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Tiempo de "playoffs". Con el CAI Zaragoza ya en la ACB, a otros ocho equipos de la Adecco Oro les queda luchar por la otra plaza en la máxima categoría. Se vuelve al formato anterior de eliminatorias hasta el final, acabando con una "final a cuatro" que no llegó a calar. La emoción a buen seguro que no se resentirá, porque cuando el premio es tan grande y son tantas las ganas de conseguirlo, los partidos deslumbran siempre. Vamos a echar un ojo a cada una de las eliminatorias.

 

MELILLA - SANT JOSEP GIRONA

 

La cosa pinta bien para el equipo de la ciudad autónoma, el que más frente le ha hecho al CAI durante la temporada regular. De hecho, la dominó en la primera vuelta y cogió más impulso todavía ganando la Copa Príncipe de Asturias. Pero en el momento decisivo no pudo seguir el brutal ritmo de los maños. Hay que evaluar el efecto psicológico que eso supone: haberse visto durante gran parte del año líderes y ahora tener que trabajarse el ascenso en un largo camino que puede llegar a los cinco partidos.

 

Lo de Girona es distinto e igual. Su primera parte de campaña fue realmente buena y fue entonces cuando acumuló las suficientes victorias como para encauzar la clasificación. Pero en la segunda vuelta se complicó tontamente y tuvo que asegurar el triunfo de la última jornada ante Tarragona para poder ser novenos, el peor puesto posible, por otra parte.

 

Las claves:

 

1. El banquillo de Melilla es mucho más poderoso. En series de partidos con tan poco espacio de tiempo de por medio (en primera ronda se jugarán viernes-domingo-miércoles-viernes-domingo, por ejemplo) será importante que las segundas unidades aporten. Y ahí Gonzalo García dispone de un ramillete espléndido en el que no es fácil distinguir a los titulares de los suplentes. ¿Jorge Jiménez u Oscar González? ¿Rafa Huertas o Hector García? ¿Ondrej Starosta o Taylor Coppenrath? Los segundos cuartos pueden definir los partidos.

 

2. El Sant Josep opone un juego más alegre ante tanto músculo melillense, basado más en el conocimiento de los mecanismos internos de los partidos de gente como Albert Sabat o Darryl Middleton. Muchas miradas estarán sobre el veteranísimo ala-pívot nacionalizado, que suele sacar lo mejor de sí mismo cuando hay mucho en juego, pero la rotación de pívots del oponente puede aburrirle realmente.

 

3. El público también juega en este tipo de eliminatorias. El pabellón de Melilla es caliente y el aficionado está muy encima; en el de Girona, mucho más lujoso, el ambiente suele ser más frío. Anotarse un 2-0 en los dos primeros partidos será el objetivo local en ellos y así congelar más todavía Fontajau de cara al tercero. Resolver pronto es importante de cara a futuras eliminatorias.

 

AUTOCID FORD BURGOS - CÁCERES 2016

 

...Futuras eliminatorias como la que enfrentaría al ganador del Melilla-Sant Joseph con la que medirá a Burgos y Cáceres. En teoría, es la más igualada por varios motivos: se miden los equipos que están más cercanos en la liga regular (quinto y sexto, con solo una victoria de diferencia), las respectivas plantillas están cortadas por similar patrón y el "factor campo" burgalés queda difuminado por el hecho de que el Cáceres ganó los dos partidos de la temporada.

 

Resulta fácil prever una serie larga en la que ambos conjuntos puedan "pillar" en cancha del oponente, aunque en la del Cáceres no lo hace nadie desde principios de enero. Según los números, Gustavo Aranzana ha construido al segundo mejor equipo de la segunda vuelta con los retoques significativos de un base (Carlos Cherry) y dos pívots (Shawn Taggart y Kaspars Berzins). Todo lo contrario en Burgos, donde todo ha funcionado como un reloj, enamorando con un juego vistoso y ofensivo.

 

Las claves:

 

1. Defensa contra ataque. La mejoría del Cáceres ha llegado fundamentalmente por haber aprendido paulatinamente a "apretar el culo" atrás, lo que ha puesto en muchos problemas a equipos con mucho talento ofensivo que se veían bloqueados durante muchos minutos. Al Burgos le sucede lo contrario: vive de sus tiradores y de la versatilidad de Zach Morley y de buena parte de sus pívots, a los que les gusta correr y correr. Es una batalla antagónica.

 

2. En la otra zona del campo, Cherry se ha adueñado del balón y su equipo se ha entregado a él, casi siempre con acierto. Aunque ha anotado intermitentemente desde fuera, en lo que ha resultado irresistible ha sido en penetraciones a canasta que acababan casi siempre en bandeja o asistencia. Y ni Chris Hernández ni Iván Corrales parecen dotados para frenarle, por lo que resulta previsible que a menudo sea un escolta ágil como Alberto Miguel el que se ocupe del director de juego sevillano.

 

3. Los dos conjuntos tienen jugadores experimentados en estos momentos, aunque quizás los del Cáceres parece que tengan más peso en el contacto con el balón, como el propio Cherry, el incombustible Lucio Angulo o ese tirador tan imprevisible que es Francis Sánchez. En el otro bando, Hernández y Corrales también vienen "de vuelta", pero el peso en los momentos calientes se concentrará en Morley.

 

LA LAGUNA - LEÓN

 

Hace no mucho, resultaría escandaloso afirmar que La Laguna es el favorito, a la vista de la historia reciente de unos y otros. Y sin embargo, es el León el que aparece en la eliminatoria con muy pocas posibilidades, en parte por sus problemas (la presencia de un solo americano y el reciente fin de la lesión de Urtasun), en parte por compacto equipo que ha logrado armar Alejandro Martínez en la isla.

 

Sin embargo, no hay que dar por muertos aún a los leoneses, un equipo orgulloso de su tradición y dirigido por un prototipo de base LEB como Juanjo Bernabé. Su público apretará tanto como pueda hacerlo el de La Laguna, que es bastante, y si vencen en uno de los dos primeros partidos todo daría un giro bastante inesperado.

 

Las claves:

 

1. La prioridad es que hay que parar como sea a Jakim Donaldson, el gran dominador de la competición, tanto a nivel estadístico como "mental". Los pívots rivales han temblado a su paso durante los últimos meses, acumulando números y peso específico con una facilidad pasmosa, sin parecer que está a tope. Ryan Humphrey y Antxon Iturbe se turnarán en una tarea ingratísima que parece perdida de antemano. Y lo peor es que Donaldson se entiende de escándalo con Richi Guillén, una simbiosis letal.

 

2. El León tiene un motivo para la esperanza: su mayor problema de las últimas semanas está siendo la falta de rotaciones de garantía. Pero se mide a un equipo que le ocurre en muchas ocasiones lo mismo y en el que apenas ocho jugadores aportan minutos de calidad. Muchos señalan que con un poco más de pólvora desde el banquillo, La Laguna sería el gran favorito para ocupar el otro puesto de ascenso.

 

3. Iker Urrezti y Enric Garrido intentarán roerle los tobillos a Bernabé, que previsiblemente será el jugador que más minutos esté en pista en toda la serie. Acabar a base de sudor con el ritmo que impone el base del León es un objetivo prioritario, porque cuando tiene la cabeza despejada, siempre encuentra el momento y el lugar para soltar el balón. Y Urtasun, que cuando entra en racha es imparable, sabe aprovecharse de eso.

 

VIVEMENORCA - BREOGÁN

 

Recuperar la ACB perdida hace doce meses es una prioridad ineludible para los baleares, que estuvieron mentalizándose durante mucho tiempo de que iban a tener que llegar a este momento no deseado. Su segunda vuelta ha resultado deplorable, sobre todo fuera de casa, aunque al final por lo menos hayan salvado el factor campo en la primera eliminatoria. La pérdida de confianza en los viajes ha resultado irritante para Paco Olmos.

 

El Breogán es el equipo más imprevisible de la liga. Lo mismo borda el baloncesto y saca de la pista al más pintado con un juego físico y talentoso a partes iguales que pega petardazos enormes sin remisión. Su triple poste Jeff Adrien-Eric Coleman-Beitinho es terrorífico a nivel músculo, aunque los tres suelan irse de los partidos con facilidad. Que Nacho Orden les llame al orden cuando tiene la bola resultará importante para dar lo que no dejaría de ser una sorpresa.

 

Las claves:

 

1. El ViveMenorca tiene más fondo de armario, algo de lo que debería sacar partido en estas circunstancias. Se trata de una plantilla que tiene de todo: materia gris (Ciorciari, algo "tocado"), pólvora (Umeh, Fernández), versatilidad (Victor), centímetros (Caio Torres)... Y en el caso de alargar la serie hasta los cinco partidos, tres los jugaría en Mahón, lo que le garantiza bastante el éxito porque la pérdida de gas del equipo se ha centrado en los desplazamientos.

 

2. Si el Breogán lleva los partidos al músculo, tiene bastantes opciones. Resulta muy muy muy difícil pegarse con dos fieras como Adrien y Coleman, aunque para ello será importante reservalos de faltas y que Rubén Domínguez dé en el clavo en el momento en el que tenga que alinear a dos pívots también de garantías, pero totalmente distintos a los titulares, como Javi Román y José María Balmón. Buena prueba de madurez para Torres, por cierto.

 

3. La presión está en el ViveMenorca, tanto para bien como mal. La exigencia para subir es alta, algo que tendrán que manejar bien tanto desde el banquillo como en la cancha. El Breogán se supone que saldrá menos agarrotado, más a hacer su juego de correr y tirar. Alterar los nervios de su oponente será importantísimo para sus fines.