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Las contundentes victorias de Estados Unidos, en especial la última contra Grecia, han instaurado un sentimiento general en la prensa internacional de que no se puede hincar el diente al "Redeem Team", de que el oro esta vez es norteamericano. Bueno, pues habrá que verlo, ¿no?

 

Pero si algo ha demostrado la Selección Española es que para ella nada es imposible. Por carácter y calidad, los nuestros están acostumbrados a los retos. Les encantan. Estoy convencido de que saldrán como motos y con un brillo único en la mirada, intentando demostrar al mundo que el baloncesto español no tiene tanto que envidiar al norteamericano como se podría pensar.

 

El primer puesto del grupo es lo de menos. Vamos, que ganar o perder no tiene un valor diferencial. La clave está en demostrar cómo sería una posible final entre ambos, si tendría ya medallas adjudicadas o si España puede realmente colgarse el oro. Si la contundencia de Estados Unidos se parece a la exhibida contra Grecia, por ejemplo, estará todo dicho.

 

Pero confío en que no. La base de esta selección ganó a Estados Unidos en la final del Mundial Junior de 1999 y en la lucha por el quinto puesto en el Mundial 2002 de Indianápolis. Es cierto que perdió en 2004 contra los americanos y en idéntico marco olímpico, pero también hay que destacar que España obligó a los estadounidenses a jugar su mejor baloncesto de todo el torneo y a sufrir hasta el final para ganar. Posiblemente, vimos también al Pau Gasol más agresivo e importante como internacional (con permiso de la terrorífica primera mitad del de Sant Boi contra Rusia en el Eurobasket 2003).

 

El equipo tiene ganas de soltarse y dejar su tarjeta de visita, a la manera que las chicas lo han hecho este mediodía aguantando 20 minutos a lo que sí es un verdadero Dream Team, el equipo estadounidense femenino. Lo que pasa es que por la mente de los chicos de Aíto pasa prolongar ese sufrimiento rival hasta el minuto 40 y volver a la Villa con un histórico triunfo.

 

La manida frase de "la clave será..." resulta imposible de resolver. Nadie ha conseguido ganar a los norteamericanos, así que el camino para hacerlo está todavía virgen. Pero sí se pueden apuntar algunas pautas necesarias:

 

  • Jugar con mucha cabeza. Los errores contra este equipo norteamericano acostumbran a acabar en mate o, en cualquier caso, dos puntos fáciles.

 

  • Ser valientes. Si vas a tirar pero dudas una milésima de segundo, se acabó, el rival se echa encima y se acabó la opción de lanzamiento. Hay que ir hacia el aro sin valentía y no pensar "que gorro me van a meter". Por suerte, esta cualidad fluye ya por las venas de la Selección Española.

 

  • Buscar a los Gasol y ofrecer alternativas. Estados Unidos ha demostrado ciertas carencias interiores, por lo que podríamos aprovechar los bloqueos directos con Pau&Marc Gasol o bien intentar aclarados para que jueguen 1-contra-1 y aprovechen su altura y calidad. El problema es que la defensa estadounidense hará ayudas y 2-contra-1 sobre ellos, por lo que es fundamental ofrecer alternativas para que los pívots puedan doblar el balón sin agobios.

 

  • El balance defensivo debe funcionar como un reloj. Estados Unidos vuela en el contraataque, a veces incluso tras canasta. Si la Selección Española no vuelve a su aro como un rayo, encajará un carro de puntos fáciles.

 

  • En defensa... Hay que desconcertar. Las defensas alternativas pueden ser una buena opción para intentar ‘cazar' desprevenidos o sin ideas a los americanos. Otra faceta fundamental es cerrar el rebote defensivo; es tal la capacidad atlética de los jugadores exteriores estadounidenses que te puede agarrar el rechace un jugador que estaba a siete metros del aro en el momento del lanzamiento. Si se opta por una zona, asegurar el rebote debe ser también una premisa básica en el planteamiento.