pero al final todo fue más emocionante de lo que esperaba: "Odio estos partidos", declaraba ante los medios griegos.

 

El lituano todavía no se explica como su equipo pudo ganar en el Palau porque cuando su antigua afición le brindó una ovación antes de empezar el choque "era incapaz de pensar en el partido [...] parecía que llevaba la camiseta del Barcelona, ¿cómo pudimos ganar jugando seis contra cuatro?".

 

Saras, la afición del Barça te adora tanto como tú a ellos, te los ganaste cuando vestías de blaugrana y sobre todo te los estás ganando cada vez que hablas de ellos una vez fuera de la Ciudad Condal.

 

La espina de Milos

Y para acabar vamos con el héroe de la pasada jornada. Teodosic lideró al Olympiacos a la vitoria. La lesión de Macijauskas le dio un protagonismo hasta la fecha inusual, pero Milos tenía algo escondido en su interior, una espina clavada que le dio una motivación extra:

 

"En el partido de Moscú desperdicié el último tiro y ayer (por el jueves) me las apañé para pagar mis deudas por aquel tiro perdido".

 

Estamos ante el nacimiento de un grande de Europa.