Soy de los que piensan que la España finalista dará mucha más guerra a Estados Unidos que en la primera fase, que aquél día no exhibimos todo lo que teníamos y que es posible que hasta haya algún as en la manga de Aíto García Reneses. Pero aun así, seamos claros: Estados Unidos es superior y será probablemente campeón olímpico.
Queda apelar a la épica, a una nueva hazaña de los nuestros. Y no es imposible, habida cuenta del historial de logros de estos chicos. Por ejemplo, el Mundial Junior 1999, cuando no parecía posible hincarle el diente al combinado americano y en cambio se logró la victoria en la gran final, con Navarro anotando 27 puntos.
Ojalá se repita gesta, pero no será nada fácil. Estados Unidos ha ganado con tremenda autoridad a todos los rivales y ha demostrado que cuanto más duro es el rival, más concentrado salta a la pista y más esfuerzo pone en resolver con autoridad. Ya lo sufrimos en la primera fase y si bien ahora será distinto, que nadie dude que nos encontraremos con lo mejor de Estados Unidos.
Nuestras posibilidades pasan por hacer un partido perfecto y buscarle las cosquillas a los norteamericanos. No queda otra que ponerles nerviosos, obligarles a abandonar el juego de equipo para convertir su juego en una legión de 1-contra-1; confiar también en que no tengan un gran día en el tiro y poner a prueba su defensa con alguna que otra sorpresa táctica... y mucha valentía.
España ya tiene la plata y eso es un enorme éxito. Ahora queda poner la guinda con un gran partido en la final y acabar con buenas sensaciones y volver como héroes, lo que son. Si a eso le acompaña el oro, ya sería la leche.


