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13/06/2009

A lo largo del día de ayer, uno de los aspectos más comentados del cuarto partido fue la decisión de Stan van Gundy de no querer hacer falta sobre el ataque de Lakers, cuando su equipo estaba 3 puntos arriba tras los dos fallos de Howard en el tiro libre a 11 segundos del final del último cuarto.

 

 

 

¿El resultado? Ya lo sabemos: triple de Fisher, fallo de Pietrus en un último ataque que tuvo que ser improvisado al no salir la jugada de pizarra por la buena defensa angelina; y en la prórroga un nuevo triple de Derek y los mates de Pau decidieron el partido, pusieron el 3-1 en la eliminatoria, y dejaron las series casi sentenciadas. No sólo porque jamás se ha remontado ese marcador en las Finales NBA en las 29 ocasiones en que se ha producido, sino porque además 2 de esos 3 hipotéticos choques se jugarían en Los Angeles, los Lakers son un equipo con más experiencia ,y han logrado mejores resultados a lo largo de la temporada.


Todo ello hace que una posible remontada resulte bastante difícil, aunque cosas peores se han visto.


Pero volvamos a los tiros libres. El acierto de Fisher ha abierto la caja de los truenos sobre Stan van Gundy. Uno no deja de asombrarse ante el resultadismo extremo que impera en ocasiones: Stan pasa de ser el Master of Panic a “barrer” a Mike Brown cuando los Magic sorprenden a gran parte de crítica y público con su excelente victoria sobre los Cavs, y ahora pasa a ser la clave de una posible derrota. Sin duda, no es para tanto.

 

 

 

¿Existe una regla general para jugar en este tipo de situaciones? John Hollinger decía hace unas semanas que la falta es casi obligada, pero la experiencia nos dice que hemos visto todo tipo de resultados en la defensa de jugadas similares, desde una rápida personal en la que el atacante consigue realizar acción de tiro y sacar tres lanzamientos libres, hasta incluso la -muy difícil, cierto- posibilidad de conseguir anotar el triple y sacar un lanzamiento adicional. Más complicado resulta defender la ejecución de la jugada por parte de los Magic: Jameeer Nelson se mete dentro de la línea de 3, lo que facilita el tiro triple de Fisher, aspecto que remarcaba de forma muy acertada Jeff van Gundy en la retransmisión de la cadena ABC.


Si nos vamos al frío dato, Derek Fisher había fallado sus anteriores 5 triples del partido, y tenía un 27% de acierto en la postemporada, lo que, cuando menos, plantea la posibilidad de que los Lakers no anotasen el lanzamiento. Evidentemente, no pretendo decir que se debía facilitar su tiro, dado su tremendo historial en este tipo de situaciones, pero sí plantear que la falta “porque sí” quizás no sea la decisión más lógica, dado que no va a ser Mbemga quien tome la decisión de llevar la posesión a campo contrario, y que realizar una falta “intencionada” a un jugador sin balón en los últimos dos minutos se castiga con dos tiros libres y posesión.


Las razones de Stan para hacer lo que hizo parecen, por otro lado suficientemente lógicas: una falta prematura puede desencadenar un intercambio de tiros libres realmente peligroso para su equipo, dado que Howard acababa de fallar dos en el ataque anterior, Turkoglu 3 de los 4 últimos, o cómo los Magic tuvieron un paupérrimo 22/37 desde la línea, además de que consiguieron evitar que Bryant recibiese el balón en esa jugada decisiva.

 

 

 

 

Quizás si queremos buscar culpables, debemos mirar a esos errores del pívot de Orlando -no tan dramáticos como los de Nick Anderson en el 95-, o incluso al error de Phil Jackson en esos últimos segundos, creyendo que los Magic no estaban en bonus y olvidando que 2 faltas en los últimos 2 minutos hacen que el contrario lance tiros libres.


Pero perdieron los Magic, y van Gundy cometió un error.

 

Mágico, ¿verdad?

Nunca he llevado muy bien esto de titular. Es probable que algo menos glamuroso como “ajustes y desaciertos” sea más próximo a lo que quiero contar, pero incluso he estado tentado de meter un “missmatches, respuestas y cintas de vídeo”, así que realmente podría ser peor. Pero dejemos de divagar y vayamos al meollo, repasando algunas de las claves en los dos primeros partidos.

 

Orlando tira de sus postes.

 

 

 

 

 

Mitad del primer cuarto en el partido inicial de las Finales: Bynum está en el papel de protagonista, los Lakers dominan el rebote y Rashard Lewis no ha tirado a canasta, así que Stan van Gundy realiza un cambio que no había puesto en práctica casi en todos los Playoffs NBA: saca a Battie en lugar de Rashard y acompañando a Howard, buscando mejores ajustes para Pau y mayor fortaleza en el interior. El experimento no dura demasiado, puesto que Gasol saca la segunda falta de Dwight poco después de que Andrew también entrase en problemas de personales, por lo que poco después se vuelve hacia estructuras más similares, con Lewis y Odom en pista.


El buscar un desequilibrio en el que sacar ventaja del rival es uno de los puntos más habituales en casi cualquier partido de baloncesto, y ya desde días antes de empezar las Finales las variantes de ambos equipos en el juego interior habían sido uno de los motivos más comunes de análisis en la serie. La contundencia de la victoria local en el primer partido, con total dominio desde la mitad del segundo cuarto, tampoco deja demasiado margen para el análisis, y para el segundo van Gundy anuncia modificaciones en la rotación.

 

Siete minutos de juego en el segundo partido, las 2 faltas de Lee y Pietrus obligan a nuevos cambios, y se da una situación aún más extraña, con Gortat acompañando a Howard. Si Battie y Dwight han sido una pareja poco utilizada, pero que entraba en los planes desde hacía meses, compartir minutos con el polaco y la estrella en pista es algo menos habitual, una especie de rara avis. ¿Hasta qué punto beneficia a Orlando o Lakers esta situación?

 

 

 

Phil Jackson ha decidido doblar la defensa a Howard como una constante, y la presencia de Battie o Gortat en cancha facilita esta labor, al ser ambos escasa amenaza en ataque por sus numerosas carencias si no están en situaciones próximas al aro. El solo hecho de que Howard pueda estar sin problemas de faltas es un importante factor para el dominio del rebote de los Magic, y las ayudas defensivas permiten que se puedan dar situaciones de anotación como las de Turkoglu o Lewis en el segundo partido, lo que podría indicar una de las claves de Orlando en su muy difícil misión de remontar la eliminatoria, por muy obvia que parezca: conseguir que Howard se mantenga en cancha el mayor tiempo posible y aprovechar a sus tiradores para crear anotación a partir de los desajustes.


Buena parte del éxito de los Magic en próximos partidos pasa por la habilidad de Howard en el pase, hasta el momento sin demasiado éxito, con numerosas pérdidas en la defensa de los Lakers.


No deja de resultar curioso que la única ocasión dentro de los últimos 30 años en que se ha remontado un 0-2 en las Finales, los primeros partidos nos dejaban la misma situación de insistencia en las ayudas al poste, con Dampier/Diop y Nowitzki siempre pendientes de Shaq. Apareció Wade aprovechando las ventajas del desequilibrio para dar la vuelta a la eliminatoria como protagonista en la anotación sin ser el foco de la defensa del equipo de Avery Johnson. Quizás sea un clavo ardiendo al que se agarren los aficionados de Orlando para soñar con el vuelco, aunque Turkoglu o Lewis no lleguen al nivel de Dwyane.


El experimento Nelson

 

 

 

Quizás el aspecto más comentado de la eliminatoria ha sido la reaparición de Jameer, en una circunstancia que hasta el momento debe ser calificada como un completo fracaso para Orlando al que los Lakers han sacado un gran partido.


Si bien sus primeros minutos en pista, con el inicio del segundo cuarto en el primer partido, supusieron un subidón por parte de su equipo, el rendimiento de Nelson en los partidos ha sido muy pobre. Prácticamente no es amenaza en el tiro, y la enorme confianza con la que Rafer Alston había jugado las series anteriores ha desaparecido, además de un daño colateral como la ausencia de un Anthony Johnson que había sido útil en pequeñas dosis.


El destrozo producido ha llegado hasta el punto de que Orlando terminase jugando sin bases en el último partido, con Redick en cancha pese a su horrorosa serie de tiro, pero como amenaza constante desde el perímetro a la que Fisher debía acudir y abandonar la sobreatención a Howard.


Es una incógnita lo que sucederá ahora, ¿continuará van Gundy buscando que Nelson siga ganando protagonismo o volverá a una rotación similar a la de anteriores semanas?


Odom y Bynum, la eterna alternativa

 

 

En la retransmisión para la cadena ABC, Jeff van Gundy insistía en el comentario cada ocasión en la que Bynum entraba en problemas de faltas: “no sé hasta qué punto es perjudicial para los Magic”. Si bien Andrew tuvo una brutal puesta en escena durante el primer envite, la gran actuación de Pau en la marca sobre Howard no convierte en una tragedia su ausencia, y el poderío reboteador de Lamar, unido a su amenaza en el lanzamiento desde la media y larga distancia o a su compenetración con Gasol, llega a provocar situaciones en ataque muy peligrosas para los Magic. Más acostumbrado a defender en posiciones exteriores que Varejao o Wallace, no sufre tanto saliendo al triple en la defensa a Lewis.


Su buen rendimiento multiplica las opciones de los Lakers, capaces de dominar en la pintura con Bynum y Pau; de castigar por su versatilidad en ataque sin sufrir en el rebote y con mayores armas para los ajustes defensivos con Odom en cancha.



Si le sumamos que la defensa de Pietrus a Kobe no hace excesivo daño si el francés no anota los tiros que encestaba ante los Cavs -una muestra más de lo falaz que es el argumento de que “el ataque gana partidos, la defensa campeonatos”- tenemos otro de los motivos por los que Los Angeles Lakers llevan el 2-0 en la eliminatoria y parecen muy próximos al anillo.


El ambiente de Orlando y la presión del público llevarán a circunstancias diferentes, y los ajustes seguirán siendo una constante en función de quién domine los partidos, pero es difícil adivinar si la eliminatoria volverá a Los Angeles, teniendo en cuenta lo dramático de la segunda derrota y la amplitud de la primera. Ya veremos.

 

Otis Smith jugó 6 años en la NBA, y acabó su carrera como jugador en los noveles Magic. Su trayectoria en los despachos de la NBA se inició en los Warriors, para moverse un año después de nuevo a Orlando. Tras 3 años desempeñando diversos cargos dentro de la estructura de la franquicia, en mayo de 2006 se convierte en el máximo responsable de su gestión. Como en el caso de cualquier otro General Manager, sus decisiones tienen errores y aciertos, y debe tenerse en cuenta cuáles eran las circunstancias de la franquicia en el momento de su ascensión al cargo.

 

 

 

La llegada de Smith se produce en una situación complicada para los Magic. En el draft de 2005, la elección de Fran Vázquez en la primera ronda provocó todo un terremoto en los de Florida, tras decidir el gallego su fichaje por el Akasvayu Girona y renunciar a la NBA.


Dos traspasos realizados durante la temporada anterior, con la salida de Steve Francis o Kelvin Cato -y los habituales problemas físicos de Grant Hill- hicieron que el quinteto titular con el que cerraron el curso estuviese formado por Jameer Nelson, DeShawn Stevenson, Hidayet Turkoglu, Tony Battie y Dwight Howard, apoyados desde el banquillo por Carlos Arroyo, Keyon Dooling, Stacey Augmon, Trevor Ariza, Pat Garrity o Darko Milicic.


Las primeras decisiones de Smith tienen lugar en la ceremonia del draft. Con el número 11, su elección es J.J. Redick, jugador que había monopolizado en sus duelos con Adam Morrison la atención de la prensa especializada en la NCAA, al ser ambos los mejores jugadores de la competición el curso anterior. Con un tiro extraordinario e incógnitas sobre cómo afectarían su físico, defensa, y falta de mayores recursos en ataque más allá de su lanzamiento, el fichaje es unánimemente aplaudido. En segunda ronda, escogen a James Augustine, y traspasan a Houston a cambio de dinero otra de sus elecciones -con la que los Rockets escogen a Lior Eliyahu-. Se realiza la qualifying offer -proceso en el que se garantizan el derecho de tanteo en la NBA- a Mario Kasun y Trevor Ariza, aunque el primero decide abandonar la NBA camino de Barcelona. También deja los Magic un DeShawn Stevenson que firma posteriormente con los Wizards, y es Keith Bogans quien llega como refuerzo para el exterior, dentro de un verano con escasas novedades puesto que las miras están puestas en el año siguiente, cuando se podrían dar las condiciones para pujar pujar por algún jugador de renombre, dado que será el momento en el que finalice el contrato de un Grant Hill que llegó como estrella de la liga pero que sólo pudo disputar un total de 141 partidos en sus primeros 6 años con los Magic.

 

 

 

 

 

Durante la temporada no realizan ningún traspaso, el equipo logra su clasificación para los Playoffs por primera vez en 4 años, Grant Hill juega 65 partidos, Howard continúa con su progresión, e incluso Darko Milicic realiza algunos de sus mejores minutos en la NBA ante los Pistons en primera ronda, aunque caen por 4-0.


Será en el verano de 2007 cuando se deje apuntalado lo que son en la actualidad los Orlando Magic. Grant Hill decide abandonar Florida, camino de lo que considera una última oportunidad para lograr el anillo y probablemente ayudado por los enormes elogios que reciben los servicios médicos en los de Arizona, y se decide renunciar al tanteo sobre Darko Milicic, Andrew DeClercq, Bo Outlaw, Travis Diener, Jaren Jackson, Mario Kasun, Mark Jones, Olumide Oyedeji, Sean Rooks, Stacey Augmon e incluso Shawn Kemp. En estos casos, las franquicias mantienen los derechos de algunos jugadores por la posibilidad de un futuro traspaso, pero todos ellos ocupan una cierta carga en los cómputos para el tope salarial, provocando restricciones a la hora de hacerse con hipotéticos fichajes. Esta operación permite a los Magic tener las condiciones para acometer un refuerzo por el contrato máximo posible, y será algo que realicen con Rashard Lewis, una operación con carga de polémica.

 

 

 

Los salarios de los jugadores en la NBA están regulados con un tope máximo y un mínimo. En el caso de un contrato máximo, la cuantía está relacionada con los años que el jugador ha estado en la liga, si firma el contrato con su franquicia o con otra, y las cantidades del tope salarial. Además, en el caso de renovar por tu equipo, las condiciones pueden llegar a ser más favorables, permitiendo subidas progresivas de hasta un 10'5% por temporada -frente a un 8% si cambia de equipo- y un contrato de 6 años de duración -por 5 en otro equipo-.


Los diversos rumores sobre el interés en contratar a Rashard por franquicias como Heat o Rockets hacen que Orlando llegue a un acuerdo con los Sonics para realizar un sign&trade, operación que consiste en que el jugador negocia la renovación con su equipo para ser traspasado. En el caso de Lewis, sus 9 años de experiencia le permitían hasta un 30% del tope salarial en su primer curso, y firma un brutal contrato de casi 120 millones de dólares por 6 años, y que le podrían convertir en uno de los 2 ó 3 jugadores mejor pagados de la competición en su último curso de vinculación, cuando cuente con 36 años y cobre casi 23 millones, además de eliminar toda flexibilidad para futuros fichajes en los Magic, con notables consecuencias en sus cantidades no ya del tope salarial, sino dejando al equipo muy cercano al tope del impuesto de lujo.


Muchos analistas consideran excesivas las cantidades, y las críticas a Smith se suman alo sucedido en el frustrado intento de contratar a Billy Donovan como entrenador, sustituido por un Stan van Gundy que cobrará unos 16 millones por 4 años, aunque la principal cuestión es ¿con Lewis y Howard tienen suficiente como para luchar por el anillo?


Volviendo a la composición de la plantilla, Smith consigue la ampliación de contrato de Dwight Howard (contrato máximo para un jugador de su experiencia, unos 80 millones por 5 años) y Jameer Nelson (aproximadamente 35 millones por 5 temporadas). La lesión de Battie obliga a reforzar el juego interior, y consiguen a Adonal Foyle y Martin Gortat por el contrato mínimo de la liga.

 

 

 

 


Trevor Ariza se cae de la rotación del equipo y es traspasado a los Lakers en noviembre a cambio de Brian Cook y Maurice Evans, sin que haya grandes novedades en la rotación del equipo, manteniéndose las incógnitas sobre el rendimiento de un Nelson que pierde a lo largo del curso su puesto de titular en favor de Carlos Arroyo. Orlando supera a los Raptors en primera ronda -logran su pase a la segunda por primera vez desde 1996-, pero vuelven a caer ante los Pistons.


El verano pasado, Smith elige a Courtney Lee en la primera ronda del draft, con el puesto 22, firma a Mickael Pietrus -algo más de 21 millones por 4 años- y Anthony Johnson -poco más de 4 millones por 2 años- como agentes libres y renueva a Foyle.


Nelson mejora su rendimiento de forma espectacular, hasta el punto de ser nombrado para el All Star Game, pero su lesión en el hombro obliga a reforzar el equipo en la posición de base. Traspasa a Bogans a los Bucks a cambio de Tyronn Lue; y consigue a Rafer Alston desde Houston en un traspaso a 3 bandas en el que aparecen involucrados los Grizzlies, con Foyle -reincorporado después a Orlando tras ser cortado en Memphis-, Brian Cook, Mike Wilks y la primera ronda de 2009 como moneda de intercambio.

 

 

 

 

 

Tras una complejísima labor, Smith ha conseguido formar un equipo capaz de conseguir el anillo, y que deberá afrontar en verano la situación contractual de Turkoglu, puesto que la elevada carga salarial de la plantilla podría llevar a que perdiesen a una importantísima pieza del equipo, e incluso al útil Gortat.


Qué difícil es gestionar las incorporaciones en una franquicia NBA. Aunque un anillo podría eliminar todas las dudas y llevar a un elogio total sobre lo realizado.


Quién lo diría hace 2 años.

 

Allá por mediados de los 80, no eran pocos los empresarios de todo Estados Unidos con interés en conseguir la adjudicación de nuevas franquicias en la NBA. Fue en septiembre de 1985 cuando Jim Hewitt y Pat Williams dieron los primeros pasos para formación de los Orlando Magic, y el 22 de abril de 1987 se confirmaron sus deseos. Con la aprobación definitiva de los dueños del resto de franquicias, Miami Heat, Charlotte Hornets, Minnesota Timberwolves y Orlando Magic unirían sus nombres a los ya existentes. Los dos primeros ingresarían en el curso 1988-89, el resto, la temporada siguiente. No deja de ser llamativo que, en un principio, la ampliación de la liga iba a ser de sólo 3 equipos, pero los problemas para decidir cuáles de los dos enclaves de Florida sería el más apropiado hizo que, finalmente, fuesen 4 quienes aportasen el canon de algo más de 32 millones de dólares necesarios. Así da gusto resolver un problema.


Para la formación de sus plantillas, los nuevos equipos podrían elegir jugadores en el llamado draft de expansión, pudiendo escoger como máximo un jugador de cada equipo, excluidos 8 que cada franquicia podía proteger. Además, dispondrían también de sus posibilidades en el habitual draft de ingreso, mas por detrás de los equipos no clasificados para los Playoffs NBA, entre algunas de las  varias restricciones que debían tener sus primeros años de experiencia.


Los Magic consiguieron de otros equipos a Sidney Green (New York), Reggie Theus (Atlanta), Terry Catledge (Washington), Sam Vincent (Chicago), Otis Smith (Golden State), Scott Skiles (Indiana), Jerry Reynolds (Seattle), Mark Acres (Boston), Morlon Wiley (Dallas), Jim Farmer (Utah), Keith Lee (New Jersey) y Frank Johnson (Houston). El nombre de mayor entidad que apareció en el draft de expansión fue el de Rick Mahorn, desde los Pistons campeones de la liga, pero fueron los Wolves quienes se llevaron su elección, antes de traspasarlo a los Sixers, aunque eso se escape de nuestra historia.

 

En el draft normal, los Magic escogieron a Nick Anderson, un año después a Dennis Scott, y en 1991 a Brian Williams -posteriormente conocido como Bison Dele, con un dramático desenlace final- y Stanley Roberts. Todo cambió el siguiente verano.

 

 

 

Hasta entonces, los malos resultados no habían espantado al público, que obligaba a colgar el "no hay billetes" partido tras partido en Orlando. Alguna noche triunfal, como aquella en la que Scott Skiles logró el récord aún vigente de asistencias en un encuentro, no tapaba las numerosas derrotas del equipo, que veía pasar por sus filas a jugadores bien conocidos por aquí, como era también el caso de Michael Ansley.


Pero en mayo de 1992, la diosa fortuna se aliaba con los de Florida, al otorgarles la primera posición del draft. Pese a nombres tan notables como los de Sasha Danilovic (43), Elmer Bennett (38), P.J. Brown (29), Byron Houston (27), Latrell Sprewell (26), Robert Horry (11), Adam Keefe (10), Christian Laettner (3) o Alonzo Mourning (2), la elección de los Magic estaba cantada: un pívot con un físico espectacular y con potencial ilimitado, Shaquille O´Neal.

 

La llegada de Shaq transformaba por completo a los de Orlando. Más allá de cómo era capaz de tumbar tableros, la mejora que aportaba al equipo era brutal. Hasta el último momento de la temporada lucharon por la octava plaza de la Conferencia Este, aunque finalmente la consiguieron los Pacers, tras tener que acudir al criterio de desempate.

 

Mas lo que podría considerarse como un indicio de tragedia se convirtió en una nueva alianza con la fortuna, puesto que de nuevo la lotería del draft les regalaba la primera elección, y la posibilidad de elegir al jugador que más había brillado en la NCAA y que tenía toda la pinta de ser una grandísima estrella en la NBA: Chris Webber.

 

 

 

Sin embargo, ya se sabe cómo son estas cosas con el draft y las múltiples opciones que se presentan. Desde Orlando deciden aceptar la oferta de Golden State Warriors, intercambiando esa primera elección por la tercera, además de otras 3 primeras rondas propiedad de los de Oakland. Tras elegir los Sixers al después alemán Shawn Bradley, en la tercera elección el escogido es Anfernee 'Penny' Hardaway. La base del equipo para los próximos años está ya formada.

 

 

 

 

 

En 1994 entran por primera vez en los Playoffs NBA, tras lograr 50 victorias en la regular season y quedar cuartos en la Conferencia Este, antes de caer derrotados en primera ronda por Indiana Pacers. En verano, con espacio salarial para luchar por las piezas más apetitosas del mercado, se hacen con Horace Grant, llegado desde los Bulls. Y ya tenemos el quinteto titular de la temporada 1994-95.


Érase un quinteto titular


Penny Hardaway era lo más parecido Magic Johnson que nos podíamos encontrar. Altura similar y misma posición en la cancha hacían la comparativa inevitable, más aún cuando la capacidad de anotación y de pase se complementaba con el apoyo en el rebote. Sin llegar -por bastante- a tener el mismo peso en la liga que Earvin, Hardaway sí era uno de los más interesantes jugadores exteriores de la competición, sin duda beneficiado por la atención defensiva a la que obligaba Shaq.

 

 

 

 

 

Dennis Scott era el tirador del equipo, especializado en el lanzamiento de 3 puntos y con notables registros en la anotación. Aunque no era algo que hiciese con frecuencia, también era capaz de anotar jugando de espaldas en el poste, mientras la defensa estaba lejos de ser una de sus virtudes.


Nick Anderson era un jugador completísimo. Sin destacar especialmente en ningún aspecto del juego, podía anotar tanto dentro como fuera de la zona, y también era un buen defensor. Resultaba un gran complemento para lo realizado por el resto de estrellas del equipo.


Horace Grant era ya toda una leyenda en la liga, tras su estancia en los Bulls del triplete. Gran defensor y reboteador, era también capaz de anotar con acierto en la media distancia y desde el interior, más en el papel de finalizador.

 

 

 

 

 

Shaquille O´Neal era la bestia. Determinante en la pintura, movía todo el peso de su cuerpo a una velocidad que parecía imposible, y lo combinaba con una capacidad de pase probablemente mayor de lo que indicaban las estadísticas. Ya en su llegada a la liga había causado sensación, convertido en el primer rookie elegido para el All Star Game como titular desde Michael Jordan en 1985. Tenía problemas desde el tiro libre, pero quizás se eliminasen con el paso de los años.


Éranse carencias en el banquillo


Brian Shaw era el sexto hombre del equipo. Tras la polémica de su inicio en la liga, con su marcha a Roma en una operación relativamente similar a la de Childress el pasado verano, se había convertido en un jugador oscuro pero sumamente regular. Buen defensor y director, era capaz de aportar también en la anotación.


El problema llegaba con el resto de la rotación, de un muy bajo nivel. Donald Royal, Anthony Bowie o Jeff Turner completaban habitualmente las posiciones desde el banquillo, puesto que Tree Rollins, Anthony Avent o Brooks Thompson ni siquiera saltaban a la cancha en todos los partidos, y dos ex-jugadores de la ACB, Darrell Armstrong y Geert Hammink, no llegaban a disputar ningún minutos en los Playoffs NBA.

 

 

 

 

 

En primera ronda del año 1995, los Magic se deshicieron de unos Celtics que ya no contaban con los jugadores de la época dorada de los 80; en la segunda de unos Bulls que habían recuperado a Michael Jordan en medio del curso, y en la Final del Este superaban al equipo que se había convertido en su bestia negra los últimos años: Indiana Pacers. Todo estaba listo para las Finales de la liga, ante los campeones del año anterior, unos Houston Rockets que habían superado todas las eliminatorias con el factor cancha en contra, en lo que desde los medios se presentaba como un duelo apasionante y lleno de contrastes: veteranía contra juventud, marcado por el duelo en la pintura entre la leyenda Olajuwon y el joven O'Neal.


Si alguno piensa que el primer partido de Playoffs entre Suns y Spurs del año pasado tuvo un desenlace dramático, aún se queda muy lejos de lo sucedido en la apertura de las Finales del 95, con Nick Anderson fallando hasta 4 tiros libres consecutivos con 3 puntos de ventaja para su equipo a falta de 10 segundos, respondido con un triple de Kenny Smith que llevó el choque a la prórroga, y decidido con un palmeo de Olajuwon para el 118-120 final. Unos Magic totalmente derrumbados caerían en el segundo partido, siendo después incapaces de llevarse el triunfo de Houston en el tercero y el cuarto, dejando un 4-0 en su primera aparición en las Finales. Es probable que muchos pensasen que habían pagado el peaje de su debut en las Finales, y que ya tendrían tiempo de llevarse el anillo.


14 años después..., ¿qué pasará?


A lo largo de los últimos meses, la lógica bajada de rendimiento de un Derek Fisher al que sus casi 35 años no permiten tener el rendimiento del pasado, le han convertido en uno de las dianas preferidas de los aficionados en las derrotas de Los Angeles Lakers, con múltiples opciones que destacan la necesidad de un traspaso para mejorar el potencial del equipo. Si bien es inevitable el runrun del mercado como método para ilusionar al fan, nada más injusto en el caso que nos ocupa: Derek Fisher.

 

 

 

 

 

Llegó a la NBA tras jugar en la Universidad de Arkansas en Little Rock, el lugar de nacimiento de Derek, cuyo equipo únicamente había visto a uno de sus alumnos tener una larga carrera como profesional: Pete Myers, al que recordarán los aficionados de los Bulls por ser quien ocupó el puesto de escolta titular en los Bulls tras la primera retirada de Michael Jordan. Por lo tanto, no era precisamente el mejor lugar para lucir palmito en el caso de Fisher, pero aún así fue elegido en la primera ronda por Jerry West, consiguiendo poco a poco aumentar su importancia dentro de la rotación de los Lakers, equipo en el que estuvo desde 1996 hasta 2004.


Había tenido su mejor temporada en el curso 2002-03, pero perdió protagonismo en los de Phil Jackson con la llegada de Gary Payton en su último año, que nos dejó una de las imágenes más recordadas de Derek: su triple sobre la bocina para poner el 2-3 en la eliminatoria ante los Spurs de Duncan, Ginóbili, Parker, Bowen..., o Turkoglu. Una vez finalizada la temporada, decide ejecutar una opción en el contrato y convertirse en agente libre. La victoria de los Pistons en las Finales ayudó a la desmembración de los Lakers, haciendo que Fisher se decidiese por Warriors, en un contrato de unos 37 millones por 6 años, bastante más de que le ofrecían por continuar en Los Angeles, tanto en cuantía como en duración.


En Oakland, salía desde el banquillo, primero tras 'Speedy' Claxton, después tras Baron Davis, y su segundo año en los Warriors firmaba los mejores números de su carrera en anotación, lo que no impidió que fuese traspasado a final de temporada a cambio de Devin Brown, Keith McLeod y Andre Owens, en un movimiento que se debía a la irrupción del joven Monta Ellis en el equipo de la Bahía, y la necesidad de mayores minutos de juego para acelerar su progresión. El siguiente destino de Derek era, por lo tanto, Salt Lake City.

 

 


 

 

Pese a empezar la temporada desde el banquillo, rápidamente se ganó el favor de Jerry Sloan y acompañó el resto del año a Deron Williams en el quinteto titular, como ejecutor en los lanzamientos abiertos tras las ventajas generadas por el joven Williams, y dando el poso de veteranía y liderazgo necesarios en un equipo relativamente joven. Todo transcurría con normalidad, hasta la llegada unos Playoffs NBA que nos dejaron una de las más emotivas imágenes que quien esto escribe ha visto en un partido, y que pasaron desapercibidas para muchos de los que vieron el choque en directo, perfectamente descritas en un excelente escrito de J.A. Adande.


Resumiendo: el 9 de Mayo de 2007, Tatum Fisher, su hija de 10 meses de edad, era operada de un extraño cáncer. Tras la operación, Derek cogió un vuelo hacia Salt Lake City, donde por la noche disputaban los Jazz el segundo encuentro de su eliminatoria ante los Warriors, lanzados tras derrotar a los Mavs de Nowitzki de forma sorprendente y espectacular en la ronda anterior. Fisher llegó al pabellón con el partido ya empezado, se cambió y salió inmediatamente a la pista, decidido a sentarse en el banquillo y recibiendo el apoyo cariñoso de sus compañeros, a los que comunicaba que todo había salido bien. Sloan requirió su atención, le preguntó si estaba preparado para saltar a la cancha y, ante la respuesta afirmativa del jugador, le indicó que ocupase el sitio de Kirilenko. El partido se encontraba en un puño, en los minutos finales del tercer cuarto, y Derek jugó un papel fundamental en la victoria de los Jazz, provocando una pérdida de Baron Davis y anotando un triple desde la esquina como jugadas más destacadas.


Había sido un final de cuento de hadas a un día dificilísimo.

 

 


 

 

 

Muy pocos hospitales de Estados Unidos poseían los avanzados medios que podían aplicarse en el tratamiento de su hija, así que solicita a los Jazz la rescisión de su contrato para desplazarse a una ciudad en la que poder estar con ella y el resto de la familia, deseo que la franquicia de Larry Miller cumplió de forma ejemplar pese a que suponía perder a uno de sus importantes jugadores de la rotación. Tras convertirse de nuevo en agente libre, firma por Los Angeles Lakers, en un contrato de unos 14 millones por 3 años de vinculación, cantidades notablemente inferiores a las que hubiese recibido en los Jazz.


Parte importante en el equipo que llega a las Finales de la NBA el pasado año, este curso ha dado un paso atrás en su rendimiento, con muy discretos porcentajes en el tiro durante la postemporada, lo que unido a la falta de explosividad que perjudica notablemente su nivel defensivo, le convierte en una de las más débiles piezas del quinteto titular de los Lakers.

 

 

 

 

 

Ahora bien, hablar de posibles traspasos ya es otra cosa. Bastante injusta, además.

 

Cuando los Magic pusieron el 3-1 en su eliminatoria ante los Cavs, más allá de los encendidos -y merecidos- elogios a los de Florida, se imponía de forma categórica un pensamiento que se repetía quizás de forma precipitada; "ya casi está"


Pero quizás no.

 

 

 

 

La victoria de los Cavs en el quinto encuentro, con un LeBron James que volvía a asustar con su rendimiento -aunque suene a comentario de actriz porno, a veces me pregunto si me hará disfrutar aún más que Steve Nash-, da paso al que debería ser el partido decisivo de la eliminatoria: el que veremos dentro de unas horas en Orlando, choque que se presenta apasionante y totalmente abierto.


El hecho de que los Magic jueguen en casa es sin duda un factor a favor para los de Orlando, como lo es para los Cavs contar con el -quizás, mmm..., ¿ de verdad quizás?- jugador más determinante de la liga, o también con una mayor experiencia en eventos de esta envergadura. No debemos olvidar que, junto al hecho de que los de Ohio ya conocen lo que estar en las finales de la liga, la actual estructura de los Magic es la de un equipo en crecimiento, e incluso con una baja importante en su quinteto titular, la de un Nelson capaz de ser protagonista en algunos de los picos de rendimiento más alto del equipo a lo largo del curso.


Volviendo por el lado de la experiencia, ya vimos caer el curso pasado a Orlando ante unos Pistons que, si bien iniciaban su claro declive, tiraban de sapiencia y veteranía para tumbar a su ilusionado rival. No me parece casualidad que las pérdidas tomasen peso en el desarrollo de los últimos choques, si bien en circunstancias que considero muy diferentes: en el cuarto con malos minutos de James tras tirar de la heroica intentando llevar a su equipo al triunfo pese al pobre nivel mostrado por sus compañeros, en el quinto de unos Magic quizás con un poco de vértigo a la altura que se encontraban. El mal partido de Alston y las limitaciones de Johnson no se veían compensadas con un Turkoglu excepcional. Frente a ellos, Mo Williams viene de conseguir un plus de confianza tras su último partido, combinando su acierto en el tiro con pocas pérdidas, tras sus errores en algunos momentos de los primeros partidos.


Ninguno de los dos son equipos clásicos en la dirección, con Turkoglu y James ejerciendo de bases en los minutos decisivos, pero el control de las posesiones se presenta como algo vital, dada la facilidad y efectividad con la que cualquiera de los dos sale al contraataque.

 

 

 

 

 

Algo que puede resultar tan tópico como lo anterior es el acierto en el tiro exterior. La excelente circulación de balón de los Magic se ve contestada por los innumerables lanzamientos abiertos que se suceden en los Cavs a partir de las ventajas generadas por LeBron en sus desbordes, o por la sobreatención a la que obliga su defensa. Evidentemente, si alguno de los dos equipos es muy superior al rival en el lanzamiento triple tendrá gran parte del encuentro de su lado. Precisamente en este punto, me encuentro con muchísimas dudas: a lo largo de la serie me he preguntado un montón de veces si no sería la solución ideal por parte de Brown el utilizar la sobreabundancia -vale, hoy estoy pedante, pero es que estuve antes leyendo cosas antiguas de Gonzalo Vázquez, y se me va el chip- de aleros ante los Magic, con Pavlovic y Szcerbiak junto a James en pista, apoyados por un base y Varejao o Wallace en el interior, si bien es cierto que se han sucedido las ocasiones en que los Cavs conseguían parciales amplios en el marcador con dos "bajitos" junto a James y dos interiores, con Ilgauskas -¡por fin!- anotando desde el poste.


Y es que la polivalencia en las alas ha sido uno de los factores favorables a los Magic, y en lo que basaban gran parte de su excelente circulación de balón: buscando la ventaja en el emparejamiento y el pase extra en las ayudas. Todo ello, junto a los destrozos provocados por Howard o el excelente rendimiento de Pietrus, tanto en la defensa a James como en el apartado ofensivo, han sido las principales armas de los de van Gundy.

 

 

 

 

 

Sigo totalmente convencido de que el enfrentamiento de hoy es la final de la eliminatoria, pues veo poco menos que imposible el que los Magic se recuperasen de la remontada y la oportunidad perdida, en su posterior visita a la cancha más difícil de la liga y frente al equipo más fuerte de la temporada regular. Como suelen decir otros: ¿te lo vas a perder?


¡Que mañana es domingo, por Dios, y hoy se puede trasnochar!

 

Si bien es cierto que en ocasiones nos dejamos llevar por el deseo de que Pau sea protagonista absoluto y tenga la mejor de las suertes, incluso llegando a exagerar sus grandes gestas, el que los Lakers no logren buenas situaciones de juego para Gasol es un hecho que está siendo remarcado por todos los aficionados angelinos y la prensa a uno u otro lado del charco.

 

 

 

Una de las causas es el estilo de juego en los Lakers. Derek Fisher está lejos de ser un base clásico, y sus carencias en la dirección se convierten en un lastre cuando muestra tan bajos porcentajes como este año, unido a una lentitud lógica por el paso de los años que ha eliminado sus anteriores virtudes defensivas. Otra cosa es pensar que deba ser traspasado o cortado en verano, dadas las especiales circunstancias de su llegada al equipo desde Salt Lake City, pero eso mejor lo dejamos para otro día.

 

Con Farmar o Brown la situación no mejora, al no ser tampoco la dirección una de sus virtudes, y con mayores limitaciones en el estático. Los problemas en el tiro exterior de Vujacic, quien conseguía desatascar la zona en sus rachas de acierto, hace que los ataques de los Lakers sean más predecibles, y que sea más complicado encontrar a Pau.


Hay otra cuestión a destacar, y es la presencia de Bynum, que ocupa espacios en el interior y no es una ayuda a la hora de pensar en el desborde de Gasol. Los problemas físicos de Odom -el joven Andrew tampoco se libra de ellos- no permite que se den esas situaciones de combinaciones entre Lamar y Pau que tan buen resultado han dado al equipo, y eso ayuda a que las alternativas ofensivas a Kobe Bryant sean escasas y difíciles de conseguir, pese a la buena temporada de Ariza.


Con todo ello, es probable que las buenas actuaciones de Pau, y sus minutos de dominio ante los interiores de los Nuggets durante la segunda parte del cuarto partido hagan que tenga un mayor protagonismo, en un partido importantísimo a la hora de estudiar el desenlace de la serie.


Es de esperar una gran intensidad de los Lakers en el inicio, apoyados por su público en un momento decisivo de la postemporada, ante lo que Denver intentará oponer la movilidad de sus jugadores interiores, que tendrán como uno de sus principales objetivos el cargar de faltas a Pau, circunstancia que terminó siendo decisiva para lograr el 2-2. La agresividad en las penetraciones de Billups, Melo o Jones podría también ser un problema.

 

 

 

 

 

Aunque todo esto de intentar adivinar el futuro no deja de ser una buena oportunidad para meter la pata, y cualquier cosa puede pasar. A ver si dentro de unas horas no me arrepiento de haber escrito esto...

 

Hace poco más de un año, Lakers y Nuggets se veían las caras en la primera ronda de los Playoffs del oeste. La superioridad angelina fue total, dominando claramente a los de Colorado. Mucho han cambiado las cosas desde entonces, pues en Denver la consistencia y la dureza se han convertido en una constante, dentro de la total metamorfosis vivida por el equipo. Y es que la realidad supera en ocasiones a la ficción.

 

La posición de base: los ojos en Billups

 


 

Duelo de contrastes: uno de los puntos fuertes contra uno de los débiles. En los de California, Derek Fisher ha estado bastante desafortunado ante los Rockets, errático en el tiro y superado por la velocidad de Aaron Broks, mientras Jordan Farmar o Shannon Brown tampoco suponían un gran plus para su equipo, lo que convertía esta posición quizás en el mayor problema de los Lakers.


Ante ellos, estará un jugador que goza en la actualidad del favor de prensa y aficionados, visto como el maná prometido llegado a la franquicia. Excepcional ante Hornets y Mavs, Chauncey Billups volverá a ser protagonista y tiene, en principio, todo a favor para convertirse en uno de los más destacados jugadores de la eliminatoria.


¿Podría suceder que los elogios a Chauncey estén siendo excesivos? Quien esto escribe así lo cree. Siendo Billups uno de los mejores bases de la competición durante las últimas temporadas, su llegada a Colorado era idílica, dado que su tipo de juego encajaba como un guante en los Nuggets. Liderazgo, defensa exterior y confianza, 3 de los puntos débiles del equipo el año anterior venían de la mano desde Detroit. Chris Paul estaba muy lejos de sus mejores condiciones físicas en la eliminatoria de primera ronda, Jason Kidd ha sufrido muchísimo en defensa a lo largo de todo el año, pues los años han hecho olvidar sus virtudes en ese lado de la cancha. Ambos era emparejamientos ideales para el base de los Nuggets, que ha respondido de forma extraordinaria, su equipo ha vencido con suficiencia y ya sabemos lo que sucede en estos casos, que los puntos positivos se ven magnificados y se realizan todo tipo de afirmaciones categóricas.


Anthony Johnson es quien le da minutos de descanso. Veterano y entregado, no realiza locuras en su juego pero es un jugador de escaso peso en el partido por sus limitaciones ofensivas. Quizás el hecho por el que sea más conocido en su trayectoria en la NBA sea uno que nada tiene que ver con su rendimiento deportivo. Tras unos años en los Heat cuyos minutos venían por su alto nivel defensivo, renovó su contrato con una player option para el último año. Su rendimiento bajó, y también lo hizo su caché, por lo que estaba claro que haría efectiva la cláusula de renovación para el último año de contrato. Sin embargo, desde su agencia se olvidaron de presentar en las oficinas de la liga el papeleo necesario y se convirtió en agente libre. El tema se solucionó recibiendo desde la propia agencia el dinero que “había perdido”.



Las alas: Kobe y Melo, los referentes anotadores

 


 

Carmelo Anthony llegó a ser, para algunos, serio candidato al número 1 del draft del año 2003, considerado como uno de los más fuertes de todos los tiempos. Elegido finalmente con la tercera elección, desde el principio se convirtió en el referente de los Nuggets. Máximo anotador de la liga la temporada pasada, hay momentos en que su juego ofensivo es, simplemente, imparable. Sin embargo, ha sufrido muchísimo en sus emparejamientos ante los Lakers este año, con muy malos porcentajes y flojas actuaciones. Dentro de sus limitaciones, Trevor Ariza parece tener algunas de las mejores condiciones para ser el stopper de Anthony, por volumen y velocidad. Es probable que el grado en el que pueda o no reducir la aportación de Anthony sea una de las claves de la eliminatoria.


Kobe Bryant agradecerá no tener que enfrentarse de nuevo a Shane Battier. También procedente de Duke, Dahntay Jones tendrá el trabajo más complicado de los Nuggets, el intentar reducir la aportación de la estrella angelina. Le ha costado encontrar un sitio en la liga, pero su poderío físico ha encajado en Colorado, completando un juego ofensivo repleto de anotadores e intentando ser un complemento para sus compañeros. Sus limitaciones en ataque reducen su anotación a las transiciones o situaciones en las que aprovecha las ayudas a otros jugadores, con potencia en la penetración.


En los Lakers, aparecen los problemas del banquillo. Sasha Vujacic está teniendo una horrible postemporada, con pésimos porcentajes, muy lejos del gran rendimiento del curso anterior. Si el año pasado era capaz de conseguir que no se notase la ausencia de Kobe en sus minutos de descanso, apareciendo como referente exterior en el lanzamiento, la historia de estas últimas semanas se escribe de forma radicalmente diferente. Luke Walton es un jugador perfecto en un equipo donde las cosas estén rodando bien, gracias a su inteligencia en el juego y su entrega, pero sus carencias ofensivas y en el físico lo hacen prescindible cuando se necesita dar un paso adelante. En ocasiones, el equipo utiliza simultáneamente a dos bases, pero ni Brown ni Farmar están siendo consistentes, por lo que los Lakers necesitan una mejora desde el banquillo respecto a las series anteriores.

 


 

J.R. Smith es un jugador impredecible. Anotador compulsivo, sus rachas de tiro han supuesto en más de una ocasión parciales que rompían el partido a favor de los Nuggets. En su mejor año desde que llegó a la liga, la irregularidad habitual en temporadas anteriores parece haber desaparecido, llevado en volandas por los buenos resultados del equipo. Flojo defensor, su rendimiento depende de su acierto en el juego ofensivo, y suele disputar los últimos minutos pese a salir desde el banquillo. Quien no ha completado su mejora es el lituano Linas Kleiza. Su menor nivel defensivo y la inconsistencia de tiro exterior -casi su única arma ofensiva- han reducido sus minutos en la rotación, y su futuro deportivo es toda una incógnita, al acabar contrato a final de temporada.


El juego interior: ¿La clave de la eliminatoria?

 


 

Resulta cada día más difícil hablar de Pau Gasol, dado que todos conocemos cuáles son sus puntos fuertes. Uno de los mejores interiores de la liga en el apartado ofensivo, ha mejorado también su rendimiento y compromiso en defensa.


Andrew Bynum sigue siendo un jugador tremendamente irregular, capaz de ser un referente defensivo y cerrar la zona al contrario en algunos minutos, mas perdido al realizar personales a la velocidad de la luz en otros. Sin un gran juego de uno contra uno en ataque, vive sobre todo del rebote y de las situaciones con ventaja generadas por sus compañeros, y la presencia de Pau parece haberle puesto un freno a su progresión, al girar el juego interior de ataque alrededor de Gasol, por calidad y consistencia. Lamar Odom arrastra problemas físicos desde aquella mala caída en una falta en ataque que le forzó Battier, y es un elemento desequilibrante. Capaz de generar juego en el interior o en el exterior, su tendencia a amasar el balón puede, en algunos momentos, obstaculizar el estático de su equipo con fallos en el tiro o pérdidas, aunque su compenetración con Pau ha llevado a algunos de los mejores momentos de los Lakers este curso.


Frente a ellos, un conjunto de interiores en estado de gracia, que ha sido superior a sus rivales en el resto de las eliminatorias, pero ahora ante un equipo de mucha mayor envergadura. En todos los sentidos.

 


 

Nené Hilario ha sido la sorpresa agradable de este curso. Es muy meritoria la trayectoria del jugador brasileño. Tras unos inicios prometedores en la liga, firmó una renovación por unas elevadísimas cantidades que recibió duras críticas por la prensa. Con muchísimos problemas de lesiones, quizás dio un salto de calidad en los Playoffs del 2007, cuando se mostró como un jugador determinante ante los Spurs, poniendo en serios problemas a los de Duncan. El año pasado, su tratamiento para recuperarse de un tumor lo tuvo alejado de las canchas, volviendo en los últimos partidos absolutamente fuera de forma, y era toda una incógnita su futuro en la liga. La sorpresa no ha podido ser más positiva. En la actualidad, aparece como uno de los interiores más rápidos de la competición, capaz de marcharse de sus defensores por velocidad y con notables fundamentos en la pintura. Bien es cierto que sus características tendrán más dificultades ante los Lakers, puesto que en rondas anteriores los problemas físicos de Chandler o la lentitud de Dampier serán aspectos que ahora no tenga a favor, puesto que Pau y Bynum son jugadores de mucho mayor nivel y rapidez, que le obligarán a un mayor esfuerzo en ambas zonas.


Kenyon Martin tiene poco que ver con aquella bestia de la naturaleza tan importante en las finales diputadas por los Nets, a la vera de Jason Kidd. Las lesiones han hecho de él un jugador menor, pero capaz de vivir de rachas de anotación desde su errático tiro o la potencia en la zona, mientras ha mejorado su compromiso en defensa, adaptado ya a un rol menor al no ser el jugador del pasado. Hace unas semanas reconocía no haber sido precisamente un buen alumno de Karl, frustrado al no poder explotar las virtudes del pasado, pero declara haber superado esa fase y ser ahora una pieza más del engranaje en Denver.

 


 

Chris Andersen es otra muy positiva sorpresa. Adrenalina al máximo, intensidad total, compromiso absoluto y vuelo sin límite. Un jugador de rol, recuperado para la causa tras su sanción de 2 años por su consumo de drogas. Su retorno la temporada pasada en los Hornets no fue demasiado afortunado, algo lógico tras tanto tiempo de inactividad, pero está ahora mostrando su mejor versión. Con un físico sensacional que ya le hizo participar en los concursos de mates hace unos años, es capaz de barrer cualquier rebote o saltar para taponar cualquier lanzamiento. Su agresividad le puede jugar malas pasadas en muchas ocasiones, cargado rápidamente con faltas. En ataque, sus limitaciones las solventa anotando a través del rebote ofensivo o como finalizador, y está en el mejor momento de su carrera.


Josh Powell, DJ Mbemga, Renaldo Balkman o Johan Petro es probable que aparezcan por la cancha en momentos puntuales, sin que se espera sean referentes de la serie en ningún momento.


Desde el banquillo: ¿A romper la racha?


Volviendo a lo sucedido hace un año, cómo pasa el tiempo. George Karl -antiguo entrenador del Real Madrid- era objeto de duras críticas ante el nulo compromiso defensivo del equipo y la contundente eliminación frente a los Lakers. De nada valía que hubiesen conseguido los mejores resultados de la franquicia en la temporada regular desde hacía 21 años. Logrando “sólo” 4 victorias más respecto al curso pasado, sus enfrentamientos han sido mucho más cómodos, enfocando los Playoffs NBA desde la 2ª posición, en lugar de la 8ª. Mágico, ¿verdad?


Con un bloque más equilibrado, los Nuggets han mejorado de forma espectacular sus registros en defensa, limitando a sus rivales a un 44% en el tiro durante la temporada regular, el segundo porcentaje más bajo de la historia de la franquicia, únicamente superado por los Nuggets de 1994, la última vez que habían superado la primera ronda, en aquella gran sorpresa ante los Sonics de Karl, con el rostro de alegría de Dikembe Mutombo dando la vuelta al globo.


Phil Jackson eliminó de un plumazo a la mayoría de sus -escasos- críticos la temporada pasada, llegando a las finales de la liga, ya sin Shaq o Jordan liderando a su equipo, y espera lograr el paso definitivo este curso. Entre sus múltiples registros, sus equipos se han llevado la eliminatoria las 42 veces que han ganado el primer encuentro, 30 de ellas “al mejor de 7”.

 


 

Ambos entrenadores lucharán por imponer los puntos fuertes de sus conjuntos. Es de destacar que los enfrentamientos recientes entre Lakers y Nuggets tienen claro color angelino, puesto que han vencido en 10 de los últimos enfrentamientos entre ambas franquicias. Kobe Bryant se motiva de forma especial en Denver, recordando el mal trago que tuvo que pasar en aquella acusación de violación en Colorado.


¿Lakers un duro rival para Denver o Nuggets un duro rival para los Lakers? Lo veremos los próximos días, en un choque que se presenta apasionante.

 

A falta de unas horas para el desenlace definitivo de la segunda ronda de los Playoffs NBA, mientras la actualidad vienen marcada por las diferentes posibilidades que se abren en la rotación de Los Angeles Lakers tras hablar Phil Jackson sobre un posible aumento en los minutos de Farmar o Brown, intentando minimizar el daño que les ha hecho Aaron Brooks frente a un Derek Fisher que tampoco ha estado acertado en ataque, o sobre cómo manejará los minutos de sus interiores, con Odom “tocado” y Bynum dando un mal rendimiento, quizás sea un buen momento de repasar qué ha sucedido en la carrera de Adelman y Jackson en momentos parecidos a los actuales.

 

Es probable que a los entrenadores se les de una importancia excesiva en los logros de sus equipos, pero es buen momento para repasar algunos detalles de la trayectoria de ambos. Echemos mano de la dictadura del dato para recordar lo sucedido en el pasado.

 


Los séptimos de Adelman

 


 

Será la primera vez que afronte un séptimo partido en el banquillo de los Rockets, ya que esta es su segunda temporada en la franquicia texana y el año pasado cayeron 4-2 ante los Jazz en primera ronda. Pero, desde que debutase como entrenador principal en la liga hace 20 años han sido varias las situaciones similares en las que se ha encontrado.


En 1990, los Blazers vencieron 4-3 a los Spurs de Welp, Blab o Paspalj en segunda ronda. Fue una eliminatoria dramática, con prórroga en el partido decisivo disputado en Portland. En aquella época, Adelman era poco menos que un enemigo público en España, por no dar excesivos minutos a Drazen Petrovic. Al final va a resultar cierto eso de que la historia es cíclica.

 


 

Ya en Sacramento, y tras una etapa no demasiado brillante de Rick en los Warriors, durante dos años consecutivos los Kings caen eliminados por 3-2 en primera ronda sin ventaja de campo, en el 99 ante los Jazz de Stockton&Malone, en la última eliminatoria de Playoffs de vencieron; en el 2000 ante los Lakers de Shaq&Kobe que lograban su primer anillo, en el debut de Jackson como entrenador angelino.


El destino volvió a mezclarse en el camino de Lakers y Kings allá por el 2002, en una de las más memorables series que se han producido en la historia de los Playoffs NBA. A muchos les viene a la cabeza la imagen de un Stojakovic reapareciendo tras su lesión y fallando un triple decisivo que no tocó aro, antes de los locales venciesen en la prórroga del séptimo, disputada en Los Angeles, pero son múltiples las escenas a recordar de una serie inolvidable, desde el triple de Horry que culmina la remontada en el cuarto partido hasta la polémica por los flop de Divac,.., la verdad es que uno podría pasarse horas hablando de los detalles de una eliminatoria maravillosa, que marcó el punto más alto de un equipo sensacional, con los pívots generando juego desde el poste, los bajitos lanzando con acierto,... Se me van a caer las lágrimas, así que mejor volvamos a los datos.

 


 

Nuevo séptimo partido para los Kings en el 2003. Tras derrotar con claridad a los Jazz en primera ronda, se enfrentaban a los Mavs de Nowitzki, Nash y van Exel en la segunda. Después de conseguir vencer en Dallas el primer partido, en el segundo Chris Webber se lesionaba en la rodilla y se perdía el resto de la eliminatoria, decidida por un magistral Nowitzki en el último partido. La caprichosa fortuna quiso que el alemán sufriese un esguince en la siguiente serie, facilitando el camino de los Spurs. Pero eso es otra historia, como diría Billy Wilder.


Una vez más, los Kings volvían a encarar un séptimo partido con desventaja de campo en 2004. Su rival era en este caso los Wolves de Garnett en segunda ronda, que habían conseguido por fin un salto de calidad con la llegada de Cassell. Sacramento empezaba ganando el primer partido, pero caían en el choque decisivo tras fallas Webber un triple que podía haber llevado el encuentro a la prórroga.

 


 

Era el tercer año consecutivo que los Kings caían en un séptimo partido, algo que únicamente había pasado una vez en la historia de la liga, cuando a los Lakers les sucedió lo mismo entre 1960 y 1962.


Los séptimos de Jackson


Ya en su año de debut en la liga se encontró Phil ante la disyuntiva de un séptimo partido. Sus Bulls se enfrentaban en 1990 a los Pistons de Isiah Thomas, y caían en el encuentro decisivo, disputado en Detroit. Era la tercera vez consecutiva que los Bulls caían ante el equipo entrenado por Daly, y los Celtics habían sido su verdugo en los dos cursos anteriores, cualquiera diría que estábamos ante un equipo de perdedores.

 


 

En 1992 llegó al séptimo partido su eliminatoria de segunda ronda ante los Knicks de Pat Ewing. Lograron la victoria en Chicago, camino de su segundo anillo consecutivo, conseguido en las finales.., ante los Blazers de Adelman.


De nuevo llegaron al séptimo partido de su eliminatoria de segunda ronda Bulls y Knicks en el año 94. Con Michael Jordan retirado y Pete Myers ocupando su sitio en el quinteto titular de los Bulls, habían logrado una muy meritoria temporada gracias al rendimiento de Pippen, Grant o Armstrong, el curso de debut de Toni Kukoc al otro lado del charco. El mejor balance de los Knicks hizo que el choque decisivo se disputase en New York, y el equipo entrenado por Riley se llevó el triunfo.

 

 

 

En 1998 los Bulls consiguieron su último anillo, pero no sin sufrir ante los Pacers en las finales del Este. Reggie Miller, Jalen Rose, Rik Smits y compañía forzaron el séptimo partido de una serie igualadísima, decidida en Chicago para el 4-3 final. A final de curso, Jordan volvía a retirarse, Pippen se iba a Houston, Jackson se tomaba un año sabático y los Bulls iniciaban su largo camino por el desierto.


Con su primer año en el banquillo angelino, el equipo de Phil Jackson logró una de las más espectaculares hazañas que se recuerdan en el séptimo partido de las finales del Oeste en el año 2000. Con el marcador favorable a los Blazers 60-75 en el último cuarto, los de Portland fallaban 13 tiros consecutivos y encajaban un parcial de 15-0 por parte de los Lakers que empataba el partido, llevado en volandas por su público. Ante el furor de la grada, los locales conseguían remontar y clasificarse para las finales, en las que derrotarían a los Pacers.

 


 

De nuevo un séptimo en las finales del oeste del 2002 antes de conseguir el anillo, las ya comentadas ante los Kings de Adelman.


Bien diferente fue la situación vivida en el año 2006. Ya sin Shaquille, los Lakers se enfrentaban a los Suns de Nash. Tras colocarse con una ventaja de 3-1, tuvieron que jugarse finalmente la eliminatoria en Arizona, cayendo en una dura y contundente derrota.

 


 


En definitiva, los jugadores, tanto de Jackson como de Adelman han vencido los séptimos partidos cuando tenían el factor cancha a favor, y lo han perdido cuando lo tenían en contra, ¿se repetirá hoy la historia?

 

Gran jornada de domingo la que nos espera, con dos partidos a vida a muerte, el famoso “win or go home” para 4 equipos. 

 

Por un lado, un conjunto en crecimiento como Orlando Magic, deseoso de dar un paso adelante en su trayectoria y no repetir la eliminación ante los Pistons del pasado curso, con un año fantástico pese a la ausencia de un Nelson capaz de dar un salto de calidad en su rendimiento, se ve las caras ante los actuales campeones, rostro bien diferente respecto al año pasado, marcados por la lesión de Garnett y sin ningún mínimo reproche que hacerles tras sus maravillosas muestras de coraje y entrega en estos Playoffs NBA. Un duelo a muerte en el que ya no era sencillo elegir un favorito antes de empezar.


Radicalmente diferente es la eliminatoria del oeste. ¿Qué sucede con los Lakers? ¿Dónde está ese equipo capaz de destrozar al rival en breves minutos de racha de anotación? ¿Cuál es el lugar al que se ha marchado la confianza que destilaban en cada enfrentamiento? ¿Cómo es posible que un conjunto que acumula tanta experiencia y anillos, tanto desde la pista como en el banquillo, haya llegado a mostrar momentos de tanto pasotismo como los que hemos llegado a ver?

 


 

Frente a ellos, un equipo en cuadro. Y es que no hay definición mejor cuando pierdes a los dos referentes ofensivos de principio de temporada, e incluso al recambio para unos minutos de rotación de uno de ellos. Dieron la sorpresa en el primer partido con un excelso Yao Ming, y han tenido que convivir con su falta en los últimos partidos, pero lo han suplido con una increíble capacidad de entrega y el acierto ofensivo de Luis Scola y Aaron Brooks.



¿Qué puede pasar mañana? ¿Cuáles son algunos de los puntos más interesantes? Intentemos averiguar algunas de las claves


Lakers-Rockets, en el Staples


  • Inicio de partido. Durante varios encuentros, los angelinos han parecido salir a la cancha dormidos, mostrando una preocupante falta de concentración. En el quinto partido fueron capaces de recuperarse de forma rápida para terminar avasallando a los Rockets. No olvidemos que, además, en todos los partidos de la serie el equipo que ha ganado el primer cuarto se ha llevado el triunfo. Resulta difícil no imaginar una salida en tromba de los locales, ¿se producirá?, ¿cómo responderán los Rockets?

  • Juego interior. Por altura y peso, los Lakers deberían ser muy superiores. No han logrado cargar el juego hacia el interior ni conseguido situaciones cómodas de sus pívots. Pau y Bynum tiene todas las características necesarias para hacer mucho daño a los Rockets, y podría ser prácticamente definitivo el que lograsen cargar de faltas a Scola. Será además difícil que tanto Luis como Landry puedan repetir su excepcional rendimiento del choque anterior, ¿lo lograrán?

  • El talento individual. Kobe y Pau son, entre ambas plantillas, los jugadores que han llegado a mostrar un pico de rendimiento más alto en su trayectoria en la liga. En momentos difíciles, deben ser los responsables de conseguir dar un paso adelante y lanzar a su equipo. En más de una ocasión Bryant ha sido capaz de encarrilar el partido gracias a su acierto en individual, mientras Pau podría hacer muchísimo daño en la pintura por su capacidad ofensiva, sumado a las ausencias en Houston, ¿Scola, Brooks o Artest pueden ser capaces de intentar algo parecido, consiguiendo ventajas para su equipo por su capacidad de anotación?

  • Los invitados inesperados. Conocemos el juego ofensivo de Fisher o Battier, y generalmente su anotación llega desde lanzamientos abiertos tras circulación de balón. El acierto en sus primeros tiros podría llevarles a convertirse en protagonistas añadidos a la fiesta. Algo similar podría decirse de Vujacic o Wafer, capaces desde el banquillo de anotar con rapidez y ser referentes puntuales. Ya se sabe que las más mínima racha puede llevar a una ventaja luego irrecuperable, e incluso Farmar o Landry aparecieron en el sexto para provocar parciales favorables a sus equipos.



  • El control de las posesiones. Un tanto kamikazes en ocasiones, Brooks, Artest, o incluso Kobe, tienen una cierta tendencia a querer resolver los ataques por la vía rápida, sin atender a lo que pueda suceder con sus compañeros. No son pocas las veces en que hemos visto en los Rockets cómo esto conducía a un número elevado de pérdidas y salidas cómodas al contraataque del rival, y algunos de los peores momentos de Houston en la eliminatoria han venido por ahí.

  • Ambiente y experiencia. Los jugadores de Jackson contarán con todo el apoyo de su público, que intentará desde el primer momento aumentar la presión sobre los jugadores de Adelman y condicionar al arbitraje, ¿lograrán desquiciar a su rival?, ¿les podrá la presión a unos Rockets que han cumplido sus objetivos ya al inicio del choque? Otra cosa más: ¿alguien duda que el partido sería muy diferente si se jugase en Houston? Independientemente de que muchos -yo entre ellos- piensen que Lakers serían favoritos también en ese caso, se muestra aquí una vez más la importancia de la liga regular en los Playoffs.

 

 

 


Celtics-Magic, en el Garden


Un partido absolutamente impredecible, dado que ambas escuadras han mostrado múltiples altibajos en la eliminatoria, y por la gran cantidad de jugadores capaces de determinar el choque. Pierce, Rondo, Allen, Perkins, Howard, Lewis, Turkoglu, Alston,..., cualquiera de ellos podría ser decisivo si se mantiene la igualdad que ha caracterizado la serie. Pese a todo, estos son los puntos que rondan por mi cabeza desde hace unos días:


  • Cansancio. Los Celtics siguen acumulando partidos y han tenido que reducir su rotación por las diferentes bajas por la lesión. Pierce ha dado síntomas de cansancio en algunos momentos de la eliminatoria, y Rondo ha pasado también por problemas físicos, multiplicados por la sobrecarga de minutos a la que obliga el rendimiento del equipo cuando no está en cancha. Los jugadores de Orlando acumulan menos minutos en sus piernas, lo que sin duda puede ser una ventaja.

  • Piezas clave. Perkins y Howard son jugadores que no tienen un recambio real, y sus equipos cambian por completo cuando no están en pista, bajando de forma espectacular su rendimiento defensivo. Además, ambos son jugadores muy activos y han llegado a tener problemas con las personales en muchos partidos. Si uno de los 2 se ve obligado a ver muchos minutos desde el banquillo, el efecto para su equipo puede ser devastador. En un sentido radicalmente diferente, jugadores que tienen su tiro como arma fundamental, Allen y Turkoglu, han protagonizado muy malas rachas en el lanzamiento, y sus equipos necesitan de su acierto.

  • Ambiente y experiencia. Sí, lo sé, no soy nada original. Hemos visto cómo el público de Boston conseguía llevar en volandas a su equipo en estos playoffs durante algunas rachas, y es de esperar que vuelva a suceder mañana, ¿cómo responderán los Magic? Además, alguno seguro que está afilando sus cuchillos para Stan van Gundy después de la acusación de Shaq de hace unos meses sobre cómo se deja llevar por la presión.

     

 


 

¿Un pronóstico? Bueno, vale, aunque fallo casi siempre. Sigo creyendo que Lakers son claros favoritos, pero veo el otro partido como una gigantesca incógnita, al considerar mejor equipo a los Magic, pero jugando en una olla a presión ante los actuales campeones.


Va a ser un día apasionante. Si el séptimo entre Bulls y Celtics barrió el récord de audencia de la TNT en Estados Unidos, y el sexto entre Rockets y Lakers ha hecho lo mismo en la ESPN, los responsables de la ABC deben estar frotándose las manos. A partir de las 21:30 tendremos la solución.

 

Toca disfrutar.

 

Tras su eliminatoria ante Portland Trail Blazers, pocos detalles del juego de los Rockets son desconocidos para el aficionado español. La capacidad de anotación de Yao en posiciones cercanas, la siempre interesante ayuda de Scola, las rachas de sus bases Brooks y Lowry, la enorme labor oscura de Battier, la aportación desde el banquillo de Wafer, o esa impredecible caja de sorpresas llamada Ron Artest, ¿tienen los Rockets alguna opción de poner en aprietos a los claramente favoritos Lakers?

 

El juego interior, una guerra de desequilibrios

 

A lo largo de los últimos años, una de las quejas más habituales en los aficionados de Houston era la falta de oportunidades de Yao Ming, al que en ocasiones no encontraban con comodidad en la zona y tenía que buscarse la vida por su cuenta.

 


 

Probablemente haya sido en parte debido a las características de sus bases y exteriores, jugadores con mayor capacidad de buscar el desequilibrio en individual que generando juego para sus compañeros. Yao ha mostrado ser prácticamente imparable cuando recibe con ventaja y sin posibilidad de la rápida ayuda del exterior rival, sacando a relucir ese semigancho que desde sus casi 230 centímetros de altura resulta casi indefendible. Además, si se le deja espacio a la media distancia, su eficaz lanzamiento es otra de sus principales armas. No hay que olvidar que es el especialista de los Rockets en los tiros libres, una situación que no deja de tener su aquél, aunque sin llegar a esos surrealistas momentos en los que Shawn Bradley lanzaba los tiros libres en los Mavs de Nash y Nowitzki.

 

Los de Phil Jackson tienen armas suficientes para intentar castigar a Yao, con la capacidad ofensiva de Pau y Bynum en el poste como elementos que pueden decantar la serie si fuerzan las faltas del pívot chino y disminuyen sus minutos de juego. Ming ha dejado atrás los habituales problemas físicos de un jugador de su altura y ha llegado a la temporada en un fantástico estado. ¿Conseguirá convertirse en el amo de la zona? La mayor parte de las -pocas- opciones de Houston pasan por ahí.

 

Se espera que Bynum salga en el quinteto titular, desplazando a Lamar Odom al banquillo, una situación que no siempre le ha dado a los Lakers el resultado esperado. Suya será la labor de emparejarse con Yao, y debe intentar que sus habituales problemas con las faltas no aparezcan con rapidez.

 


 

Y es que aquí entra en juego el papel de Luis Scola, el argentino del que tanto hemos disfrutado en la ACB durante los últimos años. Su papel puede ser fundamental y condicionar las rotaciones del rival. De conseguir no ser castigado en el poste por las torres angelinas, la polivalencia de su juego ofensivo puede poner en serios problemas a los Lakers, con sus habituales combinaciones en la pintura y sus lanzamientos desde la media distancia. No en vano, ha sido el máximo anotador de su equipo en la eliminatoria ante Portland.

 

Serios problemas llegan desde el banquillo. La ausencia de Mutombo se une a las carencias de los recambios interiores. Si bien es cierto que la escasa movilidad de Dikembe no parecía un arma peligrosa ante el arsenal angelino en la pintura, su capacidad de intimidación podía haber sido un apoyo puntual en el descanso a Yao. Porque las alternativas carecen de poderío físico para intimidar a los de Pau, desde un Landry con rachas de anotación como principal argumento hasta un Cook cuya única virtud es el lanzamiento. Con todo esto, será habitual ver a Artest ocupando la ¿ficticia? posición de “cuatro”, especialmente si Odom está en pista.

 

Así que el dominio de la zona es probable que lleve a condicionar las rotaciones de uno u otro equipo, ¿quién se llevará el gato al agua?

 

El juego exterior, entre lo impredecible y el caos

 

Tanto la rapidez de Brooks como el juego físico de Lowry cumplen todos los ingredientes necesarios para hacer sufrir a Derek Fisher, por lo que quizás Shannon Brown deba disputar más minutos de los habituales en los Lakers, dado que Farmar parece ya definitivamente condenado al fondo del banquillo. Dicho así, podría parecer clara la superioridad de los texanos, pero eso es algo que no se ajusta del todo a la realidad. Brooks y Lowry son jugadores sumamente irregulares y escasamente fiables, capaces de dar la vuelta al partido con sus acciones..., o de hundir definitivamente a los Rockets.

 

Shane Battier es el jugador más consistente de su equipo. Uno de los mejores defensores de la liga, con escasa presencia en el ataque. Probablemente sea el encargado de la defensa a Kobe la mayor parte del tiempo, intentando no darle un solo respiro y buscando provocar su desgaste. Quizás el emparejamiento se repita en la zona 'Laker', donde probablemente se dedique a buscar la esquina o el lateral para los triples abiertos.

 


 

Von Wafer sigue siendo la sorpresa agradable del año, con su capacidad de anotación desde el perímetro, tanto en el tiro como en sus -a veces kamikazes- penetraciones. Ha pasado por molestias físicas en los últimos días, pero parece que podrá disputar sin problemas la eliminatoria ante Lakers. Dado que debutó en la liga precisamente en el equipo de Los Angeles, no cabe duda de que su motivación será máxima.

 

Ron Artest es, una vez, la caja de Pandora en los Rockets. En sus enfrentamientos con los Lakers, ha querido sentirse protagonista y luchar con Kobe por ser el jugador más destacado del choque, con escasa fortuna. Su defensa es una especie de Guadiana, aparece y desaparece por momentos, capaz de ser referente o una lacra, lo mismo que en el apartado ofensivo. ¿Conseguirán en Houston contener sus ansias de protagonismo o necesitan su brillo? No es sencilla la respuesta, capaz de condicionar el juego del contrario por sus aportaciones en ambas zonas.

 


 

En lo más profundo del banquillo nos encontramos al veteranísimo Barry, que podría aparecer como arma puntual para el triple o a un Hayes que pasó prácticamente desapercibido ante los Blazers.

 

Una vez más, se necesitará un perfecto funcionamiento de casi todo el equipo para poder disputar la eliminatoria ante los Lakers, con el precedente de un 4-0 para los angelinos en la regular season. ¿Misión imposible? Quizás no, aunque lo parezca.

 

 

Hace apenas un año, Detroit Pistons se clasificaba para las finales de la Conferencia Este por sexta vez consecutiva, un registro espectacular en una competición de las características de la NBA.

 

Hace apenas un año. Cómo pasa el tiempo.

 

 


 

Joe Dumars ha sido durante muchos años uno de los prestigiosos General Managers de la liga, y existen motivos para que esto sea así. Cuando tomó el cargo, tuvo que lidiar con una complicada situación: la marcha de Grant Hill, la estrella sobre la que se había construido el equipo los años anteriores y que se convertía en el gran fichaje del verano del 2000 al firmar por Orlando Magic.

 

Podría hablarse de cómo las páginas de rumores dieron la matraca durante todo el año sobre el fichaje de Duncan hacia Florida, de forma similar a como se ha hablado este año año de LeBron James y los Knicks -para ser justos, Tim incluso fue a Orlando para negociar, aunque no se llegase al punto de que en el parque temático se lanzasen fuegos artificiales con su nombre, como sí pasó años antes en la negociación con Horace Grant-, o de cómo las cosas salieron rematadamente mal allá en la tierra de Disney, pero tampoco es plan empezar a divagar, así que volvamos a Michigan.

 


 

Como en tantas otras ocasiones en la NBA, el fichaje de Hill por los Magic se hizo mediante un sign&trade, situación en la que un jugador renueva por su equipo para ser traspasado, lo que permite un contrato mejor para el jugador, mientras su anterior equipo suele ser recompensado con algún elemento de rotación o una futura ronda ronda del draft. Así consiguió Dumars a Chucky Atkins y a Ben Wallace.

 

La siguiente gran operación de Dumars fue la elección a finales de la primera ronda del draft del 2002 de un joven Tayshaun Prince, a la que sucede de forma casi inmediata la contratación de Chauncey Billups, quien tras realizar su mejor temporada desde su llegada a la liga ve amenazados sus minutos de juego con el retorno de Terrell Brandon y acepta la proposición de Dumars para jugar de titular.

 

El verano del 2002 nos dejaría una nueva gran operación en los despachos, el intercambio con Washington en el que llegaría Richard Hamilton a cambio de un Jerry Stackhouse -junto a otros jugadores de menor nivel en el traspaso- deseoso de mejorar la cuantía de su contrato en el futuro inmediato. Añadamos a esto otras incorporaciones como las de Mehmet Okur vía draft, o la labor de secundarios como Cliff Robinson, Corliss Williamson, Jon Barry, Zeljko Rebraca, Michael Curry, los últimos partidos de Danny Manning en la liga, o incluso la testimonial presencia de Pepe Sánchez, y nos encontramos con la primera de las finales de conferencia consecutivas que conseguirían los Pistons.

 

 


 

El siguiente paso adelante lo daría un año después. Sustituido Rick Carlisle por Larry Brown en el banquillo, se hacen en el trepidante trade deadline con los servicios de un Rasheed Wallace a precio de saldo, aprovechando su bajo cartel en la liga tras una polémica etapa final en Portland.

 

El resto es historia: anillo en el 2003 ante los Lakers de Shaq, Kobe, Karl Malone y Payton, y halagos por doquier.

 


 

El primer problema en los Pistons llegó con la renovación de Ben Wallace. Con un altísimo cartel en la liga, Dumars no pudo optar a su renovación por la oferta de los Bulls y la oposición del propietario de la franquicia de Michigan a superar la barrera del impuesto de lujo. Desde ahí, se ha visto una paulatina merma en las posibilidades del equipo e incluso podría calificarse de relativamente irreal el éxito de la temporada pasada, cuando unos Cavs con bajas en el inicio de la liga y con cambios a lo largo del curso se vieron obligados a enfrentarse a Boston en lo que algunos consideran una especie de final anticipada de la liga el año pasado. Quizás sea esto último algo exagerado, quizás no.

 

En el inicio de esta temporada, Dumars decidía dar un cambio de timón al equipo al considerar que el proyecto anterior estaba agotado. Michael Curry sustituía a Flip Sanders en el banquillo y Allen Iverson llegaba desde Denver a cambio de Billups, en una operación realizada con dos vertientes:

 

  • Un intento de dar un salto de calidad al equipo al entender que las posibilidades de repetir resultados anteriores eran más que escasas

  • Conseguir la flexibilidad salarial necesaria para poder rehacer el equipo en el verano, incorporando nuevos refuerzos, al unirse Iverson a Rasheed como contratos elevados que llegan a su fin en el mes de junio.

 

Es evidente que los resultados de los Pistons este año han sido decepcionantes, así como que el impacto de Iverson no ha sido el esperado, incluso antes de cerrar prematuramente la temporada lesionado.

 


 

¿Ha perdido Dumars su varita mágica? Es complicado encontrar magia en un negociador que debe tomar decisiones arriesgadas, con lo que siempre nos encontraremos aciertos y fallos. Entre sus errores, escoger a Milicic en una elección con historia, por delante de Carmelo Anthony, Chris Bosh, Dwyane Wade, Chris Kaman, Kirk Hinrich, T.J. Ford,..., dentro de lo sucedido en el draft del 2003. Bueno, teniendo en cuenta que año Detroit consiguió el anillo ese año, tampoco es fácil criticarlo.

 

Pero el tiempo para valorar el traspaso de Iverson definitivamente será este verano, ¿conseguirá Dumars incorporar a los Pistons los deseados refuerzos? Tiempo hace que saltó a los mentideros el nombre de Carlos Boozer, pero quizás sean otros quienes intenten devolver a la élite a uno de los más míticos equipos de las últimas 2 décadas.

 

Porque, en el momento de escribir estas líneas, no parecen los de Detroit rival de entidad para los Cavs, y sólo al futuro o al pasado se puede mirar con esperanza.

La pasada madrugada vimos cómo Boston y San Antonio se recuperaban de sus iniciales derrotas como locales para igualar las eliminatorias. Fueron dos partidos muy diferentes, y es buen momento para repasar algunos de los aspectos a destacar de ambas series.


Boston y Chicago, gozando al máximo


El primer día fue Derrick Rose, rompiendo registros estadísticos que acaparaban titulares, anoche fue Ben Gordon, en una de esas exhibiciones en la anotación con las que nos deleita de vez en cuando. Como diría el anuncio de la tele, “uno de esos días”. Los exteriores del equipo de Del Negro están causando no pocos problemas a la defensa de Boston. ¿Es normal? Pues quizás más de lo que pudiese parecer.


El año pasado pudimos leer loas por doquier a la excelente labor de Tim Thibodeau, el gurú defensivo en la banda, pero todo es más complicado cuando no tienes a los jugadores que puedan darte el salto de calidad. Sin P.J.Brown ni Posey este año, pienso que el nivel defensivo de los Celtics había dado ya un paso hacia atrás, pero todo se ha visto multiplicado con la ausencia de Garnett, lo que ha multiplicado las carencias y llevado a diferentes ajustes.

 


 

Avery Johnson centraba sus críticas el sábado en ESPN sobre los problemas en el pick&roll de los Celtics -ni que hablásemos de los Suns-, pero creo que el asunto es bastante más complicado. Además de intentar obligar al durísimo Kendrick Perkins a salir de la pintura, dejando en el interior a jugadores que están lejos de tener en la defensa su punto fuerte, caso de los Davis, Powe y Moore, la falta de Garnett obliga a un mayor protagonismo de jugadores secundarios, y en ambos partidos el banquillo de los Celtics estuvo a un nivel muy bajo, aprovechando los Bulls para sacar parciales positivos en los momentos en que Rivers rotaba a sus titulares. Y es que la inteligencia de Miller supone un excelente contrapunto a la intensidad de Noah y a las exhibiciones físicas de Thomas. ¿Hasta qué punto ha influido en la lectura de juego de Brad Miller el tiempo que pasó con Vlade Divac?


He creído ver en el segundo encuentro cómo los Celtics cerraban su defensa hacia el interior para contestar al dominio en el rebote de los Bulls en el choque inicial, lo que permitía lanzamientos relativamente cómodos en la media distancia. ¿Conseguirán los Celtics provocar mayores complicaciones en el ataque estático de los Bulls, hasta ahora jugando de forma muy cómoda?


Volviendo al exterior: El ataque, qué buena defensa.


La pasada madrugada, en 10 minutos de juego Rose y Hinrich habían cometido un total de 5 faltas, 4 de ellas sobre Rondo, obligando a la salida a cancha de un Hunter que no rindió a menor nivel que Marbury.

 


 

Si bien en la segunda parte ya todo parecía reducirse a un duelo de cañoneros entre Allen y Gordon, la agresividad con la que determinados jugadores de ambos equipos suelen desarrollar sus acciones pueden dar lugar a que se vean obligados a modificar sus rotaciones por problemas con las personales.



Las lesiones: tan lejos, tan cerca


Estando de acuerdo en que todos los equipos tienen problemas físicos en esta altura del año, hay situaciones y situaciones. En Garnett, parece poco menos que imposible el imaginar su retorno a un nivel próximo al habitual, siendo más probable el que no salte a la cancha el resto de la postemporada, y el problema en el interior ha aumentado al conocerse que los problemas en la rodilla que motivaron la ausencia de Leon Powe en la segunda parte del último partido le obligarán a perderse el resto del curso. Pese a todo, el susto anoche llegó por parte de Rajon Rondo, tras un maravilloso primer tiempo.

 


 

Pudo volver a pista tras el descanso, pero ya no encaraba en individual y terminaba siempre doblando el pase hacia otros compañeros. Únicamente anotó 2 canastas en el segundo tiempo, una tras robo en bandeja cómoda y una suspensión desde el tiro libre, ambas en los instantes finales del partido. Con molestias, no finalizaba las acciones ofensivas y doblaba el balón hacia sus compañeros, dada su falta de explosividad, ¿veremos a Rondo al 100% en el tercer encuentro?



San Antonio Spurs – Dallas Mavericks


Quizás se deba a la cantidad de años que llevo viviendo en Galicia, pero tengo muchas más preguntas que respuestas, y no sólo porque ambos partidos hayan sido como el día y la noche, en el desarrollo del encuentro. Por ejemplo, estas podrían ser 4 de las claves en los próximos días:

 


 

  • ¿Conseguirá Tony Parker dominar la serie? Antes del inicio se antojaba como uno de los puntos a destacar de la eliminatoria. Barea sorprendió en el primer partido y le negó la anotación en esa segunda parte, pero la pasada madrugada volvió el francés a ser el hombre determinante del choque. ¿Encontrará Carlisle la forma de detenerlo?

  • ¿Qué sucede con Dirk Nowitzki? Las características de los Spurs le vienen como anillo al dedo para ser el hombre determinante de la serie, pero los problemas de faltas en el primer partido y un pésimo acierto en el segundo nos han mostrado a un jugador lejos de marcar diferencias. ¿Aparecerá el resto de la serie?

  • ¿Quién dominará el interior? Tanto Gooden como Bass han sido muy importantes en estos primeros choques, aportando anotación desde el banco; Duncan ha rendido a buen nivel, pero no está en su mejor momento por sus problemas en las rodillas; Thomas y Oberto acusan el paso de los años, y Bonner es una de las claves. Su acierto en el lanzamiento exterior ha permitido a lo largo de la temporada descongestionar la zona, abriendo espacios para Duncan y Parker. Sin embargo, su escasa capacidad defensiva y sus limitaciones en ataque le hacen ser un pieza vulnerable del juego en los de Popovich. Tiene que ser muy difícil para un entrenador verte obligado a sentar a un jugador con un esfuerzo encomiable y que ha realizado un gran curso, en ocasiones con labores similares a las de Horry, pero quizás sea una situación que terminemos viendo, especialmente si Dirk despierta. Y más si es uno de esos días en los que Dampier parece un pívot dominante.

  • ¿Cuál será el rendimiento de Josh Howard? Pese a su irregularidad, es una de las claves de los Mavs. Sensacional el primer partido, intrascendente en el segundo, es necesario en los Mavs al ser el único referente anotador exterior consistente junto a Terry ¿Qué sucederá el resto de la serie?


El premio de Mike Brown


Me ha alegrado el premio al entrenador de los Cavs, capaces de un juego alegre y fluido a lo largo del campeonato. Hace un par de años, se destacaban las prestaciones defensivas de los Cavs, al tiempo que se criticaban sus escasas soluciones en ataque. Si bien es cierto que no hay como conseguir jugadores con capacidad ofensiva para mejorar ese aspecto, me han gustado mucho acciones y declaraciones de Brown en los últimos meses.

 


 

Desde su intercambio de impresiones con Messina, en el interés por conocer cómo se manejan situaciones en otros baloncestos diferentes y el ansia de aprendizaje, hasta cómo en numerosas ocasiones declaraba a la prensa tras un exhibición de James: “A veces creo que estoy sobreentrenado a este equipo, con dársela a LeBron todo es más fácil”



Dos cuestiones sobre reglamento y arbitraje


Siempre me ha gustado ser bastante crítico con esas acciones que se realizan casi por instinto, y que buscan únicamente la destrucción, robando al espectador la opción de una acción positiva. En el Celtics-Bulls de anoche se vieron dos circunstancias casi consecutivas:


  • Robo defensivo de Bulls y salida rápida al contraataque, cortada con una falta defensiva. Resultado: dos lanzamientos libres y posesión.

  • Último ataque del cuarto para los Celtics, los Bulls aún con una falta por debajo del bonus. Sabíamos qué iba a pasar y pasó. Cuando Pierce inició el movimiento de aproximación, rápidamente recibió la falta del defensor. Hábil y conocedor de lo que iba a suceder, Pierce pudo empezar la acción de tiro y conseguir 3 tiros libres.


La inteligencia y el reglamento contra la destrucción. El espectador sale ganando, el destructor no. Yo me alegro.

Nos faltaban 6 equipos para terminar la introducción a esta fase decisiva de la temporada, y tenemos de todo: eliminatorias a cara de perro y claros favoritos. Vamos al percal.

 


Atlanta Hawks – Miami Heat.


Son los de Georgia un equipo que me descoloca bastante, y no me refiero a cómo la forma en que Steve Nash cambió la NBA fue uno de los motivos por los que no eligieron a Chris Paul o Deron Williams en el draft, que eso queda para otro día. A ver si consigo explicar brevemente el motivo, al tiempo que repasamos el equipo:

 


 

A mediados del curso pasado andaban fuera del Playoff NBA, y su primera ronda no les pertenecía, pues “la debían” desde la llegada de Joe Johnson. Necesitaban un salto de calidad, y lo consiguieron con el traspaso de Bibby desde Sacramento. Si bien su contrato era muy elevado, sigue siendo un jugador muy útil, y creo que ha conseguido complementarse de forma excelente con Joe Johnson, permitiendo que ambos diesen un paso adelante en su rendimiento. Los últimos minutos de un partido igualado con los Hawks me resultan especialmente agradables, dada la facilidad de anotación que tienen ambos, y va a resultar muy complicado para los de Spoelstra combatir esa facilidad. A lo largo de la temporada han existido fases en las que 'Flip' Murray conseguía ser un buen recambio para ellos, pero no se puede decir lo mismo de Acie Law, quien sigue sin lograr asentarse en el equipo.


La lesión de Marvin Williams ha cortado ligeramente una progresión que estaba viniendo de incorporar a su arsenal más y mejor tiro exterior. A veces se nos olvida que tiene sólo 22 añitos a la hora de evaluar lo que será capaz de realizar, aunque sea difícil que llegue al nivel de brillo de algunos de sus compañeros de draft. Josh Smith terminó renovando gracias al tanteo pese a firmar con los Grizzlies -a mi idolatrado Bill Simmons se le olvidan a veces esos pequeños detalles cuando gusta de criticar a Chris Wallace por sus decisiones- y es una pieza fundamental, por lo que supone en defensa y apoyo en la anotación. Sigo creyendo que no tiene una buena lectura del juego, y que será complicado que lo resuelva incluso con el paso de los años, pero ayuda a que el equipo tenga un elevadísimo tono defensivo en ocasiones. Desde el banquillo, Evans aporta anotación y no han notado demasiado la ausencia de Childress quien era un apoyo, no una referencia.


No soy tan fan como otros de Al Horford, aunque sí represente un salto de calidad al equipo por su consistencia, rebote y presencia defensiva. Pachulia es un suplente resultón, intenso y que aporta, pero sin demasiado brillo.


En definitiva, un muy buen quinteto titular y falta de banquillo, con gran presencia física. Volviendo al punto inicial, la llegada de Bibby les dio un plus que permitía la entrada en postemporada, donde sorprendieron por la batalla dada ante los Celtics, y eso podía hacer indicar una progresión a lo largo de este año, que no me atrevo a decir si han logrado o no. Tuvieron varias fases en el curso en las que parecían a punto de lanzarse, pero sucesos como las ausencias de Smith o Williams no permitieron más. Sí, han terminado cuartos en el este, pero muy lejos de la élite y con un registro similar al de los eliminados Suns en el oeste. ¿Cuál es el techo de este equipo? Reconozco ser incapaz de averiguarlo.

 


 

Mucho más sencillo resulta repasar el año de los Heat, empezando por Dwyane y acabando por Wade, en un curso sideral, repleto de excelencias estadísticas. No se ha notado que Spoelstra fuese novato, y se abren muchas incógnitas alrededor de la estrella. No me ha terminado de convencer Chalmers, con todos los excesos propios de la juventud, y no existen demasiados motivo para el elogios en los Quinn, Cook o Jones, más allá de partidos puntuales. La llegada de Marion el año pasado era exclusivamente por temas económicos, y ha resultado relativamente extraño que volviesen a traspasarlo por un O`Neal con un año más de contrato, en una especie de día de la marmota, déjà vu o similar.


Jermaine es hoy en día un jugador radicalmente diferente al de su plenitud, pero son muchas las cosas que puede aportar. Pese a que técnicamente lo considere uno de los mejores defensores de la liga, ya no es un gran defensor. No me parece una contradicción, sino que su falta de velocidad y salto lo limitan bastante. Sí sigue siendo un jugador interesante en ataque, con su habitual lanzamiento de media distancia y su inteligencia para jugar en posiciones cercanas al aro. Cada día que pasa desde que dejó Toronto más convencido estoy de que al final resultaba un Bosh en menor escala, en lugar del plus defensivo que esperaban. Y por eso salió mal la necesaria apuesta de Colangelo.


Junto a O´Neal, nos encontramos con la esperanza del equipo, un Beasley que es una máquina de anotación pero que necesita pulir su juego en muchos aspectos. Completando el interior, el veteranísmo Magloire, muy lejos de sus mejores momentos y un Anthony con excelentes cualidades físicas pero que aporta casi de forma exclusiva en la intimidación. Bueno, y la incógnita del estado físico de Haslem, un muy interesante jugador que ha pasado lesionado la mayor parte del tiempo durante las últimas semanas. Difícil que su aportación fuese importante.


En definitiva, una eliminatoria muy abierta, en la que pienso que el mayor número de armas de los Hawks y su poderío físico les debería dar como favoritos. Pero no por mucho.



Denver Nuggets - New Orleans Hornets

 


Se fueron Camby y Iverson, llegó Billups, Nené ha podido jugar todo el curso, Melo continúa siendo uno de los mejores anotadores de la liga, espectaculares rachas de anotación de Smith, buenos minutos de intensidad e intimidación de Andersen desde el banquillo, decepcionante año de Kleiza,...


[Pausa]


Notable mejora defensiva, 4 victorias más que el año pasado, y han pasado de ser octavos a segundos en el oeste.


[Más pausa]


Para repasar todo lo sucedido este curso en Colorado hacen falta 3 o 4 folios, Pablo MdM me pega si hago aquí algo así ahora, y yo estoy ya muy mayor para que zurren. Dado que los Hornets presentan más incógnitas que realidades en un curso marcado por las lesiones, y en el que Paul ha rendido a un nivel similar al de la temporada pasada aunque no se haya visto reflejado en las marcas de su equipo -con el excelente apoyo de West-, hay muchas más preguntas que respuestas.


¿Hasta qué punto conseguirán contener Billups y Posey a Paul y Anthony?

¿En qué estado físico veremos a Stojakovic y Chandler?

¿Cuál de los dos equipos conseguirá dominar la pintura y el rebote?

¿Cómo afectará la falta de capacidad del banquillo en New Orleans para la anotación?

¿Quién dominará los porcentajes desde el exterior?


Creo que son los 5 puntos fundamentales de la eliminatoria, una de las más interesantes de esta primera ronda. Estrellas, especialistas importantes, jugadores con carácter, técnicos con experiencia en la postemporada,... Lo tiene todo para decidirse por un mínimo detalle en el séptimo partido, o para que uno de los equipos decida con claridad en el caso de conseguir imponer sus armas.

 


 

¡Es que todo son preguntas!

 

 

Orlando Magic – Philadelphia 76ers


Los de Florida son claros favoritos. Cuentan con uno de los jugadores más determinantes de la competición, el gigante Howard, y un bloque de jugadores que han realizado un año excepcional. La lesión de Nelson fue contestada con el traspaso de un Alston que, si bien no ha llegado al nivel de excelencia del all star, sí ha conseguido minimizar su falta.

 


 

La versatilidad de sus alas es uno de sus principales puntos fuertes. Un Turkoglu que asume en la práctica el rol de point forward en los últimos minutos, un Lewis que brilla desde su lanzamiento exterior y que es capaz de anotar al poste incluso con juego de espaldas -bien es cierto que cada vez lo usa menos-, un Lee que ha realizado un excepcional año de debut, consiguiendo establecerse en la rotación de un equipo de élite, con gran poderío físico y rachas de anotación en el tiro, un irregular Pietrus cuyo rol variaba a lo largo del curso, sin demasiado acierto y con lesiones, e incluso un Redick centrado exclusivamente en el tiro y con lagunas defensivas, pero capaz de ser útil en determinadas circunstancias. En el interior, Gortat ha realizado encuentros de mérito pese a sus limitaciones, y algo parecido pasa con Battie.


Su acierto en el exterior y el dominio de Howard les han dado una temporada excepcional, con un juego muy atractivo. ¿Alguien se acuerda de Donovan?


Los 76ers son un equipo a medio camino. Ya lo eran el año pasado, con armas para dar guerra pero que quizás necesitaban un refuerzo de entidad. Allá se fueron a por Elton Brand, que no consiguió el resultado esperado -uno de los motivos por los que Cheeks perdió su puesto- antes de lesionarse hasta el año próximo. Por lo tanto, nos encontramos con un equipo en circunstancias muy parecidas a las del curso anterior.


La calidad de Andre Miller, el juego completo y explosivo de Iguodala, y la progresión de Young han sido sus armas principales. Un decepcionante Dalambert en la pintura ha visto reducidos sus minutos, dando paso al novato Speights, aún lejos de ser determinante y con el apoyo de Evans y Ratliff como especialistas puntuales.

 


 

Green y Williams han completado la rotación exterior, jugadores sin una gran consistencia pero que han rendido a un nivel muy alto en instantes puntuales, dentro de un bloque marcado por un poderosísimo nivel físico -en este sentido, quizás similar al de los Hawks-, pero que no parecen contar con armas suficientes como para derrotar a los Magic.


Aunque después de lo realizado anoche por Rose y los suyos cualquiera se atreve a ser tajante.

18/04/2009

A escasas horas del inicio de los NBA Playoff, repasamos brevemente los 3 primeros enfrentamientos que abren el fuego en la fase decisiva de la competición, con eliminatorias muy diferentes, desde el debut de Derrick Rose ante los actuales campeones hasta la repetición de un Mavs-Spurs lleno de morbo, pasando por la entrada en competición de LeBron y sus espectaculares Cavs. Repasemos qué puede dar de sí cada uno de los enfrentamientos.


Boston Celtics – Chicago Bulls


Qué lejano parece lo sucedido hace un año, unos Bulls que naufragaban en la parte baja de la clasificación y que han conseguido rehacerse con la llegada del número 1 del draft y los refuerzos de febrero, y unos Celtics que no han podido repetir su increíble temporada regular tras la lesión de Garnett.

 


 

Kevin Garnett sigue siendo la gran duda, ¿jugará en los Playoff? ¿Lo hará ante los Bulls? Todo hace indicar que la respuesta debe ser negativa. Garnett no ha ido cumpliendo con los pasos de su recuperación tras el desgraciado suceso de Salt Lake City, y su retorno fue totalmente menor. Cabe la posibilidad de que reaparezca, mas se hace difícil imaginar que su vuelta pudiera ser algo más que un intento de golpe de efecto. Y es que las lesiones no se olvidan así como así.


Con o sin Garnett, los Celtics deben ser favoritos en esta ronda. Rajon Rondo ha estado magnífico durante todo el año, sumando una excelente habilidad en la penetración a sus ya conocidas cualidades defensivas, dando un enorme salto de calidad en su rendimiento. Paul Pierce ha vuelto a realizar una temporada sublime, liderando al equipo en los momentos finales de los partidos, e incluso Ray Allen ha mejorado el rendimiento del curso anterior. Incluso el duro Kendrick Perkins ha seguido mostrando eficiencia en la defensa y aportando puntualmente en ataque. Podría decirse que el problema es todo lo demás.


Es evidente que el salto de calidad que dieron los Celtics durante la pasada campaña se debió a la llegada de Garnett y Allen como refuerzos, y es que hoy en día resulta complicado tener 3 estrellas de nivel all star en el mismo equipo, dadas las características del marco de contratación en la NBA, y la influencia del impuesto de lujo. Con ellos, el cuerpo técnico consiguió además elevar el nivel defensivo hasta un punto absolutamente ejemplar, y la baja de Garnett deja ahí su primer efecto: la defensa interior de los Celtics da varios pasos atrás en su ausencia.


Quizás el principal defecto de los Celtics este curso haya sido la aportación de su banquillo, y a buen seguro se notará la ausencia de Posey y Brown, pero es que la baja de Garnett disminuye aún más la rotación. Además de las aportaciones puntuales de unos Davis o Powe que alternarán minutos, House debería aparecer con sus rachas de tiro y Marbury podría ser protagonista en algún momento. Eso sí, ¿para bien o para mal?

 


 

Más difícil es imaginar lo que puede suceder con los Bulls. Liderados por su novato base Rose y con Ben Gordon capaz de aparecer en cualquier momento para llevar el partido hacia los de Illinois, Kirk Hinrich completa un backcourt excepcional que ha sido el motor de los Bulls a lo largo del curso. La llegada de Salmons desde Sacramento ha suplido la ausencia de un decepcionante Luol Deng, y supone una nueva arma ofensiva desde el exterior. Si nos vamos al juego interior, empiezan las limitaciones del equipo, pese a haber mejorado a lo largo de la temporada. Más que destacable es la evolución de Tyrus Thomas, jugador completísimo al que falta un mayor punch en la anotación, mientras la mejora de Noah no ha sido demasiado significativa y Brad Miller aporta una presencia en el poste que no tenían, aportando en la distribución pero con claras lagunas en defensa.


Complicado apostar por los jóvenes Bulls del novato Del Negro ante un conjunto tan sólido como los Celtics, repleto de experiencia, en lo que puede ser una eliminatoria muy interesante..., o finalizada prematuramente.



Cleveland Cavaliers – Detroit Pistons


A priori, la eliminatoria más clara de todos los playoff. Unos Pistons en decadencia, a los que Dumars decidió dar un lavado de cara tras considerar que su ciclo se había agotado después de 6 años consecutivos alcanzando como mínimo las finales de conferencia, y que se encuentran por problemas en todos los frentes. Tiempo habrá de analizar al detalle todo lo sucedido en la temporada de los Pistons, y es que la irrupción de Bynum en la fase final del curso, o la eterna juventud de McDyess no consiguen ocultar que el equipo parece roto, pese a la calidad de los Hamilton, Prince y Rasheed o las fugaces rachas de Stuckey. La llegada de Iverson tenía 2 vertientes: intentar dar un nuevo arma al bloque en la esperanza de evitar el declive, y abrir posibilidades para rehacer definitivamente el equipo a lo largo del verano. El primer punto no se logró, y para el segundo tendremos que esperar hasta el mes de julio. Sería una enorme sorpresa el que consiguiesen, no ya ganar, sino incluso alargar la serie más allá de 5 partidos.

 


 

Y es que los Cavs asustan. Liderados por un LeBron que ha elevado aún más si cabe su nivel de juego, con un refuerzo como el de Mo Williams que ha salido más que perfecto, este año no han tenido que integrar jugadores a lo largo del curso y han sido un rodillo a lo largo de toda la temporada. Dejaremos para más adelante el repaso a la franquicia, pues altos son sus objetivos y larga debe ser su trayectoria.


Eso sí, como a los Pistons les dé por liarla, tendré que comerme mis palabras. De todas formas, el que no se moja no gana, como decía mi abuela.


Ahora que lo pienso, también decía que el cementerio está lleno de valientes....


San Antonio Spurs – Dallas Mavericks


No pude evitar recordarlo ayer en el TúEntrevistas: ¿ha sido la serie entre Mavs y Spurs del 2006 la mejor de todos los tiempos? Casi me atrevería a decir que sí, tanto por nivel de juego como por emoción, aunque resulta complicado esperar que se pueda repetir algo similar.


Los Spurs sufrían hace unas semanas una noticia devastadora, la ausencia de Manu Ginóbili, y es evidente que han dado un gigantesco paso atrás en sus aspiraciones. Pese a todo, disponen de armas suficientes para llevarse la eliminatoria. Tony Parker se enfrentará ante un equipo que sufre ante bases veloces, dadas las características de Kidd o Barea, y debería ser el puntal anotador en los de Popovich. Si bien Duncan no parece en su mejor estado físico, con problemas en sus rodillas, estamos habituados a verle dar un paso adelante con la llegada de los Playoff, y no tendrá ya enfrente a un Diop que, pese a sus limitaciones, había mostrado ser el jugador ideal para su marca.

 


 

El problema de los Spurs parece todo lo demás. Mason deberá multiplicarse en ataque con la ausencia del argentino, Finley ha ido disminuyendo su rendimiento a lo largo de los años, y Bowen ha decrecido en su nivel defensivo, notando el paso del tiempo. Poco menos que imposible parece el que pudiese repetir sus excepcionales defensas a Nowitzki de otros años, y el equipo ha notado su merma en defensa, bajando las prestaciones del equipo; aunque pueda tener momentos de brillo, parece lejano el tiempo en que debía ser considerado el mejor stopper de todos los tiempos. Parecen la defensa y el interior las principales carencias de los de Popovich, con un Kurt Thomas válido para unos minutos desde su inteligencia en el juego, sus tiros a media distancia y su nivel defensivo, un Oberto con muchísimos problemas y un Bonner con el que resulta más que difícil imaginar que consiga mantener sus aciertos desde el triple, quedando a merced del rival en defensa pese a su innegable entrega.


En los Mavs, todo sigue girando alrededor de Nowitzki. Carlisle ha impregnado al equipo de un carácter más ofensivo que en los últimos años, pero el bloque parece de menor entidad. Se nota el paso del tiempo por Jason Kidd, capaz aún de ofrecernos parte de su magia en el pase o su habilidad en el rebote, ganado consistencia en el que era su punto más débil, el lanzamiento exterior. Jason Terry continúa siendo un excelso anotador, capaz de dar la vuelta al partido con sus tiros, pero todo parece terminar ahí. El meritorio curso de Barea desde el tiro, los momentos en los que Dampier da la impresión de ser un pívot dominante y un Bass que no ha mejorado el rendimiento de su primer año no ocultan hechos como la forma en que afecta el que Josh Howard no llegue en su mejor momento, perdiendo los de Dallas una arma ofensiva y capacidad atrás.

 


 

Quizás la eliminatoria más interesante de esta primera ronda, dos equipos que dominaron la liga y que intentan resistirse al lógico declive. Grandes estrellas de la liga, entrenadores con recursos, Mark Cuban opinando,..., ¿te lo vas a perder?