Esta temporada es la décima campaña que el Khimki juega como equipo profesional. Fundado en 1997, su progreso ha sido meteórico, y una década después ya es el único equipo de Rusia que cuestiona el poderío del CSKA. Mientras, en Europa su juego le ha valido convertirse en uno de los favoritos para llevarse la Uleb Cup.
La historia del equipo es curiosa, y nos hemos podido enterar de ella gracias al "Colorado" Rubén Wolkowyski. Sí, sí, resulta que "Wolko" ha jugado tres temporadas en el equipo: desde 2004 hasta el pasado año; y gracias a su presencia los dirigentes decidieron traducir algunas partes de su web al castellano, para que sus compatriotas pudieran seguir las evoluciones de Wolkowyski y los suyos.
De esta manera nos encontramos con un loable objetivo: "distraer a los jóvenes de la influencia nefasta de narcóticos y dudosos entretenimientos e introducir a los niños, niñas y jóvenes fans de Khimki al deporte, jugando, de esta manera, un rol social importante en la vida de la ciudad." ¿No les recuerda a la filosofía de Mr. T?
Fuera de bromas, el CSKA está siendo un equipo bastante serio. Con una plantilla en la que destacan:
- Jugones como Kelly McCarty.
- Promesas en busca de la redención europea como Maciej Lampe.
- Viejos y "frikis" conocidos ACB como Pat Burke
- "Míster ala pívot" Veremeenko.
- Un pívot que juega poco pero que destacó en el Eurobasket: Nikita Morgunov.
- Y sobre todo, mi preferido, el rubio que está convirtiéndose en todo un líder y dará que hablar en breve en la selección rusa y la Euroliga: Anton Ponkrashov.
Ponkrashov es un peligro. En el primer partido de Uleb Cup que jugaron contra el Pamesa Valencia él sólo decidió el partido con un triple en el último segundo que completó una serie de 24 puntos.
Y el pasado fin de semana, contra el CSKA, no tuvo piedad de los que serán sus compañeros el próximo año y les metió 17, siendo el máximo anotador de su equipo y llegando a acercar a los suyos a un sólo punto antes de que Langdon resolviera la papeleta desde el tiro libre.
Además, para reforzar su plantilla han incorporado un anotador americano: Clay Tucker, que en Italia ha demostrado ser todo un cañonero.
Todo ello bajo la dirección de un lituano, Kestutis Kemzura, con una gran formación: fue jugador en el Atletas de Kaunas y otros equipos lituanos de segunda fila, jugando su último año en activo en Austria.
Pero como entrenador se estrenó pronto: En 1999 jugaba y asistía a su entrenador en el Lietuvos Rytas, y en 2002 comenzó a dedicarse exclusivamente a los aspectos técnicos como asistente de los rojinegros de Vilnius, desde donde emigró al Dynamo de St. Petersburgo y posteriormente a la Benetton de Treviso.
Después llegó la llamada del Khimki y las cosas no están yendo nada mal. Si nada se tuerce en su camino, este Khimki dará mucho que hablar.


