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Diego Sánchez (ViveMenorca), ante La Laguna.

El pasado fin de semana se jugó la primera jornada de la segunda vuelta. Un chequeo a la clasificación nos dice que las cosas han ido más o menos como se esperaba, aunque con matices. Todo está por decidir todavía en una categoría en la que, como en esa última jornada disputada, siempre se pueden esperar sorpresas: las derrotas de CAI Zaragoza y Melilla en Tarragona y Burgos. Toma topicazo: nadie regala nada.

 

Cuarteto de aspirantes

Las previsiones se han cumplido con bastante claridad: ViveMenorca, CAI Zaragoza, Melilla y La Laguna ocupan los cuatro primeros puestos y, salvo catástrofe, serán quienes se jueguen el puesto de ascenso directo y, si no, asegurarán el factor campo en la primera ronda de "playoffs". Nada que no pudiese intuirse en verano echando un ojo a los respectivos "rosters".

Lo que sí puede sorprender en este capítulo es el orden, porque se esperaba un CAI un poco más regular, más fiable fuera de casa, porque en el Príncipe Felipe todavía no ha perdido. Sin embargo, caer en La Palma y Tarragona le ha restado credibilidad y ha sido un segundo "toque" después de tener también un arranque  bastante dubitativo. José Luis Abós está teniendo bastantes problemas con las lesiones, pero no es excusa suficiente y tendrá que apretar mucho a sus jugadores para firmar los objetivos inexcusables de ese proyecto: subir, subir y subir.

A lo tonto, a lo tonto, los otros tres equipos punteros están aprovechando para alentar la esperanza. El Menorca también está muy bien en casa, no parece hacerle falta ningún retoque en su plantilla y hace un baloncesto vistoso. Luchará hasta el final y de hecho de momento lleva la mano ganadora siendo líder. En la segunda vuelta tiene que recibir al CAI en un partido que se prevé clave. El Melilla también está haciendo una gran temporada, pese al tropiezo de Burgos, y lo de La Laguna también hay que halagarlo: plantilla corta, pero jugadores muy buenos y un estilo maravilloso de posesiones cortas y un dominio interior apabullante con Ricardo Guillén y el insaciable Jakim Donaldson.

 

Revelaciones y revelaciones

En el segundo escalón hay un poco de todo: desde históricos que siempre viven la exigencia como el Leche Río Breogán hasta sorpresas monumentales como el Basquet Mallorca. La cosa va a estar muy abierta desde el quinto al décimo puesto, con varios equipos que se van intercambiando las posiciones a medida que van explotando sus rachas positivas.

            En principio, Breogán y Burgos parecen los más fuertes en este tramo de la clasificación. Ambos practican un baloncesto ofensivo bastante desenfadado, lo que a veces les lleva a derrotas inesperadas que les impiden estar más arriba. Pero en general parecen bien pertrechados para el invierno y acertaron en lo fundamental en la configuración de sus plantillas. León es otro equipo con americanos contrastados y algún nacional resolutivo (Bernabé, Urtasun), lo que siempre es un salvoconducto para asegurar muchos partidos.

            El Sant Josep Girona ha ido un poco a la baja en la segunda parte de la primera vuelta, pero sigue por encima de lo esperado en un principio y está bien posicionado para meterse entre los nueve primeros. Darryl Middleton sigue ejerciendo admirablemente de "padre" de un grupo de chicos con bastante talento. El caso contrario es el Aguas de Sousa Ourense, que empezó bastante mal y a raíz de la llegada de Paco García al banquillo mejoró espectacularmente y ahora es un legítimo candidato a jugar por el ascenso, a pesar de no tener grandes nombres en su plantilla. Especialmente llamativo es que haya rescatado a su afición y ahora el Pazo Paco Paz está teniendo excelentes entradas.

            Pero ya digo que el caso más alucinante para mí es el del Mallorca. Cada año con cuatro euros y medio se las ingenian para fichar fantásticamente y Xavi Sastre acierta al transmitir sus ideas, que son, por añadidura, más centradas en hacer un buen baloncesto ofensivo. Admirable, de verdad.

 

Hay que apretar, chicos

Fuera de zona de "playoff" hay una serie de clubs que tenían esa meta, como mínimo, al principio de la temporada. Están a tiempo de despegar y escalar posiciones y para ello algunos no van a escatimar en esfuerzos. Es el caso del Cáceres 2016, que tras el cambio en el banquillo de Gustavo Aranzana por Piti Hurtado, acaba de hacer dos fichajes de calibre: el base Carlos Cherry y el ala-pívot Ira Newble (ocho temporadas en la NBA jugando al lado de Lebron y Kobe, por cierto). Si ya se decía que en Extremadura había plantilla para aspirar a algo más que la mediocridad, ahora hay más motivos, pero el equipo no consigue regularidad, algo que ha desesperado a Aranzana más de una vez.

            El Tenerife, que por cierto ganó en Cáceres el viernes, es otro que tal baila. Empezó fatal y tuvo que hacer limpieza respecto al deficiente equipo que configuró en verano. Ahora con ese sabio de los tableros llamado Lou Roe, un auténtico devorador del rebote como Gustavo Ayón y un americano efectivo como David Fegerson, hay que esperar más de los de Iván Déniz. Sus vecinos de La Palma tampoco es que puedan estar felices, sobre todo con un rendimiento excesivamente blando fuera de casa, como por otro lado se va haciendo habitual en esa franquicia. También tienen tiempo para remediar errores.

 

Salvarse de la quema

A los jóvenes hay que darles tiempo. Sí, todo lo que se quiera, pero proyectos bonitos como los de Cornellá y Clínicas Rincón tienen que espabilar. Tener a tanto talento nacido en los 90 tiene un precio muy alto en ocasiones en forma de irregularidad. Se está viendo cosas interesantes en ambos equipos -la recuperación de Sinanovic, por ejemplo--, pero hay que asegurar más determinadas victorias que parecen hechas. De lo contrario, los de abajo del todo vienen apretando.

            Efectivamente, los de abajo del todo ahí andan, pese a sus estrecheces económicas, dando sustos como el del Tarragona 2017 al CAI Zaragoza, lo que le valió para salir de la zona de descenso. Va a estar reñida la cosa, porque Palencia tampoco tiene pinta de querer rendirse. Síntomas más preocupantes está dando Kics Ciudad de Vigo, colista y con problemas en aspectos fundamentales como la dirección de juego.