ACBBlogs

Acabo de llegar a casa tras una larguísima jornada laboral que empezó a las 11 de la mañana y terminó casi 13 horas después. No está mal, pero me gusta cavar en minas como ésta. He vivido intensamente la primera jornada de las finales a cuatro de las LEBs y he disfrutado mucho con mi profesión, aunque el resultado no ha sido el esperado para la gente de aquí, que se había volcado para ver al Cáceres 2016 en la LEB Oro. Al final serán Gijón e Illescas los que se jueguen el tema el sábado a las 21.30 horas.

 

La verdad es que tardes como ésta te reconcilian con el baloncesto, aunque la cara de tonto por la derrota sea imposible de disimular. El pabellón presentaba un aspecto estupendo, con más de 4.000 personas animando al Cáceres 2016 y cien "héroes" de Illescas que viajaron pese a que en Castilla-La Mancha sí era día laborable (no como aquí que son ferias). Parece que la fórmula de concentración es positiva y, al fin y al cabo, hoy ya se ha visto que no es una ventaja decisiva para el anfitrión.

 

El Cáceres 2016 ha ido un poco a tirones y luchando constantemente contra la adversidad. No habían pasado ni dos minutos desde que había salido a la pista cuando a José María Panadero, uno de sus jugadores más experimentados y clave en el ataque, se le salía el hombro. KO. Y en un igualadísimo final también perdió por un tema muscular a Sam Jones, el base titular. Todo esto en medio de un arbitraje protestadísimo que permitía más contactos de los que le gustarían al entrenador local, Manuel Hurtado, que al final, muy a duras penas, intentaba disimular su enfado. Así es que el Illescas, un equipo completísimo, muy largo y competitivo al máximo, supo aprovecharlo para colarse en la final, buscando muy bien a Duane Virgil.

 

Se las verá con el Farho Gijón. Hay veces que los tópicos funcionan. Demasiadas veces. Y es que la veteranía de los asturianos ha pesado más en este tipo de cruces que el fresco talento del Clínicas Rincón Axarquía. Los malagueños tuvieron el partido más o menos controlado mientras que su gran referente interior, Paulao Prestes, se mantuvo en pista. Con él en el banquillo, Brandon Wolfram y Curtis Bobb se dedicaron a lo suyo sin compasión. El "factor X" fue en este partido Logi Gunnarsson, un islandés de buena mano que clavó tres triples importantes.

 

Por lo demás, lo que podéis imaginaros, mucha gente conocida del mundillo del baloncesto en las gradas (Orenga, Romay, Alfred Julbe...). José Manuel Calderón lamentaba la derrota del representante de su Extremadura, que siguió desde la primera fila del palco.