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Nacho Martín, de espaldas (Foto: CAI Zaragoza).

Tenía que despertar. Y lo ha hecho. Siete victorias consecutivas le han servido al CAI Zaragoza para reengancharse a la zona a la que inevitablemente pertenece. Ya es segundo en la Adecco Oro y subiendo. Era demasiado raro que un equipo y un club así estuviesen tan abajo, después de un arranque desconcertante (3-3) en el que se sembraron dudas.

 

Ahora ya está el viento a favor y los pronósticos que indicaban que el conjunto de José Luis Abós es el máximo favorito para el ascenso directo empiezan a cumplirse. Por jugadores y afición es inevitable pensar así y la reacción, aunque se hacía esperar, estaba al caer. Ha tenido algunos problemas de lesiones y de hecho será un problema la baja de larga duración de Roberto Guerra, al igual que lo ha sido durante los dos últimos meses la de David Barlow, pero pólvora hay en el Príncipe Felipe para parar varios trenes.

 

Hay que empezar por un hombre que parecía que iba a ser secundario de lujo y se está convirtiendo en protagonista principal: Darren Phillip. "El loco" se está marcando unos partidos increíbles, confirmando que ésta es una categoría en la que puede expresar mejor sus condiciones. Ya no tiene que "pegarse" con pívots tan grandes como los que tenía enfrente hace unos meses en la ACB y además puede sacar partido de su velocidad anotando muchas veces en transición cuando los partidos son abiertos y alegres, lo que ocurre bastante a menudo.

 

Está siendo el jugador estadísticamente más importante del equipo (20,5 puntos, 6,7 rebotes) por encima del que se pensaba que iba a ser la primera opción para todos los ataques, Paolo Quinteros. Del argentino se esperaba quizás un poco más, como ocurrió en sus dos anteriores experiencias en LEB con León y el propio CAI, ambas culminadas con ascenso de categoría. No está mal anotar 17 puntos por noche con un impresionante 49% en triples -no olvidemos que medio metro más lejos la línea--, pero da la impresión de que en cierto modo se está "guardando" para el momento decisivo. Ya ha ocurrido más de una vez que ha dado un puñetazo en la mesa en pleno partido y ha encadenado tres minutos mágicos que lo han roto.

 

El resto acompaña la partitura de estos dos, pero no le falta virtuosismo. Pedro Rivero quizás anda un poco irregular en la dirección, pero es bien complementado por Edu Sánchez. Fran Robles echa una mano ahí cuando se le necesita. Matías Lescano aprovechó la lesión de Barlow para ser dado de alta y se entiende a las mil maravillas con Quinteros. Por dentro, Matt Kiefer también ha tenido algún problema físico, pero apenas se ha notado por que Chine Elonu va creciendo e intimidando y el último en llegar, Jaime Lloreda, se ha confirmado como una bestia en el rebote. Nacho Martín pone las dosis necesarias de polivalencia exterior-interior. Abós está logrando ensamblar todo esto bastante bien. Si se olvidan de la presión que supone ser el CAI, el ascenso debe ser suyo.