Hemos llegado a semifinales de los Juegos Olímpicos con una sensación de no estar jugando bien, de no haber necesitado apretar, de tener una superioridad pasmosa sobre los rivales. Pero... llevábamos 24 años sin lograrlo y sólo seremos cuatro los que compartamos este honor y privilegio.
Esta semifinal tiene un mérito doble e incontestable:
- 1) Estamos entre los cuatro mejores y atisbamos un podio histórico. Las semifinales olímpicas han sido durante muchos años un coto cerrado para España, inabordables para los nuestros. Ahora, por fin, retornamos y lo hacemos con la fuerza de un equipo grande que aspira a colgarse una medalla. Tenemos dos oportunidades pero miramos alto: a estas alturas, la final es el objetivo.
- 2) Somos tan grandes que lo difícil y otrora inalcanzable ahora parece un deber. Estos chicos hacen fácil lo difícil. Recapitulemos: estamos en las semifinales olímpicas y con una sensación de no estar bien y no haber apretado todo lo que podemos. En otra época tendríamos que frotarnos los ojos ante semejante hito, que sin duda demuestra que hemos crecido tanto que nos situamos entre los más grandes, entre los favoritos y poderosos. Nuestro baloncesto pega cada vez más fuerte y ésa es la mejor noticia.
Contra Croacia, el mejor partido
He de reconocer que tenía dudas. No sobre la victoria contra Croacia, sino por el juego de España. No terminábamos de arrancar y con el juego desplegado en la primera fase, el éxito sería harto complicado. Pero hoy me han convencido... totalmente.
El equipo ha sido capaz de trabajar con perfección en defensa (de verdad, ha sido perfecto, ni una pega) y en ataque ha estado muy bien, con Pau Gasol a un nivel asombroso y con Calderón o Garbajosa jugando muy buenos minutos y demostrando que están, vaya si están. Y la presión sobre la que tanto se alertaba no sólo no atenaza a los nuestros, sino que les motiva. Excelente.
Si el viernes repetimos este partido, esta intensidad y concentración, estoy convencido de que estaremos en la final. Creo que está más en nuestra mano que nunca, que depende de lo que seamos capaces de hacer, de dar en un día clave. Y visto lo de hoy, estoy convencido de seremos capaces de ganar y alcanzar la final. Seguro.


