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El Baskonia disputará su tercera final consecutiva, en la que será la quinta vez en los últimos seis años. Últimamente, hablar de Playoff Final de la ACB es hablar del equipo vitoriano, regular como ninguno, pero la costumbre no debe empañar el mérito gigante de un club hecho a sí mismo.

Vitoria-Gasteiz es una ciudad pequeña, siete veces más pequeña que Barcelona y 14 que Madrid. Y es sólo un club de baloncesto que hace poco más de 20 años cifraba su objetivo en no descender. Ahora está claro que ya no es pequeño, que ya no es un modesto y que la talla del club engrandece el nombre de Vitoria-Gasteiz, una de las capitales del baloncesto en Europa.

Pero aun así, este nuevo billete para el Playoff Final deja claro un hecho: en el Baskonia las cosas se siguen haciendo muy bien. Basta recordar el elenco de bajas del verano: Prigioni, Rakocevic, Mickeal, Vidal, McDonald... Por si fuera poco, las lesiones han hecho la vida imposible a los fichajes estrella, a los Herrmann, Eliyahu, Oleson o Huertas, y aun así el equipo ha sobrevivido.

Éste era el Caja Laboral con menos argumentos para triunfar. Reducción de presupuesto, muchos cambios en el equipo, lesiones continuas y creciente inversión de sus rivales. Sin duda, no parecía el año idóneo para soñar... pero ha prevalecido el carácter Baskonia, la ambición por encima de la lógica.

A principio de temporada, después de la Supercopa ACB y con el Real Madrid 11-0 y el Regal Barça apuntando ya lo que iba a ser su campaña, había un consenso general: esta liga era cosa de dos. Así lo apuntaban numerosos Medios de Comunicación y aficionados. Incluso se hablaba de una distancia sideral respecto al tercero, este Caja Laboral.

Meses después, los vitorianos se han empeñado en despedazar aquellos augurios, en demostrar que su carácter y juego no tienen nada que envidiar a otros. Primero se hizo con la segunda plaza con un mazazo en Vistalegre en la Jornada 32, y luego lo hizo valer adquiriendo un sufrido billete a la final.

En la final, el Caja Laboral ya no tiene nada que perder. El Regal Barça es superfavorito, se lo ha ganado, pero los de Ivanovic son especialistas en reventar pronósticos cuando encaran una final con factor cancha adverso: 0-3 ante Unicaja en 2002 y 0-3 ante el Barça de Xavi Pascual en 2008. Sólo empaña la estadística el 3-0 adverso de 2006 contra el Unicaja. Vamos, que no tiene término medio.

Además, el Baskonia se encontrará con un rival cada vez más conocido a estas alturas de la liga, el Regal F.C. Barcelona. Son los protagonistas de las últimas tres finales ligueras, una hegemonía que no se veía desde hace muchos años y que amenaza con convertirse en un clásico moderno.

Si el Baskonia ganó por 0-3 en 2008 y el Regal Barça por 1-3 en 2009, ¿quién triunfará ahora?

 

 

 

 

 

Algunos apuntes sobre el quinto partido

- El Buesa Arena transforma al Caja Laboral. Se siente cómodo, inspira confianza y defiende con una intensidad especial. Por lo que se ve, incluso resucita a jugadores desaparecidos: ¡Vaya final de Eliyahu!

- El Real Madrid ha sido mejor en el global de la eliminatoria, pero lo que cuenta son las victorias. Y el factor cancha ha marcado diferencias; se puede decir que el cuadro vitoriano dio en Vistalegre (triunfo en la Jornada 32) el primer paso hacia la final.

- Splitter es posiblemente el jugador más determinante de Europa ahora mismo. No se me ocurre un jugador que genere tantas ventajas, tantos problemas sobre el rival, y que a la vez domine de forma tan contundente.

- Carácter Baskonia es el sello de identidad del equipo vitoriano, pero el Real Madrid tampoco va falto de carácter e intensidad. Felipe Reyes y Llull son un vendaval sobre el parqué y, sin duda, el corazón y el motor de este equipo.

- El Real Madrid se va con la cabeza alta. Le pueden haber salido mejor o peor las cosas, pero ha luchado hasta el final con mucha intensidad y corazón. Nadie le puede reprochar actitud al equipo.