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La de Caja Laboral y Real Madrid va a ser una guerra, una eliminatoria a muerte entre dos equipos que se juegan muchísimo. Por ejemplo, el prestigio y la nota final de una temporada irregular y quizá por debajo de las expectativas de muchos de sus aficionados. La final espera al ganador, y para el perdedor sólo quedará el prematuro billete vacacional y una decepción.

Se trata, pues, de evitarlo a toda costa. Lo fudamental no es sólo ganar, sino no perder.

De esa necesidad surge una serie guerrera y tensa, en el que cada posesión cuenta y cada acierto, cada error, puede decidir un partido. Decantarán la balanza esos manidos e incatalogables “pequeños detalles” a los que tanto aluden los entrenadores y que son tan trascendentales en partidos de este nivel de igualdad.

Porque Caja Laboral y Real Madrid están en un nivel en extremo parejo. El sufrimiento blanco de cuartos de final ofrece ahora réditos: los de Messina aguantan más en defensa, hasta el punto de minimizar el formidable momento baskonista, y encima han recuperado a jugadores clave como Velickovic, Reyes o Bullock. Han vuelto, y lo han hecho para ser protagonistas en todo lo que queda de Playoff.

No entró el triple de Bullock y el Caja Laboral sonríe. Pero debe hacerlo con cautela: ha ganado pero no ha sido superior; sólo el impulso de un público que tiene un valor incalculable y los picotazos de Oleson han dejado el primero en Vitoria. Ha dado la sensación de ir a remolque, de caer en la trampa del Real Madrid... y aun así rehacerse, remontar y ganar. Pero si vuelve a ceder la iniciativa en el segundo, amenaza a 1-1.

 

Y ambos deben saber que el segundo partido va a ser decisivo. Nadie ha remontado un 2-0 en una semifinal y si el Caja Laboral sale de nuevo del Buesa Arena con una sonrisa, más o menos contundente, habrá puesto casi los dos pies en la final. La del domingo es, por tanto, una batalla que el Real Madrid no puede permitirse perder.

 

Algunos apuntes

- Se ha echado mucho de menos a Sergio Llull. Y no sólo en el Real Madrid, sino todo buen aficionado al baloncesto: faltaba su chispa, su magia, para darle un impulso al partido.

- Las piernas de Oleson. Si la baja de Llull es una mala noticia para todos, que Oleson haya recuperado sus piernas es algo bueno para todo seguidor, baskonista o no. Y me explico: el de Alaska fundamenta su juego en una gran potencia de piernas, que le permite encarar el aro con fuerza pero también levantarse en suspensión con tremenda facilidad. Su lesión de tobillo le hacía medio jugador de lo que en realidad es, pero estando sano vuelve a ser ese torbellino que maravilló en Fuenlabrada. Mi compañero Daniel Barranquero escribe con más detalle sobre ello.

- El de Splitter y Reyes va a ser un duelo precioso toda la eliminatoria. El MVP 2009-10 contra el 2008-09, que no ha podido defenderlo como merecía debido a sus constantes contratiempos en modo de lesiones. Pero ahora sí va a defender su honor, su condición de superpívot. Vaya duelo en el primer partido... ¡Y lo que nos espera!

- La última jugada. El Caja Laboral se anticipó al Real Madrid en defensa y el tiro de Bullock fue en posición muy forzada, fantásticamente defendido por Oleson. Aun a pesar del buen trabajo de los baskonistas, Bullock consiguió armar un tiro con ciertas posibilidades de entrar. Pero no entró, que es lo que en realidad cuenta.

- No he acertado ni una en mis ‘frikiprevisiones’ de este partido. Se acabó mi suerte, por mucho que Velickovic casi fuera el máximo anotador blanco.