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Weigand
Weigand (Lucentum Alicante) anota (Foto: EFE).

Nueve partidos y nueve victorias. El Lucentum va camino de la ACB del modo más contundente posible. Muy pocos equipos han conseguido disputarle el triunfo al conjunto de Oscar Quintana, que ha querido apretar el acelerador de su lujosa plantilla desde el inicio para asegurar el ascenso directo que da el primer puesto en la liga regular y evitarse esa cierta "lotería" que son los "playoffs" y la posterior final a cuatro, que tan mal recuerdo trae a los alicantinos.

 

Y es que pocos adictos al Centro de Tecnificación olvidan los tres minutos finales del partido semifinal la pasada temporada, cuando su equipo desperdició en el Multiusos de Cáceres una renta de ocho puntos de la forma más inexplicable. Aquello escoció, y mucho, en una plantilla llena de nombres de relumbrón, aunque también sobrepoblada de jugadores extranjeros. No es una opinión xenófoba: resulta difícil de discutir que era una exageración que Lucio Angulo fuese el único nacido en España.

 

Quintana, que llegó el curso pasado iniciada toda la película, tomó nota y le dio acento "cañí" al vestuario. Y a fe que le está saliendo bien en lo que más que un equipo parece un "koljov", donde todos aportan y prácticamente nadie es más importante que nadie. La receta parece sencilla, pero no es tan fácil de aplicar en un deporte lleno de egos y de profesionales que piensan en asegurar unos números para firmar un buen contrato la temporada siguiente.

 

El Lucentum puede presumir de estadísticas, sí, pero de las colectivas, de las que les gustan a los entrenadores. Así es que, individualmente, cuesta quedarse en la dirección con la veteranía el saber estar de Berni Hernández o con la espléndida madurez de Pedro Llompart. En las alas, quienes aprovechan mejor los espacios para anotar son Kyle Hill y Txemi Urtasun, pero es necesaria la compensación que expresan el eterno currante Carlos Cazorla y Alex Weigand. Por dentro, un cuarteto en el que los papeles también están muy bien repartidos: Martynas Andriuskevicius empieza a ser más conocido al fin por aprovechar sus 221 centímetros de estatura que por el puñetazo que estuvo a punto de retirarle; Taylor Copperath no ejerce de extracomunitario en cuanto al protagonismo y se siente cómodo trabajando para los otros; Jorge García tiene mejor "mano" que la mayoría de los exteriores de la liga y Guillermo Rejón se las sabe todas, principalmente  las rutas que van de la ACB a la LEB y viceversa.

 

Para ser sinceros, se esperaba algo más de respuesta para este Lucentum, aunque muchos ya pronosticaban que era la mejor plantilla. Sólo un bajón espectacular en su juego, un exceso de confianza o la acumulación de lesiones (quizás tener diez jugadores es un cierto riesgo a medida que avanza la temporada) puede impedir que se cumpla lo que parece escrito. La "paliza" del pasado fin de semana ante el que algunos señalaban como segundo mejor equipo de lo que iba de competición, el Melilla, es otra prueba clara.

 

Otros no acaban de estar tan finos como les gustaría. Al Leche Río Breogán le ha hecho daño la baja por lesión de Brian Cusworth, que está teniendo un buen regreso. León está quizás por encima de lo esperado, superando mucho mejor el "trauma post ACB" que un Valladolid excesivamente irregular. También se espera un poco más del Tenerife, sobre todo lejos de la isla. Por juego, y aparte de los alicantinos, quienes más me han gustado han sido Plus Pujol Lleida y Clínicas Rincón Axarquía (algún día saldrá "Anarquía", ya veréis... Maldito Word). Muchísimo talento y "hambre", que es algo fundamental en cualquier deporte.

 

Y es que estamos en una competición cruel. Ha caído el primer entrenador, Víctor Rubio, sustituido en el Gandía por un "viejo zorro" y gran motivador como Pepe Rodríguez. También está habiendo algunos movimientos en las plantillas, con equipos que quieren dar retoques para terminar de mejorar: el Melilla apuntala su gran juego interior con Michael Southall y el Cáceres 2016 parece que se quedará con Dan Cage en el lugar de César Bravo. Habrá más. Habrá que estar atentos con los que sucede en Illescas, donde los ajustes económicos pueden mermar más la plantilla aparte de la salida de Nacho Yáñez que se produjo hace tres semanas.