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Ya se ha acabado esto. No sé si aliviarme o sentirme apenado, porque por un lado he tenido tres días de mucha intensidad intentando estar pendiente de todo lo que sucedía y sin apenas pisar por casa y por otro sabiendo que pasará mucho hasta que vea tantos partidos de este nivel y emoción en tan poco tiempo. A mí me queda un buen sabor de boca, como a cualquier amante del basket que se haya pasado estos días por Cáceres, aunque la fiesta para la gente de aquí no ha sido completa por la temprana eliminación de su equipo. El formato gusta, aunque quizás haya que dar algún día más de margen después del tercer partido de "playoff" para que la organización y los propios clubs se movilicen.

 

Mi cálculo es que ha habido unas 13.000 personas entre los tres días y los ocho partidos se han jugado. Bruesa (a la ACB), Illescas a la LEB Oro) y Coruña y Jerez (a la LEB Bronce) se llevan el premio. Aquí nos quedamos con la buena imagen que creo que hemos dado organizativamente y como ciudad acogedora a la que le encanta el baloncesto. Me comentan que el sistema tendrá continuidad, así es que los aspirantes a subir mejor que se armen desde el principio para intentar conseguir la plaza de ascenso directo como campeón de la liga regular de las tres LEBs, porque luego en este cuadrangular es todo demasiado imprevisible, descontrolado, taquicárdico.

 

La mejor muestra de esto ha sido por la mañana, con los ascensos a LEB Plata. Tanto Unibasket Canasta Jerez como Ferroplast Coruña han ido toda la temporada por detrás en la clasificación de Guadalajara y Archena, pero al final los han vencido y tendrán el premio. Los jerezanos --aparte de a sus problemas para cobrar-- se han sobrepuesto a la descalificación de Ontario Lett, que le ha metido un cabezazo a un rival sin demasiado motivo. Pese a la tensión que ha reinado en absolutamente todos los partidos, ha sido el único encontronazo violento. Mientras, el Coruña le ha dado un repaso al Archena (único partido de los ocho resuelto por más de diez puntos, ojo al dato), con un Lino López magistral. Brett Beeson, demasiado solo en los murcianos. De "chapeau" las cuatro aficiones, que han traído más o menos a 100 personas cada una de ellas. Me ha gustado especialmente la coruñesa, que ha acabado bailando el "chikichiki" unánimemente.

 

Por la tarde, el plato fuerte: Bruesa GBC-Tenerife Rural por un puesto en la ACB. Por un momento parecía que los canarios iban a usar su misma "táctica" del día anterior: tres cuartos por detrás y en el momento decisivo dar un "hachazo" que resolvería el asunto dejando al rival sin capacidad de reacción. Y es que los vascos no encontraban soluciones ante lo pegajoso del planteamiento de Rafa Sanz, que volvía a encontrar en Francis Sánchez y a Antwain Barbour como hombres muy resolutivos. A falta de seis minutos ganaban de seis puntos y se empezaban a frotar las manos, pero entonces apareció David Doblas al rescate. Ni Gimel Lewis ni Lampropoulos consiguieron pararle más que con faltas. El marcador volvió a igualarse y entonces fue Andy Panko el que resolvió desde la línea de tiros libres, desde la que, por cierto, el Tenerife estuvo horrible (18/31). Así es difícil ganar un partido tan importante.

 

"¡Que bote Illumbre, que bote Illumbe!", gritaban los 400 donostiarras que se sentaron detrás del banquillo de Pablo Laso y que habían colocado cartulinas azules y blancas en su zona para dar la sensación de que jugaban en su pabellón. Doce meses después, San Sebastián vuelve a tener ACB. Hay que esperar que esta vez sepa administrar mejor ese lujo y se construya un equipo de garantías. Ganas de baloncesto hay. También las hay en Tenerife: resulta gratificante ver con qué intensidad vivieron los 50 canarios de la grada el partido. Tanta que los aficionados locales se unieron a ellos en los gritos de ánimo. Felicidades a los dos.

 

Así acabó esta peli, estas 72 horas de baloncesto puro, 480 minutos de distintos niveles, pero ningún desperdicio. Me he divertido muchísimo, tanto con lo que he visto en la pista como con la muchísima gente a la que he podido saludar en la grada. El basket español en general vive un gran momento en sus distintos canales (ACB, LEBs, selección y, claro, Pau en la NBA) y todos debemos aprovecharnos de ese optimismo para seguir creciendo.