Este viernes es nuestra final olímpica, el gran partido, el momento de hacer realidad un sueño en ‘stand by' durante 24 años. Ganar a Lituania significa alcanzar la gloria del podio olímpico y ganarse el derecho a intentar apear a Estados Unidos del oro que parece pertenecerle.
Podemos ganar. De hecho, somos favoritos para todas las casas de apuestas, un excelente presagio dada cuenta que no tienen por costumbre perder dinero. Y lo cierto es que los precedentes recientes están de nuestro lado: hemos arrollado en amistosos este año y el pasado, así como en los cuartos de final del Mundial 2006.
Desde Lituania recuerdan con lógica aquella final del Eurobasket 2003, en el que Macijauskas y Jasikevicius comandaron la victoria y título de Lituania por 84-93, haciendo inútiles los esfuerzos de Pau Gasol (36 puntos) y compañía. Pero han pasado cinco años, aquella generación de jóvenes talentos españoles es ahora una generación de estrellas internacionales, mientras que Lituania posiblemente no emane en mucho tiempo tanta calidad como llegó a jugar aquel histórico equipo.
La clave puede y debe estar en España. Si repetimos la concentración y fortaleza defensiva de los cuartos de final contra Croacia, Lituania lo tendrá realmente complicado. Pocos equipos son capaces de oponerse a la muralla defensiva española y si bien Lituania tiene los mejores argumentos con una extraordinaria línea exterior, ahí tenemos ventaja.
Y si hablamos del ataque, nuestras estrellas no suelen fallar en estas lides. Pau Gasol no lo tendrá fácil ante las torres bálticas, que en cuartos de final minimizaron al estelar Yao Ming, pero la sobreatención lituana con el de Sant Boi abrirá espacios que deben ser aprovechados por la línea exterior.
La participación de Calderón puede ser fundamental. Él y Ricky Rubio tendrán la trascendental labor de frenar (o al menos, agotarle) a un Jasikevicius atléticamente inferior pero que se encuentra en un gran momento. Si su juego fluye, lo hace el de Lituania.
¿Podemos? ¡Podemos!


