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El primer partido de la Final ACB es siempre una caja de sorpresas. Suele definir la final, pero también suele sorprender a más de uno. No siempre la lógica previa se impone y sorprende el número de victorias visitantes, de triunfos inesperados que cambian la final en apenas un día.

El primer partido es un ecosistema propio. Impera la igualdad, se nivelan las fuerzas y todo puede pasar.

Que nadie olvide que el Barça del triplete de 2003 sólo pudo ganar el primer partido por una canasta de Jasikevicius sobre la bocina, que el Baskonia también sorprendió en el primero en el Palau con un gigante Splitter, que este Barça dio en la invicta Vitoria hace un año con aquel tiro ignorante de Basile.

Ésta es la quinta vez en las últimas 10 finales en que el conjunto visitante se lleva el primer partido. Total igualdad. En cambio, si comprobamos el segundo encuentro, triunfa el poderío local, la lógica: 7-2.

Pero... ¿Por qué? Influyen los días de preparación, cómo lleguen los equipos desde las eliminatorias previas, el entorno... pero sobre todo la mentalidad. He visto muchas finales en directo (todos los partidos desde 2001, de hecho) y se percibe, se nota la confianza y la fuerza mental de uno y otro equipo.

A estas alturas de la temporada se han jugado muchos partidos, las piernas están cansadas y la confianza puede debilitarse con extrema facilidad... o crecer a pasos agigantados. El Caja Laboral llegaba henchido de moral por la clasificación en las semifinales y por si fuera poco, el extremo favoritismo mediático del Regal F.C. Barcelona le trasladaba toda la presión.

 

 

 

 

 

Los baskonistas no tenían nada que perder y, aun así, llevaban toda la semana avisando con un mensaje de ambición. Nada de prudencia, nada de asumir un papel de víctima.

Dicho todo esto, la de este jueves es una de las mayores sorpresas que se han visto en la final en los últimos tiempos. Me atrevería a decir que es la mayor desde el quinto partido de la final del Barça - Madrid en la 99-00, la conocida como “la liga de Djordjevic”. Entonces el Barça era muy superior pero fueron los blancos quienes ganaron la liga en un enorme quinto encuentro. Por ejemplo, el “minuto imposible” con el triple de Herreros en 2005 fue un sorpresón, sí, pero sólo en su último minuto.

Para encontrar un equipo tan teóricamente inferior golpeando de esta manera hay que acudir a ese sorprendente triunfo madridista en 2000 o a la gesta del Unicaja en 1995 en el primer y tercer partido contra el F.C. Barcelona. No mucho más.

Y ahora, todo queda en el aire. El primer partido ha definido (casi) siempre la Final ACB, pero... ¿De verdad va a perder la liga este gigantesco Regal Barça? El Caja Laboral confía en que así sea. De verdad que lo cree, está convencido de que es posible.